En la antiguedad en general, no solamente en el pueblo judío, se tenía la creencia que el "nombre implicaba el carácter de la persona", por ello era muy importante para los padres cómo llamar a sus proles. Para nosotros hoy en día, y especialmente aquí en occidente, el nombre simplemente es la herencia o la recordación de un padre, un tío muy querido, el abuelo o cualquier otro descendiente. Pero en la antiguedad no era así.
El nombre tenía un significado muy especial e implicaba, según ellos, lo que se podía esperar de la persona. Vemos cómo Adän, inició declarando que Eva sería llamada "Ishah" porque según él era "varona", pues él siendo "varón" se llamaba "Ish" (Génesis 2:23) y estaba muy consciente que de él había salido. Luego, le puso por nombre "Eva" que significa "madre de todos los vivientes" (Génesis 3:20)... como efectivamente lo fue. Abrahám le llamó "Isaac" a su hijo pues Sara se rió, cuando Dios le ofreció que iba a quedar esperando a los 90 años. "Jacob" significaba "suplantador" y eso fue lo que hizo cuando "suplantó" a su hermano Esaú para que su padre lo bendijera con la primogenitura. Esaú fue llamado después "Edom" que significa "rojo" pues cambió su primogenitura por una porción de "lentejas rojas".
Nuestro nombre pues, aparentemente implica lo que somos, el carácter que tenemos, y quizás hasta implique lo que Dios espera de nosotros. Bíblicamente se puede comprobar que los nombres de las personas los inclinaron a ser lo que fueron y ha hacer lo que hicieron. Hoy sabemos que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios quien nos guía, quien nos orienta, quien nos enseña, quien nos habla. Pero, repetimos, bíblicamente hay testimonios de lo que el nombre significaba para una persona. Por ello darle nombre a una persona lo consideraban tan importante. Meditemos.
jueves, 19 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
No es por una religión... es por una relación con EL.
Actualemente existe el concepto de que si una persona no asiste a una congregación entonces está mal o anda mal. Se tiene el concepto de que usted tiene que estar congregado en algún lugar para poder dar cartas credenciales de que usted sí es cristiano, y además, si es ujier, maestro de biblia o líder, entonces es un buen cristiano.
De todos los patriarcas ninguno asistió a una congregación, y fue de ellos, que Dios hizo el pueblo que hoy conocemos como el pueblo del Señor; cuando Crito vino a morar como hombre sobre ésta tierra, no vino a meter más gente a las sinagogas, más bien vino a sacarlas de allí. Vea Juan capítulo 10 los primeros seis versos y verá claramente que cuando Cristo seleccionó a los suyos El entró a lo que llamaban congregación, los llama por nombre, Y LOS SACA para que le sigan porque conocen su voz. Y termina diciendo el verso 6: "Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía". Ahora lo entendemos, Cristo no llenó las sinagogas ni las llenará de nuevo, Cristo no llenó templos ni los llenará de nuevo. Una prueba de ello es que cuando venga la persecusión todos esos llamados templos quedarán vacíos.
A Nicodemo, a la Samaritana, a José de Arimatea, a sus discípulos, a todos los israelitas que lo querían seguir, Cristo les enseñó que es en ESPIRITU que se le adora, no es con religiones, ni con ritos, ni con reglamentos, ni con velas, ni con imágenes... es en ESPIRITU. Y cuando nos aconsejan que no debemos dejar de congregarnos o reunirnos, es porque debemos caminar con los que conocen a Cristo, con los que creen en Cristo y con los que practican a Cristo, simple y llanamente. Cristo predicaba al aire libre, en planzas, y en la playa; y sus discípulos iban al templo solamente para orar, pero las reuniones de la iglesia primitiva nacieron en las casas no en lujosos templos, y en los tiempos del fin que se avecinan será exactamente igual. La salvación de nuestras almas no la obtendremos por una religión sino por una relación con Dios.
De todos los patriarcas ninguno asistió a una congregación, y fue de ellos, que Dios hizo el pueblo que hoy conocemos como el pueblo del Señor; cuando Crito vino a morar como hombre sobre ésta tierra, no vino a meter más gente a las sinagogas, más bien vino a sacarlas de allí. Vea Juan capítulo 10 los primeros seis versos y verá claramente que cuando Cristo seleccionó a los suyos El entró a lo que llamaban congregación, los llama por nombre, Y LOS SACA para que le sigan porque conocen su voz. Y termina diciendo el verso 6: "Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía". Ahora lo entendemos, Cristo no llenó las sinagogas ni las llenará de nuevo, Cristo no llenó templos ni los llenará de nuevo. Una prueba de ello es que cuando venga la persecusión todos esos llamados templos quedarán vacíos.
