La gran mayoría de personas que dicen seguir a Cristo, se asombran cuando algún mal llega a tocar la puerta de su casa, y no se les puede culpar por varias razones, una de ellas es que por naturaleza humana a nadie le gusta sufrir, ésta, hasta cierto punto es una situación incontrolable, pues es algo inherente en el corazón de cada persona. Sin embargo, hay otra razón muy poderosa por la cual los seguidores de Cristo no aceptamos el sufrimiento, y esa sí es controlable, y es porque hemos sido mal instruidos por líderes que no conocen bien la palabra y por lo tanto tampoco la predican bien. Nos explicamos.
Muchos líderes por interéses que no viene al caso mencionar, enseñan a sus ovejas a pensar, a creer, y a vivir con la idea de que al venir a los pies de Cristo "todos sus problemas serán resueltos como por arte de magia". Hemos de enteder que Cristo fue el redentor del mundo, no el mago de cuyo sombrero salen conejitos a diestra y siniestra. Jesús cuando instruyó a sus discípulos, los instruyó de tal manera que éstos sabían perfectamente a lo que se metían al seguirlo. Cuando hubo problemas les dijo: ¿Queréis iros también vosotros?; cuando los eligió les dijo: Tomen su cruz y síganme; y cuando estaba por partir oró al Padre: No te pido que los saques de éste mundo, sino que los guardes de él (Juan capñitulo 17).
Los grandes hombres de fe como David sabían esto a la perfección, David dice en el Salmo 34: Claman los JUSTOS (o sea se está refiriendo a toda persona redimida por Dios por medio de Jesucristo) y Jehová oye, y los libra de sus angustias. Estamos acostumbras o mal enseñados mejor dicho, a recibir bendiciones positivas de Dios, pero no nos gustan las bendiciones negativas de Dios. Pues hemos de entender que cada vez que nos sucede algo que nosotros creemos negativo, también trae bendiciòn. Y si lo duda, investigue en dónde estaba Pablo cuando escribió casi todas sus epístolas y descubrirá que habló de paz, de gozo, de alabar a Dios, de estar agradecidos con Dios, de las grandes bendiciones de Dios.... estando PRESO. Con razón Romanos dice: TODAS LAS COSAS AL CREYENTE, LE SON PARA BIEN. Ser seguidor de Cristo, llamarse cristiano, ser cristiano, no nos hace inmunes a las angustias sino nos hace acreedores a que EL nos acompañe y nos guarde en medio de esas angustias. Mire cómo cierra David el Salmo 34: Muchas son las aflicciones del JUSTO, pero de todas ellas lo librará Jehová.
martes, 12 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
El ateo se pregunta qué diferencia hay para el hombre entre creer que hay un Dios y no creerlo, si igual sale el sol para todos, si igual cae la lluvia para todos. Pero la historia nos muestra que sí hay diferencia. Un ejemplo muy claro de un pueblo que creyendo en Dios resurge de la nada es Israel. Hace mil novecientos años los romanos entraron a Jerusalén y la destruyeron. Su destrucción fue total, dice la historia que luego de arrasar con toda la ciudad y con el hermoso templo que Salomón había edificado y Herodes reconstruido, araron la tierra, desterraron o exiliaron a todo judío, y hasta le cambiaron el nombre a Aelio Capitolina en honor a uno de sus emperadores Adriano y a Júpiter uno de sus dioses paganos.
Luego, la ciudad permaneció sin judíos por alrededor de mil ochocientos años hasta que Naciones Unidas le acreditara el derecho a Israel otra vez en mil novecientos cuarenta y siete, para que el terreritorio fuera tomado por ellos, esto y para asombro del mundo, con una generación que no conoció a ninguno de aquella generación de hacía diez y ocho siglos, pero que llevaba en sus alforjas el mismo idioma, las mismas costumbres, las mismas tradiciones, la misma meta, la misma identidad, el mismo amor. Nuevamente fue llamada Jerusalén y los que creemos en Dios sabemos que esto sucederá hasta su pronta venida. ¿Cuál fue la difrencia entre israel y otros pueblos que sí desaparecieron, o que, sin desaparecer (véase el caso de Cuba) sí han perdieron su identidad? Dios, esa es la respuesta.
"Serán sus hijos como plantas crecidas en la juventud, sus hijas como esquinas labradas como las de un palacio; sus graneros llenos y provistos de toda clase de granos, sus ganados se multiplicarán por decenas de millares; sus bueyes estarán fuertes y sanos, no habrá robos ni gritos de larma... porque bienaventurado es el pueblo que tiene como Dios a Jehová". Salmo 144:12-15). Y si usted es sabio y prudente, cambie la palabra pueblo por la palabra de su familia y verá todas esas bendiciones en su casa... y esto gracias a Dios, lo podemos escribir con autoridad porque lo hemos visto y vivido. A Dios sea la gloria.
