Tenemos la errónea idea que todo el que está dentro de una congregación y se "dice" ser creyente, es un creyente. Esto es falso, si fuera cierto, Jesús no hubiera dicho en cierta ocasión: "Esperad hasta la siega, no sea que juntamente con la cizaña también arranquéis la semilla" (Mateo 13:29-30). ¿Por qué lo dijo? Simplemente porque la cizaña y la semilla se parecen tanto que solamente un experto (que en lo que se refiere a lo espiritual, es EL), puede conocer la diferencia. En éste pasaje la cizaña son impíos y la semilla son creyentes, y están juntos.
Salomón lo dijo de ésta manera: "En casi todo mal he estado, en la sociedad y en medio de la "congregación" (Proverbios 5:14). En otras palabras, Salomón también sabía que no todos los que están en la iglesia.. son parte de la iglesia. Pablo cuando escribe a los Corintios en su primera epístola les explica el asunto de la siguiente manera: "Más bien os escribí, que no os juntéis con ninguno que, "llamándose" hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis" (1era. Corintios 5:11). Y, con respecto al final de los tiempos, aún el apóstol Juan nos lo dice de ésta forma: "Han surgido "muchos anticristos"... salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros" (1era. de Juan 2:18-19).
Dios, por medio de los antiguos profetas nos amonestó, aún, acerca de los que se llaman líderes pero no lo son, Ezequiel nos lo dice de la siguiente manera: "Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel (la iglesia actualmente), que se apacientan a sí mismos! Coméis la grosura y os vestís de lana, la engordada degollaís, mas no apacentáis a las ovejas" (Ezequiel 34:2-3). Es nuestra obligación como creyentes, discernir si aún nuestros líderes son creyentes o son asalariados (como lo dijo Jesús mismo en Juan 10), esto es fácil, el líder que tiene sus ojos en el dinero, en las riquezas, en los lujos, en la prosperidad... NO ES PASTOR DE JEHOVA. Digno es el obrero de su salario, pero de un salario mesurado no de un salario mundano.
viernes, 11 de septiembre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
Hay hombres naturales y hay hombres espirituales.
Pablo en 1era. de Corintios 2:14 nos dice: "El hombre natural NO percibe los asuntos que son del espíritu, pues para él son locura, y no las entiende, porque se han de discernir espiritualmente". Esa es la diferencia entre el hombre natural y el hombre espiritual. El discernimiento de espíritu. ¿Cómo va a entender el hombre natural que en éste mundo tan sólo somos peregrinos, seres pasajeros que hoy estamos y mañana no sabemos? ¿Cómo puede entender el hombre natural que amontonar fortuna para provecho personal no trae más que placeres pasajeros, y, enemistad con Dios?
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Y, EL mismo los constituyó.
El dueño de la única y verdadera iglesia es Dios; el fundamento de la única y verdadera iglesia es su Hijo Jesucristo; quien organizó la iglesia es el mismo Dios, por lo tanto, nadie debiera de variar los estatutos y las normativas que El estableciera e impusiera. ¿En dóde dice todo esto? Nos lo dejaron plasmado en el libro de Efesios, capítulo 4 entre los versos 1 al 16.
Allí se nos enseñan muchas y bellas lecciones, así como, se nos dan lineamientos, que de no seguirse rompen el orden y el fruto dentro de la iglesia de Dios. Veamos el verso 1: "Anden dignamente con respecto a la vocación con la que fueron llamados". Cada uno de los cinco ministerios que tiene la iglesia, es por llamamiento no por decisión o voluntad propias, ni mucho menos por invensión debido a una necesidad existente. Si usted no tiene llamamiento, nunca va a andar con la dignidad que esa vocación requiere. Verso 2. "Anda con humildad y mansedumbre". Si usted adquiere por decisión y no por vocación un ministerio, jamás tendrá la humildad y la mansedumbre que Dios otorga. Lo más seguro es que el orgullo sea su guía, pues su espíritu le dirá todo el tiempo... te lo ganaste, te lo mereces. Verso 6: "Un Dios, y un Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos". Si usted adquiere un ministerio por decisión y no por vocación, simplemente usted nunca servirá a los interéses de Dios, sino servirá a los interéses de los hombres que dirigen la congregación, o los suyos propios. Verso 7: "A cada uno fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo". ¿Cómo puede usted desempeñar bien su ministerio si no tiene la "gracias necesaria?, y ¿Cómo la tendrá, si no fue usted enviado a ese ministerio?
