domingo, 19 de abril de 2009

No hay que cantar canciones al corazón afligido.

"El que canta canciones al corazón afligido. Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre". ¿Qué significan esas dos expresiones? Simplemente muerte o en enfermedad y echar a perder algo necesario, éste es el mensaje en Proverbios 25:20 y dado nada menos que por el hijo (Salomón) de aquél que vivió en carne propia el proverbio (David).

En la primera carta de Samuel capitulo 18 vemos cómo David siendo un simple pastor de ovejas, aniquila por mano propia y sin mayores alaracas al enemigo de Israel, Goliat. Esto hace de David un improvisado y repentino héroe, lo que hace que el corazón del entonces rey se enoje y entre en aflicción, porque Jehová mismo le envió un espíritu que lo atormentase dice la palabra de Dios (vea el verso 10). En ese ambiente, a alguien se le ocurre que ya que David sabe tocar el arpa y cantar que entretenga al rey, pero éste, en sus delirios mientras el otro trata de agradar su espíritu es acosado por las lanzas del rey, salvándose en varias ociaciones de la muerte (vea los versos 8-11).

Hoy, la vida no ha cambiado mucho, cuando un corazón está angustiado, está afligido, hay que dejarlo, preguntarle cómo está, cómo se siente, en que se le puede ayudar, es como cantarle canciones al corazón afligido y la respuesta no será otra que lanzas y dardos. Hoy, la solución para el corazón afligido es la oración, la intercesion por la pena, la angustia, la necesidad del corazón afligido. Lo que menos se debe hacer con un corazón angustiado es obligarlo a escuchar canciones ¿Sabe por qué? Porque esa aflicción, esa pena, esa angustia... vino de parte de Dios. Y en la casa del banquete hay que estar alegre pero en la casa del luto... lo prudente es llorar.

sábado, 18 de abril de 2009

Sea vuestro sí, sí y vuestro no, no.

La frase con que iniciamos éste mensaje es de Jesús y la terminó diciendo: "porque lo que es más de esto, de mal procede" (Mateo 5:37). En nuestro medio Latino tenemos un dicho que es, lamentablemente, muy cierto: "Lo que mal principia mal acaba". El creyente siempre debe luchar por caminar con la verdad, de iniciar todo proyecto con la verdad, de poner siempre todas las cartas sobre la mesa, debe tratar de no ocultar nada, pues al final el que no hace eso al único que termina engañando es a él mismo.

Si una persona se acerca a usted pidiendo un consejo pero no le cuenta lo feo del negocio que va a emprender sino sólo las ventajas, usted va a dar un mal consejo no por lo que le cuentan sino precisamente por lo que no le cuentan; si una persona se acerca a usted para pedir consejo matrimonial, pero solamente le cuenta lo que él ha sufrido pero no le cuenta lo que el otro ha sufrido, usted va a asesorar mal, guiado por una falsa compasión. Jesús nos incita a que en todo y por todo digamos la verdad, pues eso nos evita que seamos ambiguos y nos da estabilidad.

Mi abuelo materno nos enseñó que el que se dice hombre de verdad, no tiene que andar firmando papeles para dar seguridad de su palabra, su palabra era como una firma en un papel. El cuando decía no era no, y no se le podía rebatir nada, pero cuando decía sí, su sí era sí aunque él perdiera. Era un hombre como decimos en castellano chapado a la antigua, él entregó su vida al Señor tres días antes de morir. Qué diferente sería el mundo si todos los creyentes hiciéramos lo mismo, nustro sí siendo sí, y nuestro no siendo no. No habría padres "creyentes" que abandonaran a sus hijos; no habría padres "creyentes" que menos preciaran y abandonaran a sus cónyuges; no habrían hijos de "creyentes" que cometieran adulterio; no habría hijos de "creyentes" borrachos. No habría hijos de "creyentes" irresponsables y dependientes. Cuando nuestro sí, es un sí, y cuando nuestro no, es un no, cualquier construcción que formemos sobre esa base será sólida y no será de mal proceder... dijo Jesús.

viernes, 17 de abril de 2009

No os hagáis tesoros en la tierra.

