Cuando uno es jóven piensa que tiene al mundo en sus manos, y suponemos que por la fuerza inherente de la juventud, se cree también que todos los planes que uno tiene a futuro seguro los va a lograr, que solamente es cuestión de tiempo, que solamente es cuestión de proponerse las metas, y éstas se alcanzarán. Nada más alejado de la verdad que éste pensamiento. Muy pocas son las personas que tienen el privilegio de ser instruidas por personas sabias, realistas, experimentadas y amorosas, que lo preparen a uno. Mi bisabuela Sofía fue una de ellas, por ello cuando murió, que no fue nuestro primer encuentro con la muerte siendo aún unos niños, pues ya habían muerto nuestro bisabuelo y una tía muy querida, sí fue nuestro primer gran dolor causado por la muerte.
Si alguien llegó a entender el anterior concepto, acerca de la juventud, fue Salomón, quizás por ello fue el elegido por Dios para dejarnos plasmado por escrito el precepto, para que los que conocemos a Dios instruyamos a nuestros niños ahora, para que cuando sean mayores no se olviden de Dios. Veamos la forma en que nos lo dijo: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años en los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento". ¿Qué quizo decir? Bueno, primero confirmó que al niño hay que instruirlo... de niño; segundo, que aún y cuando seamos instruidos en los caminos de Dios, y por lo tanto lleguemos a ser sus hijos... habrán días malos, entiéndanse problemas.
El diccionario define vejez como: Senectud o persona vieja, que generalmente empieza a los 60 años. Pero Salomón lo definió así: "Cuando se obscurece el sol, la luna y las estrellas (ceguera); y vuelven las nubes tras las lluvias (el paso de los años); cuando tiemblan los guardias de las casas (temblor en las manos); y se encorban los hombres (pasos lentos); y césan las muelas porque han disminuido (no necesita explicación); y se disminuirán los que miran por las ventanas (nos vamos muriendo uno a uno en una familia); y se pierde el apetito porque el hombre va a su morada eterna (no ha notado lo que cuesta que un enfermo terminal guste comer)". A todo humano le ha de acontecer lo mismo, pero, como unos se van antes que otros a la morada eterna, por ello la Escritura enseña que: No nos olvidemos de instruir al niño, ni nos olvidemos de nuestro Creador en los días de la juventud.
jueves, 21 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
Hombre, mujer, vida, muerte, infinito.
Si usted es una persona de 55 años en adelante, y además tiene buena memoria, recordará que en los años 60`s había, en la aún naciente televisión un programa de médicos que iniciaba con éstas palabras y sus respectivos símbolos (que lastimosamente no puedo representar físicamente aquí, para terminar de refrescarle la memoria). El hecho es que hace unos días tratando de conocer cómo funcionan éstos aparatos nuevos de comunicación (léase PC), los volví a ver y fueron innumerables los recuerdos que vinieron a mi mente, pero también una reflexión acerca del sentido espiritual que hoy tienen.
Sea una persona hombre o mujer, tiene solamente una vida por delane suyo, luego viene la muerte y ésta es para toda la eternidad, y a donde vayamos será por todo ese tiempo, la eternidad. Razón tenía Salomón cuando nos aconsejó: "Todo lo que te viene a la mano hacerlo, hazlo según tus fuerzas, porque al sepulcro, a donde vas, ho hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10). Solamente se vive una vez, y luego la muerte, y luego el juicio de Dios, nos enseña la Escritura. Entonces vivamos haciendo el bien, hagámoslo según nos venga a la mano hacerlo, según las fuerzas que Dios nos conceda, sin limitaciones pero también sin afanes, porque luego hemos de morir, y a donde vamos dice Salomón, ya no hay obras.
Desde que conocí los caminos del Señor hace 28 años he visto la carrera del crisitiano como una analogía con una carrera universitaria, en donde todos conocemos el día en que la iniciamos pero ninguno sabe el día que la terminará; en donde desde el primer o segundo mes en que la iniciamos nos pasan el primer examen parcial (pruebas); en donde si no ganamos una materia (entiéndase lección espiritual), hemos de llevarla como retrasada, y por lo tanto, no podemos pasar de ciclo si no la aprobamos (en otras palabras tendremos que repetir el examen). Sí, seamos hombres o mujeres, solamente vamos a vivir una vida, luego vendrá la muerte, y en ella sabremos, dependiendo cómo hayamos vivido, el galardón o el castigo que nos corresponde para toda la eternidad.
