jueves, 3 de septiembre de 2009

Señor ¿Por qué a mí?

A nadie le gusta sufrir, a nadie le gusta pasar penas económicas, a nadie le gusta estar enfermo, a nadie le gusta estar bajo presiones, en resumidas cuentas, repetimos, a nadie le gusta sufrir, sea éste una persona creyente o una persona no creyente en Dios. Por ello, cuando las penas económicas, las enfermedades, las limitaciones físicas, o, las presiones vienen tendemos a preguntar: Señor, ¿Por qué a mí?. Y sólo por la misericordia de Dios no escuchamos una voz de los cielos que nos diga amorasamente: Y ¿Por qué no?

Lo hemos predicado muchas veces y lo seguiremos predicando, sufrió Jesús que es la piedra angular del cristianismo, sufrieron los discípulos que fueron los bastiones del evangelio, sufrió Pablo que fue un titán de la Palabra de Dios, sufrieron los hermanos de la iglesia primitiva... la pregunta es ¿Quíenes somos nosotros para no sufrir el evangelio, si deseamos estar en donde ellos están? ¿Por qué nuestro camino tiene que estar lleno de rosas en lugar de sufrimientos? Otra vez aclaramos NO PREDICAMOS EL EVANGELIO DEL ETERNO SUFRIMIENTO, pero tampoco lo descartamos. Jesús sufrió persecusión tres años y medio y fue pobre toda su vida; los discípulos tuvieron que dejar todo cuanto tenían para seguir a Jesús, para que al final de sus vidas los martirizaran; Pablo, desde que decidió seguir a Jesús no sólo renunció a su buena posición social, sino que estuvo preso casi todo el resto de su vida por amor a la Palabra de Dios.

En una ocasión le preguntaron a Jesús: ¿Señor, qué hemos de hacer para seguirte? Y la respuesta resume el evangelio de Jesucristo: TOMA TU CRUZ Y SIGUEME. Nunca dijo toma tus viandas, toma tu avión, toma tu yate, toma tu VMW y sígueme. A otro más le dijo: Vende todo lo que tienes y sígueme. A los más íntimos les preguntó: Queréis tambien vosotros iros... Y la respuesta que dieron, ojalá y fuera la nuestra siempre: Señor, ¿A quién iremos?

No preguntemos Señor ¿Por qué a mí? Atrevámonos a preguntar: Señor ¿Para qué a mí? Y pronto, veremos resultados diferentes.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El principio de la sabiduría...

¿Quién no quiere tener un negocio y saberlo manejar? ¿Quién no quiere tener una familia y saberla guiár? ¿Quién no quisiera tener el discernimiento necesario para vivir su propia vida? Para todo lo anterior se necesita "sabiduría". Muchas personas llaman a otros "sabios" porque han estudiado mucho. Siempre hemos creído que es un término equivocado, pues una persona que estudia mucho puede conocer mucho del tema o la materia que estudia, pero no necesariamente ser un sabio o vivir sabiamente. Puede ser un perfecto fracaso en otras áreas, situación que no se da con quien realmente tiene sabiduría.

La sabiduría no es algo que se consiga estudiando o que se pueda aprender en una escuela o una universidad, la sabiduría, dice la Biblia, la concede Dios, y mire en qué forma lo explica: "Por cuanto llamé y no quisisteis oír, extendí mi mano y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis: También yo me reiré en vuestra calamidad. Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como torbellino, cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán de mañana y no me hallarán... por cuanto aborrecieron la sabiduría" (Proverbios 1:24-29).

Y entonces, si la sabiduría no se aprende en una escuela o una universidad, preguntamos ¿En dónde se aprende?. La escritura nos lo dice: "El principio de la sabiduría ES EL TEMOR DE JEHOVA" (Proverbios 1:7). Si nosotros tememos, no con temor de miedo sino con el temor reverente, o sea, con un temor respetuoso a Dios, obtendremos sabiduría. El estudiar mucho alguna materia nos da "conocimiento" de la misma, pero entendámoslo de una vez, eso no nos hace sabios. Solamente, buscar a Dios, el ser reverentes en su presencia, el ser respetuosos de sus principios y liniamientos, y el ser temerosos de su nombre... nos dará la sabiduría en cualquier campo de la vida.

martes, 1 de septiembre de 2009

No se lo digas a nadie.