Luego, la ciudad permaneció sin judíos por alrededor de mil ochocientos años hasta que Naciones Unidas le acreditara el derecho a Israel otra vez en mil novecientos cuarenta y siete, para que el terreritorio fuera tomado por ellos, esto y para asombro del mundo, con una generación que no conoció a ninguno de aquella generación de hacía diez y ocho siglos, pero que llevaba en sus alforjas el mismo idioma, las mismas costumbres, las mismas tradiciones, la misma meta, la misma identidad, el mismo amor. Nuevamente fue llamada Jerusalén y los que creemos en Dios sabemos que esto sucederá hasta su pronta venida. ¿Cuál fue la difrencia entre israel y otros pueblos que sí desaparecieron, o que, sin desaparecer (véase el caso de Cuba) sí han perdieron su identidad? Dios, esa es la respuesta.
"Serán sus hijos como plantas crecidas en la juventud, sus hijas como esquinas labradas como las de un palacio; sus graneros llenos y provistos de toda clase de granos, sus ganados se multiplicarán por decenas de millares; sus bueyes estarán fuertes y sanos, no habrá robos ni gritos de larma... porque bienaventurado es el pueblo que tiene como Dios a Jehová". Salmo 144:12-15). Y si usted es sabio y prudente, cambie la palabra pueblo por la palabra de su familia y verá todas esas bendiciones en su casa... y esto gracias a Dios, lo podemos escribir con autoridad porque lo hemos visto y vivido. A Dios sea la gloria.
domingo, 10 de mayo de 2009
El principio de la sabiduría.
El principio de la sabiduría no es tener un compendio de todos los consejos que nos dieran nuestros padres o nuestros maestros; tampoco se obtiene por ser hijo de padres muy inteligentes y con grandes títulos y galardones; no lo heredamos como se hereda una casa, una finca ó una cuenta bancaria. Es más, por mucho dinero que se tenga, el principio de la sabiduría no se puede comprar. El principio de la sabiduría es tan simple que a muchos mortales nos cuenta seguirlo: Tener temor de Dios (Proverbios 1:7).
En el idioma español especialmente, tendemos a confundir el significado de "temor de Dios" con el de "miedo" a Dios. Pero en el idioma Hebreo es más fácil entender sus significados. David utilizó la palabra "yirá" para temor, y ésta implica tener "reverencia a Dios", en otras palabras tenerle el debido respeto. Si nosotros tenemos ese debido respeto por Dios entonces vamos a hacer todo lo que EL quiera, o por el contrario vamos a dejar de hacer todo lo que EL nos pida, por amor a EL no por el miedo de lo que nos pueda hacer. Este es el caso de David, por ello llegó a ser el único hombre del cual la Biblia dice que: Tenía el corazón como el de Dios (perdón, no legré encontrar el verso).
Por el contrario, tener miedo de Dios se explica en el idioma Hebreo con la palabra "morá" cuyas implicaciones son: miedo, terror, pánico o espanto. Que es la palabra aplicada en Génesis por ejemplo, cuando Adán, después de haber pecado se esconde de la presencia de Dios porque entrò en pánico de qué era lo que Dios le iba a decir o a hacer por haberle fallado (Génesis 3:10). Como vemos, el principio de la sabiduría al que nos llama David, no es que dejemos de pecar por pánico a irnos al infierno, pues hay humanos tan osados que eso no los detendría. Sino más bien que le tengamos tal respeto reverente a Dios, que dejemos de pecar por agradarlo, por no ofenderlo, en otras palabras por amor a lo que EL es.
P.D. Hay un verso que me apasiona: Jehová cumplirá el deseo del que le teme (Salmo 145:19). Así sea.
En el idioma español especialmente, tendemos a confundir el significado de "temor de Dios" con el de "miedo" a Dios. Pero en el idioma Hebreo es más fácil entender sus significados. David utilizó la palabra "yirá" para temor, y ésta implica tener "reverencia a Dios", en otras palabras tenerle el debido respeto. Si nosotros tenemos ese debido respeto por Dios entonces vamos a hacer todo lo que EL quiera, o por el contrario vamos a dejar de hacer todo lo que EL nos pida, por amor a EL no por el miedo de lo que nos pueda hacer. Este es el caso de David, por ello llegó a ser el único hombre del cual la Biblia dice que: Tenía el corazón como el de Dios (perdón, no legré encontrar el verso).