El Sermón del Monte, quién no ha escuchado un comentario o un mensaje de ese famoso sermón que Jesús diera, casualmente no en un fastuoso templo sino en una simple y sencilla montaña (ver Mateo 5:1). Un sermón que nos encierra todas o casi todas las enseñanzas básicas que un creyente debiera cumplir, para llegar al máximo galardón al que hemos sido llamados: "alcanzar la estatura del varón perfecto, esto es, la estatura espiritual de Cristo" (ver Efesios 4:13).

En ese sermón Jesús nos dice el camino de una vida sencilla, de una vida humilde, de una vida dedicada, de una vida de conformidad, de una vida de sacrificio, y de una vida de agradecimiento que se debe de llevar para algún día alcanzar la estatura espiritual de Cristo. ¿Esto quiere decir que el que cumpla con todo esto llegará a ser Dios, puesto que Jesús (el hijo del hombre) se convirtió en el Cristo (el ungido, el Hijo de Dios)? No lo sé ni lo estoy predicando. Lo que sí puedo decir es que creo que las personas que cumplan con éstos requisitos serán aquellos famosos y esperados 144,000 varones perfectos que la creación anhela y espera, vengan al final de la era (vea Romanos 8:19 y comparelo con Apocalipsis 7).

Estos 144,000 son Hijos de Dios que no se salieron del cautiverio NUNCA, éstos Hijos de Dios son los que con abnegación sobrellevaron los embates de la vida, tal y como Dios la planificó para ellos, éstos Hijos de Dios JAMAS pensaron en tirar la toalla, jamás pensaron en que lo que Dios les había enviado, a pesar de que a juicio propio y de muchos era injusto y doloroso, jamás hicieron por meter el brazo de carne, esto es anteponer sus deseos, sus comodidades, sus ideas, sus caprichos a los planes de Dios para con ellos. Estos son 144,000 Hijos de Dios muy especialmente preparados en el crisol del dolor humano, tal como lo hizo EL, tal como lo hicieron los discípulos, tal como lo hizo Pablo. Me encantó el devocional del predicador David Wilkerson de hace ocho días que titulaba: El Ministerio del sufrimiento, en donde hablaba precisamente de éste tema. Qué duro va a ser para muchos creyentes ( o al menos qué decepcionante), el haber rechazado ésta doctrina. Quizás por ello fue que Jesús dijo tan tajantemente: No os hagáis tesoros en la tierra... pa no tener allí vuestro corazón.

jueves, 16 de abril de 2009

Difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Por favor no crea que está delante de otro socialista resentido de esos que andan derramando su bilis por allí. Las palabras del título de hoy fueron expresadas por Jesús en ocasión de un que un joven rico se le acercó para preguntarle ¿qué haré para tener vida eterna? Jesús le explica los mandamientos, los cuales el joven responde que desde niño cumplía; Jesús le dice que la perfección viene al desposeerse de todo y darlo a los pobres, es allí en donde el joven rico pierde la partida, pues como tenía muchas riquezas se va triste, pues es demasiada entrega según él, para adquirir la vida eterna (vea Mateo capítulo 19).

¿Qué es ser rico? Para algunos es tener mucho (como para el joven rico), para otros es tener suficiente (como para estar indiferente a las necesidades de los demás), para otros tener dos chamarras ya es riqueza (al menos eso decía Jesús) por ello incita a que el que las tiene regale una. ¿Por qué es tan "difícil" para el rico entrar al reino de los cielos? Bueno, primero entendamos que difícil no indica imposible sino solamente que cuesta más. ¿Pero por qué? Por que el que tiene recursos tiende a salirse de los cautiverios a los que nos somete el Señor en la caminata. ¿Pero cómo? Dios es tan ingrato que nos mete a cautiverios cuando dice Su Palabra que hemos sido llamados a libertad? Sí, Pablo dice que es "necesario" que por "muchas" tribulaciones entremos al reino de los cielos (vea Hechos 14:22).

Es común que la gente pudiente en sus empresas tenga sueldos malos y aún de miseria porque la situación está difícil y ya los costos no dan para más, pero es común también que los gerentes anden de viaje en viaje y de vacaciones en vacaciones ¿entonces? ¿de dónde sale el dinero? Una prueba más de la explotación la vemos cuando uno de sus hijos recibe el mismo trato en "otra" empresa con las "mismas" pruebas y evidencias, entonces las palabras son: Hijo-a renuncia que allí te están explotando. En las empresas de ellos se llama "estrategia y política de empresa" en las otras "explotación". Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos (Jesús en Mateo 19:24).

miércoles, 15 de abril de 2009

La paga por el Temor de Dios.

