Fue Dios quien hizo florecer y fortificarse al hombre estando en pareja, en familia, y en un grupo que tuviera la misma meta, el mismo ideal, las mismas ilusiones, así nacieron los hogares que uno a uno fueron formando una ciudad (esto lo vemos en Génesis claramente). Fue Dios también quien puso en el corazón de los hombres el hecho de tener la ilusión de un premio, de un galardón por el esfuerzo realizado, es más, EL mismo lo dice cuando se refiere a la remuneración por el trabajo realizado: "todo obrero es digno de su salario"(Lucas 10:7).
Pues las familias fueron creciendo y fueron formando lo que hoy conocemos como ciudades, y esto agradó mucho al hombre porque es parte de su naturaleza, el vivir en una sociedad con todas o con las mayores comodidades y servicios posibles. Y esto también agrada a Dios, por ello es que ha diseñado una ciudad para todos los que le amamos y le seguimos, es una ciudad en la cual EL dará "mansiones a sus amados", mansiones que Jesús fue a preparar después de haber resucitado, en Juan 14:2 literalmente dice: "en la casa de mi padre muchas moradas (Moné en griego que significa residencias) hay, y yo voy para prepararlas para vosotros".
No tengo la menor idea de cómo serán esas moradas, esas casas, esas mansiones, pero lo que sí puedo asegurar es que NINGUNA mansión aquí en la tierra, por lujusa mansión de jeque que sea, es similar a las que Dios nos tiene reservadas. Esto lo puedo deducir por la siguiente frase en Apocalipsis: "y a calle de la ciudad ERA DE ORO PURO" (Apoc. 21.21). Imagínese usted, la calle donde vamos a caminar es de ORO PURO, una calle de 24 kilates, sin mezclas de plata, bronce, ni platino que son tan preciosos, sólo ORO PURO. Y esto, como galardón por seguirle.
domingo, 15 de marzo de 2009
sábado, 14 de marzo de 2009
Por culpa de Adán y gracias a Jesús
En el mundo solamente hay dos clases de personas, las que viven con temor de Dios y las que viven sin temor de Dios. Los que viven sin temor de Dios son simplemente las personas que nos hacen imposible vivir tranquilos, entíendase asesinos, violadores, asaltadores, narcos, extorcionistas, mareros, explotadores, etc. Y, entre los que tenemos temor de Dios también habemos dos clases de personas, unas son a las que les es fácil aceptar que con "sólo" creer en Jesús ya se libraron del infierno, y las otras, piensan que no, que hay que hacer "algo" más.
La Escritura es clara cuando nos dice que por el pecado de un sólo hombre, éste fue Adán, la humanidad completa quedó reducida a la esclavitud del pecado; y luego nos dice que, por el sacrificio o propiciación (como vimos en días anteriores) de UNO SOLO (Jeús) fuimos aceptos en el Reino de Dios (Romanos 5:18). Entendamos esto, si un simple mortal como Adán tuvo el poder de condenarnos al infierno por su desobediencia ¿cuánto más no tendrá poder el Hijo de Dios (Jesús) para poder sacarnos de ese infierno para siempre?
Entendiendo claro está, que estamos hablando explícitamente de "salvación", la "santificación" como vimos en días anteriores es otra situación. En otras palabras, éramos destinados al infierno desde nuestro nacimiento por culpa de la naturaleza de Adán, y somos salvos gracias a la naturaleza de Jesús.
La Escritura es clara cuando nos dice que por el pecado de un sólo hombre, éste fue Adán, la humanidad completa quedó reducida a la esclavitud del pecado; y luego nos dice que, por el sacrificio o propiciación (como vimos en días anteriores) de UNO SOLO (Jeús) fuimos aceptos en el Reino de Dios (Romanos 5:18). Entendamos esto, si un simple mortal como Adán tuvo el poder de condenarnos al infierno por su desobediencia ¿cuánto más no tendrá poder el Hijo de Dios (Jesús) para poder sacarnos de ese infierno para siempre?