A Nicodemo, a la Samaritana, a José de Arimatea, a sus discípulos, a todos los israelitas que lo querían seguir, Cristo les enseñó que es en ESPIRITU que se le adora, no es con religiones, ni con ritos, ni con reglamentos, ni con velas, ni con imágenes... es en ESPIRITU. Y cuando nos aconsejan que no debemos dejar de congregarnos o reunirnos, es porque debemos caminar con los que conocen a Cristo, con los que creen en Cristo y con los que practican a Cristo, simple y llanamente. Cristo predicaba al aire libre, en planzas, y en la playa; y sus discípulos iban al templo solamente para orar, pero las reuniones de la iglesia primitiva nacieron en las casas no en lujosos templos, y en los tiempos del fin que se avecinan será exactamente igual. La salvación de nuestras almas no la obtendremos por una religión sino por una relación con Dios.
martes, 17 de noviembre de 2009
Uno de los milagros más grandes de nuestra era.
Milagros han habido, hay y habrán mientras el hombre esté sobre la faz de la tierra, pero así como ayer vimos los milagros de fertilidad en Sara, Rebeca y Raquel, que fueran las raíces del pueblo de Dios. Hoy mencionaremos que uno de los milagros más grandes que la humanidad verá en los últimos tiempos es la fertilidad en la "verdadera Iglesia de Jesucristo", que por cierto no es la que hoy creemos ver.
Hablándo metafóricamente de la iglesia le dijo Dios a Israel como nación: "Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz, levanta canción y da voces de júbilo; LA QUE NUNCA ESTUVO DE PARTO, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová" (Isaías 54:1). Dios sabía, como creador y constructor del mundo, del hombre, de su pueblo y de la iglesia, que serían muchos los llamados pero poco los escogidos. Que los hijos del mal serían muchísimos más que los hijos del bien. Que para los hijos del mal todo sería mucho más fácil que para los hijos del bien. Y, es más, que los hijos del mal se infiltrarían en la congregación de los hijos del bien (vea 1era. de Juan 2:18).
Dios sabía que ancho es el camino a la perdición y que angosto el que nos lleva a EL. Que debido a la facilidad que nos brinda el mal para vivir y para actuar, el camino de la salvación y la santificación sería tan difícil como que una estéril de a luz. Ayer vimos que en el Antiguo Testamento Dios hizo varios milagros de fertilidad en las mujeres estériles de su pueblo, hoy podemos decir que en el Nuevo Testamento solamente se mencionan dos: Isabel la madre de Juan el Bautista (Lucas 1:7): y Sión o sea la iglesia de Jesucristo (Gálatas 4:27) y siempre en relación a Isaías 54:1. La verdadera Iglesia de Jesucristo está por salir de esa esterilidad en la que el hombre la ha metido, y pronto, muy pronto el Señor mismo vendrá a dejarla limpia, pura, sin mancha y sin arruga.
Hablándo metafóricamente de la iglesia le dijo Dios a Israel como nación: "Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz, levanta canción y da voces de júbilo; LA QUE NUNCA ESTUVO DE PARTO, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová" (Isaías 54:1). Dios sabía, como creador y constructor del mundo, del hombre, de su pueblo y de la iglesia, que serían muchos los llamados pero poco los escogidos. Que los hijos del mal serían muchísimos más que los hijos del bien. Que para los hijos del mal todo sería mucho más fácil que para los hijos del bien. Y, es más, que los hijos del mal se infiltrarían en la congregación de los hijos del bien (vea 1era. de Juan 2:18).
Dios sabía que ancho es el camino a la perdición y que angosto el que nos lleva a EL. Que debido a la facilidad que nos brinda el mal para vivir y para actuar, el camino de la salvación y la santificación sería tan difícil como que una estéril de a luz. Ayer vimos que en el Antiguo Testamento Dios hizo varios milagros de fertilidad en las mujeres estériles de su pueblo, hoy podemos decir que en el Nuevo Testamento solamente se mencionan dos: Isabel la madre de Juan el Bautista (Lucas 1:7): y Sión o sea la iglesia de Jesucristo (Gálatas 4:27) y siempre en relación a Isaías 54:1. La verdadera Iglesia de Jesucristo está por salir de esa esterilidad en la que el hombre la ha metido, y pronto, muy pronto el Señor mismo vendrá a dejarla limpia, pura, sin mancha y sin arruga.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Y te bendeciré...
