Vivimos en un mundo que cada dîa nos asquea mâs por el egoîsmo, la maldad y la corrupciôn, y el grado de inmoralidad que como humanidad hemos alcanzado. Hoy, la noticia de ayer se nos olvida pues la nueva es mâs alarmante aûn. No hemos terminado de asimilar como una revoluciôn deja muertos en una naciôn, cuando nos dan la noticia de una nueva guerra . No hemos asimilado cômo un hombre desesperado por su situaciôn econômica se quita la vida, cuando nos llega la noticia de un niño de ocho años que dispara 12 veces contra su madre asesinândola. ¿Por quê?
Porque mientras el hombre no conozca a Dios, mientras el hombre se enfrente a Dios, mientras el hombre no se someta a Dios, lo que lo dirige es un corazôn de piedra y no uno de carne. Vemos el ejemplo en el faraôn de Egipto cuando Moisès le dice que Dios ha dado la orden de que Su pueblo vaya y lo adore en el desierto, faraôn dice: ¿Quiên es Jehovâ? Yo no lo conozco (ver Exodo 5:2). Entoncos Dios nos da la respuesta pues le dice a Moisês: "Yo endurecî el corazôn de faraôn, para mostrar mis señales y mis maravillas".
Nos cuesta creerlo, pero la maldad y el desamor que hoy reina en el mundo son para que Dios nos muestre su poder, "a" y "en" todos aquellos que de alguna manera, por sencilla que êsta sea, lo busquemos para adorarle a EL por sobre todo. Esas personas serân privilegiadas con un toque de Dios para convertir el corazôn de piedra en uno de carne. Ese es el NUEVO PACTO que Dios ofreciô a los que le adoren: "Pondrê mis leyes en sus corazones, y las escribirê en sus mentes, y nunca mâs me acordarê de sus pecados" (vea Hebreos 10:16-17 y Jeremîas 31:33).
miércoles, 7 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
¿Por quê no escuchamos a Dios?
En muchas ocasiones hemos pensado: "Soy muy malo, por eso Dios no escucho a Dios", "Es que a mî no me quiere como a otros", "No soy digno, por eso es que a mî no me habla como a otros". Todas esas expresiones tienen parte de verdad pero casi todo de mentira, nos explicamos: Ciertamente NADIE es bueno sobre la faz de la tierra y NADIE lo serâ (vea Romanos 3:12); Tambiên es cierto que Dios tiene sus consentidos, lo vemos en los casos tîpicos como David en el Antiguo Testamento y Pablo en el Nuevo; Y dignos de que EL nos hable, ninguno, pero tambièn nos exhorta a que: Clamemos por misericordia o por cualquier otra situaciôn y nos la darâ (ver Mateo 7:7).
Pero realmente ¿Por quê no escuchamos a Dios? ¿Serâ que en verdad no habla? o serâ que ¿Somos nosotros los que no escuchamos? Si vemos la Escritura desde el principio, comprenderemos que el problema es nuestro no de Dios. A DIOS LE GUSTA HABLARNOS, NOS CREO PARA PLATICAR CON NOSOTROS, si analizamos Gênesis 3:8 vemos que Dios "visitaba seguido a Adân y Eva" que no fue casualidad que bajara a platicar con ellos, simplemente, porque para eso los habîa creado para tener comuniôn con ellos.
Nos dice la historia que cuando Moisês le habla al pueblo para explicarles que Dios lo ha mandado para liberarlos, ellos NO ESCUCHARON POR LA CONGOJA DEL CORAZON Y POR LA DURA CERVIDUMBRE (ver Exodo 6:8-9). Eso es lo mismo que nos sucede a nosotros, estar metidos en nuestro problema ciega y egoîstamente, y el afân del dîa, son los dos motivos por los cuales no escuchamos a Dios, pero que nos habla nos habla.
Pero realmente ¿Por quê no escuchamos a Dios? ¿Serâ que en verdad no habla? o serâ que ¿Somos nosotros los que no escuchamos? Si vemos la Escritura desde el principio, comprenderemos que el problema es nuestro no de Dios. A DIOS LE GUSTA HABLARNOS, NOS CREO PARA PLATICAR CON NOSOTROS, si analizamos Gênesis 3:8 vemos que Dios "visitaba seguido a Adân y Eva" que no fue casualidad que bajara a platicar con ellos, simplemente, porque para eso los habîa creado para tener comuniôn con ellos.