Sea una persona hombre o mujer, tiene solamente una vida por delane suyo, luego viene la muerte y ésta es para toda la eternidad, y a donde vayamos será por todo ese tiempo, la eternidad. Razón tenía Salomón cuando nos aconsejó: "Todo lo que te viene a la mano hacerlo, hazlo según tus fuerzas, porque al sepulcro, a donde vas, ho hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría" (Eclesiastés 9:10). Solamente se vive una vez, y luego la muerte, y luego el juicio de Dios, nos enseña la Escritura. Entonces vivamos haciendo el bien, hagámoslo según nos venga a la mano hacerlo, según las fuerzas que Dios nos conceda, sin limitaciones pero también sin afanes, porque luego hemos de morir, y a donde vamos dice Salomón, ya no hay obras.
Desde que conocí los caminos del Señor hace 28 años he visto la carrera del crisitiano como una analogía con una carrera universitaria, en donde todos conocemos el día en que la iniciamos pero ninguno sabe el día que la terminará; en donde desde el primer o segundo mes en que la iniciamos nos pasan el primer examen parcial (pruebas); en donde si no ganamos una materia (entiéndase lección espiritual), hemos de llevarla como retrasada, y por lo tanto, no podemos pasar de ciclo si no la aprobamos (en otras palabras tendremos que repetir el examen). Sí, seamos hombres o mujeres, solamente vamos a vivir una vida, luego vendrá la muerte, y en ella sabremos, dependiendo cómo hayamos vivido, el galardón o el castigo que nos corresponde para toda la eternidad.
martes, 19 de mayo de 2009
Adivinación humana o Programación divina.
En varios de los mensajes anteriores hemos afirmado que la venida del Señor está pronta, alguien preguntó: ¿Es adivinación? La respuesta es: NO. No es adivinación humana lo que estamos haciendo, si fuera adivinación humana estaríamos afirmando que el Señor viene el 21 de diciembre del año 2,012 ó que viene el 12 de junio del año 2,016 (como perfectamente puede suceder, pues Dios es soberano). Lo que estamos haciendo es ubicar la Programación que Dios hiciera de los eventos relacionados con el final de los tiempos, los cuales le fueran "revelados" solamente a su propio Hijo Jesús (vea Apocalipsis 1:1-3; Mateo 24:1-51; Marcos 13:3-23; y Lucas 21:7-24).
Como se diría en la Matemática moderna: Los "elementos que componen el "conjunto de los eventos del fin" los estamos viviendo. Muchos dirán, ese argumento no es válido pues durante toda la historia humana se han dado dichos elementos. Perfecto, pero nunca y esto es de recalcarlo, NUNCA, se habían dado todos juntos y tan repetitivamente. En otro sentido, estamos viendo elementos que no se habían dado y no se pudieron dar en otro tiempo, pues dependen casi en su totalidad del avance de la ciencia y la tecnología. Ciertamente durante la historia han venido muchos en el nombre del Señor, enganñando; se han oído guerras y rumores de guerras, se han levantado naciones contra naciones, y pueblos contra pueblos; han habido pestes, se han visto hambres, han sucedido terremotos como se menciona en los capítulos señalados arriba.
Pero, nunca habíamos visto mujeres prestando sus vientres para parir hijos ajenos, nunca habíamos visto la clonación de seres humanos o partes de él; nunca antes alguien había utilizado la placenta de un niño para hacer cremas antienvejecimiento. Acciones semejantes nunca se habían visto, y sobre todo, acompañadas simultáneamente a todos los elementos ya señalados, y a una alta, pero muy alta corrupción y descomposición de la moral humana. Hemos visto madres violar a sus hijos; padres y abuelos abusar sexualmente de las hijas y las nietas; hemos visto madres vender física y sexualmente a sus hijas; hemos visto hijos matando a sus padres y viceversa; hemos visto personas descuartizar a otros. Simplemente, somos la única generación que aunado a estar viendo la grave descomposición moral del ser humano, simplemente vió también renacer la higuera (el surgimiento de Israel como estado independiente), y somos, y esto tampoco es adivinación sino programación divina, la generación que pronto verá una conspiración mundial en contra de ese pueblo, siendo éste punto, la alarma del reloj que marca la inminente venida de nuestro Señor Jesuscristo.
