La biblia no lo aclara, nosotros hemos dado en suponerlo y así lo hemos aceptado. Cuando Dios le dijo a Noé que construyera un arca porque traería un diluvio de aguas para destruir al mundo, nos aclara la biblia que Dios le dió término a ese tiempo de espera, serían 120 años (Génesis 6:3). Debido a eso, hemos supuesto que Noé tardó 120 años construyendo el arca, pero repetimos, la biblia no lo aclara.
El punto principal es éste, suponiendo que hayan sido 120 años los que Noé tardó en construir el arca, y suponiendo que alguien de sus contemporáneos lo hubiera querido imitar, si ese alguien hubiese iniciado a construir un arca igual cuando Noé llevaba 90 años construyéndola, le hubiese alcanzado el tiempo solamente para hacer la base del arca. Si ese alguien hubiese imitado a Noé cuando Noé llevaba 60 años construyéndola, a ese alguien le hubiera dado tiempo a construir la mitad del arca. ¿Cuál es el punto? El punto es que, dice también la biblia: "Todo tiene su tiempo y todo tiene su hora bajo el cielo" (Eclesiastés 3:1). En ocasiones vemos el fruto de los caminos de Dios en una familia, y con envida de la sana, queremos tener lo mismo. Se puede, porque es un deseo sano y digno de imitarse, pero tenemos que estar conscientes que eso... lleva su tiempo.
No es por osmosis, que alguien que llega a los pies del Señor, va a conseguir que de un día para otro toda su familia esté frente al altar... eso, repetimos, lleva su tiempo. No podemos esperar que toda la familia tenga nuestro sentir con respecto al Señor, pues unos son jóvenes mientras que otros no tanto; la experiencia de unos no es la misma que la de otros; es más, suponiendo que todos sean llamados, el llamamiento de unos no es el mismo que el de otros. Alguien que lleva tres años en los caminos del Señor no puede tener los mismos resultados de alguien que lleva 15 o 30 años en ese camino esforzándose, luchando y perseverando en los mismos. No es que Dios no quiera o no pueda hacerlo, y también es cierto que EL y sólo El nos puede redimir el tiempo, pero la biblia es SU Palabra y por lo tanto no miente: Todo tiene su tiempo y su hora bajo el cielo... creamos, luchemos y seamos perseverantes, pero estemos conscientes que todo lleva un proceso.
martes, 5 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
¿Por qué tiene enemigos el cristiano?
Durante la caminata que llevamos con el Señor que alcanza ya los 30 años, en muchas ocasiones hemos oído, incluso de personas muy dedicadas, que Dios NO PRUEBA a su pueblo. Nos cuesta estar de acuerdo con ellos, sobre todo cuando se estudia a fondo la escritura y se logra ver lo contrario. A saber.
En el libro de los Jueces podemos encontrar el siguiente argumento: "Y el pueblo de Dios había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué... pero murió Josué y fue sepultado... y murió también toda aquella generación, y se levantó otra generación que NO conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho en Israel" (Jueces 2:7-10). Como lo dijimos hace unos días, ni los padres, ni los líderes, ni los ancianos se ocuparon de hacer saber a la segunda generación que Jehová es Dios, que Jehová es quien nos tiene en donde estamos, que a Jehová hay que adorarlo siempre. No podemos esperar que nuestros hijos adquieran conocimiento de Dios por osmosis, tenemos qué enseñárselo nosotros.
Porque el pueblo falló a los ojos de Dios, Dios les dijo: "Por cuanto este pueblo traspasó mi pacto, y encendió mi ira, y no obedeció mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones enemigas, para PROBAR CON ELLAS A ISRAEL (Jueces 2:20-22). Esa es la razón por la cual el cristiano tiene enemigos, porque nos alejamos del pacto de Dios, y especialmente nos alejamos cuando no instruimos a nuestros hijos en el pacto de, con y para Dios. Es triste tener que decirlo y reconocerlo, pero cuando no instruimos a nuestros hijos en los caminos de Dios, resulta que el principal enemigo de nuestros hijos... somos nosotros. Y allí encontramos hijos que, no necesariamente son drogadictos, alcohólicos o perdidos, pero que juegan a ser cristianos, mencionando a Dios en sus penas y angustias, pero cuya forma de vida no hace ninguna diferencia entre la de ellos y la del mundo.