Nos dice la historia que cuando Moisês le habla al pueblo para explicarles que Dios lo ha mandado para liberarlos, ellos NO ESCUCHARON POR LA CONGOJA DEL CORAZON Y POR LA DURA CERVIDUMBRE (ver Exodo 6:8-9). Eso es lo mismo que nos sucede a nosotros, estar metidos en nuestro problema ciega y egoîstamente, y el afân del dîa, son los dos motivos por los cuales no escuchamos a Dios, pero que nos habla nos habla.
lunes, 5 de enero de 2009
Dios siempre tiene un propôsito
La mente humana nunca llegarâ a entender los caminos de Dios, hacemos la lucha por acercarnos a EL lo mâs posible, y EL en su inmensa misericordia lo permite, y vemos a personas a lo largo de 6,000 años de humanidad que han estado muy cerca de Dios en realidad, pero llegar a comprender al 100% lo que El es o lo que El desea, ninguno. Antes de que Moisês se presentara por primera vez ante Faraôn, le dice a Dios: Señor, cômo lo harê, acaso no vez que no soy hombre de fâcil palabra (recordemos que Moisês era tartamudo) (ver Exodo 4:10).
Y Dios le responde a EL y a nosotros: ¿Quiên diô la boca al hombre? ¿Quiên hizo al sordo o al mudo? ¿Quiên hizo al que ve o al que no ve? ¿No soy YO acaso jehovâ? (ver Exodo 4:11). Por quê decimos que no solamente le repondiô a Moisês sino a nosotros tambiên, pues nosotros nos vivimos cuestionando ¿Si Dios existe, si Dios es bueno, si Dios ama a sus hijos? ¿Por quê permite enfermedades, limitaciones, abusos, muertes, etc? La respuesta nos la da Jesûs 2,000 años despuês del Exodo en el libro de Juan 9:2: PARA QUE LAS OBRAS DE DIOS SE HAGAN MANIFIESTAS.
Todo lo que nos pasa, o si usted prefiere todo lo que nos acontece tiene un motivo, una razôn de ser, un fin en el Plan Perfecto de Dios no solamente para la humanidad sino para la vida privada de cada uno de sus hijos. Hoy quizâs no entendemos por quê nos robaron el carro, por quê nos quedamos sin dinero, por quê nos enfermamos, por què se perdiô una vida... pero Jesûs tambièn nos respondiô a eso, dijo en Juan 13:6: "Lo que yo hago no lo entiendes hoy, pero lo entenderâs despuês".
Y Dios le responde a EL y a nosotros: ¿Quiên diô la boca al hombre? ¿Quiên hizo al sordo o al mudo? ¿Quiên hizo al que ve o al que no ve? ¿No soy YO acaso jehovâ? (ver Exodo 4:11). Por quê decimos que no solamente le repondiô a Moisês sino a nosotros tambiên, pues nosotros nos vivimos cuestionando ¿Si Dios existe, si Dios es bueno, si Dios ama a sus hijos? ¿Por quê permite enfermedades, limitaciones, abusos, muertes, etc? La respuesta nos la da Jesûs 2,000 años despuês del Exodo en el libro de Juan 9:2: PARA QUE LAS OBRAS DE DIOS SE HAGAN MANIFIESTAS.
Todo lo que nos pasa, o si usted prefiere todo lo que nos acontece tiene un motivo, una razôn de ser, un fin en el Plan Perfecto de Dios no solamente para la humanidad sino para la vida privada de cada uno de sus hijos. Hoy quizâs no entendemos por quê nos robaron el carro, por quê nos quedamos sin dinero, por quê nos enfermamos, por què se perdiô una vida... pero Jesûs tambièn nos respondiô a eso, dijo en Juan 13:6: "Lo que yo hago no lo entiendes hoy, pero lo entenderâs despuês".
domingo, 4 de enero de 2009
Y oyô Dios el clamor de ellos
Pasaron muchos años (400 para ser exactos) y muriô el rey de Egipto, y la esclavitud del pueblo Judîo habîa llegado al extremo (ver Exodo 2:23-25) y el pueblo en desesperaciôn "clamô" a Dios, y dice la escritura que Dios: "Oyô el gemido de ellos y se acordò de ellos". Era el tiempo en que la profecîa que Dios le habîa dada a Abraham se terminaba de cumplir (recuerde Gènesis 15:13 y 16, en donde dicho sea de paso, Dios tambiên establece el têrmino de años para una generaciôn, 100).