Como se diría en la Matemática moderna: Los "elementos que componen el "conjunto de los eventos del fin" los estamos viviendo. Muchos dirán, ese argumento no es válido pues durante toda la historia humana se han dado dichos elementos. Perfecto, pero nunca y esto es de recalcarlo, NUNCA, se habían dado todos juntos y tan repetitivamente. En otro sentido, estamos viendo elementos que no se habían dado y no se pudieron dar en otro tiempo, pues dependen casi en su totalidad del avance de la ciencia y la tecnología. Ciertamente durante la historia han venido muchos en el nombre del Señor, enganñando; se han oído guerras y rumores de guerras, se han levantado naciones contra naciones, y pueblos contra pueblos; han habido pestes, se han visto hambres, han sucedido terremotos como se menciona en los capítulos señalados arriba.
Pero, nunca habíamos visto mujeres prestando sus vientres para parir hijos ajenos, nunca habíamos visto la clonación de seres humanos o partes de él; nunca antes alguien había utilizado la placenta de un niño para hacer cremas antienvejecimiento. Acciones semejantes nunca se habían visto, y sobre todo, acompañadas simultáneamente a todos los elementos ya señalados, y a una alta, pero muy alta corrupción y descomposición de la moral humana. Hemos visto madres violar a sus hijos; padres y abuelos abusar sexualmente de las hijas y las nietas; hemos visto madres vender física y sexualmente a sus hijas; hemos visto hijos matando a sus padres y viceversa; hemos visto personas descuartizar a otros. Simplemente, somos la única generación que aunado a estar viendo la grave descomposición moral del ser humano, simplemente vió también renacer la higuera (el surgimiento de Israel como estado independiente), y somos, y esto tampoco es adivinación sino programación divina, la generación que pronto verá una conspiración mundial en contra de ese pueblo, siendo éste punto, la alarma del reloj que marca la inminente venida de nuestro Señor Jesuscristo.
lunes, 18 de mayo de 2009
El culto a los muertos.
Hay dos formas por las cuales nosotros los seres humanos pecamos o cometemos errores, una es por desconocimiento y la otra es por necedad. Ambas traen consecuencias pero no iguales, nosotros mismos lo vemos y lo hacemos con los hijos mientras los educamos e intruimos de niños, no le propinamos la misma penitencia o reprensión a un hijo que hace una travesura por desconocimiento que al que la hace con conocimiento de causa o ya advertido.
Dios actúa igualmente con el hombre mientras lo instruye espiritualmente, Dios no va a corregir más severamente a quien comete un pecado por desconocimiento, que al que lo hace ya con conocimiento de causa. Desde que el hombre es hombre, Dios conociendo que había puesto en su alma el culto y la adoración entre sus programas internos del corazón, le mostró que no se debía siquiera comunicar con los muertos, mucho menos adorarlos o venerarlos (vea Levítico 20:27). Es mas, en dicha declaración, Dios emite, además de la prohibición una condenación... su sangre caerá sobre ellos y morirán. Y más de uno pensará, yo los adoro o los venero y aún no he muerto.
El culto a los muertos es evocar a cualquier persona que nos haya antecedido sea ésta familiar, amigo, conocido, o persona justa cualquiera que ésta haya sido. Toda evocación de persona ya fallecida para adorarla es pecado, salvo la persona de Jesucristo puesto que EL ya resucitó. Nos cuesta creer que ésta declaración es verdadera, pero Jesús mismo nos dijo en una ocasión: "dejad que los muertos entierren a sus muertos" (vea Lucas 9:60). Para el Hijo de Dios, todo aquél que no lo acepta a EL como su salvador, todo aquél que no lo adora, es una persona que come, que mira, que oye, que camina pero que está muerta. Y todo aquél que adora a un muerto también está muerto delante de Dios.
Dios actúa igualmente con el hombre mientras lo instruye espiritualmente, Dios no va a corregir más severamente a quien comete un pecado por desconocimiento, que al que lo hace ya con conocimiento de causa. Desde que el hombre es hombre, Dios conociendo que había puesto en su alma el culto y la adoración entre sus programas internos del corazón, le mostró que no se debía siquiera comunicar con los muertos, mucho menos adorarlos o venerarlos (vea Levítico 20:27). Es mas, en dicha declaración, Dios emite, además de la prohibición una condenación... su sangre caerá sobre ellos y morirán. Y más de uno pensará, yo los adoro o los venero y aún no he muerto.