Hemos leído muchas veces en el libro de Romanos que: "La paga por el pecado es la muerte", pero no muchas veces reflexionamos en la paga por el Temor a Dios. Así como la falta de temor a Dios, que en definitiva eso es pecar, tiene un precio y ese precio es la muerte del alma y en ocasiones tan drásticas quizás también la muerte física, así también la paga por tener Temor de Dios tiene una justa paga, explicamos.

En el libro de Primera de Samuel capítulo 25 leemos la historia de un varón judío de la descendencia de Caleb, cuyo nombre era Nabal que vivía en Carmel y quien era de relativos recursos económicos pero que no tenía Temor de Dios". Por ese motivo, a pesar de que ya se había divulgado el hecho de que Dios iba a bendecir a David con el trono de Israel, cuando éste le pidió ayuda para alimentar a sus hombres, Nabal se la negó. Pero, Abigaíl, su esposa, sí tenía Temor de Dios, y fue por ello que adelantándose a David y ofreciéndole ofrendas, conquistó su buena voluntad, y más adelante su amor.

A muchos de nosotros nos enseñaron de niños que si hacíamos algo fuera de la voluntad de Dios un castigo ejemplar nos vendría del cielo, y por miedo a Dios y no por Temor de Dios, muchos no pecábamos, y cuando nos atrevimos a hacerlo y vimos que era mentira que un rayo del cielo para castigarnos no caía, seguimos pecando. Hoy, muchos de nosotros sabemos que sí hay una paga para el pecado, pero sabemos también que la misericordia de Dios espera a que nos arrepintamos e iniciemos un nuevo camino, por eso no cae el rayo del cielo. Hoy, muchos de nosotros sabemos que no es miedo a Dios lo que nos evita el pecado sino el Temor de Dios. El miedo implica que lo que no queremos es castigo, el Temor implica que no pecamos por amor, por gratitud, por respeto a todo lo que EL es y representa.

martes, 14 de abril de 2009

Cumple el ministerio que recibiste del Señor.

Nadie llegó por casualidad o por coincidencia a los pies de Cristo. Es más, hasta los impíos tienen una misión en los caminos del Señor, nótese cómo Poncio Pilatos y Herodes tenían un papel protagónico en la vida de Cristo, recuerde cómo el soldado que traspasó el corazón del Señor tenía esa misión asignada, cómo un Cireneo tenía la misión de ayudar a Cristo con la cruz (todo lo cual se ve en los evangelios al momento de la cruz).

Cuando Pablo se está despidiendo de los Colosesenses en su epístola le manda a decir a Arquipo: "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor" (Colosenses 4:17). Hemos de entender algo, todo aquél que tiene el privilegio de conocer al Señor personalmente tiene un ministerio, algunos son ministerios muy vistos y muy aplaudidos, otros son ministerios muy escondidos pero igualmente recompensados por Dios. Recuerde usted a Semeón el anciano que pasó ochenta y tantos años con la promesa que no cerraría sus ojos sin antes haber visto al Hijo de Dios, un día de tantos cuando ya estaba anciano y cercano a la muerte el Espíritu le dijo HOY, HOY ES EL DIA, dejó lo que estaba haciendo y fue al templo y allí estaba el Hijo de Dios (Lucas 2:25-30).

Ahora bien, si usted nota con cuidado en esos versos verá que la espera de ochenta y tantos años tuvo una recompensa que ya quisieran muchos de los que acostumbran a poner mantas y carteles anunciándose como grandes evangelistas... Simeón pasó a la historia como el hombre que presentó en brazos al Hijo de Dios en el templo. Dios tiene un ministerio para cada uno, solamente a sus pies y bajo la cobertura del Espíritu Santo lo conoceremos, y solamente bajo su dirección lo podremos cumplir sin que la vanidad y el orgullo interfieran en lo que es únicamente la Gloria de Dios.

lunes, 13 de abril de 2009

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal.