Ahora bien, el punto importante que vemos en èstas porciones es el siguiente: "Cuando estamos en esclavitud de algùn pecado, de algûn vicio, de alguna pena o aflicciôn", tenemos quê saber, tenemos que entender, y sobre todo, tenemos que creer que EL ESTA ALLI PARA ESCUCHARNOS Y LIBRARNOS. Dice el salmo 50:15 "Clama a mî en el dîa de la angustia, y YO te librarê".
No hay problema, no hay pena, no hay angustia de la cuâl Dios no nos pueda sacar pero tenemos que clamar, ahora bien, clamar es algo que todos podemos hacer y en su momento, muy bien. Pero tenemos quê entender algo, cuando el Señor responda tenemos quê hacer lo que termina diciendo el Salmo mencionado: "Yo te librarê... pero tû me honrarâs".
Ahora bien, el punto importante que vemos en èstas porciones es el siguiente: "Cuando estamos en esclavitud de algùn pecado, de algûn vicio, de alguna pena o aflicciôn", tenemos quê saber, tenemos que entender, y sobre todo, tenemos que creer que EL ESTA ALLI PARA ESCUCHARNOS Y LIBRARNOS. Dice el salmo 50:15 "Clama a mî en el dîa de la angustia, y YO te librarê".
No hay problema, no hay pena, no hay angustia de la cuâl Dios no nos pueda sacar pero tenemos que clamar, ahora bien, clamar es algo que todos podemos hacer y en su momento, muy bien. Pero tenemos quê entender algo, cuando el Señor responda tenemos quê hacer lo que termina diciendo el Salmo mencionado: "Yo te librarê... pero tû me honrarâs".
sábado, 3 de enero de 2009
Un varôn y una mujer Levitas
Inicia la historia del aparecimiento en escena de Moisês, desde el momento en que Dios une a un hombre y a una mujer "con la misma visiôn", con la "misma meta", con la misma "cultura espiritual", pues señala muy certeramente la elecciôn de un varôn y una mujer de la "misma tribu", los Levitas, como sus padres (ver Exodo 2:1). Los Levitas era la tribu sacerdotal de los Judîos, razon por la cual la asignaciôn de los matrimonios debîa de ser mâs estricta que con la otras tribus, pero siempre era un patrôn a seguir para todo el pueblo Judîo, esto ya lo vimos con la elecciôn de Rebeca en Gênesis 24:4.
Era recomendaciôn de Dios que nadie Judîo se casara con mujeres u hombres de otros pueblos, por ello fue que se causô el Diluvio en Gênesis 6, ya que los otros pueblos no tenîan la misma visiôn, la misma meta, la misma cultura espiritual que el pueblo de Israel y resultaron contaminandolos. Y, quienes tenîan que cumplir a plenitud êsta norma eran especîficamente los levitas como sacerdotes que eran (ver Levîtico 21:9).
¿Cuâl es la lecciôn para nosotros hoy en dìa? No debiêramos de permitirnos matrimonios entre personas que no tengamos la misma tendencia religiosa o espiritual, porque no se tendrâ la misma visiôn, no se tendrâ la misma meta, no se tendrâ la misma cultura espiritual, y tarde o temprano se tendrân confrontaciones, y quienes mâs lo van a sufrir son nuestros hijos. Solamente imaginêmonos que los padres de Moisês no hubiesen estado de acuerdo en llevarlo a esconder al rîo, eso, hubiese significado la muerte de Moisês.
Era recomendaciôn de Dios que nadie Judîo se casara con mujeres u hombres de otros pueblos, por ello fue que se causô el Diluvio en Gênesis 6, ya que los otros pueblos no tenîan la misma visiôn, la misma meta, la misma cultura espiritual que el pueblo de Israel y resultaron contaminandolos. Y, quienes tenîan que cumplir a plenitud êsta norma eran especîficamente los levitas como sacerdotes que eran (ver Levîtico 21:9).