Esta es una expresión que todas las personas queremos escuchar para sí mismas cuando estamos en los caminos del Señor. No sabemos en qué porcentaje, pero lo que sí sabemos es que es un número muy reducido de creyentes los que conocen la palabra original y su significado real. En el hebreo original la palabra que Dios utiliza para "bendecir o bendición" es "Barak", y la utiliza cuando quiere congraciarse con alguien en especial.
Si el porcentaje de creyentes que sabe que "Barak" es o significa "bendición", estamos seguros que menos aún son los que saben que esa expresión la utilizó Dios para congraciarse con Abraham, con Isaac y con Jacob, nada más y nada menos que los Padres del Pueblo de Dios. Y ¿Cómo fue que se congració con ellos? Pues "bendiciéndolos" con hacer fértiles a sus mujeres pues las tres eran estériles. Vea Génesis 11:30 y verá que Sara era estéril; vea Génesis 25:31 y verá que Rebeca era estéril; y finalmente vea Génesis 29:31 y verá que Raquél era estéril. Y Jehová dijo: ¡Te bendeciré! y las tres fueron, en su momento, fértiles. Otro dato que muy pocos creyentes conocen es el hecho de que dentro del pueblo de Dios, la esterilidad era una maldición y la fertilidad una bendición, por el hecho de que creían ciégamente en las profecías y sabían que de una virgen judía, vendría el Mesías. En otras palabras, si usted era estéril Dios la había maldecido pues la había descartado de ser el vientre bendito que traería a Su Hijo. Esa es otra de las razones por las cuales las familias judías eran tan numerosas, pues mientras más hijos tuvieran, más alto era el porcentaje de que el Hijo de Dios naciera en esa familia.
Jesús mismo sabía ese concepto, por ello maldijo la higuera cuando vió que no daba fruto. Hoy, sabemos que el Hijo de Dios ya nació, sin embargo, el hecho de ser fértiles sigue siendo una bendición, bendición que debemos agradecer pues, aún y cuando, el Hijo de Dios ya no nacerá de entre nuestra descendencia, sigue siendo un privilegio y un regalo de Dios el abrazar a un hijo. Los que tenemos el privilegio de tener hijos, también tenemos la obligación de guiárlos en los caminos del Señor, obligación que no tiene la estéril. Esa, es quizás la segunda responsabilidad más grande de un creyente, la primera es cuidar su salvación.
Si el porcentaje de creyentes que sabe que "Barak" es o significa "bendición", estamos seguros que menos aún son los que saben que esa expresión la utilizó Dios para congraciarse con Abraham, con Isaac y con Jacob, nada más y nada menos que los Padres del Pueblo de Dios. Y ¿Cómo fue que se congració con ellos? Pues "bendiciéndolos" con hacer fértiles a sus mujeres pues las tres eran estériles. Vea Génesis 11:30 y verá que Sara era estéril; vea Génesis 25:31 y verá que Rebeca era estéril; y finalmente vea Génesis 29:31 y verá que Raquél era estéril. Y Jehová dijo: ¡Te bendeciré! y las tres fueron, en su momento, fértiles. Otro dato que muy pocos creyentes conocen es el hecho de que dentro del pueblo de Dios, la esterilidad era una maldición y la fertilidad una bendición, por el hecho de que creían ciégamente en las profecías y sabían que de una virgen judía, vendría el Mesías. En otras palabras, si usted era estéril Dios la había maldecido pues la había descartado de ser el vientre bendito que traería a Su Hijo. Esa es otra de las razones por las cuales las familias judías eran tan numerosas, pues mientras más hijos tuvieran, más alto era el porcentaje de que el Hijo de Dios naciera en esa familia.
Jesús mismo sabía ese concepto, por ello maldijo la higuera cuando vió que no daba fruto. Hoy, sabemos que el Hijo de Dios ya nació, sin embargo, el hecho de ser fértiles sigue siendo una bendición, bendición que debemos agradecer pues, aún y cuando, el Hijo de Dios ya no nacerá de entre nuestra descendencia, sigue siendo un privilegio y un regalo de Dios el abrazar a un hijo. Los que tenemos el privilegio de tener hijos, también tenemos la obligación de guiárlos en los caminos del Señor, obligación que no tiene la estéril. Esa, es quizás la segunda responsabilidad más grande de un creyente, la primera es cuidar su salvación.
domingo, 15 de noviembre de 2009
¿Qué clase de cristianos somos?