El culto a los muertos es evocar a cualquier persona que nos haya antecedido sea ésta familiar, amigo, conocido, o persona justa cualquiera que ésta haya sido. Toda evocación de persona ya fallecida para adorarla es pecado, salvo la persona de Jesucristo puesto que EL ya resucitó. Nos cuesta creer que ésta declaración es verdadera, pero Jesús mismo nos dijo en una ocasión: "dejad que los muertos entierren a sus muertos" (vea Lucas 9:60). Para el Hijo de Dios, todo aquél que no lo acepta a EL como su salvador, todo aquél que no lo adora, es una persona que come, que mira, que oye, que camina pero que está muerta. Y todo aquél que adora a un muerto también está muerto delante de Dios.
domingo, 17 de mayo de 2009
El Protocolo de Dios.
Protocolo, palabra derivada del latín: "Protókollon" y de "Protokolao" que significa: Serie ordenada de matrices y documentos que un abogado autoriza con ciertas formalidades. Y también puede significar: Actas relativas a un acuerdo. Dios tiene un Protocolo, un plan que desde antes de la creación humana, El pensaba llevar a cabo. El mediador o abogado para ello, era Su mismo Hijo hecho carne, Jesús el Cristo (1era. de Juan 2:1).
El Protocolo de Dios estaba escrito (vea Lucas 22:37) y debìa cumplirse todo a su tiempo, así, había un tiempo específico para que Jesús naciera (vea Gálatas 4:4); había un tiempo específico para que fuera expuesto o tuviera una vida pública (vea Juan 2:4), pero también había una hora para su muerte, pues sin esa muerte el testamento o la herencia no la podíamos recibir (Mateo 26:45) y el Procolo de Dios quedaba inconcluso.
El Protocolo de Dios incluía que muchos de los hombres fueran salvos, a ellos El los conoció, a ellos El los predestinó, a ellos El los llamó, a ellos El los justificó, y a ellos El los glorificó (vea Romanos 8:28-30). Todo tiene su tiempo bajo el sol dijo el sabio Salomón, todo tiempo está escrito en el Protocolo de Dios, es solamente con paciencia que veremos su pronto cumpliento total. En otras palabras: Las actas del acuerdo que Dios hiciera con el hombre están por cumplirse, pues para ello Jesús el Cristo empeñó hasta la última gota de su preciosa sangre, creámosle.
El Protocolo de Dios estaba escrito (vea Lucas 22:37) y debìa cumplirse todo a su tiempo, así, había un tiempo específico para que Jesús naciera (vea Gálatas 4:4); había un tiempo específico para que fuera expuesto o tuviera una vida pública (vea Juan 2:4), pero también había una hora para su muerte, pues sin esa muerte el testamento o la herencia no la podíamos recibir (Mateo 26:45) y el Procolo de Dios quedaba inconcluso.
El Protocolo de Dios incluía que muchos de los hombres fueran salvos, a ellos El los conoció, a ellos El los predestinó, a ellos El los llamó, a ellos El los justificó, y a ellos El los glorificó (vea Romanos 8:28-30). Todo tiene su tiempo bajo el sol dijo el sabio Salomón, todo tiempo está escrito en el Protocolo de Dios, es solamente con paciencia que veremos su pronto cumpliento total. En otras palabras: Las actas del acuerdo que Dios hiciera con el hombre están por cumplirse, pues para ello Jesús el Cristo empeñó hasta la última gota de su preciosa sangre, creámosle.
sábado, 16 de mayo de 2009
Cautos delante de Dios.
El ser humano trae por naturaleza dentro de su espíritu anhelos de libertad, anhelos de creatividad, etc. pero también trae un anhelo místico. Y es éste anhelo el que nos hace tarde o temprano buscar a Dios. Unos lo buscan de una forma y otros lo buscamos de otra, pero todos le buscamos. Cuando ese objetivo se encuentra el hombre es confrontado con lo que es y con lo que debiera de ser. Es también allí, en donde se diferencian los que van a ser pueblo de Dios y los que no lo serán nunca.
En ese momento de confrontación es cuando hay que tomar decisiones drásticas, pues el hombre anhela más un espíritu de libertad que un espíritu domado y moldeado. Salomón nos lo explica de ésta forma: "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie, y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios" (Elesiatés 5:1). ¿Cuál es el sacrificio de los necios? El mismo nos lo explica: "No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios" (Ecliastés 5:2), en otras palabras "No hagas promesas a la ligera", "No hagas promesas en extremis, que luego te serán difíciles o dolorosas de cumplir". ¿La razón? Simplemente porque con Dios no se juega.