Jesús desciende del monte de dar sin duda alguna, la mejor prédica que la historia humana haya podido escuchar, en otras palabras si alguien en algún momento estuvo lleno de la plenitud del Espíritu Santo para predicar, ese fue el momento. Baja del monte pues, todavía, sudando el aceite de la unción divina, en esas condiciones un leproso de postra ante El, y le dice: "Señor, si quieres, puedes limpiarme" (Mateo 8:3). Jesús lo sana, y ¿Cuál es la reacción de Jesús después de esto?

Llamar a los discípulos y decirles: "Hermanos, para la próxima vez que entremos a un pueblo: Pedro tú te encargas de las mantas estratégicamente colocadas; Felipe, te encargo los anuncios de radio, que sean impactantes; Andrés, no se te olviden los rótulos en las mejores esquinas, ah y también repartir panfletos el domingo. NO, NO y NO. Jesús le dice al propio interesado: VE, Y NO SE LO DIGAS A NADIE (Mateo 8:4). Y como que era una costumbre de Jesús, porque lo mismo le dijo al ciego que estaba fuera de la sinagoga en Galilea (Marcos 1:39-44). Y casualmente, cuando le trajeron a otro ciego de Betsaida le dijo lo mismo (Marcos 8:22-25). ¡Qué LAMENTABLE CONSTRASTE CON LOS "UNGIDOS" DE HOY!

El Proverbio 23 verso 23 dice claramente: "Compra la verdad y NO LA VENDAS". Y en Mateo 10:8, Jesús mismo nos exhorta diciendo: "Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, DE GRACIA RECIBISTEIS, DAD DE GRACIA". Nos da la impresión que todo aquél que habiéndo recibido de gracia un don de Dios, luego de utilizarlo va y se preocupa más de publicarlo que de publicar el nombre bendito de Jesús, tiene motivos equivocados y ocultos, que no van con el carácter de Jesús. Muchos el día de hoy, en lugar de no contárselo a nadie, se lo quieren contar a todos... Señor, líbranos de la tentación de cada día, amén.

lunes, 31 de agosto de 2009

Cristianismo contra perfección.

Generalmente cuando uno dice que es cristiano, muchas personas esperan de uno una conducta intachable, una vida sin errores, una vida con una hoja de servicios con cero faltas. Ese, debiera de ser el ideal de un cristiano, pero lamentablemente, el ser cristiano no nos convierte en seres de otros mundos, o, en seres no suceptibles a faltas.

Si vemos la hoja de servicios de algunos de los patriarcas o de muchos personajes bíblicos, veremos que antes de ser llamados por Dios ya eran unas joyitas, y aún y cuando fueron llamados por Dios cometían serias faltas. Hemos de entender que el "confesar" a Cristo es el principio de nuestra caminata (Romanos 10:9 lo dice); y el "seguir" a Cristo es el principo de nuestra santificación. Por ello es que debemos presentar nuestro cuerpo todos los días delante de Dios, para servir a la justicia o a lo que es justo (Romanos 6:19).

Que una persona que se dice creyente o cristiano cometa errores no implica que es un hipócrita, pues la misma Palabra nos dice: "Siete veces caerá el justo pero de todas ellas lo levantará Jehová" (Proverbios 24:16). Ahora bien, si una persona se dice creyente o cristiana y "practica" (1era. de Juan 3:8) el pecado, entonces esa persona no es "semilla" sino "cizaña", y la palabra nos haba claramente que con ellos no debemos de compartir sino debemos de apartarnos de ellos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Herramientas para subir al Monte.

La expresión "subir al Monte" es desde la antaña israel el concepto utilizado para "entrar a la presencia de Dios", antiguamente solamente el Sumo Sacerdote estaba autorizado a hacerlo, si alguien que no tuviera ese rango lo hacía, moría instantáneamente. Es más, el Sumo Sacerdote entraba solamente una vez al año a hacer expiación primeramente por sus pecados, y luego por los del pueblo (Hebreos 9:7). El sacerdote tenía que entrar con una soga amarrada a su pierna, por si en caso sus pecados ocultos no fueran perdonados por Dios y él moría en ese lugar, era halado sin necesidad de que nadie más muriera por entrar a sacarlo.