¿Cómo podemos saber quién tiene el llamamiento, y es más, si nosotros mismos lo tenemos? La respuesta está en el verso 11: "Y EL MISMO CONSTITUYO". Si Dios le hizo el llamamiento, Dios le dio la gracia para desarrollarlo, Dios es su jefe, y por lo tanto, esa persona tendrá la humildad, la mansedumbre y la dignidad para llevar ese ministerio con amor. No será un ministerio con interéses ocultos, partidistas o personales, sino será un ministerio dedicado al Señor, dirigido por el Señor, y el Señor estará en todo y por todo. De lo contrario, seremos guiádos o estaremos guiándo a otros... con "estratagemas" de hombres, vea el verso 14.
Allí se nos enseñan muchas y bellas lecciones, así como, se nos dan lineamientos, que de no seguirse rompen el orden y el fruto dentro de la iglesia de Dios. Veamos el verso 1: "Anden dignamente con respecto a la vocación con la que fueron llamados". Cada uno de los cinco ministerios que tiene la iglesia, es por llamamiento no por decisión o voluntad propias, ni mucho menos por invensión debido a una necesidad existente. Si usted no tiene llamamiento, nunca va a andar con la dignidad que esa vocación requiere. Verso 2. "Anda con humildad y mansedumbre". Si usted adquiere por decisión y no por vocación un ministerio, jamás tendrá la humildad y la mansedumbre que Dios otorga. Lo más seguro es que el orgullo sea su guía, pues su espíritu le dirá todo el tiempo... te lo ganaste, te lo mereces. Verso 6: "Un Dios, y un Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos". Si usted adquiere un ministerio por decisión y no por vocación, simplemente usted nunca servirá a los interéses de Dios, sino servirá a los interéses de los hombres que dirigen la congregación, o los suyos propios. Verso 7: "A cada uno fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo". ¿Cómo puede usted desempeñar bien su ministerio si no tiene la "gracias necesaria?, y ¿Cómo la tendrá, si no fue usted enviado a ese ministerio?
¿Cómo podemos saber quién tiene el llamamiento, y es más, si nosotros mismos lo tenemos? La respuesta está en el verso 11: "Y EL MISMO CONSTITUYO". Si Dios le hizo el llamamiento, Dios le dio la gracia para desarrollarlo, Dios es su jefe, y por lo tanto, esa persona tendrá la humildad, la mansedumbre y la dignidad para llevar ese ministerio con amor. No será un ministerio con interéses ocultos, partidistas o personales, sino será un ministerio dedicado al Señor, dirigido por el Señor, y el Señor estará en todo y por todo. De lo contrario, seremos guiádos o estaremos guiándo a otros... con "estratagemas" de hombres, vea el verso 14.
sábado, 5 de septiembre de 2009
¿El séptimo arte en el cielo?
No sabemos cuáles sean los otros seis ni por qué hayan colocado al cine como el séptimo arte, sin embargo a la realización de películas en las academias de Hoolywood así lo llaman. ¿Cuántas personas jóvenes no han visto muertas sus ilusiones al querer llegar a ser participantes en una obra de cine? Muchas, y son tan pocas, relativamente, las que han alcanzado ser protagonistas.
Bueno, pues cuando muramos, todo ser humano será partícipe de su propia obra de cine. Y alguien dirá, pero qué tontería es ésta. La Biblia nos dice que así será. Jesús en el capítulo 10 de Mateo, entre los verso 16 al 25 nos dice que habrá conspiraciones en contra de los que prediquen el evangelio, que no sabremos si vienen de los reyes, de los gobernadores, de los hermanos, o aún, de los mismos padres de uno. Pero, en el verso 26 nos dice: "Nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse". En el 2do. libro de Samuel, el profeta Natán le dice a David, acerca de su pecado: "Porque lo que tú hiciste en oculto, el Señor lo hará delante de todo Israel y a pleno sol", verso 12. Y por si fuera poco, en Apocalipsis 20:12 se nos dice que: "Se verán los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y serán abiertos los libros, y serán juzgados los muertos por las obras que están escritas en los libros".