Es inherente también al ser humano hacer promesas en momentos de angustia, en momentos de desesperación, luego, cuando esos momentos pasan se siente duro o se siente difícil poder cumplir la promesa. Por ello, Salomón nos dice: "Cuando estés en la presencia de Dios, primero piensa, medita, razona, y luego habla, no sea que estés hablando como los necios que hablan sin cordura". Recordemos que en la Escritura un necio es una persona que "no es hijo de Dios" (Proverbios 1:32; 14:9 como ejemplos), por lo tanto lo que Salomón nos incita a hacer es a actuar como hijos de Dios no como hijos de perdición.
En ese momento de confrontación es cuando hay que tomar decisiones drásticas, pues el hombre anhela más un espíritu de libertad que un espíritu domado y moldeado. Salomón nos lo explica de ésta forma: "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie, y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios" (Elesiatés 5:1). ¿Cuál es el sacrificio de los necios? El mismo nos lo explica: "No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios" (Ecliastés 5:2), en otras palabras "No hagas promesas a la ligera", "No hagas promesas en extremis, que luego te serán difíciles o dolorosas de cumplir". ¿La razón? Simplemente porque con Dios no se juega.
Es inherente también al ser humano hacer promesas en momentos de angustia, en momentos de desesperación, luego, cuando esos momentos pasan se siente duro o se siente difícil poder cumplir la promesa. Por ello, Salomón nos dice: "Cuando estés en la presencia de Dios, primero piensa, medita, razona, y luego habla, no sea que estés hablando como los necios que hablan sin cordura". Recordemos que en la Escritura un necio es una persona que "no es hijo de Dios" (Proverbios 1:32; 14:9 como ejemplos), por lo tanto lo que Salomón nos incita a hacer es a actuar como hijos de Dios no como hijos de perdición.
viernes, 15 de mayo de 2009
Esto es la mano de Dios.
En los casi 30 años que he recorrido en los caminos del Señor he escuchado en muchísimas ocasiones la expresión: "Te está bendiciendo el Señor, verdad hermano", y esto, por la razón de que algún hermano compra una casa, compra un auto, se va de viaje de vacaciones, en fín, al adquirir algún bien o recibir algún bien material. Y esto, no está del todo lejos de la verdad, pero no es toda la verdad.
Dios nos bendice siempre, el hecho de haber amanecido vivos ya es bendición; el hecho de que no hayamos pasado frío anoche, ya es bendición; el hecho de tener una familia, ya es una bendición; tener un trabajo, tener un medio de transporte, tener amigos, etc. es ya en sí, una bendición de Dios. Pero, lo que Dios hace cuando nos permite adquirir algo es "prosperarnos" pues bendecidos ya somos. Si alguien entendía perfectamente esto era Salomón, miremos lo que dice en Eclesiastés 2:24: "No hay nada mejor para el hombre que coma y beba, y que su alma se alegre de su trabajo... esto es la mano de Dios".
En el Nuevo Testamento se dice: ¿Por qué os afligís de lo que has de comer o beber, acaso mi Padre no cuida de los pajaritos del campo? Jesús expresó ésta frase, y nosotros si creemos en EL debemos de confiar en que nada de lo esencial nos va a faltar. Y es más, en ciertas ocasiones para animarnos, el Señor hasta nos concederá algunos gustos o caprichos, pero esencialmente EL lo que quiere es que comamos y bebamos y nos gocemos en nuestro trabajo, no que andemos amontonando riquezas y afanados en hacerlas. Total, Salomón también descubrió: "Que el hombre trabaje con sabiduría y gran ciencia y rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que no trabajó por ella. También esto es vanidad y mal grande (Eclesiatés 2:21).
Dios nos bendice siempre, el hecho de haber amanecido vivos ya es bendición; el hecho de que no hayamos pasado frío anoche, ya es bendición; el hecho de tener una familia, ya es una bendición; tener un trabajo, tener un medio de transporte, tener amigos, etc. es ya en sí, una bendición de Dios. Pero, lo que Dios hace cuando nos permite adquirir algo es "prosperarnos" pues bendecidos ya somos. Si alguien entendía perfectamente esto era Salomón, miremos lo que dice en Eclesiastés 2:24: "No hay nada mejor para el hombre que coma y beba, y que su alma se alegre de su trabajo... esto es la mano de Dios".