Por el contrario, tener miedo de Dios se explica en el idioma Hebreo con la palabra "morá" cuyas implicaciones son: miedo, terror, pánico o espanto. Que es la palabra aplicada en Génesis por ejemplo, cuando Adán, después de haber pecado se esconde de la presencia de Dios porque entrò en pánico de qué era lo que Dios le iba a decir o a hacer por haberle fallado (Génesis 3:10). Como vemos, el principio de la sabiduría al que nos llama David, no es que dejemos de pecar por pánico a irnos al infierno, pues hay humanos tan osados que eso no los detendría. Sino más bien que le tengamos tal respeto reverente a Dios, que dejemos de pecar por agradarlo, por no ofenderlo, en otras palabras por amor a lo que EL es.
P.D. Hay un verso que me apasiona: Jehová cumplirá el deseo del que le teme (Salmo 145:19). Así sea.
sábado, 9 de mayo de 2009
Las bienaventuranzas.
Cuando muchos creyentes escuchamos esa palabra, inmediatamente nuestra menta vuela a Mateo 5, y ubicamos a un Jesús sentado en lo alto de un monte de Israel declamando o explicando las famosas 8 bienaventuranzas para aquellos que son pobres en espíritu, para aquellos que lloran, para los mansos, para los que tienen hambre y sed de justicia, para los misericordiosos, para los de limpio corazón, para los que padecen persecusión por el nombre de Jesús, y para quienes son vituperiados y perseguidos con mentiras (Mateo 5:3-11).
Pero la Escritura es clara y la palabra y la bendición de ser bienaventurado aparece en muchas más ocasiones en la misma, veamos: Job dijo: Bienaventurado el hombre al que Dios castiga, pues así lo corrige (5:17); David dijo: Bienaventurado el hombre que no anduvo en consejo de malos ni en silla de escarnecedores se ha sentado (Salmo 1:1). Azaf escribió: Bienaventurado el hombre que tiene en tí sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos (Salmo 84:5). Salomón escribió: Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene inteligencia, porque su ganancia es mejor que la plata (Proverbio 3:13-14). David escribió: Bienaventurado el que piensa en el pobre, pues en el día malo lo librará Jehová. Jehová le dará vida y lo guardará, será bienaventurado en la tierra, y no lo entregará a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre su lecho de dolor, y mullirá su cama en su enfermedad (Salmo 41:1-3).
Impresionante y didáctico éstos últimos versos: 1) No quedará sin bendición quien extienda su mano al pobre y necesitado, 2) También los buenos tienen profetizados días malos, 3) Jehová mismo será quien lo guarde del mal, 3) También los buenos tienen enemigos durante su caminata, 4) También los buenos sufren enfermedad y cama, pero la diferencia es que, 5) La cama del Pío, la cama del Santo, la cama del Bienaventurado será "mullida" (suave como esponja) porque Dios es quien ha hecho la promesa de suavizarla. BIENAVENTURADO el hombre que me escucha... escribió Salomón en Proverbios 8:34.
Pero la Escritura es clara y la palabra y la bendición de ser bienaventurado aparece en muchas más ocasiones en la misma, veamos: Job dijo: Bienaventurado el hombre al que Dios castiga, pues así lo corrige (5:17); David dijo: Bienaventurado el hombre que no anduvo en consejo de malos ni en silla de escarnecedores se ha sentado (Salmo 1:1). Azaf escribió: Bienaventurado el hombre que tiene en tí sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos (Salmo 84:5). Salomón escribió: Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene inteligencia, porque su ganancia es mejor que la plata (Proverbio 3:13-14). David escribió: Bienaventurado el que piensa en el pobre, pues en el día malo lo librará Jehová. Jehová le dará vida y lo guardará, será bienaventurado en la tierra, y no lo entregará a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre su lecho de dolor, y mullirá su cama en su enfermedad (Salmo 41:1-3).
Impresionante y didáctico éstos últimos versos: 1) No quedará sin bendición quien extienda su mano al pobre y necesitado, 2) También los buenos tienen profetizados días malos, 3) Jehová mismo será quien lo guarde del mal, 3) También los buenos tienen enemigos durante su caminata, 4) También los buenos sufren enfermedad y cama, pero la diferencia es que, 5) La cama del Pío, la cama del Santo, la cama del Bienaventurado será "mullida" (suave como esponja) porque Dios es quien ha hecho la promesa de suavizarla. BIENAVENTURADO el hombre que me escucha... escribió Salomón en Proverbios 8:34.
viernes, 8 de mayo de 2009
¿Por qué debemos alabar a Dios?