Aquella vez que tomamos el auto de nuestro hermano sin permiso, estará allí escrita. Aquella herencia que tomamos sin que nos correspondiera, estará allí escrita. Las malas obras que hicimos, estarán allí escrita. La infidelidad que cometimos en contra de nuestro-a esposo-a, estará allí escrita. Las mentiras que dijimos con el lógico provecho propio, estarán allí escritas. Ciertamente estarán también todas aquellas obras buenas que hicimos, pero lo que sí es un hecho, es que la Biblia dice: "Y estarán los TODOS los muertos, grandes y pequeños, DE PIE DELANTE DE DIOS (Apocalipsis 20:12). Difícil, nos parece, no enterárnos de lo que hizo nuestro vecino-a, cuando sus obras salgan en la pantalla gigante y estereo del gran cine celestial: a) Si todo lo oculto ha de ser manifiesto. b) Si será a pleno sol. y c)Si, estaremos de pie y de frente, todos. Allí, no sólo seremos tan sólo actores o actricez, sino protagonistas de primer nivel.
Bueno, pues cuando muramos, todo ser humano será partícipe de su propia obra de cine. Y alguien dirá, pero qué tontería es ésta. La Biblia nos dice que así será. Jesús en el capítulo 10 de Mateo, entre los verso 16 al 25 nos dice que habrá conspiraciones en contra de los que prediquen el evangelio, que no sabremos si vienen de los reyes, de los gobernadores, de los hermanos, o aún, de los mismos padres de uno. Pero, en el verso 26 nos dice: "Nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse". En el 2do. libro de Samuel, el profeta Natán le dice a David, acerca de su pecado: "Porque lo que tú hiciste en oculto, el Señor lo hará delante de todo Israel y a pleno sol", verso 12. Y por si fuera poco, en Apocalipsis 20:12 se nos dice que: "Se verán los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y serán abiertos los libros, y serán juzgados los muertos por las obras que están escritas en los libros".
Aquella vez que tomamos el auto de nuestro hermano sin permiso, estará allí escrita. Aquella herencia que tomamos sin que nos correspondiera, estará allí escrita. Las malas obras que hicimos, estarán allí escrita. La infidelidad que cometimos en contra de nuestro-a esposo-a, estará allí escrita. Las mentiras que dijimos con el lógico provecho propio, estarán allí escritas. Ciertamente estarán también todas aquellas obras buenas que hicimos, pero lo que sí es un hecho, es que la Biblia dice: "Y estarán los TODOS los muertos, grandes y pequeños, DE PIE DELANTE DE DIOS (Apocalipsis 20:12). Difícil, nos parece, no enterárnos de lo que hizo nuestro vecino-a, cuando sus obras salgan en la pantalla gigante y estereo del gran cine celestial: a) Si todo lo oculto ha de ser manifiesto. b) Si será a pleno sol. y c)Si, estaremos de pie y de frente, todos. Allí, no sólo seremos tan sólo actores o actricez, sino protagonistas de primer nivel.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Para el oportuno socorro.
Cuando un bañista se está ahogando en el mar y pide auxilio, quisiera que el salvavidas llegara pero "ahorita"; cuando alguien se está asfixiando en un incendio quisiera que los bomberos lo sacaran pero "ya"; cuando alguien que padece claustrofobia queda atrapado en un elevador o en un sótano, quisiera oxígeno pero "inmediatamente", atender esas emergencias "en su debido momento" es lo que conocemos como oportuno socorro.