Entendiendo claro está, que estamos hablando explícitamente de "salvación", la "santificación" como vimos en días anteriores es otra situación. En otras palabras, éramos destinados al infierno desde nuestro nacimiento por culpa de la naturaleza de Adán, y somos salvos gracias a la naturaleza de Jesús.
viernes, 13 de marzo de 2009
El amor y la benignidad de Dios
El amor de Dios hacia la humanidad lo vemos mostrado en el hecho de que habiéndo nacido todos pecadores, EL nos dió como "propiciaciòn o ayuda" a Su Hijo Jesús para que al morir en la cruz por nuestros pecados, éstos nos fueran perdonados. Pablo nos lo explica en el libro de Romanos en el capítulo 5 y versos 8 y 9.
Allí, Pablo nos hace ver en palabras muy simples que el amor de Dios se muestra en que como pecadores y habiendo sido enemigos de Dios por ello, EL nos quiso proveer una salvación en Jesús; pero qué, conociendo la naturaleza humana no esperaba que al día siguiente de aceptar esa provisión, nosotros dejáramos de ser lo que habíamos sido hasta ese día.
Luego termina diciendo que por esa misma razón nuestra perfección o sea lo que se conoce como "santidad o santificación", venga con el tiempo, venga con la humillación que nos pudieran dar las pruebas, las penas, la escacez, las limitaciones, las enfermdades, etc. Y es allí en donde conocemos su benignidad, pues el es bueno para perdonarnos vez tras vez nuestros intentos por agradarlo.
Allí, Pablo nos hace ver en palabras muy simples que el amor de Dios se muestra en que como pecadores y habiendo sido enemigos de Dios por ello, EL nos quiso proveer una salvación en Jesús; pero qué, conociendo la naturaleza humana no esperaba que al día siguiente de aceptar esa provisión, nosotros dejáramos de ser lo que habíamos sido hasta ese día.
Luego termina diciendo que por esa misma razón nuestra perfección o sea lo que se conoce como "santidad o santificación", venga con el tiempo, venga con la humillación que nos pudieran dar las pruebas, las penas, la escacez, las limitaciones, las enfermdades, etc. Y es allí en donde conocemos su benignidad, pues el es bueno para perdonarnos vez tras vez nuestros intentos por agradarlo.
jueves, 12 de marzo de 2009
Estamos viviendo con la D de Dios o con la D del Dinero.
El ser humano en su caminata por éste mundo no tiene sino solamente dos caminos, o vive por la D de Dios o vive por la D del Dinero. El hecho es que ambos caminos tienen finales diferentes, por ello fue que Jesús muy sabiamente exclamó: "Ninguno puede servir a dos amos al mismo tiempo, o servís a Dios o servís al Dinero" (Mateo 6:24). Es impresionante que habiéndo Jesús participado de la creación del ser humano, y por lo tanto, sabiéndo los miles de millones de personas que pasaríamos por éste mundo dijera: NINGUNO.
Uno de los problemas de vivir con la D del Dinero es que nos hace creer que somos lo que somos y que hemos alcanzado lo que hemos alcanzado por nuestras propias fuerzas, por nuestro propia inteligencia, que ha dependido de nosotros el estar en donde estamos, en otras palabras no nos permite ver que es Dios quien da, quien quita y si así le place volver a dar.
El problema más grave de vivir con la D del Dinero es que no nos permitirá estar atentos a la venida del Señor, imagínese usted que en Isaías 29:1-5 Dios le dice a Jerusalén su tierra (pues Ariel es un nombre hebreo para referirse a Jerusalén): "añadid un año a otro año, las fiestas sigan su curso pero REPENTINAMENTE vendrá la destrucción". Ahora el punto es, imagínese usted lo que le sucederá al mundo, si para el pueblo de Dios no habrá advertencia. Meditemos.
Nota: Esta crisis económica mundial que se vive, creo fervientemente que es una oportunidad para que el hombre busque a Dios y deje por un lado el Dinero. (Quise poner Dinero con mayúsculas siempre para resaltarlo).
Uno de los problemas de vivir con la D del Dinero es que nos hace creer que somos lo que somos y que hemos alcanzado lo que hemos alcanzado por nuestras propias fuerzas, por nuestro propia inteligencia, que ha dependido de nosotros el estar en donde estamos, en otras palabras no nos permite ver que es Dios quien da, quien quita y si así le place volver a dar.