Una de las peculiaridades que debe de sobresalir en los creyentes es el gozo, un creyente no debiera verse con el semblante cansado, triste o desanimado, es cierto que hay situaciones de enfermedad, angustia, pena o quizás hasta de muerte, y no decimos que en esos momentos haya precisamente risas, pero normalmante el creyente debiera de vivir gozoso pues sus esperanzas, sus sueños, sus metas debieran estar en los ofrecimientos que Dios nos ha hecho para despuès de la muerte y no para antes. Por ello, Pablo animó a los Colosenses también con esas palabras: "Sea vuestra palabra siempre con gracia (con gozo, con alegría, con ánimo) sazonada con sal" (ver Colosenses 4:6).

Lo hemos dicho en otras ocasiones y hoy viene también al caso, los ofrecimientos de nuevas y hermosas moradas que nuestra mente no alcanza a entender; la vida de paz, tranquilidad y armonía; el mundo ordenado, justo y mejor que se nos ha ofrecido, todo eso y más, es algo que recibiremos en la regeneración, o sea, despuès de muertos no antes (ver Mateo 19:28).

Por ello, lo que nos corresponde hoy en día es vivir con gratitud hacia Dios, sabiendo y entendiendo que lo poco o mucho que tengamos en ésta vida es solamente pasajero, si realmente creemos que somos peregrinos entonces pensemos que un peregrino no construye grandes obras para mañana, pues sabe que ha de mudarse. Un peregrino practicamente sobrevive con lo mínimo a donde va, sabe que es un nómada, sabe que hoy le tocó pernoctar aquí, pero mañana será en otro lado, vive conforme con lo que tiene, es más, se propone vivir con poco porque sabe que mañana, hay que llevarlo sobre la espalda y mientras menos lleve, menos le va a pesar.

domingo, 12 de abril de 2009

Libertinaje, libertad y esclavitud.

Dentro del sistema que hace funcionar a la iglesia del día de hoy, existen tres estados, éstos son el libertinaje, la libertad y la esclavitud. El libertinaje es cuando usted es instruido en las normas y los estatutos que un verdadero creyente debe observar y cumplir, y usted simplemente no lo hace, cree que con haber ido un domingo de tantos al culto, o haber ido a la campaña de un gran evangelista, y haber levantado el dedo, pasado al frente, declarar públicamente que cree en Jesús ya con eso tiene su pasaporte al cielo, pero puede vivir como le venga en gana que no importa, total, la sangre de Cristo es poderosa y perdona todo pecado. Error, eso es como la semilla que cae en mala tierra y muere (vea la parábola del sembrador).

Libertad es cuando habiéndo sido instruido en las normas y estatutos del verdadero creyente, usted guarda un equilibrio entre la vida material, la cual estamos obligados a vivir y Jesús lo sabe (sino, no hubiese orado por nosotros como lo hizo en Juan capítulo 17: "Padre, te pido por estos (los discípulos) y por los que han de creer por éstos (nosotros), pues están en éste mundo pero no son de éste mundo"), y un equilibrio entre la vida espiritual. Pablo también dijo que en condiciones normales, el que no trabaja que no coma, en otras palabras tenemos que mezclarnos con el mundo para ganarnos el sustento, pero no tenemos por qué hacer lo que ellos hacen.

Y, esclavitud (repetimos, dentro de la iglesia) es cuando extremamos esas normas y esos estatutos en los cuales fuimos instruidos, y llegamos a pensar que son más importantes que Dios, que nuestra familia, que nosotros mismos, y que, siendo la base que sustenta la congregación podemos darnos el lujo de sacrificar o abandonar nuestras obligaciones por cumplir las de la iglesia. Nunca, pero entendamos bien, nunca, fue el propósito de Dios darle a la congregación una mayor importancia que a EL mismo, que a la familia y que a nosotros como personas. Jesús no vino a hacer el papel de Cristo para formar una congregación, vino a cumplir con ese papel para salvar al hombre, para salvar almas, no para construir templos, mucho menos fastuosos templos. La primera institución que Dios formó fue la familia, no la congregación. Tenemos que servir en la congregación, pero sin anular el orden de Dios (vea Juan capñitulo 10 y entenderá los propósitos del Buen Pastor). No confundamos la libertad con el libertinaje, pero tampoco nos convirtamos en esclavos. Pues en donde está el Espíritu de Dios... allí hay libertad (2da. Corintios 3:17). Como Pastores humanos somos administradores de ovejas, no dueños de ellas.

sábado, 11 de abril de 2009

Siete vacas flacas que se comían a las siete vacas gordas.