Cuando la vida nos pone en situaciones de emergencias tales como enfermedades, accidentes, limitaciones, hambre, y aún muertes de alguien muy cercano... nosotros queremos encontrar un socorro. La Biblia nos dice cómo lo podemos encontrar: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16). Vemos que la Biblia nos dice que para encontrar el oportuno socorro, hay al menos dos o tres pasos: Uno, "acercarse" al trono de Dios, en otras palabras buscarlo a EL. Dos, tenemos que acercarnos "confiadamente", en otras palabras acercárnos con fe. Y tres, para encontrar "gracia". La gracia de Dios es "un don o un regalo no merecido que alguien recibe", en otras palabras lo que nos está diciendo es que si nos concede la gracia, nos concede el favor de su respuesta si no, no.Por lo tanto, aún y cuando nos "acerquemos", aún y cuando tengamos fe, si no recibimos "gracia" no recibiremos respuesta positiva. ¿Y entonces?
Alguien dirá, entonces para qué me acerco. Pues resulta que Dios en ocasiones nos concede lo que le pedimos y en otras no. No lo hace para fastidiarnos sino porque EL tiene propósitos especiales para cada uno. Y en esos propósitos El sabe que a Juan le conviene concederle esto, pero que a Pedro no le conviene que le sea concedido. Que a Luis le conviene ser sanado, pero que a Jorge le conviene estar más tiempo enfermo. Grandes hombres de fe no tuvieron respuesta positiva de Dios, David oró y hasta ayunó siete días por el hijo que tuvo con Betsabé y de todos modos éste murió. Jesús oró porque "ésta copa pase de mí" y sin embargo murió y estuvo lejos de la presencia de su padre tres días y tres noches". Ahora bien, imagínese por un momento que Dios hubiera concedido "gracia" a Jesús y le hubiera respondido positivamente su oración.... NADIE podría ser salvo hoy. ¿Entendemos ahora?
Cuando la vida nos pone en situaciones de emergencias tales como enfermedades, accidentes, limitaciones, hambre, y aún muertes de alguien muy cercano... nosotros queremos encontrar un socorro. La Biblia nos dice cómo lo podemos encontrar: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16). Vemos que la Biblia nos dice que para encontrar el oportuno socorro, hay al menos dos o tres pasos: Uno, "acercarse" al trono de Dios, en otras palabras buscarlo a EL. Dos, tenemos que acercarnos "confiadamente", en otras palabras acercárnos con fe. Y tres, para encontrar "gracia". La gracia de Dios es "un don o un regalo no merecido que alguien recibe", en otras palabras lo que nos está diciendo es que si nos concede la gracia, nos concede el favor de su respuesta si no, no.Por lo tanto, aún y cuando nos "acerquemos", aún y cuando tengamos fe, si no recibimos "gracia" no recibiremos respuesta positiva. ¿Y entonces?
Alguien dirá, entonces para qué me acerco. Pues resulta que Dios en ocasiones nos concede lo que le pedimos y en otras no. No lo hace para fastidiarnos sino porque EL tiene propósitos especiales para cada uno. Y en esos propósitos El sabe que a Juan le conviene concederle esto, pero que a Pedro no le conviene que le sea concedido. Que a Luis le conviene ser sanado, pero que a Jorge le conviene estar más tiempo enfermo. Grandes hombres de fe no tuvieron respuesta positiva de Dios, David oró y hasta ayunó siete días por el hijo que tuvo con Betsabé y de todos modos éste murió. Jesús oró porque "ésta copa pase de mí" y sin embargo murió y estuvo lejos de la presencia de su padre tres días y tres noches". Ahora bien, imagínese por un momento que Dios hubiera concedido "gracia" a Jesús y le hubiera respondido positivamente su oración.... NADIE podría ser salvo hoy. ¿Entendemos ahora?
jueves, 3 de septiembre de 2009
Señor ¿Por qué a mí?
A nadie le gusta sufrir, a nadie le gusta pasar penas económicas, a nadie le gusta estar enfermo, a nadie le gusta estar bajo presiones, en resumidas cuentas, repetimos, a nadie le gusta sufrir, sea éste una persona creyente o una persona no creyente en Dios. Por ello, cuando las penas económicas, las enfermedades, las limitaciones físicas, o, las presiones vienen tendemos a preguntar: Señor, ¿Por qué a mí?. Y sólo por la misericordia de Dios no escuchamos una voz de los cielos que nos diga amorasamente: Y ¿Por qué no?