La idea general que muchos creyentes en Cristo tenemos hoy en día, es por el hecho de que los líderes nos enseñan que "haciéndo una confesión de fé, ya somos salvos". La gente que llega a la mayoría de congregaciones el día de hoy, piensa, yo conozco a Jesús, yo creo en Jesús, yo confieso a Jesús, entonces el cielo ya es mío. MENTIRA. Satanás hace lo mismo y no va a estar en los cielos. Todo lo anterior es el preámbulo para entrar al cielo, pues el siguiente paso es VIVIR A JESUS Y VIVIR EN JESUS, si nosotros no hacemos eso, seremos de aquellos que llorarán y crujirán los dientes cuando Jesús declare en el Juicio Final o el día de nuestra muerte: "Apartaos de mí, hacedores de maldad pues NO OS CONOZCO" por mucho que hayamos hecho en SU nombre (vea Mateo 7:21 en adelante).
Ayer, aprovechando el descanso del día sábado nos pusimos la tarea de leer el libro "La Visión", escrito por David Wilkerson en abril de 1973. Es un corto libro de 143 páginas, pero son 143 páginas de pura espiritualidad (si usted desea leerlo, está en internet y lo puede bajar con sólo poner en google "la vision o david wilkerson", y tiene letra super leíble o sea grande). En éste libro el pastor Wilkerson narra cómo en 1973 tuvo, mientras oraba, una visión del futuro y casi en cada página nos da una profecía que desde ese año para acá, los que hemos seguido los acontecimientos mundiales, podemos dar crédito que se han y se están cumpliendo.
En dicho libro nos impresionó lo que declaró en la página 65 y que transcribimos literalmente. "Hoy en día, hay muchos cristianos, éstos cristianos aman a Dios realmente, pero aman más aún sus placeres, éstos no se han entregado a ningún pecado en particular, pero se han "acomodado" muy bien a las películas picarescas, a las fiestas muy concurridas, a las reuniones sociales, y a saborear el vino. Viven tan liberalmente su vida cristiana, que han cambiado drásticamente sin darse cuenta en lo que se han convertido". Cuando lo leímos, pensamos que lo había escrito la semana pasada y no hace 36 años. Meditemos.
Ayer, aprovechando el descanso del día sábado nos pusimos la tarea de leer el libro "La Visión", escrito por David Wilkerson en abril de 1973. Es un corto libro de 143 páginas, pero son 143 páginas de pura espiritualidad (si usted desea leerlo, está en internet y lo puede bajar con sólo poner en google "la vision o david wilkerson", y tiene letra super leíble o sea grande). En éste libro el pastor Wilkerson narra cómo en 1973 tuvo, mientras oraba, una visión del futuro y casi en cada página nos da una profecía que desde ese año para acá, los que hemos seguido los acontecimientos mundiales, podemos dar crédito que se han y se están cumpliendo.
En dicho libro nos impresionó lo que declaró en la página 65 y que transcribimos literalmente. "Hoy en día, hay muchos cristianos, éstos cristianos aman a Dios realmente, pero aman más aún sus placeres, éstos no se han entregado a ningún pecado en particular, pero se han "acomodado" muy bien a las películas picarescas, a las fiestas muy concurridas, a las reuniones sociales, y a saborear el vino. Viven tan liberalmente su vida cristiana, que han cambiado drásticamente sin darse cuenta en lo que se han convertido". Cuando lo leímos, pensamos que lo había escrito la semana pasada y no hace 36 años. Meditemos.
sábado, 14 de noviembre de 2009
¿Por qué fueron destruidas Sodoma y Gomorra?
Bueno, iniciemos diciendo que el relato bíblico nos informa que no solamente Sodoma y Gomorra fueron destruidas, también lo fueron Zoar, Adma y Zeboím, todas las cuales eran llamadas "las cinco ciudades de la llanura" (Génesis 14:2-66). Lo que ha acontecido es que Sodoma y Gomorra eran las más famosas de las cinco, y las que más conocemos porque el relato bíblico nos habla de que allí moró Lot el sobrino de Abraham.