¿Cuâl es la lecciôn para nosotros hoy en dìa? No debiêramos de permitirnos matrimonios entre personas que no tengamos la misma tendencia religiosa o espiritual, porque no se tendrâ la misma visiôn, no se tendrâ la misma meta, no se tendrâ la misma cultura espiritual, y tarde o temprano se tendrân confrontaciones, y quienes mâs lo van a sufrir son nuestros hijos. Solamente imaginêmonos que los padres de Moisês no hubiesen estado de acuerdo en llevarlo a esconder al rîo, eso, hubiese significado la muerte de Moisês.
viernes, 2 de enero de 2009
A mayor opresiôn... mayor crecimiento
Y nos narra la Biblia lo siguiente. "Y muriô Josè, murieron todos sus hermanos, y muriô toda aquella generaciôn" (Exodo 1:6) ¿Cuâl generaciôn? Jacob y los setenta miembros de su familia que habîan entrado a Egipto en aquella primera hambruna y crisis econômica mundial (Compare Gênesis 41:54 y Exodo 1:1 y 5). "Y se levantô en Egipto un nuevo rey, el cual nunca conociô a Josê" sigue narrando la historia.
Y êste rey, cuando viô el crecimiento poblacional de los Judîos y su fuerza fîsica, puesto que los mantenîan como esclavos, dijo a su pueblo: "Seamos sabios, y oprimamoslos para que no se levanten en contra de nosotros". Mâs la historia concluye. "Pero cuanto mâs los oprimîan, mâs se multiplicaban y crecîan" (ver el Exodo 1:12). Nos dice primera de Corintios capîtulo 10 y verso 11 quê: Todo lo que aconteciô al pueblo fîsico de Israel es para "amonestarnos" espiritualmente a nosotros los que vivimos en los ûltimos tiempos.
Cada problema, cada dificultad, cada angustia que el mundo (la vida) nos dê, es para "oprimirnos" pero debe ayudarnos a crecer. Dios tiene un plan perfecto, y dentro de ese plan perfecto estân las herramientas para que crezcamos, y esas herramientas se llaman penas, angustias, sufrimientos. Si usted sale a la calle hoy a preguntarle a los seguidores sinceros de Jesûs ¿Cômo llegaron a conocerle personalmente? la gran mayorîa le va a responder algo similar a esto: Cuando me enfermè y me salvô; cuando muriô mi hijo y me consolô; cuando perdî mi fortuna y aûn asî tuve para comer; cuando me abandonô mi esposo (a) y El fue mi compañîa y mi sostên, etc. Cuando nos sintamos oprimidos es tiempo de acercarnos para que El nos haga crecer.
Y êste rey, cuando viô el crecimiento poblacional de los Judîos y su fuerza fîsica, puesto que los mantenîan como esclavos, dijo a su pueblo: "Seamos sabios, y oprimamoslos para que no se levanten en contra de nosotros". Mâs la historia concluye. "Pero cuanto mâs los oprimîan, mâs se multiplicaban y crecîan" (ver el Exodo 1:12). Nos dice primera de Corintios capîtulo 10 y verso 11 quê: Todo lo que aconteciô al pueblo fîsico de Israel es para "amonestarnos" espiritualmente a nosotros los que vivimos en los ûltimos tiempos.
Cada problema, cada dificultad, cada angustia que el mundo (la vida) nos dê, es para "oprimirnos" pero debe ayudarnos a crecer. Dios tiene un plan perfecto, y dentro de ese plan perfecto estân las herramientas para que crezcamos, y esas herramientas se llaman penas, angustias, sufrimientos. Si usted sale a la calle hoy a preguntarle a los seguidores sinceros de Jesûs ¿Cômo llegaron a conocerle personalmente? la gran mayorîa le va a responder algo similar a esto: Cuando me enfermè y me salvô; cuando muriô mi hijo y me consolô; cuando perdî mi fortuna y aûn asî tuve para comer; cuando me abandonô mi esposo (a) y El fue mi compañîa y mi sostên, etc. Cuando nos sintamos oprimidos es tiempo de acercarnos para que El nos haga crecer.
jueves, 1 de enero de 2009
La importancia de la familia
Ayer vimos la importancia de respetar el Orden de Dios para mantener un equilibrio espiritual, hoy enfocaremos nuestra atenciôn a la importancia de la familia. Como vimos en Gênesis a Dios no le place que el hombre o la mujer estên solos, NO fueron dieseñados para eso. Ademâs agregô el ingrediente de que tuvieran prole. Y era, para unirlos mâs no para separarlos. Sus palabras textuales fueron: "Llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en ella" (Gênesis 1:28). En dicha expresiôn, la palabra hebrea utilizada para "llenad" es "Malâ" entre cuyos significados estâ "unir o reunir".