En el Nuevo Testamento se dice: ¿Por qué os afligís de lo que has de comer o beber, acaso mi Padre no cuida de los pajaritos del campo? Jesús expresó ésta frase, y nosotros si creemos en EL debemos de confiar en que nada de lo esencial nos va a faltar. Y es más, en ciertas ocasiones para animarnos, el Señor hasta nos concederá algunos gustos o caprichos, pero esencialmente EL lo que quiere es que comamos y bebamos y nos gocemos en nuestro trabajo, no que andemos amontonando riquezas y afanados en hacerlas. Total, Salomón también descubrió: "Que el hombre trabaje con sabiduría y gran ciencia y rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que no trabajó por ella. También esto es vanidad y mal grande (Eclesiatés 2:21).
jueves, 14 de mayo de 2009
Mejor estar en casa de luto que en casa de banquete.
Las palabras con las que se titula el mensaje del día de hoy, fueron escritas por uno de los hombres más sabios que ha existido sobra la faz de la tierra, Salomón. Las escribió en el libro de "consejos prácticos para una buena vida cristiana" solamente que quienes lo leemos lo conocemos como el libro de Eclesiastés. En la antesala de éstas palabras dijo: "Mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento" Eclesiastés 7:1-2.
Hace muchos años (se cumplieron 35 el día 28 de marzo pasado para ser exactos) murió mi primer hijo, luego de su muerte Andrés, un sacerdote católico, me dijo unas palabras muy sabias que aún guardo en mi corazón: "Julio, por desconocimiento de Dios, nosotros reímos cuando alguien nace y lloramos cuando se muere, pero la realidad es que debiéramos hacerlo al revés".
Anoche estuvimos en el velorio de una gran mujer, estuvimos acompañando a los hijos de nuestra hermana Alice. Entonamos varios coros, específicamente los coros que a ella le gustaban mucho, fue una mujer a la que el esposo incrédulo la dejó no solamente por una, sino por cuatro mujeres más, pero ella a su divorcio se casó con Dios y permaneció fiel a Dios y a sus hijos, es más, tan es así que fue uno de sus hijos (quien hoy es pastor) quien llevó el servicio. Fue una de aquella mujeres a las se aprende a amar y a respetar entre propios y extraños. La estábamos despidiendo, pero no por eso hubo gritos escandalosos, ni dramas porque partió. ¿Y cómo iba a ser así? Si todos los que estábamos acompañándola la última noche que su cuerpo pasaría sobre ésta tierra, sabíamos que ayer llegó a la vida eterna. Todos los que estábamos allí, sabíamos que era egoísta quererla tener con nosotros cuando iba con su Señor. Cómo llorarla, si sabíamos plenamente que TODAS las promesas que un día le hizo Dios... las estaba viendo y recibiendo para toda una eternidad. No le decimos adiós sino gracias por su amor y su ejemplo. Y le decimos sí hermana Alice, anoche que la acompañamos por última vez, estuvimos más contentos en la casa del luto que en la casa del banquete. Nos veremos pronto.
Hace muchos años (se cumplieron 35 el día 28 de marzo pasado para ser exactos) murió mi primer hijo, luego de su muerte Andrés, un sacerdote católico, me dijo unas palabras muy sabias que aún guardo en mi corazón: "Julio, por desconocimiento de Dios, nosotros reímos cuando alguien nace y lloramos cuando se muere, pero la realidad es que debiéramos hacerlo al revés".
Anoche estuvimos en el velorio de una gran mujer, estuvimos acompañando a los hijos de nuestra hermana Alice. Entonamos varios coros, específicamente los coros que a ella le gustaban mucho, fue una mujer a la que el esposo incrédulo la dejó no solamente por una, sino por cuatro mujeres más, pero ella a su divorcio se casó con Dios y permaneció fiel a Dios y a sus hijos, es más, tan es así que fue uno de sus hijos (quien hoy es pastor) quien llevó el servicio. Fue una de aquella mujeres a las se aprende a amar y a respetar entre propios y extraños. La estábamos despidiendo, pero no por eso hubo gritos escandalosos, ni dramas porque partió. ¿Y cómo iba a ser así? Si todos los que estábamos acompañándola la última noche que su cuerpo pasaría sobre ésta tierra, sabíamos que ayer llegó a la vida eterna. Todos los que estábamos allí, sabíamos que era egoísta quererla tener con nosotros cuando iba con su Señor. Cómo llorarla, si sabíamos plenamente que TODAS las promesas que un día le hizo Dios... las estaba viendo y recibiendo para toda una eternidad. No le decimos adiós sino gracias por su amor y su ejemplo. Y le decimos sí hermana Alice, anoche que la acompañamos por última vez, estuvimos más contentos en la casa del luto que en la casa del banquete. Nos veremos pronto.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Mi carne es comida y mi sangre es bebida.