Volviendo al tema, el asunto es que éstas ciudades fueron destruidas porque allí se iniciaron a cometer pecados muy graves que en otros lugares no se cometían. Según el relato bíblico (ver Génesis 19:4-10), en esas ciudades inició el homosexualismo y el lesbianismo, situación que fuera confirmada en el Nuevo Testamento (ver Romanos 1:24-28). Relatando el mismo pasaje de Génesis 14 el historiador moderno Mortimer J. Cohen en su traducción del Antiguo Testamento al español nos lo narra de la siguiente manera: "Antes que se fueran a acostar, todos los habitantes de Sodoma, mozos y ancianos sin excepción, rodearon la casa de Lot y trataron de mancillarlos (léase violar a los ángeles)". Y en la introducción del capítulo nos dice lo siguiente: "Nuestros sabios atribuyeron la impiedad de éstos pueblos a su avidez para hacer riqueza", "Senderos en la Biblia" por Mortimer J, Cohen.
Es curioso que cuando ésta historia nos es contada nos narra que las ciudades fueron destruidas con fuego y azufre, los mismos elementos con los cuales será destruida la tierra en el tiempo del fin. Los ecologístas nos han querido meter en la cabeza que el mundo de hoy será destruido con agua, pero eso es una MENTIRA tan alta como las olas que dicen que habrá. Dios prometió que jamás volvería a permitir eso en la tierra, luego del Diluvio, por ello el pacto que hizo con Noé lo selló con el Arco Iris (ver Génesis 9:11-13). El mundo que conocemos hoy, ciertamente será destruido en su totalidad, pero por fuego y azufre (ver Isaías 66:16 y confirmado en Apocalipsis 20:9). En todos los juicios que se escuchan departe de Dios, constantemente se mencionan las abominaciones entre ellas los pecados sexuales especialmente el homosexualismo y el lesbianismo. La sociedad y los derechos (que más bien son desechos, pues protegen más al delincuente que al justo) humanos, nos quieren vender la idea que esos pecados son enfermedades y que debemos ser consecuentes, pero Dios nos dice lo contrario. Y, camino a lo que vamos, cada día más naciones autorizando los derechos de los homosexuales y de las lesbianas, nos acercamos más a una destrucción como la de Sodoma y Gomorra.
Volviendo al tema, el asunto es que éstas ciudades fueron destruidas porque allí se iniciaron a cometer pecados muy graves que en otros lugares no se cometían. Según el relato bíblico (ver Génesis 19:4-10), en esas ciudades inició el homosexualismo y el lesbianismo, situación que fuera confirmada en el Nuevo Testamento (ver Romanos 1:24-28). Relatando el mismo pasaje de Génesis 14 el historiador moderno Mortimer J. Cohen en su traducción del Antiguo Testamento al español nos lo narra de la siguiente manera: "Antes que se fueran a acostar, todos los habitantes de Sodoma, mozos y ancianos sin excepción, rodearon la casa de Lot y trataron de mancillarlos (léase violar a los ángeles)". Y en la introducción del capítulo nos dice lo siguiente: "Nuestros sabios atribuyeron la impiedad de éstos pueblos a su avidez para hacer riqueza", "Senderos en la Biblia" por Mortimer J, Cohen.
Es curioso que cuando ésta historia nos es contada nos narra que las ciudades fueron destruidas con fuego y azufre, los mismos elementos con los cuales será destruida la tierra en el tiempo del fin. Los ecologístas nos han querido meter en la cabeza que el mundo de hoy será destruido con agua, pero eso es una MENTIRA tan alta como las olas que dicen que habrá. Dios prometió que jamás volvería a permitir eso en la tierra, luego del Diluvio, por ello el pacto que hizo con Noé lo selló con el Arco Iris (ver Génesis 9:11-13). El mundo que conocemos hoy, ciertamente será destruido en su totalidad, pero por fuego y azufre (ver Isaías 66:16 y confirmado en Apocalipsis 20:9). En todos los juicios que se escuchan departe de Dios, constantemente se mencionan las abominaciones entre ellas los pecados sexuales especialmente el homosexualismo y el lesbianismo. La sociedad y los derechos (que más bien son desechos, pues protegen más al delincuente que al justo) humanos, nos quieren vender la idea que esos pecados son enfermedades y que debemos ser consecuentes, pero Dios nos dice lo contrario. Y, camino a lo que vamos, cada día más naciones autorizando los derechos de los homosexuales y de las lesbianas, nos acercamos más a una destrucción como la de Sodoma y Gomorra.
viernes, 13 de noviembre de 2009
¿En dónde está el refugio del justo?
Estamos viviendo un mundo y una realidad más dura y más violenta cada día, si uno pone por un momento sus ojos en las noticias, el ánimo es capaz de caerse al suelo totalmente, todas o casi todas son notas rojas de muertes, asesinatos, asaltos, robos, secuestros, economía inestables, nuevos impuestos, etc.