Sin embargo, hubo personas que amaron tanto a Dios que esa norma no fue aplicada a ellos, el caso más claro que la escritura nos presenta es el del Rey David, quien hasta comió los panes de la proposición y no murió (1era. Samuel 21:1-5). Y también por ello, el Señor se preocupó de dejarnos una guía, un mapa o una herramienta, para que podamos estar en su presencia todos los días. Leemos en el Salmo 24 y versos 3 y 4, lo siguiente: ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién estará en su lugar santo? y las respuestas son: "El limpio de manos y puro de corazón", "El que no ha elevado su alma a nada vano", y, "El que no ha jurado con engaño".

Dios en su inmensa misericordia nos ha dado a su hijo unigénito para que muriera por nuestros pecados, todo aquél que invoca su nombre ES salvo y tiene derecho a estar en la presencia de Dios. Pero, ¿Y los que no lo conocen? ¿Los que no han tenido la oportunidad de escuchar el precioso nombre de Jesucristo? Para ellos, el Salmo 24. Con sólo que una persona busque ser limpia de manos, limpia de corazón; con sólo que una persona no busque los placeres de ésta vida, no se sacíe con ellos, y, con sólo que una persona no mencione el nombre de Dios en vano, puede subir al Monte, puede llegar a la presencia de Dios. Y si cree que esto es un invento, entonces le preguntamos ¿Cómo cree que hizo usted cuando era impío, para sibir al monte y que Dios lo escuchara?

sábado, 29 de agosto de 2009

En aquél día.

Ya sea que usted haya leído poco o mucho la Palabra de Dios, cuando usted oye la expresión: "En aquél día", usted sabe que la Palabra de Dios se está refiriendo al día en el que Dios hará justicia sobre la faz de la tierra. Usted sabe que ese es el día en el que nada será igual para siempre, es el día en que la maldad quedará detenida, juzgada y castigada para siempre. Isaías lo profetizó de ésta manera: "En aquél día, Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente toruosa; y matará al dragón que está en el mar" (Isaías 27:1).

Apocalipsis lo dice de ésta manera con respecto al diablo y a la bestia: "Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y de noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:10); y con respecto a los seguidores de ellos nos dice: "Y ví a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras" (Apocalipsis 20:12).

No podemos confundir la misericordia de Dios que en EL es un atributo, con la misericordia del hombre en cuyo ser la misericordia es una virtud. Andamos por allí, creyendo que porque Dios es un ser bueno no es capaz de castigar a nadie, pues eso piensa la misericordia humana. Dios es bueno pero también es justo, por ello su misericordia es también justa y premia al bueno y castiga al malo. La misericordia del hombre no es justa porque el hombre mismo no es justo, por ello se puede equivocar; porque en él es una virtud, y la virtud es una disposición a hacer el bien pero es algo que puede cambiar. La misericordia de Dios hace justicia, la misericordia del hombre busca justicia aun y cuando no la haya. Pero esto definitivamente lo entenderemos mejor el día que ya no podamos hacer nada, esto es en aquél día, a menos que clamemos por la misericordia de Dios hoy.

viernes, 28 de agosto de 2009

Por conveniencia o por convicción.

¿Sigue usted a Jesús por conveniencia o por convicción? Si lo sigue por conveniencia, usted será de aquellas personas como las de la Parábola de la semilla, que en cuanto llegue un poco de tormenta, en cuanto alguna piedra se atraviece en su camino, en cuanto algunos problemas le ahoguen, también se le ahogarán la fe. Pero si usted sigue a Jesús por convicción, usted sabrá que : "Todo lo que le acontece a un creyente, el Señor lo utiliza para bien" (Romanos 8:28).