Lo hemos predicado muchas veces y lo seguiremos predicando, sufrió Jesús que es la piedra angular del cristianismo, sufrieron los discípulos que fueron los bastiones del evangelio, sufrió Pablo que fue un titán de la Palabra de Dios, sufrieron los hermanos de la iglesia primitiva... la pregunta es ¿Quíenes somos nosotros para no sufrir el evangelio, si deseamos estar en donde ellos están? ¿Por qué nuestro camino tiene que estar lleno de rosas en lugar de sufrimientos? Otra vez aclaramos NO PREDICAMOS EL EVANGELIO DEL ETERNO SUFRIMIENTO, pero tampoco lo descartamos. Jesús sufrió persecusión tres años y medio y fue pobre toda su vida; los discípulos tuvieron que dejar todo cuanto tenían para seguir a Jesús, para que al final de sus vidas los martirizaran; Pablo, desde que decidió seguir a Jesús no sólo renunció a su buena posición social, sino que estuvo preso casi todo el resto de su vida por amor a la Palabra de Dios.
En una ocasión le preguntaron a Jesús: ¿Señor, qué hemos de hacer para seguirte? Y la respuesta resume el evangelio de Jesucristo: TOMA TU CRUZ Y SIGUEME. Nunca dijo toma tus viandas, toma tu avión, toma tu yate, toma tu VMW y sígueme. A otro más le dijo: Vende todo lo que tienes y sígueme. A los más íntimos les preguntó: Queréis tambien vosotros iros... Y la respuesta que dieron, ojalá y fuera la nuestra siempre: Señor, ¿A quién iremos?
No preguntemos Señor ¿Por qué a mí? Atrevámonos a preguntar: Señor ¿Para qué a mí? Y pronto, veremos resultados diferentes.
Lo hemos predicado muchas veces y lo seguiremos predicando, sufrió Jesús que es la piedra angular del cristianismo, sufrieron los discípulos que fueron los bastiones del evangelio, sufrió Pablo que fue un titán de la Palabra de Dios, sufrieron los hermanos de la iglesia primitiva... la pregunta es ¿Quíenes somos nosotros para no sufrir el evangelio, si deseamos estar en donde ellos están? ¿Por qué nuestro camino tiene que estar lleno de rosas en lugar de sufrimientos? Otra vez aclaramos NO PREDICAMOS EL EVANGELIO DEL ETERNO SUFRIMIENTO, pero tampoco lo descartamos. Jesús sufrió persecusión tres años y medio y fue pobre toda su vida; los discípulos tuvieron que dejar todo cuanto tenían para seguir a Jesús, para que al final de sus vidas los martirizaran; Pablo, desde que decidió seguir a Jesús no sólo renunció a su buena posición social, sino que estuvo preso casi todo el resto de su vida por amor a la Palabra de Dios.
En una ocasión le preguntaron a Jesús: ¿Señor, qué hemos de hacer para seguirte? Y la respuesta resume el evangelio de Jesucristo: TOMA TU CRUZ Y SIGUEME. Nunca dijo toma tus viandas, toma tu avión, toma tu yate, toma tu VMW y sígueme. A otro más le dijo: Vende todo lo que tienes y sígueme. A los más íntimos les preguntó: Queréis tambien vosotros iros... Y la respuesta que dieron, ojalá y fuera la nuestra siempre: Señor, ¿A quién iremos?
No preguntemos Señor ¿Por qué a mí? Atrevámonos a preguntar: Señor ¿Para qué a mí? Y pronto, veremos resultados diferentes.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
El principio de la sabiduría...
¿Quién no quiere tener un negocio y saberlo manejar? ¿Quién no quiere tener una familia y saberla guiár? ¿Quién no quisiera tener el discernimiento necesario para vivir su propia vida? Para todo lo anterior se necesita "sabiduría". Muchas personas llaman a otros "sabios" porque han estudiado mucho. Siempre hemos creído que es un término equivocado, pues una persona que estudia mucho puede conocer mucho del tema o la materia que estudia, pero no necesariamente ser un sabio o vivir sabiamente. Puede ser un perfecto fracaso en otras áreas, situación que no se da con quien realmente tiene sabiduría.