El mensaje de permanecer unidos lo recibimos desde el Edên, cuando vemos que uno de los propôsitos de Dios al crear al hombre era "runirse" con êl todas las tardes (Gênesis 3:8 y 11). Luego vemos a Abraham, mandando a su siervo a buscar esposa para Isaac de entre su misma familia (Gênesis 24:4), para mantener unida la sangre y no mezclarla con la de otros pueblos. Vemos a Jacob destrozado cuando cree que ha perdido a Josê su amado hijo, y su felicidad al morir rodeado de ellos y poderlos bendecir a uno por uno en Gênesis 49. Vemos tambiên en Exodo 1:1 cuando nos relata que al entrar en Egipto Jacob con sus hijos CADA UNO ENTRO CON SU FAMILIA.
Quê hermoso es ver una familia unida. Y el trabajo o la tarea de mantener una familia unida es del Padre, eso al menos hemos visto en los ejemplos anteriores que son la base del Pueblo Escogido Israel. Es el ejemplo a seguir de nosotros los que segûn nos dice Pablo en los libros de Gâlatas y Efesios (completos), ya no somos guatemaltecos, salvadoreños, ingleses, norteamericanos, etc. sino ISRAELITAS ESPIRITUALES... ahora de ambos pueblos (Judîos fîsicos y Gentiles fîsicos) Dios ha hecho UN SOLO PUEBLO ESPIRITUAL. Luchemos por mantener unida a la familia, la vida es corta, y mañana quizâs pudiêramos estar lamentândolo, sin poderlo remediar.
El mensaje de permanecer unidos lo recibimos desde el Edên, cuando vemos que uno de los propôsitos de Dios al crear al hombre era "runirse" con êl todas las tardes (Gênesis 3:8 y 11). Luego vemos a Abraham, mandando a su siervo a buscar esposa para Isaac de entre su misma familia (Gênesis 24:4), para mantener unida la sangre y no mezclarla con la de otros pueblos. Vemos a Jacob destrozado cuando cree que ha perdido a Josê su amado hijo, y su felicidad al morir rodeado de ellos y poderlos bendecir a uno por uno en Gênesis 49. Vemos tambiên en Exodo 1:1 cuando nos relata que al entrar en Egipto Jacob con sus hijos CADA UNO ENTRO CON SU FAMILIA.
Quê hermoso es ver una familia unida. Y el trabajo o la tarea de mantener una familia unida es del Padre, eso al menos hemos visto en los ejemplos anteriores que son la base del Pueblo Escogido Israel. Es el ejemplo a seguir de nosotros los que segûn nos dice Pablo en los libros de Gâlatas y Efesios (completos), ya no somos guatemaltecos, salvadoreños, ingleses, norteamericanos, etc. sino ISRAELITAS ESPIRITUALES... ahora de ambos pueblos (Judîos fîsicos y Gentiles fîsicos) Dios ha hecho UN SOLO PUEBLO ESPIRITUAL. Luchemos por mantener unida a la familia, la vida es corta, y mañana quizâs pudiêramos estar lamentândolo, sin poderlo remediar.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
El orden de Dios en contra del de los hombres
Es notable y comprobable que cuando Dios creô al mundo y al hombre, el orden que impuso fue que primeramente se le debîa dar el primer lugar a EL (Gênesis 3: 8-9), por eso dejô por escrito tambiên que es un Dios fuerte pero celoso y que no acepta otros dioses representados en imâgenes (Exodo 20:5). Luego, es evidente tambiên que la primera organizaciôn que creô fue la familia: No es bueno que el hombre (o mujer) estê solo (a) y dejarân padre y madre (separaciôn) (Gênesis 2:18 y 24). Fue mucho mâs adelante durante el Exilio, que Dios "permitiô" el concepto de grupo para que los suyos se reunieran a adorarlo (Exodo 25 y 26 enteros).
El Orden perfecto de Dios es: Dios, Familia y Congregaciôn, lastimosamente el hombre ha tergiversado los conceptos de Dios y no desde hace poco tiempo, y asî, vemos que hoy en dîa es mâs importante la Congregaciôn que la familia. Jesûs estaba consciente de ello, por eso en uno de los muchos enfrentamientos que tuvo con gente religiosa pero hipôcrita les dijo: Vosotros no dejâis que un hombre o una mujer ayuden a sus padres, diciêndoles que la ofrenda es sagrada (Corbân) y que no pueden tomar de ella para darles de comer INVALIDANDO LA PALABRA DE DIOS CON VUESTRA TRADICION (ver Marcos 7:11-13).