La palabra "alabanza" significa "elogiar" algo, o, a alguien. Nosotros acostumbramos hablar bien o elogiar lo que nos parece bueno, lo que nos hace bien o lo que nos ha hecho un bien. Así, elogiamos un amigo que nos tiende la mano, hablamos bien de una medicina que nos resultó efectiva, o de algún lugar al que fuimos y nos agradó. Esto lo hacemos para que las demás personas sepan que fulano o mengano es una buena persona y que además estamos agradecidos con él por lo que hizo. O para que alguien más goce de lo que nosotros gozamos cuando estuvimos en tal o cual lugar. O para que se cure pronto con lo que nosotros nos curamos.
Bueno, pues el Rey David nos incita a que alabemos o elogiemos a Dios en todo momento, pues dice en el Salmo 89:1: "Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca, oh Dios". El mundo sería completamente diferente si todas las generaciones hubiésemos sido instruidas bajo éste principio. El Proverbio 22:6 dice: "Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él". Repetimos, si todos los niños de todas las generaciones hubiésemos sido instruidos bajo éstos principios, el mundo sería diferente.
Es obligación del adulto instruir a un niño dentro del hogar, no es obligación del estado ni es obligación de la escuela sólo porque la pagamos. El niño debe y tiene que ser instruido por los padres. Así como el orden perfecto diseñado por Dios para el hombre es en prioridades: Dios, la familia, y luego la Iglesia (patrón que por cierto se ha roto anteponiendo imprudentemente la iglesia antes que a la familia), del mismo modo el patrón de Dios para un niño es que sea la obligación de educar a un niño, sea primeramente por los padres, luego por la escuela y por último por el estado. Enseñemos a nuestras generaciones a alabar a Dios, y cuando sean viejas no se apartarán de EL.
Como vemos, "alabar" a Dios no significa cantar coros y coros hasta que la iglesia se llene para poder pedir una ofrenda, sino declarar o decir públicamente "elogios" a Dios o "elogios" para Dios.
Bueno, pues el Rey David nos incita a que alabemos o elogiemos a Dios en todo momento, pues dice en el Salmo 89:1: "Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca, oh Dios". El mundo sería completamente diferente si todas las generaciones hubiésemos sido instruidas bajo éste principio. El Proverbio 22:6 dice: "Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él". Repetimos, si todos los niños de todas las generaciones hubiésemos sido instruidos bajo éstos principios, el mundo sería diferente.
Es obligación del adulto instruir a un niño dentro del hogar, no es obligación del estado ni es obligación de la escuela sólo porque la pagamos. El niño debe y tiene que ser instruido por los padres. Así como el orden perfecto diseñado por Dios para el hombre es en prioridades: Dios, la familia, y luego la Iglesia (patrón que por cierto se ha roto anteponiendo imprudentemente la iglesia antes que a la familia), del mismo modo el patrón de Dios para un niño es que sea la obligación de educar a un niño, sea primeramente por los padres, luego por la escuela y por último por el estado. Enseñemos a nuestras generaciones a alabar a Dios, y cuando sean viejas no se apartarán de EL.
Como vemos, "alabar" a Dios no significa cantar coros y coros hasta que la iglesia se llene para poder pedir una ofrenda, sino declarar o decir públicamente "elogios" a Dios o "elogios" para Dios.
jueves, 7 de mayo de 2009
Pan de lágrimas y lágrimas en abundancia.
Asaf, quien era director de los coros de David y que una vez fuera llamado vidente (2da. Crónicas 29:30), descendiente de Gersón, hijo mayor de Leví (1era. de Crónicas 6:39-47), y a quien se le atribuyen en la Escritura diez Salmos (50, y del 73-83), es quien hace ésta oración en el Salmo 80, y la hace en ocasión de que el Pueblo de Israel, el Pueblo de Dios, aquellos que fueron apartados por Dios y para Dios, están en cautiverio. Vea usted la oración tan angustiosa: "Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? Les diste a comer pan de lágrimas, y a beber lágrimas en abundancia, nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan entre sí" (Salmo 80:4-5).
¿Cuántas veces a visto usted sufrir a alguien que se ha entregado de lleno al Señor? ¿En cuántas ocasiones no hemos visto que personas dedicadas a los negocios de Dios, sufren? ¿Cuántas veces no hemos visto a los perversos, a los necios, a los pícaros, a los mentirosos, a los ladrones salirse con la suya, sin castigo alguno? ¿Cuántas veces no hemos creído que el bien no paga y el mal sí, puesto que hemos visto salir adelante a los pícaros, mientras nuestros esfuerzos parecen en balde pues seguimos trabajando duro y pasando limitaciones? Las respuestas o la respuesta nos la da el mismo libro.