En el libro de los Jueces podemos encontrar el siguiente argumento: "Y el pueblo de Dios había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué... pero murió Josué y fue sepultado... y murió también toda aquella generación, y se levantó otra generación que NO conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho en Israel" (Jueces 2:7-10). Como lo dijimos hace unos días, ni los padres, ni los líderes, ni los ancianos se ocuparon de hacer saber a la segunda generación que Jehová es Dios, que Jehová es quien nos tiene en donde estamos, que a Jehová hay que adorarlo siempre. No podemos esperar que nuestros hijos adquieran conocimiento de Dios por osmosis, tenemos qué enseñárselo nosotros.
Porque el pueblo falló a los ojos de Dios, Dios les dijo: "Por cuanto este pueblo traspasó mi pacto, y encendió mi ira, y no obedeció mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones enemigas, para PROBAR CON ELLAS A ISRAEL (Jueces 2:20-22). Esa es la razón por la cual el cristiano tiene enemigos, porque nos alejamos del pacto de Dios, y especialmente nos alejamos cuando no instruimos a nuestros hijos en el pacto de, con y para Dios. Es triste tener que decirlo y reconocerlo, pero cuando no instruimos a nuestros hijos en los caminos de Dios, resulta que el principal enemigo de nuestros hijos... somos nosotros. Y allí encontramos hijos que, no necesariamente son drogadictos, alcohólicos o perdidos, pero que juegan a ser cristianos, mencionando a Dios en sus penas y angustias, pero cuya forma de vida no hace ninguna diferencia entre la de ellos y la del mundo.
domingo, 3 de enero de 2010
Una historia con un final muy triste.
Cuando Dios integró al pueblo de Israel le dió a un líder, ese líder era el guía material y el guía espiritual de Israel; era el hombre fuerte; era, en una sóla expresión, la autoridad visible para el pueblo. Se llamaba Moisés, era tan especial para el cargo, que le llevó ochenta años prepararse para asumirlo (40 en el Palacio de Faraón y 40 en el desierto).
Era tan capacitado que durante los últimos cuarenta años de su vida, se preocupó por preparar a otro líder, para que, cuando él ya no estuviera el pueblo no quedara acéfalo. Ese hombre se llamó Josué, tenía tantas cualidades como las que poseía Moisés, y tenía una diferencia buena, era guerrero, mientras que Moisés no lo era; pero, tenía una diferencia mala con Moisés, NUNCA prepararó a un hombre para que lo sustituyera cuando él muriera. De ese cuenta y de ese error, nació una segunda generación en la nación de Israel, rebelde. Solamente cuando se levantaba un líder con ciertas cualidades, entonces el pueblo dejaba el desenfreno y volvía a los caminos de Dios (el libro de los Jueces da testimonio de ello). Dios es un Dios de orden, de disciplina, con normas y estatutos, y así es como se maneja y como le gusta manejar a su pueblo. Dios no se maneja por sentimientos, ni por sentimentalismos, ni con lógica, su justicia está basada en sus verdades, las cuales nos ha hecho saber.
En todo lugar en donde usted vea que no hay autoridad, usted verá que no hay orden, que no hay disciplina, y que las normas y los estatutos no se cumplen. Por ello el mundo está como está, porque dice la Palabra de Dios que, aún y cuando TODA autoridad ha sido puesta por Dios, ni siquiera el Israel de hoy tiene a la autoridad que Dios necesita para liberar a ese pueblo de su religiosidad. Viene el día en que Israel tendrá no uno sino dos líderes que lo liberarán de esa religiosidad y lo confrontarán con su Señor, la Palabra los llama "los dos testigos". Volviendo al tema, la historia del pueblo de Israel es tan triste luego de la muerte de Josué, que dice el final del libro de los Jueces: "Cada quien hacía, lo que bien le parecía, porque no había autoridad" (Jueces 21:25). Meditemos.