El concepto de amar a Dios y luego asistir (o fortalecer) a la familia antes que a otra organizaciôn es muy fuerte en la escritura: Vemos a un Abraham padre de los creyentes, luchando y sufriendo por alcanzar la promesa; vemos a un Jacob que declara: Irê al paso de mi oveja mâs dêbil y cansada; vemos a Jesûs haciendo la declaraciôn antes expuesta; vemos a los discîpulos con sus familias unidas predicando y profetizando (ver la vida de Felipe), y luego en tercer plano vemos la importancia de la Congregaciôn. NO ALTEREMOS EL PLAN DE DIOS siguiendo el de los hombres. Sin embargo, seamos obedientes y NO dejemos de congregarnos, dando el justo valor al Orden de Dios.
El Orden perfecto de Dios es: Dios, Familia y Congregaciôn, lastimosamente el hombre ha tergiversado los conceptos de Dios y no desde hace poco tiempo, y asî, vemos que hoy en dîa es mâs importante la Congregaciôn que la familia. Jesûs estaba consciente de ello, por eso en uno de los muchos enfrentamientos que tuvo con gente religiosa pero hipôcrita les dijo: Vosotros no dejâis que un hombre o una mujer ayuden a sus padres, diciêndoles que la ofrenda es sagrada (Corbân) y que no pueden tomar de ella para darles de comer INVALIDANDO LA PALABRA DE DIOS CON VUESTRA TRADICION (ver Marcos 7:11-13).
El concepto de amar a Dios y luego asistir (o fortalecer) a la familia antes que a otra organizaciôn es muy fuerte en la escritura: Vemos a un Abraham padre de los creyentes, luchando y sufriendo por alcanzar la promesa; vemos a un Jacob que declara: Irê al paso de mi oveja mâs dêbil y cansada; vemos a Jesûs haciendo la declaraciôn antes expuesta; vemos a los discîpulos con sus familias unidas predicando y profetizando (ver la vida de Felipe), y luego en tercer plano vemos la importancia de la Congregaciôn. NO ALTEREMOS EL PLAN DE DIOS siguiendo el de los hombres. Sin embargo, seamos obedientes y NO dejemos de congregarnos, dando el justo valor al Orden de Dios.
martes, 30 de diciembre de 2008
Partes iguales para todos
Nos narra la historia en Primera de Samuel 30 (todo el capîtulo), que cuando David se fue a guerrear contra los filisteos, los Amalecitas aprovecharon la ocasiôn para ir y conquistar Siclag a tal extremo que se llevaron prisioneras a las dos mujeres de David, Ahinoam y Abigail. Consultô David con Dios si iba a la batalla y saldrîa triunfador, y Dios le respondiô: Ve que la victoria serâ tuya.
Mâs, entre batalla y batalla, doscientos de los seiscientos hombres se cansaron y viendo David que podrîan ir a una muerte segura, los dejô cuidando el campamento y los demâs se fueron con êl, termina la historia diciêndonos que a la hora de repartir el botîn, quienes fueron a la batalla actuândo "perversamente" no querîan repartirles nada a los que se quedaron, entonces David pronunciô una palabras tan cêlebres que se quedaron, dice la escritura (ver el verso 25) desde aquêl dîa: "Como ley y ordenanza entre los de Israel... hasta hoy".
Muchas veces entre nosotros nos peleamos por el reconocimiento, por recibir los mêritos, por ser nombrados entre los de renombre, y cuando no lo somos nos lastimamos. Pero debemos entender algo: Tanto mêrito tienen los que trabajan en oculto como los que trabajan expuestos. Tanto valor tiene, por decirlo de una manera prâctica: El que fue al mercado a comprar los elementos, como el que los cocinô, como el que los sirviô, como el que recogiô la mesa, como el que lavô los platos. Que todos recibamos partes iguales del merito, pues no somos nada uno sin el otro. Y si no es de esa manera... Nadie obtendremos la victoria.
Mâs, entre batalla y batalla, doscientos de los seiscientos hombres se cansaron y viendo David que podrîan ir a una muerte segura, los dejô cuidando el campamento y los demâs se fueron con êl, termina la historia diciêndonos que a la hora de repartir el botîn, quienes fueron a la batalla actuândo "perversamente" no querîan repartirles nada a los que se quedaron, entonces David pronunciô una palabras tan cêlebres que se quedaron, dice la escritura (ver el verso 25) desde aquêl dîa: "Como ley y ordenanza entre los de Israel... hasta hoy".