"Conoce Jehová los días de los perfectos (vea nada más cómo se refiere Dios a sus hijos, cómo nos mira a pesar de nuestras faltas), y la heredad de ellos será para SIEMPRE. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán SACIADOS" (Salmo 37:18-19). Varias lecciones vemos en éste texto: 1) Dios hace distinción entre los que son suyos y los que no lo son, la creencia de que si Dios es bueno no castigará a nadie es totalmente falsa. 2) Habrán días de angustia para todos, pero los suyos serán atendidos. Esa creencia de que los santos no pasarán penas o angustias es falsa. 3) Dios tiene galardones en su heredad y cuando los entregue serán para siempre, no los arruinarán ni el óxido ni se los robarán ladrones. 4) Viene un tiempo de castigo el cual es llamado por Dios, mal tiempo, pero los suyos serán librados. 5) Viene una hambruna que será individual para los suyos, pero también viene una hambruna para todo el mundo en general, pero la diferencia será, que así como le sucedió a la viuda de los tiempos de Elías (1era. de Reyes, 17), los suyos serán saciados.
¿Cuántas veces a visto usted sufrir a alguien que se ha entregado de lleno al Señor? ¿En cuántas ocasiones no hemos visto que personas dedicadas a los negocios de Dios, sufren? ¿Cuántas veces no hemos visto a los perversos, a los necios, a los pícaros, a los mentirosos, a los ladrones salirse con la suya, sin castigo alguno? ¿Cuántas veces no hemos creído que el bien no paga y el mal sí, puesto que hemos visto salir adelante a los pícaros, mientras nuestros esfuerzos parecen en balde pues seguimos trabajando duro y pasando limitaciones? Las respuestas o la respuesta nos la da el mismo libro.
"Conoce Jehová los días de los perfectos (vea nada más cómo se refiere Dios a sus hijos, cómo nos mira a pesar de nuestras faltas), y la heredad de ellos será para SIEMPRE. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán SACIADOS" (Salmo 37:18-19). Varias lecciones vemos en éste texto: 1) Dios hace distinción entre los que son suyos y los que no lo son, la creencia de que si Dios es bueno no castigará a nadie es totalmente falsa. 2) Habrán días de angustia para todos, pero los suyos serán atendidos. Esa creencia de que los santos no pasarán penas o angustias es falsa. 3) Dios tiene galardones en su heredad y cuando los entregue serán para siempre, no los arruinarán ni el óxido ni se los robarán ladrones. 4) Viene un tiempo de castigo el cual es llamado por Dios, mal tiempo, pero los suyos serán librados. 5) Viene una hambruna que será individual para los suyos, pero también viene una hambruna para todo el mundo en general, pero la diferencia será, que así como le sucedió a la viuda de los tiempos de Elías (1era. de Reyes, 17), los suyos serán saciados.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Probad los espíritus para ver si son de Dios.
Hoy, debido a las facilidades de la comunicación, y más aún, cuando se ve tanta necesidad espiritual en el mundo, vemos que con mucha facilidad cualquier hijo de vecino toma una Biblia, la medio lee, se denomina apóstol y va por doquier diciendo que es un "enviado de Dios", y muy pronto también, vemos las terribles conscuencias de dicha labor. Esto sucede simplemente porque nosotros mismos lo permitimos, pues el poco tiempo libre que nos queda después de trabajar no lo utilizamos para conocer a Dios personalmente, sino lo utilizamos para leer el periódico, ver televisión, ir al gim, etc.
Si leyéramos un poco, y decimos tan sólo leer un poco las Escrituras, nos enteraríamos de lo que el sí Apóstol Juan nos dijera en su primera epístola capítulo 4 y verso 1: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios". Y además, nos da algunas claves para que sepamos quién viene de parte de Dios y quién departe propia. 1) Verso 2: En ésto conocemos que el Espíritu es de Dios, si confiesa que Jesucristo ha venido en carne. 2) Verso 5: Los que no son de Dios cuando predican, hablan del mundo y de los asuntos de éste mundo, no de los asuntos celestiales. 3) Verso 6: Cuando habláis con ellos, ellos no os quieren escuchar (porque a ellos les interesan los asuntos materiales no los espirituales). 4) Verso 10: Ellos no están concientes que el amor consiste en que Dios nos amó primero a nosotros, no nosotros a EL, por lo tanto el amor depende y nace de Dios no de nosotros. 5) Verso 18: Ellos no saben que en el verdadero amor no hay temor, pues el amor de Dios nos libera de todos nuestros temores.