El problema más grave de vivir con la D del Dinero es que no nos permitirá estar atentos a la venida del Señor, imagínese usted que en Isaías 29:1-5 Dios le dice a Jerusalén su tierra (pues Ariel es un nombre hebreo para referirse a Jerusalén): "añadid un año a otro año, las fiestas sigan su curso pero REPENTINAMENTE vendrá la destrucción". Ahora el punto es, imagínese usted lo que le sucederá al mundo, si para el pueblo de Dios no habrá advertencia. Meditemos.
Nota: Esta crisis económica mundial que se vive, creo fervientemente que es una oportunidad para que el hombre busque a Dios y deje por un lado el Dinero. (Quise poner Dinero con mayúsculas siempre para resaltarlo).
miércoles, 11 de marzo de 2009
¿Es malo o injusto Dios porque castiga?
Esta pregunta se la hace hipotéticamente Pablo en Romanos 3:5, solamente para poder ilustrar de una mejor manera el actuar de Dios. Pues continúa diciendo en los versos siguientes: "En ninguna manera, puesto que sino, entonces ¿còmo juzgaría Dios al mundo? (verso 6).
Dios es bueno por naturaleza, pero esa misma nauraleza le hace tener normas y reglas que tenemos que cumplir, y EL castigará a quienes NO cumplan esas normas y reglas pero eso no lo hace ni malo ni injusto. Injusto o malo lo sería si castigara a alguien sin motivo o razón aparente, pero EL es claro en que castigará al malo no al que haga lo correcto. Por ejemplo en el verso 30 de éste mismo capítulo Pablo nos aclara: "Porque Dios es uno, y justificará por la fe tanto a los que son circuncidados (judíos) como a los no circuncidados (gentiles). Lo que nos está diciendo sin decirlo, que sí castigará a los circuncidados (judíos) y a los no circuncidados (gentiles) que hagan lo incorrecto.
En otras palabras Dios ha ofrecido garlardones a los que le obedezcan, y los que le obedecen tienen derecho a esos galardones. Injusto o malo sería si se los diera a los que no se lo han ganado, de la misma manera no es malo ni injusto por dar castigo a quien se merece castigo.
Dios es bueno por naturaleza, pero esa misma nauraleza le hace tener normas y reglas que tenemos que cumplir, y EL castigará a quienes NO cumplan esas normas y reglas pero eso no lo hace ni malo ni injusto. Injusto o malo lo sería si castigara a alguien sin motivo o razón aparente, pero EL es claro en que castigará al malo no al que haga lo correcto. Por ejemplo en el verso 30 de éste mismo capítulo Pablo nos aclara: "Porque Dios es uno, y justificará por la fe tanto a los que son circuncidados (judíos) como a los no circuncidados (gentiles). Lo que nos está diciendo sin decirlo, que sí castigará a los circuncidados (judíos) y a los no circuncidados (gentiles) que hagan lo incorrecto.
En otras palabras Dios ha ofrecido garlardones a los que le obedezcan, y los que le obedecen tienen derecho a esos galardones. Injusto o malo sería si se los diera a los que no se lo han ganado, de la misma manera no es malo ni injusto por dar castigo a quien se merece castigo.
martes, 10 de marzo de 2009
Redimidos por Cristo, justificados por gracia... gratuitamente.
El principio del evangelio es tan simple que nos parece tan complicado. Cuesta comprender, a la finita mente humana, el hecho de que con una simple declaración personal de que: "creermos y aceptamos que Jesús, siendo el Hijo de Dios hecho carne es nuestro suficiente salvador por haber muerto en la cruz por nuestros pecados". Y que, antes de hacer ésta declaración con convicción estamos destinados al fuego eterno, y que, luego de hacerla, somos parte del pueblo de Dios para siempre.
Pero Pablo nos lo explica ampliamente en Romanos 3:22-27. Nos dice que, Dios puso por "propiciación" o sea por "ayuda" a Su Hijo para salvar a todo aquél que lo quisiera, y por medio de Su Hijo "pasar por alto" las faltas del que quisiera ser salvo, puesto que con las justicias de la ley nadie podía. Por ello, al "reconocer" a Su Hijo como suficiente salvador personal, Dios nos "justifica" o sea nos "hace inocentes" y nos "redime" o sea nos da "la libertad o redención de penas eterna" del castigo por los pecados, y todo esto: gratuitamente.