Hubo una ocasión en la cual Jesús les dijo a sus discípulos: "El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna", y yo le resucitaré en el día postrero" (véase Juan 6:54). Con el perdón de la grey católica explicamos que Jesús no se estaba refiriendo a la hostia (primero porque estamos en el capítulo 6 de Juan y se supone que por dogma católico ese sacrificio Jesús lo instituyó hasa en Juan 13 al 17 que es cuando realizaron la Santa Cena; y segundo, la doctrina de la "transubstanciación" en la cual se supone que la hostia se convierte en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, se creó hasta el IV Concilio de Letrán, realizado en en esa misma ciudad en 1,215 por el entonces Papa Inocencio III, y en cuyo concilio también crearon la confesión anual y la comunión anual). En otras palabras ninguno le hubiera entendido a Jesús, si se ponía a hablar de asuntos que no habían sido establecidos.
El punto es éste, que cuando Jesús nos habla de tomar la cruz y seguírle, nos está hablando de una vida no solamente téorica sino de una vida práctica, por lo que en toda la escritura podemos ver que la relación con Dios no se trata de llevar consigo una religión sino una experiencia de vida, que a su vez, genere vida en otros por el testimonio que damos. Eso fue lo que hicieron los discípulos, dejándo casas, hermanos, pueblos, negocios, etc. para ir y predicar el evangelio, no una doctrina o un dogma de fe, sino el evangelio de Jesucristo. Por ello es que el evangelio ha sido tan perseguido durante la historia, porque está en contra de religiones de romanos y troyanos. Lo que Jesús nos pide es conocerlo y seguirlo, no estar repitiendo tradiciones y costumbres, porque por eso mismo que conspiraron para matarlo los religiosos hace dos mis años.
El agua es un líquido como la sangre, y en la Biblia podemos ver claramente que estos elementos son una figura o una analogía de la Palabra de Dios, el evangelio; así como la carne es un elemento sólido y en la Biblia es una analogía de la práctica de los principios que Jesús nos dejó: Tomen su cruz y síganme, es simplemente: aprendan el evangelio y aplíquenlo a su vida. No implica comer físicamente la sangre ni la carne de nadie, y menos la de Jesús. Sé que esto es duro para muchos, pero es la verdad, una verdad que Cristo nos enseñara. Comer la carne y beber la sangre de Cristo es una vida práctica del evangelio.
El punto es éste, que cuando Jesús nos habla de tomar la cruz y seguírle, nos está hablando de una vida no solamente téorica sino de una vida práctica, por lo que en toda la escritura podemos ver que la relación con Dios no se trata de llevar consigo una religión sino una experiencia de vida, que a su vez, genere vida en otros por el testimonio que damos. Eso fue lo que hicieron los discípulos, dejándo casas, hermanos, pueblos, negocios, etc. para ir y predicar el evangelio, no una doctrina o un dogma de fe, sino el evangelio de Jesucristo. Por ello es que el evangelio ha sido tan perseguido durante la historia, porque está en contra de religiones de romanos y troyanos. Lo que Jesús nos pide es conocerlo y seguirlo, no estar repitiendo tradiciones y costumbres, porque por eso mismo que conspiraron para matarlo los religiosos hace dos mis años.
El agua es un líquido como la sangre, y en la Biblia podemos ver claramente que estos elementos son una figura o una analogía de la Palabra de Dios, el evangelio; así como la carne es un elemento sólido y en la Biblia es una analogía de la práctica de los principios que Jesús nos dejó: Tomen su cruz y síganme, es simplemente: aprendan el evangelio y aplíquenlo a su vida. No implica comer físicamente la sangre ni la carne de nadie, y menos la de Jesús. Sé que esto es duro para muchos, pero es la verdad, una verdad que Cristo nos enseñara. Comer la carne y beber la sangre de Cristo es una vida práctica del evangelio.
martes, 12 de mayo de 2009
Inmunes no... guardados sí.