Si usted platica con cualquier persona sea ésta creyente o no creyente en los negocios de Dios (en el sentido honesto de la palabra como lo explicó Jesús a sus 12 años, y no en el irracional comercio que se ha vuelto la iglesia el día de hoy), Y, usted le habla de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas, casi todos le dirán con aproximada terminología que usted está hablando de los siete años de abundancia y los siete años de escasez de los tiempos de José (Génesis 41:16).

Paro los que no le han estudiado detenidamente podemos decirles que fueron siete años de abundancia en la tierra de Egipto y sus alrededores, y siete años de escasez durante los años de José. Habiéndo sido avisado el Faraón de Egipto por José y éste por Dios, fueron años de guardar en graneros hasta que éstos se llenaran, para los demás que no tuvieron aviso porque Dios no les mandó palabra alguna, fueron años de derroche, años de gasto desmesurado, años de acostumbrarse a gastar pensando que siempre habría suficiente, pero no era ni iba a ser así (vea el resto del capítulo 41 de Génesis).

Hoy, estamos apenas viviendo el principio del segundo año de limitaciones económicas y ya hay personas, hogares, empresas y gobiernos que casi no aguantan. El relato bíblico dice que las vacas flacas se comieron a las gordas y a pesar de que las gordas eran suficientemente gordas, a las flacas no se les notaba que se las habían comido (vea Génesis 41:20-21). Tuvimos del año 2000 al 2007 años de mucha abundancia, el que tuvo el privilegio de escuchar la voz de Dios guardó y le va a ser "difícil" pasar los siete años de escasez que vienen, para el que no tuvo el privilegio de oír de Dios el consejo, le va a ser "más difícil" aún pasar los seis años que aún nos restan... a menos que, y enfatizamos "a menos que", esté bajo la cobertura de un José, guiado por Dios, que le diga cómo cobijarse en las alas de un Faraón (entendiendo un enigma espiritual, y éste es que nos guste o no nos guste, lo entendamos o no lo entendamos, lo querramos aceptar o no lo querramos aceptar, el Faraón no es creyente sino un líder impío utilizado por Dios) (no vea, estudie Génesis 41 y entenderá lo que viene más que si lee los reportes de la bolsa de valores). Pero estúdielo no con temor sino con amor, pues Dios a los suyos los protegerá de la HAMBRUNA que recién está empezando.

viernes, 10 de abril de 2009

Aún así, muchos no creyeron al Hijo de Dios.

Para muchos era tan sólo el día de la fiesta, la gran fiesta judía (Mateo 27:15), creían que era otra más de las muchas que habían estado celebrando en conmemoración de aquél milagro que Dios había hecho hacía unos siglos con sus antepasados, era la remembranza de la libertad a la que habían sido llamados como pueblo (Exodo 12:43-44), pero ninguno de ellos o pocos quizás, sabían que lo que sucedería en el transcurso de ese preciso día, cambiaría el rumbo de la humanidad para siempre.

En esa fiesta de la Pascua del año 33 de nuestra era, estaba escrito que muriera el Hijo de Dios a manos de su propia creación para salvarla. A partir de ese día ya no solamente el nacido en Israel, el descendiente de israelitas iba a poder ser salvo. A partir de ese día, todo aquél que reconociera de corazón y declarara con su boca de propia voluntad, que ese Jesús que estaba mueriendo en la cruz, era no solamente el Hijo de Dios sino que su sangre estaba siendo derramada por el perdón de sus pecados, ese sería salvo, no importando quiénes eran sus padres terrenales ni en dónde había nacido. Inmediatamente sería considerado por los cielos como un israelita espiritual y por lo tanto, una persona salva.

Sí, ese día era tan especial que desde el medio día se obscureció de tristeza por la muerte del Hijo de Dios, y luego de que le crucificaran, le pusieran una corona de espinas como burla, que hicieran suertes sobre sus ropas, le injuriaran y le llevaran a la muerte, la tierra tembló, las rocas se partieron, el velo del templo se rasgó dejando ver al fín, luego de muchos siglos oculto, el lugar santísimo, y los sepulcros se abrieron, y muchos santos salieron a sus parientes en la ciudad... (ver Mateo 27:51-52), pero lo más impactante de todo esto es que, aún así muchos no creyeron que estaban matando al Hijo de Dios.