Cuando algo es "gratis" no tenemos que hacer nada por recibir nada, simplemente extendemos la mano y nos lo entregan, éste es el caso de la salvación por la fe en Jesucristo. Es "gratuita" no tenemos que pagar nada, no tenemos que hacer nada, no tenemos que trabajar por nada, sino simplemente confesar con nuestros labios y de todo corazón (eso es la fe), que creemos que Jesús siendo el Hijo de Dios, murió por nuestros pecados y que por ello somos justificados y redimidos delante de Dios y para Dios.
Pero Pablo nos lo explica ampliamente en Romanos 3:22-27. Nos dice que, Dios puso por "propiciación" o sea por "ayuda" a Su Hijo para salvar a todo aquél que lo quisiera, y por medio de Su Hijo "pasar por alto" las faltas del que quisiera ser salvo, puesto que con las justicias de la ley nadie podía. Por ello, al "reconocer" a Su Hijo como suficiente salvador personal, Dios nos "justifica" o sea nos "hace inocentes" y nos "redime" o sea nos da "la libertad o redención de penas eterna" del castigo por los pecados, y todo esto: gratuitamente.
Cuando algo es "gratis" no tenemos que hacer nada por recibir nada, simplemente extendemos la mano y nos lo entregan, éste es el caso de la salvación por la fe en Jesucristo. Es "gratuita" no tenemos que pagar nada, no tenemos que hacer nada, no tenemos que trabajar por nada, sino simplemente confesar con nuestros labios y de todo corazón (eso es la fe), que creemos que Jesús siendo el Hijo de Dios, murió por nuestros pecados y que por ello somos justificados y redimidos delante de Dios y para Dios.
lunes, 9 de marzo de 2009
Si solamente el pueblo de Israel será salvo ¿Quiénes son israelitas el día de hoy?
Según dicen las Escrituras, y lo vimos ayer, solamente los descendientes de Abraham que eran nacidos judíos eran salvos, pero desde la venida del Señor Jesucristo esto cambió. No cambió por un sólo predicado del Señor, sino cambió porque así estaba escrito. El que era el pueblo de Dios lo iba a rechazar cuando viniera (Juan 1:11), y por ello nos daba entrada a los gentiles o sea a quienes no eramos nacidos en Israel ni hijos de padres israelitas (compare Romanos 9:8-9 con Gálatas 4:21 al 31).
Ahora bien, así como NO todos los israelitas eran salvos solamente por ser circuncidados "físicamente", tampoco todos los gentiles somos salvos solamente porque el pueblo judío rechazó a Cristo. Se es realmente salvo, ya sea que uno sea judío o descendiente de judíos o gentil pero circuncidado "espiritualmente" (Romanos 2:29). Esto es, que en el interior de su corazón crea realmente que el único y suficiente salvador del hombre es Jesús, la "Promesa", nadie más.
Pues fue Jesús el "objeto" de la "Promesa" que Dios había hecho, por ello dice abundantemente en los libros de Gálatas y Efesios, que no son hijos los nacidos naturalmente sino son hijos los nacidos de la "Promesa". O sea que, son israelitas el día de hoy, solamente aquellos que aceptan el santo sacrificio de Jesús en la cruz del calvario, porque eso era lo que estaba escrito que había prometido Dios. Que Sara tendría un hijo, Isaac (no Ismael como dicen los musulmanes) que Dios le había prometido, y que de esa sangre vendría Jesús (Gálatas 4:28).
Ahora bien, así como NO todos los israelitas eran salvos solamente por ser circuncidados "físicamente", tampoco todos los gentiles somos salvos solamente porque el pueblo judío rechazó a Cristo. Se es realmente salvo, ya sea que uno sea judío o descendiente de judíos o gentil pero circuncidado "espiritualmente" (Romanos 2:29). Esto es, que en el interior de su corazón crea realmente que el único y suficiente salvador del hombre es Jesús, la "Promesa", nadie más.
Pues fue Jesús el "objeto" de la "Promesa" que Dios había hecho, por ello dice abundantemente en los libros de Gálatas y Efesios, que no son hijos los nacidos naturalmente sino son hijos los nacidos de la "Promesa". O sea que, son israelitas el día de hoy, solamente aquellos que aceptan el santo sacrificio de Jesús en la cruz del calvario, porque eso era lo que estaba escrito que había prometido Dios. Que Sara tendría un hijo, Isaac (no Ismael como dicen los musulmanes) que Dios le había prometido, y que de esa sangre vendría Jesús (Gálatas 4:28).
domingo, 8 de marzo de 2009
¿Por qué tenemos que ser y dar buen testimonio?