La gran mayoría de personas que dicen seguir a Cristo, se asombran cuando algún mal llega a tocar la puerta de su casa, y no se les puede culpar por varias razones, una de ellas es que por naturaleza humana a nadie le gusta sufrir, ésta, hasta cierto punto es una situación incontrolable, pues es algo inherente en el corazón de cada persona. Sin embargo, hay otra razón muy poderosa por la cual los seguidores de Cristo no aceptamos el sufrimiento, y esa sí es controlable, y es porque hemos sido mal instruidos por líderes que no conocen bien la palabra y por lo tanto tampoco la predican bien. Nos explicamos.
Muchos líderes por interéses que no viene al caso mencionar, enseñan a sus ovejas a pensar, a creer, y a vivir con la idea de que al venir a los pies de Cristo "todos sus problemas serán resueltos como por arte de magia". Hemos de enteder que Cristo fue el redentor del mundo, no el mago de cuyo sombrero salen conejitos a diestra y siniestra. Jesús cuando instruyó a sus discípulos, los instruyó de tal manera que éstos sabían perfectamente a lo que se metían al seguirlo. Cuando hubo problemas les dijo: ¿Queréis iros también vosotros?; cuando los eligió les dijo: Tomen su cruz y síganme; y cuando estaba por partir oró al Padre: No te pido que los saques de éste mundo, sino que los guardes de él (Juan capñitulo 17).
Los grandes hombres de fe como David sabían esto a la perfección, David dice en el Salmo 34: Claman los JUSTOS (o sea se está refiriendo a toda persona redimida por Dios por medio de Jesucristo) y Jehová oye, y los libra de sus angustias. Estamos acostumbras o mal enseñados mejor dicho, a recibir bendiciones positivas de Dios, pero no nos gustan las bendiciones negativas de Dios. Pues hemos de entender que cada vez que nos sucede algo que nosotros creemos negativo, también trae bendiciòn. Y si lo duda, investigue en dónde estaba Pablo cuando escribió casi todas sus epístolas y descubrirá que habló de paz, de gozo, de alabar a Dios, de estar agradecidos con Dios, de las grandes bendiciones de Dios.... estando PRESO. Con razón Romanos dice: TODAS LAS COSAS AL CREYENTE, LE SON PARA BIEN. Ser seguidor de Cristo, llamarse cristiano, ser cristiano, no nos hace inmunes a las angustias sino nos hace acreedores a que EL nos acompañe y nos guarde en medio de esas angustias. Mire cómo cierra David el Salmo 34: Muchas son las aflicciones del JUSTO, pero de todas ellas lo librará Jehová.
Muchos líderes por interéses que no viene al caso mencionar, enseñan a sus ovejas a pensar, a creer, y a vivir con la idea de que al venir a los pies de Cristo "todos sus problemas serán resueltos como por arte de magia". Hemos de enteder que Cristo fue el redentor del mundo, no el mago de cuyo sombrero salen conejitos a diestra y siniestra. Jesús cuando instruyó a sus discípulos, los instruyó de tal manera que éstos sabían perfectamente a lo que se metían al seguirlo. Cuando hubo problemas les dijo: ¿Queréis iros también vosotros?; cuando los eligió les dijo: Tomen su cruz y síganme; y cuando estaba por partir oró al Padre: No te pido que los saques de éste mundo, sino que los guardes de él (Juan capñitulo 17).
Los grandes hombres de fe como David sabían esto a la perfección, David dice en el Salmo 34: Claman los JUSTOS (o sea se está refiriendo a toda persona redimida por Dios por medio de Jesucristo) y Jehová oye, y los libra de sus angustias. Estamos acostumbras o mal enseñados mejor dicho, a recibir bendiciones positivas de Dios, pero no nos gustan las bendiciones negativas de Dios. Pues hemos de entender que cada vez que nos sucede algo que nosotros creemos negativo, también trae bendiciòn. Y si lo duda, investigue en dónde estaba Pablo cuando escribió casi todas sus epístolas y descubrirá que habló de paz, de gozo, de alabar a Dios, de estar agradecidos con Dios, de las grandes bendiciones de Dios.... estando PRESO. Con razón Romanos dice: TODAS LAS COSAS AL CREYENTE, LE SON PARA BIEN. Ser seguidor de Cristo, llamarse cristiano, ser cristiano, no nos hace inmunes a las angustias sino nos hace acreedores a que EL nos acompañe y nos guarde en medio de esas angustias. Mire cómo cierra David el Salmo 34: Muchas son las aflicciones del JUSTO, pero de todas ellas lo librará Jehová.
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