Cualquiera puede hoy tomar una Biblia, levantar un culto y decir que viene en el nombre del Señor, pero eso no significa que sea verdadero él, verdadera su doctrina, menos aún sus intenciones. Si el deseo de Dios es que probemos primero los espíritus para ver si vienen de EL, eso es lo que nos corresponde hacer para no caer en manos de engañadores, pues lo que está en juego no es nuestro futuro material sino nuestro futuro espiritual.
Si leyéramos un poco, y decimos tan sólo leer un poco las Escrituras, nos enteraríamos de lo que el sí Apóstol Juan nos dijera en su primera epístola capítulo 4 y verso 1: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios". Y además, nos da algunas claves para que sepamos quién viene de parte de Dios y quién departe propia. 1) Verso 2: En ésto conocemos que el Espíritu es de Dios, si confiesa que Jesucristo ha venido en carne. 2) Verso 5: Los que no son de Dios cuando predican, hablan del mundo y de los asuntos de éste mundo, no de los asuntos celestiales. 3) Verso 6: Cuando habláis con ellos, ellos no os quieren escuchar (porque a ellos les interesan los asuntos materiales no los espirituales). 4) Verso 10: Ellos no están concientes que el amor consiste en que Dios nos amó primero a nosotros, no nosotros a EL, por lo tanto el amor depende y nace de Dios no de nosotros. 5) Verso 18: Ellos no saben que en el verdadero amor no hay temor, pues el amor de Dios nos libera de todos nuestros temores.
Cualquiera puede hoy tomar una Biblia, levantar un culto y decir que viene en el nombre del Señor, pero eso no significa que sea verdadero él, verdadera su doctrina, menos aún sus intenciones. Si el deseo de Dios es que probemos primero los espíritus para ver si vienen de EL, eso es lo que nos corresponde hacer para no caer en manos de engañadores, pues lo que está en juego no es nuestro futuro material sino nuestro futuro espiritual.
martes, 5 de mayo de 2009
¿Qué dejamos al partir? (Explicación).
Hace dos días se trató el hecho de que tarde o temprano tendremos que dejar éste mundo, en ése mensaje se habló de lo que los ancestros nos habían legado para la posteridad, alguien preguntó: ¿Qué significado tiene cada legado de los patriarcas y de los grandes hombres de fe? Trataremos de dar una breve explicación.
Cuando la Escritura nos dice que Abraham hacía "altares" para Dios, está diciéndonos que Abraham sabía, con mil doscientos años de anticipación al Apóstol Pablo y por revelación del Espíritu Santo, que Dios está en todo lugar, y qué, por lo tanto, en cualquier lugar podemos buscar un tiempo para estar a solas con Dios. Cuando la Escritura nos dice que Jacob nos dejó como herencia el "hacer pozos", nos está diciendo que el símbolo de la Palabra de Dios es el agua, y que nosotros debemos buscar a solas lo que ésta nos dice, para permitir que Dios nos hable directamente, y así, cuando vayamos a reunirnos con los hermanos lo que oigamos no será el "agua que Dios le de a otro", sino solamente la confirmación de lo que ya trató con nosotros a solas. Lo de Job no necesita mayore explicación, el hecho de que Job hacía sacrificios continuamente al Señor, nos afirma la confianza que éste hombre tenía en que Dios no le iba a fallar, y que si alguno de sus temores se cumplía, como efectivamente pasó, Dios era poderoso para revertir la situación como también, efectivamente pasó.
David, al estar alabando a Dios mientras cuidaba las ovejas bajo la sombra de los árboles, nos muestra que no es por estar en determinado lugar repitiendo coro tras coro, que Dios va a descender para compartir con nosotros, en cualquier parte y en cualquier situación que lo hagamos, El vendrá. Pablo, al dejarnos las Escrituras casi completas del Nuevo Testamento nos dejó un camino trazado, nos dejó una senda marcada, nos indicó la dirección por donde poner nuestros pies. Jesús, al decirnos que hay que llevar la cruz, nos dijo que es un camino difícil, pero que con la gracia divina, se llega al final. Ninguna palabra dejada en la Escritura está sin motivo alguno. Para nuestro Dios, todo vale, así como lo malo es tomado en cuenta por pequeño que sea, también lo bueno es tomado en cuenta delante suyo. Nuestro pensamiento pues, debe estar fijo en qué dejaremos al partir, pues todos debemos hacerlo tarde o temprano. La pregunta es ¿Hemos pensado solamente en lo material o estamos pensando también en lo espiritual que es eterno?