Dios elegió a Abraham un hombre no nacido en Israel sino en Ur de los Caldeos en Babilonia, para fundar el pueblo israelita (Josue 24:1-3), luego eligió la tierra de Medio Oriente para prometérsela para siempre. Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia, pero lamentablemente, su descendencia (en la totalidad) no lo creyó, sino tan sólo un remanente. A causa de que el resto no lo creyó y por lo tanto no vivió conforme lo que Dios había establecido para ellos, dice la Escritura que nos dió entrada a la salvación a nosotros que no éramos su pueblo (Oseas 2:23 y Romanos 9:25).
Ahora bien, la humanidad en sí tiene muchos problemas pero uno de los más comunes es que no se concientiza de los favores recibidos, y ese errar que cometiera en la antiguedad el pueblo judío lo estamos cometiendo hoy los gentiles. No estamos viviendo decentemente, no estamos viviendo moralmente, no estamos viviendo conforme las leyes que Dios nos dió, de tal forma que no estamos dando testimonio a otros para que deseen lo que Dios nos prometió a todos.
No podemos atraer a otros si vemos curas homosexuales en los seminarios, no podemos atraer a otros si vemos curas violando niños, y abusando de las herencias de personas solas, no podemos atraer a otros si vemos pastores vividores que hacen de la congregación su reino y de las finanzas sus propias riquezas, no podemos atraer a otros si como ovejas del Señor que nos decimos ser, no honramos a Dios siendo santos, apartándonos del mal, practicando los mismos pecados que practican los que no se dicen del Señor. Caben aquí, perfectamente, las palabras de Cristo a los religiosos: "Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen" (Mateo 23:2). Vea Romanos 2:24.
Ahora bien, la humanidad en sí tiene muchos problemas pero uno de los más comunes es que no se concientiza de los favores recibidos, y ese errar que cometiera en la antiguedad el pueblo judío lo estamos cometiendo hoy los gentiles. No estamos viviendo decentemente, no estamos viviendo moralmente, no estamos viviendo conforme las leyes que Dios nos dió, de tal forma que no estamos dando testimonio a otros para que deseen lo que Dios nos prometió a todos.
No podemos atraer a otros si vemos curas homosexuales en los seminarios, no podemos atraer a otros si vemos curas violando niños, y abusando de las herencias de personas solas, no podemos atraer a otros si vemos pastores vividores que hacen de la congregación su reino y de las finanzas sus propias riquezas, no podemos atraer a otros si como ovejas del Señor que nos decimos ser, no honramos a Dios siendo santos, apartándonos del mal, practicando los mismos pecados que practican los que no se dicen del Señor. Caben aquí, perfectamente, las palabras de Cristo a los religiosos: "Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen" (Mateo 23:2). Vea Romanos 2:24.
sábado, 7 de marzo de 2009
El día en que Dios juzgará todo y a todos.
Pablo explecándoles a los judíos que vivían en Roma, cómo era que Dios deseaba que vivieran después de haber aceptado que Jesús era su salvación, y que, les había traído tanto una nueva ley como una forma de vida, les dice: "Llegará un día en el cual Dios juzgará todos los secretos de los hombres", pero les explica también cómo será ese juicio: "por Jesucristo y conforme al evangelio" (Romanos 2:16).
¿Qué implicaciones trae ese juicio? Varias. Primero, nos está diciendo que "todos" los seres humanos tenemos secretos en nuestro corazón que no sabe nadie, ni nuestra-o compañero de vida, ni nuestros padres, ni nuestros hermanos en la sangre, ni los hermanos en la fe, secretos realmente ocultos (vea el final de la Parábola del Sembrador en Lucas 8:17 en donde dice que no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto a todos). Segundo, en el juicio estará presente Jesús, pues fue el que derramó su sangre por los pecados de todos, el será el abogado de los suyos (Primera de Juan 2:1) ante el fiscal acusador que es satanás.