Muchas veces entre nosotros nos peleamos por el reconocimiento, por recibir los mêritos, por ser nombrados entre los de renombre, y cuando no lo somos nos lastimamos. Pero debemos entender algo: Tanto mêrito tienen los que trabajan en oculto como los que trabajan expuestos. Tanto valor tiene, por decirlo de una manera prâctica: El que fue al mercado a comprar los elementos, como el que los cocinô, como el que los sirviô, como el que recogiô la mesa, como el que lavô los platos. Que todos recibamos partes iguales del merito, pues no somos nada uno sin el otro. Y si no es de esa manera... Nadie obtendremos la victoria.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Amigos de Dios
Las Escrituras son el camino que nos lleva al conocimiento de Dios, luego, cuando ya lo conocemos aprendemos a tener intimidad con EL, el grado de intimidad que lleguemos a alcanzar por medio de la relaciôn personal y diaria con Dios, serâ lo que determine si seremos solamente Pueblo, si seremos Siervos, o, si llegamos a ser Amigos de Dios. Ciertamente la Biblia nos habla directamente de sôlo una persona como Amigo de Dios, Abraham (Isaîas 41:8), pero vemos que otros alcanzaron esa dica tambiên como David, del cual se dice que tenîa el corazôn como el de Dios (Hechos 13:22).
La historia nos muestra que 120 recibieron al Espîritu Santo en el Aposento Alto (Hechos 1:15); pero sôlo 70 fueron enviados a predicar con Poder (Lucas 10:1); y de ellos sôlo 12 fueron escogidos para caminar junto al Señor (ateo 10:5); y de êstos, el Señor tomô a 3 para que vieran su gloria en êsta tierra (Mateo 17:1); y mâs aûn, solamente 1 de ellos se recostaba en su pecho (Juan 13:25). No hemos entendido que hay diferencia entre ser Siervo de Dios y ser Amigo de Dios, los 500 y los 70 fueron Siervos. Pero los 12, los 3 y aquêl 1 fueron Amigos de Dios. A ellos se les concediô conocer los secretos de Dios.
Los Siervos de Dios corren un alto riesgo de llegar a ser asalariados, los Amigos de Dios corren un alto riesgo de llegar a conocer Sus secretos. La intimidad con Dios hace la diferencia. No podemos levantarnos a convites sociales, al gimnasio, al trabajo, a otras actividades si queremos ser Amigos de Dios. La Escritura nos muestra que aquellos cuya prioridad es Dios se levantan para estar primeramente con EL. No hay otro camino Jesûs es el mejor ejemplo, abundan las porciones bîblicas en donde se nos indica la hora en que oraba. De nosotros depende ser solamente Pueblo, Siervos o Amigos de Dios.
La historia nos muestra que 120 recibieron al Espîritu Santo en el Aposento Alto (Hechos 1:15); pero sôlo 70 fueron enviados a predicar con Poder (Lucas 10:1); y de ellos sôlo 12 fueron escogidos para caminar junto al Señor (ateo 10:5); y de êstos, el Señor tomô a 3 para que vieran su gloria en êsta tierra (Mateo 17:1); y mâs aûn, solamente 1 de ellos se recostaba en su pecho (Juan 13:25). No hemos entendido que hay diferencia entre ser Siervo de Dios y ser Amigo de Dios, los 500 y los 70 fueron Siervos. Pero los 12, los 3 y aquêl 1 fueron Amigos de Dios. A ellos se les concediô conocer los secretos de Dios.
Los Siervos de Dios corren un alto riesgo de llegar a ser asalariados, los Amigos de Dios corren un alto riesgo de llegar a conocer Sus secretos. La intimidad con Dios hace la diferencia. No podemos levantarnos a convites sociales, al gimnasio, al trabajo, a otras actividades si queremos ser Amigos de Dios. La Escritura nos muestra que aquellos cuya prioridad es Dios se levantan para estar primeramente con EL. No hay otro camino Jesûs es el mejor ejemplo, abundan las porciones bîblicas en donde se nos indica la hora en que oraba. De nosotros depende ser solamente Pueblo, Siervos o Amigos de Dios.
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