Usted sabrá que tanto lo que nosotros creemos bueno, como lo que creemos malo en los aconteceres de y en nuestras vidas, tienen un propósito. Le explicamos, hace como 25 años una joven se enfermó de una extraña dolencia, estubo al borde de la muerte en varias ocasiones, luchó por la vida como a pocas personas las hemos visto hacerlo, en todo y para todo le daba la gloria a Dios por lo que le acontecía, su estado físico era tan precario como el financiero por lo que en todo el tratamiento de la enfermedad vio milagro tras milagro, pero ella le daba la gloria a Dios. Muchos no solamente no la entendían sino que claramente se lo decían: no sueñe, Dios no se mete en ésto, aquí es la ciencia y la medicina y punto, le decían. Pero ella le seguía dando la gloria a Dios.

Aproximadamente 5 años después de que ella había salido de lo difícil de ésta enfermedad, se supo de una pareja de doctores que la atendió, quienes en un desayuno de hombres cristianos dijeron haber llegado a los pies de Cristo, por el testimonio de una su paciente hacía 5 años, se trataba de la joven en mención. En 1era. de Corintios 7:23 dice la escritura que: "Por precio fuimos comprados", y déjenos decirle que Dios no escatima precio para comprar una alma. A una, a la joven enferma, la perfeccionó en su fe y estamos seguros que hoy ocupa un mejor espacio en el reino del Señor, pues ésta joven ya murió de otra enfermedad; a los otros, los doctores, fue el precio que se pagó por su salvación eterna. Pero lo más importante de todo, es el hecho de que llegaron al Señor por convicción y no por conveniencia.

jueves, 27 de agosto de 2009

No es bueno...

Cuando Dios creó al hombre dijo: "No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea" (Génesis 2:18). El ideal de Dios es que un hombre y una mujer se separen del nucleo familiar para que formen su propio núcleo familiar el día de mañana. Podríamos decir que está dentro de los estatutos o dentro de la ley de Dios ese concepto. Los padres debemos de estar conscientes de ello, desde que nacen nuestros hijos y nuestras hijas, para que cuando suceda no solamente los hayamos preparado para ello, sino que también estemos listos para ayudar pero no para interferir en sus matrimonios.

Dentro de la instrucción que debemos darles a nuestros hijos e hijas está el hecho de que "la aflicción de la carne" viene incluída dentro del paquete del matrimonio. En otras palabras hemos de enseñarles que no todo es felicidad en y dentro del matrimonio, existen alegrías pero también habrá penas, enfermedades, limitaciones, negaciones, etc. Otro punto muy importante que debemos enseñarles es con respecto al tema sexual, los hijos de Dios no debiéramos ver este tema como tradicionalmente lo ven los religiosos, como un "tabú", como algo "prohibido". Con el debido respeto y con la debida información debiéramos de preparar a nuestros hijos e hijas para esos momentos íntimos. La forma cada uno la encontrará, pero los conceptos básicos debiéran ser enseñados.

Pablo cuando toca el tema, lo considera tan importante que utiliza un capítulo entero para explicarlo a los padres, lo que nos indica que somos nosotros los padres quienes debemos instruir a los hijos, no los maestros. 1era. de Corintios 7 nos habla de todo ello. Sería bueno que como padres no solamente lo leyéramos sino lo estudiáramos, para poder resolver dudas que nuestros hijos e hijas tienen por naturaleza, y que por la tradición religiosa tabuísta no preguntan. Según la Palabra de Dios, nosotros como padres somos los indicados. Es tan importante el tema, que las siguientes palabras de Dios en su momento fueron: "Y serán una sola carne", esto sucede solamente durante el acto sexual. Otro concepto no es bueno.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Muy de mañana.

¿Cuál es la razón por la que el deportista se levanta muy de mañana para hacer sus ejercicios? Pues es cuando el cuerpo está más descansado y asimila más el ejercicio, amén de que menos afanes interrumpen sus rutinas. ¿Cuál es la razón por la que el que tiene una fábrica se levanta muy de mañana para ir a atenderla? Porque de allí sale el sustento de él, de su familia, y de todas las personas que trabajan para él. ¿Cuál es la razón por la que un niño es levantado muy de mañana para ir al colegio? Pues porque están formando su preparación para el futuro.