La sabiduría no es algo que se consiga estudiando o que se pueda aprender en una escuela o una universidad, la sabiduría, dice la Biblia, la concede Dios, y mire en qué forma lo explica: "Por cuanto llamé y no quisisteis oír, extendí mi mano y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis: También yo me reiré en vuestra calamidad. Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como torbellino, cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán de mañana y no me hallarán... por cuanto aborrecieron la sabiduría" (Proverbios 1:24-29).
Y entonces, si la sabiduría no se aprende en una escuela o una universidad, preguntamos ¿En dónde se aprende?. La escritura nos lo dice: "El principio de la sabiduría ES EL TEMOR DE JEHOVA" (Proverbios 1:7). Si nosotros tememos, no con temor de miedo sino con el temor reverente, o sea, con un temor respetuoso a Dios, obtendremos sabiduría. El estudiar mucho alguna materia nos da "conocimiento" de la misma, pero entendámoslo de una vez, eso no nos hace sabios. Solamente, buscar a Dios, el ser reverentes en su presencia, el ser respetuosos de sus principios y liniamientos, y el ser temerosos de su nombre... nos dará la sabiduría en cualquier campo de la vida.
La sabiduría no es algo que se consiga estudiando o que se pueda aprender en una escuela o una universidad, la sabiduría, dice la Biblia, la concede Dios, y mire en qué forma lo explica: "Por cuanto llamé y no quisisteis oír, extendí mi mano y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis: También yo me reiré en vuestra calamidad. Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como torbellino, cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán de mañana y no me hallarán... por cuanto aborrecieron la sabiduría" (Proverbios 1:24-29).
Y entonces, si la sabiduría no se aprende en una escuela o una universidad, preguntamos ¿En dónde se aprende?. La escritura nos lo dice: "El principio de la sabiduría ES EL TEMOR DE JEHOVA" (Proverbios 1:7). Si nosotros tememos, no con temor de miedo sino con el temor reverente, o sea, con un temor respetuoso a Dios, obtendremos sabiduría. El estudiar mucho alguna materia nos da "conocimiento" de la misma, pero entendámoslo de una vez, eso no nos hace sabios. Solamente, buscar a Dios, el ser reverentes en su presencia, el ser respetuosos de sus principios y liniamientos, y el ser temerosos de su nombre... nos dará la sabiduría en cualquier campo de la vida.
martes, 1 de septiembre de 2009
No se lo digas a nadie.
Jesús desciende del monte de dar sin duda alguna, la mejor prédica que la historia humana haya podido escuchar, en otras palabras si alguien en algún momento estuvo lleno de la plenitud del Espíritu Santo para predicar, ese fue el momento. Baja del monte pues, todavía, sudando el aceite de la unción divina, en esas condiciones un leproso de postra ante El, y le dice: "Señor, si quieres, puedes limpiarme" (Mateo 8:3). Jesús lo sana, y ¿Cuál es la reacción de Jesús después de esto?
Llamar a los discípulos y decirles: "Hermanos, para la próxima vez que entremos a un pueblo: Pedro tú te encargas de las mantas estratégicamente colocadas; Felipe, te encargo los anuncios de radio, que sean impactantes; Andrés, no se te olviden los rótulos en las mejores esquinas, ah y también repartir panfletos el domingo. NO, NO y NO. Jesús le dice al propio interesado: VE, Y NO SE LO DIGAS A NADIE (Mateo 8:4). Y como que era una costumbre de Jesús, porque lo mismo le dijo al ciego que estaba fuera de la sinagoga en Galilea (Marcos 1:39-44). Y casualmente, cuando le trajeron a otro ciego de Betsaida le dijo lo mismo (Marcos 8:22-25). ¡Qué LAMENTABLE CONSTRASTE CON LOS "UNGIDOS" DE HOY!