Cuando la Escritura nos dice que Abraham hacía "altares" para Dios, está diciéndonos que Abraham sabía, con mil doscientos años de anticipación al Apóstol Pablo y por revelación del Espíritu Santo, que Dios está en todo lugar, y qué, por lo tanto, en cualquier lugar podemos buscar un tiempo para estar a solas con Dios. Cuando la Escritura nos dice que Jacob nos dejó como herencia el "hacer pozos", nos está diciendo que el símbolo de la Palabra de Dios es el agua, y que nosotros debemos buscar a solas lo que ésta nos dice, para permitir que Dios nos hable directamente, y así, cuando vayamos a reunirnos con los hermanos lo que oigamos no será el "agua que Dios le de a otro", sino solamente la confirmación de lo que ya trató con nosotros a solas. Lo de Job no necesita mayore explicación, el hecho de que Job hacía sacrificios continuamente al Señor, nos afirma la confianza que éste hombre tenía en que Dios no le iba a fallar, y que si alguno de sus temores se cumplía, como efectivamente pasó, Dios era poderoso para revertir la situación como también, efectivamente pasó.
David, al estar alabando a Dios mientras cuidaba las ovejas bajo la sombra de los árboles, nos muestra que no es por estar en determinado lugar repitiendo coro tras coro, que Dios va a descender para compartir con nosotros, en cualquier parte y en cualquier situación que lo hagamos, El vendrá. Pablo, al dejarnos las Escrituras casi completas del Nuevo Testamento nos dejó un camino trazado, nos dejó una senda marcada, nos indicó la dirección por donde poner nuestros pies. Jesús, al decirnos que hay que llevar la cruz, nos dijo que es un camino difícil, pero que con la gracia divina, se llega al final. Ninguna palabra dejada en la Escritura está sin motivo alguno. Para nuestro Dios, todo vale, así como lo malo es tomado en cuenta por pequeño que sea, también lo bueno es tomado en cuenta delante suyo. Nuestro pensamiento pues, debe estar fijo en qué dejaremos al partir, pues todos debemos hacerlo tarde o temprano. La pregunta es ¿Hemos pensado solamente en lo material o estamos pensando también en lo espiritual que es eterno?
lunes, 4 de mayo de 2009
Para que vuestro gozo sea cumplido.
Todo el mundo quiere ser felíz, no he conocido en 56 años de vida, una persona que se levante cada mañana pensando o diciendo: "Ojalá hoy sea el día más desdichado de mi existencia", al contrario, cada persona que he conocido durante éstas casi 6 décadas se levanta con el pensamiento de que: "Hoy es el día que he esperado toda mi vida para salir adelante". Es parte del ser humano, de la naturaleza humana, el querer superarse, el querer salir de donde se ha estado o el mejorar la situación en la que hemos nacido. Ciertamente en ocasiones es por egocentrismo, pero los que de Dios hemos recibido la gracia para procrear hijos y tener una familia, lo queremos y lo hacemos por ellos. La Escritura dice: "Porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, entonces ha negado la fe... y es peor que un incrédulo". (1era. Timoteo 5:8).
Alguno se preguntará ¿Qué hace que una persona ya retirada o a punto de hacerlo, madrugue todos los días para mandar un mensaje a personas, muchas de las cuales no conoce personalmente, acerca de la Escritura? Bueno, la respuesta es que durante la mitad de esos 56 años exactamente, esa persona ha visto y ha oído lo que Dios ha hecho en su vida y en las vidas de personas cercanas a él. Juan el Apóstol de Jesús, Aquél a quien Jesús llamó el Amado, lo escribió de ésta manera: "Lo que era desde el principio, lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos palpado con nuestras manos tocante al Hijo de Dios, de eso os escribimos hoy" (1era. de Juan 1:1-3).
Y ¿Para qué? Simplemente para que: 1) Lo conozcáis y tengáis comunión con él, también vosotros (verso 3); 2) Para que vuestro gozo también sea cumplido (verso 4); 3) Para que sepan que EL (Jesús) nos limpia de todo pecado (verso 7); 4) Para que sepan que EL (Jesús) siempre está disponible y dispuesto para nosotros (verso 9); 5) Para que sepan, que Jesús está anhelante de defendernos de las acusaciones de satanás, delante de Dios Padre (capítulo 2, verso 1). Por todos estos motivos, es que, una persona que no conoce a otra personalente, se levanta muy de mañana para mandarle un mensaje... para que su gozo tambíen sea cumplido.