¿Cuál es la razón por la que una persona se levanta muy de mañana para estar con el Señor? Pues podríamos decir que como es la hora en que el cuerpo está más descansado, asimila más lo que va a estudiar y menos afanes lo estorban; que como está consciente de que de esa relación depende el sustento de él, de su familia, y de otros, por ello lo hace; o, podríamos decir que sabe que es la forma de prepararse para el futuro. Pero independientemente de esas razones, hay al menos dos más importantes, la una es que ama al Señor por sobre todo lo que está enfrente de él como afán; y la otra, porque está consciente que estando a solas con el Señor es que conocerá sus secretos. Proverbios 25:2 nos dice: "Gloria de Dios es encubrir un secreto, pero honra del rey es escudriñarlo"; y en Isaías 45:3 nos dice: "Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados".

El Salmo 139:16 nos habla "del libro de Dios" en donde están escritos todos los sucesos que han de acontecer al hombre: "Y en tu libro estaba escrito todo aquello que luego fue formado, sin faltar una de ellas". Todos los que se levantan de mañana a estar con el Señor, a eso se levantan, a escudriñar en el libro del Señor todo lo que fue, es y será formado, pues son ellos los que descubrirán los secretos de la Gloria del Rey, pero no para vanidad, no para provecho propio, no para comprar la verdad y luego ir y como mercaderes baratos y vulgares venderla, sino para ayudar a otros, para salvar a otros, para compartirla con otros, para provecho de él, para provecho de su familia, y para provecho de todo aquél que quiere pero que no puede levantarse a estar con su Señor.

martes, 25 de agosto de 2009

¿Hijo pródigo o Padre bueno?

El evangelio de Lucas (15:11-26) es el único evangelio de los cuatro evangelios narrados en la escritura, que nos cuenta la parábola "Del hijo pródigo" (es una parábola porque no menciona nombres, si los mencionara fuera una historia) de un hijo que apartándose de la casa de su padre, se gastó su herencia, y luego volvió. No creemos que sea una casualidad o cioncidencia que Lucas sea el único que nos narra ésta parábola, pues de los cuatro evangelístas Lucas era el único culto (recordemos que también es el autor de Los Hechos de los Apóstoles, era Médico, y por ello el mote de "Médico de cuerpo y almas" en todas sus biografías).

Pues bien, ésta parábola nos enseña varias lecciones que no sería malo enseñárselas a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Uno: Todo lo que nosotros con nuestro trabajo hemos hecho, es para nuestros hijos y nuestros nietos, esto es una ley de Dios (sino, a cuenta de qué el hijo le pide su parte al padre y éste accede a dársela). Dos: Aunque se va lejos y se va a vivir una vida desordenada, ni el hijo deja de llamar padre al padre, ni el padre deja de llamar hijo al hijo durante toda la narración (muy en lo personal, para nosotros ésto es una prueba contundente de que la salvación no se pierde, puesto que las obras de Dios son perfectas). Tres: El hijo pasó penas, soledad, hambre, verguenzas, limitaciones, etc. por haber fincado sus interéses en el dinero y por haberse "arrimado" a un rico de éste mundo (la prueba de que era un hombre rico es que nos dice la parábola que tenía una hacienda de cerdos). Cuatro: El padre siempre esperó al hijo, nunca pensó que lo había perdido para siempre (lo que nos enseña que un buen padre hace a un lado los errores de un hijo, por graves que éstos sean, y le tiende la mano siempre). Quinto: El hijo mostró su arrepentimiento acercándose de nuevo al padre, pidiendo perdón y cambiando de actitud ante la vida (cuya actitud creemos es el ejemplo más claro de la salvación).

Siempre hemos pensado que ésta parábola no debiéra llamarse "El hijo pródigo" sino más bien "El padre bueno", pero eso tan sólo es semántica personal. El hecho es que no importa qué camino hayamos tomado en el pasado, Dios siempre está dispuesto a recibir a un hijo, y nosotros debemos tomar eso como un ejemplo natural para hacer lo mismo con nuestros hijos y tenderles la mano siempre.