Uno llega a preguntarse ¿Cómo es posible que luchando por vivir descentemente y en orden, tengamos que vivir con temor, escondiéndonos, viviendo a la espectativa de quién nos sigue, quién nos vigila, o quién se pone a nuestro lado, o de cómo haremos para estirar los billetitos que nos llegan? Hace apenas unos años ésto no era así. Los niños jugábamos en las calles sin mayor temor que lastimarnos en una caída, cuidándonos solamente de no anteponernos a un vehículo que pasara por la calle, íbamos y veníamos a pie al colegio, etc. Hoy, eso sería un atentado a la vida y la seguridad de la persona y la familia entera en caso de un secuestro por rápido que éste sea. ¿Entonces, en dónde hay un refugio seguro para el creyente, para el hombre de bien?
Dice la escritura que en Dios. El Salmo 11 nos lo explica de ésta manera: "¿Cómo podremos escapar? si los malos tienden su arco en nuestra contra; disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear a los justos en oculto; cuando los fundamentos son destruidos por los impíos ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo, sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres; Jehová prueba al justo. Pero, al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades, fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos... el hombre justo mirará su rostro". Respuesta concreta: El refugio del justo está en la presencia y en los brazos de Dios.
Uno llega a preguntarse ¿Cómo es posible que luchando por vivir descentemente y en orden, tengamos que vivir con temor, escondiéndonos, viviendo a la espectativa de quién nos sigue, quién nos vigila, o quién se pone a nuestro lado, o de cómo haremos para estirar los billetitos que nos llegan? Hace apenas unos años ésto no era así. Los niños jugábamos en las calles sin mayor temor que lastimarnos en una caída, cuidándonos solamente de no anteponernos a un vehículo que pasara por la calle, íbamos y veníamos a pie al colegio, etc. Hoy, eso sería un atentado a la vida y la seguridad de la persona y la familia entera en caso de un secuestro por rápido que éste sea. ¿Entonces, en dónde hay un refugio seguro para el creyente, para el hombre de bien?
Dice la escritura que en Dios. El Salmo 11 nos lo explica de ésta manera: "¿Cómo podremos escapar? si los malos tienden su arco en nuestra contra; disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear a los justos en oculto; cuando los fundamentos son destruidos por los impíos ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo, sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres; Jehová prueba al justo. Pero, al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades, fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos... el hombre justo mirará su rostro". Respuesta concreta: El refugio del justo está en la presencia y en los brazos de Dios.
jueves, 12 de noviembre de 2009
¿Cómo sabemos que estamos ante un justo?
La escritura nos habla constantemente de justos e impíos, nosotros consideramos generalmente impío a aquél que nos hace algún daño, pero, lastimosamente todos hacemos daño consciente o inconscientemente, lo que nos daría como resultado que todos somos impíos. Ciertamente la misma escritura nos dice que no hay NADIE bueno sobre la faz de la tierra entre los humanos, pero también es verdad que cuando llegamos a los pies de Cristo, somos transformados.
Como compartimos hace unos días el hecho de llegar a los pies de Cristo no nos hace "perfectos" inmediatamente, tan sólo nos inicia en ese camino, "salvos inmediatamente sí somos", pero la perfección y la santidad no se alcanza espontáneamente, esas virtudes hay conquistarlas. Ahora bien,¿Cómo reconocemos a las personas que están verdaderamente luchando por alcanzarlas, y es más, cómo sabemos que nosotros mismos vamos en ese camino? La misma escritura nos da lineamientos que, si luchamos por seguirlos, algún día nos darán el resultado óptimo. Mientras tanto, vemos cómo otros van delante nuestro mostrándonos que SI es posible. Veamos el Proverbio del día de hoy (o sea el número 12), lo que nos dice acerca de los que van en ese camino de la justicia. Verso 2: "Los buenos alcanzarán el favor de Dios"; el verso 3: "La raíz de los justos no será removida"; verso 5: "Los pensamientos de los justos son rectitud"; verso 6: "La boca de los rectos los librará"; verso 7: "La casa de los rectos permanecerá firme"; verso 11: "La raíz de los justos dará fruto"; verso 9: "El justo saldrá de la tribulación"; verso 21. "Ninguna adversidad le acontecerá al justo"; y, el verso 26: "El justo sirve de guía a su prójimo".