Alguno se preguntará ¿Qué hace que una persona ya retirada o a punto de hacerlo, madrugue todos los días para mandar un mensaje a personas, muchas de las cuales no conoce personalmente, acerca de la Escritura? Bueno, la respuesta es que durante la mitad de esos 56 años exactamente, esa persona ha visto y ha oído lo que Dios ha hecho en su vida y en las vidas de personas cercanas a él. Juan el Apóstol de Jesús, Aquél a quien Jesús llamó el Amado, lo escribió de ésta manera: "Lo que era desde el principio, lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos palpado con nuestras manos tocante al Hijo de Dios, de eso os escribimos hoy" (1era. de Juan 1:1-3).
Y ¿Para qué? Simplemente para que: 1) Lo conozcáis y tengáis comunión con él, también vosotros (verso 3); 2) Para que vuestro gozo también sea cumplido (verso 4); 3) Para que sepan que EL (Jesús) nos limpia de todo pecado (verso 7); 4) Para que sepan que EL (Jesús) siempre está disponible y dispuesto para nosotros (verso 9); 5) Para que sepan, que Jesús está anhelante de defendernos de las acusaciones de satanás, delante de Dios Padre (capítulo 2, verso 1). Por todos estos motivos, es que, una persona que no conoce a otra personalente, se levanta muy de mañana para mandarle un mensaje... para que su gozo tambíen sea cumplido.
domingo, 3 de mayo de 2009
¿Qué dejaremos al partir?
Todos tenemos que dejar éste mundo tarde o temprano, decía uno de nuestros abuelos: "El que mucho ha vivido, poco le falta". Bueno, el hecho es que debiéramos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué le dejaremos a nuestras futuras generaciones al partir?. Será que dejaremos una finca o una casa tan grande, que será el orgullo de muchos hasta que un insensato en la familia la pierda, o un mal gobierno la arrebate. Será que dejaremos tanto dinero que muchos de los nuestros, no habiéndo hecho nada por adquirirlo, vivaán mejor que nosotros a costa de nuestro trabajo.
Desde el punto negativo, dejaremos tan endeudados a nuestros familiares que literalmente se acordarán de nosotros por muuucho tiempo. Dejaremos detrás de nosotros un testimonio tan malo, que cuando alguien le pregunte a un nuestro pariente si lo somos, dudará en responder. O, por el contrario dejaremos un legado del cual nuestros descendientes podrán echar mano no sólamente en la material sino también en lo espiritual. Jesús dijo: "No os hagáis tesoros aquí en la tierra, en donde los ladrones minan y hurtan, y donde el óxido destruye todo cuanto toca" (Mateo 6:19-20).
Cuando Abraham murió, nos dejó la lección de construir altares; cuando Jacob murió, nos dejó la lección de hacer pozos; cuando David murió, nos dejó la lección de alabar a Dios; cuando Job murió, nos dejó la lección de confiar en Dios plenamente; cuando Pablo murió, nos dejó las Epístolas como un testimonio del cambio de vida que una persona puede llegar a tener al tratar personalmente con Cristo; cuando Jesús murió, nos dejó Su cruz para que la siguiéramos y algún día moremos en donde EL mora con el Padre. ¿Qué le dejaremos nosotros a los nuestros?
Desde el punto negativo, dejaremos tan endeudados a nuestros familiares que literalmente se acordarán de nosotros por muuucho tiempo. Dejaremos detrás de nosotros un testimonio tan malo, que cuando alguien le pregunte a un nuestro pariente si lo somos, dudará en responder. O, por el contrario dejaremos un legado del cual nuestros descendientes podrán echar mano no sólamente en la material sino también en lo espiritual. Jesús dijo: "No os hagáis tesoros aquí en la tierra, en donde los ladrones minan y hurtan, y donde el óxido destruye todo cuanto toca" (Mateo 6:19-20).
Cuando Abraham murió, nos dejó la lección de construir altares; cuando Jacob murió, nos dejó la lección de hacer pozos; cuando David murió, nos dejó la lección de alabar a Dios; cuando Job murió, nos dejó la lección de confiar en Dios plenamente; cuando Pablo murió, nos dejó las Epístolas como un testimonio del cambio de vida que una persona puede llegar a tener al tratar personalmente con Cristo; cuando Jesús murió, nos dejó Su cruz para que la siguiéramos y algún día moremos en donde EL mora con el Padre. ¿Qué le dejaremos nosotros a los nuestros?
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