El Proverbio 23 verso 23 dice claramente: "Compra la verdad y NO LA VENDAS". Y en Mateo 10:8, Jesús mismo nos exhorta diciendo: "Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, DE GRACIA RECIBISTEIS, DAD DE GRACIA". Nos da la impresión que todo aquél que habiéndo recibido de gracia un don de Dios, luego de utilizarlo va y se preocupa más de publicarlo que de publicar el nombre bendito de Jesús, tiene motivos equivocados y ocultos, que no van con el carácter de Jesús. Muchos el día de hoy, en lugar de no contárselo a nadie, se lo quieren contar a todos... Señor, líbranos de la tentación de cada día, amén.
Llamar a los discípulos y decirles: "Hermanos, para la próxima vez que entremos a un pueblo: Pedro tú te encargas de las mantas estratégicamente colocadas; Felipe, te encargo los anuncios de radio, que sean impactantes; Andrés, no se te olviden los rótulos en las mejores esquinas, ah y también repartir panfletos el domingo. NO, NO y NO. Jesús le dice al propio interesado: VE, Y NO SE LO DIGAS A NADIE (Mateo 8:4). Y como que era una costumbre de Jesús, porque lo mismo le dijo al ciego que estaba fuera de la sinagoga en Galilea (Marcos 1:39-44). Y casualmente, cuando le trajeron a otro ciego de Betsaida le dijo lo mismo (Marcos 8:22-25). ¡Qué LAMENTABLE CONSTRASTE CON LOS "UNGIDOS" DE HOY!
El Proverbio 23 verso 23 dice claramente: "Compra la verdad y NO LA VENDAS". Y en Mateo 10:8, Jesús mismo nos exhorta diciendo: "Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, DE GRACIA RECIBISTEIS, DAD DE GRACIA". Nos da la impresión que todo aquél que habiéndo recibido de gracia un don de Dios, luego de utilizarlo va y se preocupa más de publicarlo que de publicar el nombre bendito de Jesús, tiene motivos equivocados y ocultos, que no van con el carácter de Jesús. Muchos el día de hoy, en lugar de no contárselo a nadie, se lo quieren contar a todos... Señor, líbranos de la tentación de cada día, amén.
lunes, 31 de agosto de 2009
Cristianismo contra perfección.
Generalmente cuando uno dice que es cristiano, muchas personas esperan de uno una conducta intachable, una vida sin errores, una vida con una hoja de servicios con cero faltas. Ese, debiera de ser el ideal de un cristiano, pero lamentablemente, el ser cristiano no nos convierte en seres de otros mundos, o, en seres no suceptibles a faltas.
Si vemos la hoja de servicios de algunos de los patriarcas o de muchos personajes bíblicos, veremos que antes de ser llamados por Dios ya eran unas joyitas, y aún y cuando fueron llamados por Dios cometían serias faltas. Hemos de entender que el "confesar" a Cristo es el principio de nuestra caminata (Romanos 10:9 lo dice); y el "seguir" a Cristo es el principo de nuestra santificación. Por ello es que debemos presentar nuestro cuerpo todos los días delante de Dios, para servir a la justicia o a lo que es justo (Romanos 6:19).
Que una persona que se dice creyente o cristiano cometa errores no implica que es un hipócrita, pues la misma Palabra nos dice: "Siete veces caerá el justo pero de todas ellas lo levantará Jehová" (Proverbios 24:16). Ahora bien, si una persona se dice creyente o cristiana y "practica" (1era. de Juan 3:8) el pecado, entonces esa persona no es "semilla" sino "cizaña", y la palabra nos haba claramente que con ellos no debemos de compartir sino debemos de apartarnos de ellos.
Si vemos la hoja de servicios de algunos de los patriarcas o de muchos personajes bíblicos, veremos que antes de ser llamados por Dios ya eran unas joyitas, y aún y cuando fueron llamados por Dios cometían serias faltas. Hemos de entender que el "confesar" a Cristo es el principio de nuestra caminata (Romanos 10:9 lo dice); y el "seguir" a Cristo es el principo de nuestra santificación. Por ello es que debemos presentar nuestro cuerpo todos los días delante de Dios, para servir a la justicia o a lo que es justo (Romanos 6:19).