Tercero, el juicio será según el evangelio de Jesús y por lo tanto con las normas que ese evangelio nos dictó, no bajo normas o reglas que haya puesto hombre, religión o secta alguna. Cuarto y no por ello menos importante, hay un día señalado para ese juicio (Salmo 75:2). Y, aunque pareciere broma tenemos que señalar que ese día no es como cuando sacamos las placas de los carros, que tiene prórroga, pues ese juicio tiene su año señalado, tiene su mes señalado, tiene su día señalado y es más, ese día tiene su hora señalada (Apocalipsis 9:15). El día de la preparación es hoy, no ese día, pues ese día solamente se dictará si vamos para arriba o vamos para abajo.
¿Qué implicaciones trae ese juicio? Varias. Primero, nos está diciendo que "todos" los seres humanos tenemos secretos en nuestro corazón que no sabe nadie, ni nuestra-o compañero de vida, ni nuestros padres, ni nuestros hermanos en la sangre, ni los hermanos en la fe, secretos realmente ocultos (vea el final de la Parábola del Sembrador en Lucas 8:17 en donde dice que no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto a todos). Segundo, en el juicio estará presente Jesús, pues fue el que derramó su sangre por los pecados de todos, el será el abogado de los suyos (Primera de Juan 2:1) ante el fiscal acusador que es satanás.
Tercero, el juicio será según el evangelio de Jesús y por lo tanto con las normas que ese evangelio nos dictó, no bajo normas o reglas que haya puesto hombre, religión o secta alguna. Cuarto y no por ello menos importante, hay un día señalado para ese juicio (Salmo 75:2). Y, aunque pareciere broma tenemos que señalar que ese día no es como cuando sacamos las placas de los carros, que tiene prórroga, pues ese juicio tiene su año señalado, tiene su mes señalado, tiene su día señalado y es más, ese día tiene su hora señalada (Apocalipsis 9:15). El día de la preparación es hoy, no ese día, pues ese día solamente se dictará si vamos para arriba o vamos para abajo.
viernes, 6 de marzo de 2009
No son los oidores los justos sino los hacedores de la ley.
De nada sirve que oigamos la voz de Dios todos los días, de nada sirve que estemos en la presencia de Dios a cada momento, si cuando EL nos habla lo escuchamos pero no lo obedecemos. Unas de las frases de sentencia más grandes que se puede encontrar en las Escrituras es cuando el salmista exclama:"Sacrificio y ofrenda NO TE AGRADAN, holocausto y expiación NO HAS DEMANDADO, entonces he aquí vengo para HACER TU VOLUNTAD, porque hacerla me ha agradado Dios mío" (Salmo 40:6-7).
Tenemos que entender algo muy importante: Jesucristo no agradó a Dios por morir simplemente, sino agradó a Dios y nos salvó porque murió en obediencia a lo que Dios Padre quería. ¿Qué significa esto? Pues que murió con gusto, sabiendo que con ello agradaba al Padre. Es tan cierto que el mejor regalo que le podemos hacer a Dios es la obedicencia, que el profeta Jeremías dice en 11:15: "¿Crees que los sacrificios pueden evitarte el castigo?".
Entendamos algo, a Dios nadie le puede comprar, a Dios simplemente lo podemos agradar y eso lo hacemos no con sacrificios y penitencias, sino con hacer su voluntad, con hacer lo que nos pide, o sea, con obediencia, por ello es que dice: No son los oidores de la ley los justos, sino los obedientes a la ley (Romanos 2:13).
Tenemos que entender algo muy importante: Jesucristo no agradó a Dios por morir simplemente, sino agradó a Dios y nos salvó porque murió en obediencia a lo que Dios Padre quería. ¿Qué significa esto? Pues que murió con gusto, sabiendo que con ello agradaba al Padre. Es tan cierto que el mejor regalo que le podemos hacer a Dios es la obedicencia, que el profeta Jeremías dice en 11:15: "¿Crees que los sacrificios pueden evitarte el castigo?".
Entendamos algo, a Dios nadie le puede comprar, a Dios simplemente lo podemos agradar y eso lo hacemos no con sacrificios y penitencias, sino con hacer su voluntad, con hacer lo que nos pide, o sea, con obediencia, por ello es que dice: No son los oidores de la ley los justos, sino los obedientes a la ley (Romanos 2:13).
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