Si nosotros encontramos personas en el camino del Señor que cumplan con algunos o todos esos requisitos, estaremos frente a una persona que ama a Dios y que desea llegar a esa perfección y a esa santidad que El nos ofreciera. Es más, si nosotros estamos luchando en alguna de esas áreas, es un buen síntoma de que queremos alcanzar esas metas. Tan simple como eso es el evangelio de jesucristo: Toma tu cruz y sígueme, no hay otro evangelio que salve, solamente el evangelio de Jesús, su cruz y su justicia.
Como compartimos hace unos días el hecho de llegar a los pies de Cristo no nos hace "perfectos" inmediatamente, tan sólo nos inicia en ese camino, "salvos inmediatamente sí somos", pero la perfección y la santidad no se alcanza espontáneamente, esas virtudes hay conquistarlas. Ahora bien,¿Cómo reconocemos a las personas que están verdaderamente luchando por alcanzarlas, y es más, cómo sabemos que nosotros mismos vamos en ese camino? La misma escritura nos da lineamientos que, si luchamos por seguirlos, algún día nos darán el resultado óptimo. Mientras tanto, vemos cómo otros van delante nuestro mostrándonos que SI es posible. Veamos el Proverbio del día de hoy (o sea el número 12), lo que nos dice acerca de los que van en ese camino de la justicia. Verso 2: "Los buenos alcanzarán el favor de Dios"; el verso 3: "La raíz de los justos no será removida"; verso 5: "Los pensamientos de los justos son rectitud"; verso 6: "La boca de los rectos los librará"; verso 7: "La casa de los rectos permanecerá firme"; verso 11: "La raíz de los justos dará fruto"; verso 9: "El justo saldrá de la tribulación"; verso 21. "Ninguna adversidad le acontecerá al justo"; y, el verso 26: "El justo sirve de guía a su prójimo".
Si nosotros encontramos personas en el camino del Señor que cumplan con algunos o todos esos requisitos, estaremos frente a una persona que ama a Dios y que desea llegar a esa perfección y a esa santidad que El nos ofreciera. Es más, si nosotros estamos luchando en alguna de esas áreas, es un buen síntoma de que queremos alcanzar esas metas. Tan simple como eso es el evangelio de jesucristo: Toma tu cruz y sígueme, no hay otro evangelio que salve, solamente el evangelio de Jesús, su cruz y su justicia.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Dad gracias en todo.
La iglesia de Tesalónica se había conformado por personas de toda índole judíos convertidos, griegos devotos, mujeres de la nobleza, y muchos otros gentiles, quienes habían vivido todos en el paganismo, en otras palabras sin conocer al Dios verdadero sino a un Dios por cada necesidad. Más tarde Pablo envió a Timoteo a esa iglesia a ministrar y es cuando recibe un triste reporte del estado de ánimo de la congregación.
Algunos estaban desconsolados porque sus parientes habían muerto, y ellos pensaban que el Reino de Dios y su justicia los haría vivir por muchos años aquí en la tierra; otros, estaban viviendo sin trabajar porque la prédica de Pablo había sido que el Señor pronto venía, nunca entendieron que Pablo se refería precisamente a que la vida del hombre sobre la faz de la tierra es corta. Luego, otros, más vivos aún, estaban viviendo desordenamente pues ya eran Hijos de Dios y podían hacer lo que les viniera en gana. Y también los había que querían regresar a sus costumbre paganas de adorar y poner incienso a los ídolos, pues por hacer eso nadie los perseguía ni atacaba en cambio por seguir el evangelio sí.
Es entonces cuando Pablo decide escribirles la primera carta o epístola en la cual luego de explicar todas y cada una de sus ideas erradas a las ovejas, cuando se despide en el último capítulo les dice: "Oren constantemente" (verso 17), haciéndoles ver que esa es la solución a toda duda, a todo temor, a toda incógnita. Y luego les aconseja: "En todo debemos estar agradecidos con Dios" (verso 18). Y antes les había dicho: "Estad siempre gozosos" (verso 16). Sí, si oramos y estamos continuamente en comunicación con Dios, vamos a estar agradecidos por todo lo que nos sucede y estaremos gozosos constantemente.
Algunos estaban desconsolados porque sus parientes habían muerto, y ellos pensaban que el Reino de Dios y su justicia los haría vivir por muchos años aquí en la tierra; otros, estaban viviendo sin trabajar porque la prédica de Pablo había sido que el Señor pronto venía, nunca entendieron que Pablo se refería precisamente a que la vida del hombre sobre la faz de la tierra es corta. Luego, otros, más vivos aún, estaban viviendo desordenamente pues ya eran Hijos de Dios y podían hacer lo que les viniera en gana. Y también los había que querían regresar a sus costumbre paganas de adorar y poner incienso a los ídolos, pues por hacer eso nadie los perseguía ni atacaba en cambio por seguir el evangelio sí.