Que una persona que se dice creyente o cristiano cometa errores no implica que es un hipócrita, pues la misma Palabra nos dice: "Siete veces caerá el justo pero de todas ellas lo levantará Jehová" (Proverbios 24:16). Ahora bien, si una persona se dice creyente o cristiana y "practica" (1era. de Juan 3:8) el pecado, entonces esa persona no es "semilla" sino "cizaña", y la palabra nos haba claramente que con ellos no debemos de compartir sino debemos de apartarnos de ellos.
domingo, 30 de agosto de 2009
Herramientas para subir al Monte.
La expresión "subir al Monte" es desde la antaña israel el concepto utilizado para "entrar a la presencia de Dios", antiguamente solamente el Sumo Sacerdote estaba autorizado a hacerlo, si alguien que no tuviera ese rango lo hacía, moría instantáneamente. Es más, el Sumo Sacerdote entraba solamente una vez al año a hacer expiación primeramente por sus pecados, y luego por los del pueblo (Hebreos 9:7). El sacerdote tenía que entrar con una soga amarrada a su pierna, por si en caso sus pecados ocultos no fueran perdonados por Dios y él moría en ese lugar, era halado sin necesidad de que nadie más muriera por entrar a sacarlo.
Sin embargo, hubo personas que amaron tanto a Dios que esa norma no fue aplicada a ellos, el caso más claro que la escritura nos presenta es el del Rey David, quien hasta comió los panes de la proposición y no murió (1era. Samuel 21:1-5). Y también por ello, el Señor se preocupó de dejarnos una guía, un mapa o una herramienta, para que podamos estar en su presencia todos los días. Leemos en el Salmo 24 y versos 3 y 4, lo siguiente: ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién estará en su lugar santo? y las respuestas son: "El limpio de manos y puro de corazón", "El que no ha elevado su alma a nada vano", y, "El que no ha jurado con engaño".
Dios en su inmensa misericordia nos ha dado a su hijo unigénito para que muriera por nuestros pecados, todo aquél que invoca su nombre ES salvo y tiene derecho a estar en la presencia de Dios. Pero, ¿Y los que no lo conocen? ¿Los que no han tenido la oportunidad de escuchar el precioso nombre de Jesucristo? Para ellos, el Salmo 24. Con sólo que una persona busque ser limpia de manos, limpia de corazón; con sólo que una persona no busque los placeres de ésta vida, no se sacíe con ellos, y, con sólo que una persona no mencione el nombre de Dios en vano, puede subir al Monte, puede llegar a la presencia de Dios. Y si cree que esto es un invento, entonces le preguntamos ¿Cómo cree que hizo usted cuando era impío, para sibir al monte y que Dios lo escuchara?
Sin embargo, hubo personas que amaron tanto a Dios que esa norma no fue aplicada a ellos, el caso más claro que la escritura nos presenta es el del Rey David, quien hasta comió los panes de la proposición y no murió (1era. Samuel 21:1-5). Y también por ello, el Señor se preocupó de dejarnos una guía, un mapa o una herramienta, para que podamos estar en su presencia todos los días. Leemos en el Salmo 24 y versos 3 y 4, lo siguiente: ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién estará en su lugar santo? y las respuestas son: "El limpio de manos y puro de corazón", "El que no ha elevado su alma a nada vano", y, "El que no ha jurado con engaño".
Dios en su inmensa misericordia nos ha dado a su hijo unigénito para que muriera por nuestros pecados, todo aquél que invoca su nombre ES salvo y tiene derecho a estar en la presencia de Dios. Pero, ¿Y los que no lo conocen? ¿Los que no han tenido la oportunidad de escuchar el precioso nombre de Jesucristo? Para ellos, el Salmo 24. Con sólo que una persona busque ser limpia de manos, limpia de corazón; con sólo que una persona no busque los placeres de ésta vida, no se sacíe con ellos, y, con sólo que una persona no mencione el nombre de Dios en vano, puede subir al Monte, puede llegar a la presencia de Dios. Y si cree que esto es un invento, entonces le preguntamos ¿Cómo cree que hizo usted cuando era impío, para sibir al monte y que Dios lo escuchara?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)