Es entonces cuando Pablo decide escribirles la primera carta o epístola en la cual luego de explicar todas y cada una de sus ideas erradas a las ovejas, cuando se despide en el último capítulo les dice: "Oren constantemente" (verso 17), haciéndoles ver que esa es la solución a toda duda, a todo temor, a toda incógnita. Y luego les aconseja: "En todo debemos estar agradecidos con Dios" (verso 18). Y antes les había dicho: "Estad siempre gozosos" (verso 16). Sí, si oramos y estamos continuamente en comunicación con Dios, vamos a estar agradecidos por todo lo que nos sucede y estaremos gozosos constantemente.
martes, 10 de noviembre de 2009
Por un plato de lentejas.
Nuestra bisabuela Sofía quien naciera allá por los años de 1880 y que muriera casi cien años después, cuando eramos pequeños nos contaba muchas anécdotas y nos daba constantemente consejos y dicharachos que nos han servido más de una vez en la vida. Recordamos cuando les decía a nuestras hermanas y primas que, muchas mujeres se equivocaban con querer conquistar a un hombre con el cuerpo o con el mal vestir, cuando a un hombre se le conquistaba sin excepción alguna por medio del vientre, o sea, de una buena comida.
No sabemos a ésta altura si era solamente experiencia o si lo sacó de las escrituras, pero el hecho es que nuestra bella bisabuela tenía toda la razón. En las escrituras vemos cómo un hombre conquista lo que desea por medio de una buena comida. Nuestra historia está en Génesis 25, en donde podemos leer la aventura a la que se lanzó Jacob al cambiar por un plato de lentejas bien cocinadas, una anhelada primogenitura a la cuál Esaú no le tenía el aprecio y el valor debidos. Tarde se dió cuenta Esaú de su errar, pero nada pudo hacer para poderla cambiar. A la luz de cuatro o cinco mil años nos cuesta aceptar la idea de que por un plato de placer, un hombre haya cambiado prácticamente el ser la raíz de un reino, pero sucedió, aún sucede, y lo que es peor, a nosotros mismos.
¿Cuántas veces Dios desea estar con nosotros? Y nosotros preferimos ir a jugar al campo, ver televisión, quedarnos dormidos, estar otro tiempo con los nietos, ir a tomar café con una amiga o amigo, o seguir chateando en internet, etc. En otras palabras, nosotros también estamos continuamente cambiando la presencia de Dios por un plato de lentejas. No podemos criticar a Esaú, si hoy nosotros, hacemos lo mismo. Tenemos que ser como Jacob, estar deseosos de la primogenitura para poder obtenerla. Cada vez que sentimos el llamado del Señor y vamos, la obtenemos; cada vez que sentimos el llamado a estar a solas con El y no vamos, lo cambiamos por un plato de lentejas. Meditemos.
No sabemos a ésta altura si era solamente experiencia o si lo sacó de las escrituras, pero el hecho es que nuestra bella bisabuela tenía toda la razón. En las escrituras vemos cómo un hombre conquista lo que desea por medio de una buena comida. Nuestra historia está en Génesis 25, en donde podemos leer la aventura a la que se lanzó Jacob al cambiar por un plato de lentejas bien cocinadas, una anhelada primogenitura a la cuál Esaú no le tenía el aprecio y el valor debidos. Tarde se dió cuenta Esaú de su errar, pero nada pudo hacer para poderla cambiar. A la luz de cuatro o cinco mil años nos cuesta aceptar la idea de que por un plato de placer, un hombre haya cambiado prácticamente el ser la raíz de un reino, pero sucedió, aún sucede, y lo que es peor, a nosotros mismos.
¿Cuántas veces Dios desea estar con nosotros? Y nosotros preferimos ir a jugar al campo, ver televisión, quedarnos dormidos, estar otro tiempo con los nietos, ir a tomar café con una amiga o amigo, o seguir chateando en internet, etc. En otras palabras, nosotros también estamos continuamente cambiando la presencia de Dios por un plato de lentejas. No podemos criticar a Esaú, si hoy nosotros, hacemos lo mismo. Tenemos que ser como Jacob, estar deseosos de la primogenitura para poder obtenerla. Cada vez que sentimos el llamado del Señor y vamos, la obtenemos; cada vez que sentimos el llamado a estar a solas con El y no vamos, lo cambiamos por un plato de lentejas. Meditemos.
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