Era tan capacitado que durante los últimos cuarenta años de su vida, se preocupó por preparar a otro líder, para que, cuando él ya no estuviera el pueblo no quedara acéfalo. Ese hombre se llamó Josué, tenía tantas cualidades como las que poseía Moisés, y tenía una diferencia buena, era guerrero, mientras que Moisés no lo era; pero, tenía una diferencia mala con Moisés, NUNCA prepararó a un hombre para que lo sustituyera cuando él muriera. De ese cuenta y de ese error, nació una segunda generación en la nación de Israel, rebelde. Solamente cuando se levantaba un líder con ciertas cualidades, entonces el pueblo dejaba el desenfreno y volvía a los caminos de Dios (el libro de los Jueces da testimonio de ello). Dios es un Dios de orden, de disciplina, con normas y estatutos, y así es como se maneja y como le gusta manejar a su pueblo. Dios no se maneja por sentimientos, ni por sentimentalismos, ni con lógica, su justicia está basada en sus verdades, las cuales nos ha hecho saber.
En todo lugar en donde usted vea que no hay autoridad, usted verá que no hay orden, que no hay disciplina, y que las normas y los estatutos no se cumplen. Por ello el mundo está como está, porque dice la Palabra de Dios que, aún y cuando TODA autoridad ha sido puesta por Dios, ni siquiera el Israel de hoy tiene a la autoridad que Dios necesita para liberar a ese pueblo de su religiosidad. Viene el día en que Israel tendrá no uno sino dos líderes que lo liberarán de esa religiosidad y lo confrontarán con su Señor, la Palabra los llama "los dos testigos". Volviendo al tema, la historia del pueblo de Israel es tan triste luego de la muerte de Josué, que dice el final del libro de los Jueces: "Cada quien hacía, lo que bien le parecía, porque no había autoridad" (Jueces 21:25). Meditemos.
sábado, 2 de enero de 2010
La gratitud una de las principales virtudes.
Según el diccionario de la lengua española (que es la nuestra), la "virtud" se define, entre otras, como: "El hábito y la disponibilidad del alma para las buenas acciones"; y "gratitud" se define como: "El sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio recibido y a corresponder a él". Y éstas, son cualidades que debieran de hacerse notar especialmente entre los que nos decimos creyentes, para hacer una diferencia entre el pueblo de Dios y el mundo.
Uno de los últimos discursos de Josué horas antes de morir fue el siguiente: "Así dice el Señor, el Dios de Israel: Os dí una tierra que NUNCA labrásteis, ciudades que NO edificásteis para que habitaras en ellas, y viñas y olivos que NO plantásteis para que comieras de ellos. Ahora, pues, adorar al Señor y servirle con lealtad y fidelidad" (Josué 24:13-14). Las preguntas para nosotros son ¿Qué hemos hecho para que Dios nos dé la vida? ¿Que hemos hecho para que nos haya concedido la salvación? ¿Qué hemos hecho para estar sanos? ¿Qué hemos hecho para tener nuestras necesidades cubiertas? ¿Qué hemos hecho para que Dios nos proteja en y de un mundo lleno de maldad, de violencia y de corrupción?
¡Que hemos trabajado duro toda la vida para tener lo que tenemos o ser lo que somos! Eso, es tan sólo un "grano" en la montaña de arena que han sido nuestras bendiciones a lo largo de tantos años de vida. Muchos, si lo analizamos fríamente, pero muchos en verdad, son los que trabajan duro, y más que nosotros, y tienen menos de lo que nosotros tenemos. Siguen con deudas, siguen con enfermedades, siguen con angustias, mientras nosotros tenemos cubiertas nuestras más elementales necesidades. ¿No será entontes que debemos tener: "el hábito y la disponibilidad del alma para las buenas acciones", y que debemos fomentar también "un sentimiento que nos obligue a estimar los beneficios recibidos por EL y corresponderle de alguna manera?. Ahora que iniciamos un nuevo año, un nuevo período de nuestra vida, que por qué no decirlo para algunos quizás sea el último, sería bueno meditar en ello.
Uno de los últimos discursos de Josué horas antes de morir fue el siguiente: "Así dice el Señor, el Dios de Israel: Os dí una tierra que NUNCA labrásteis, ciudades que NO edificásteis para que habitaras en ellas, y viñas y olivos que NO plantásteis para que comieras de ellos. Ahora, pues, adorar al Señor y servirle con lealtad y fidelidad" (Josué 24:13-14). Las preguntas para nosotros son ¿Qué hemos hecho para que Dios nos dé la vida? ¿Que hemos hecho para que nos haya concedido la salvación? ¿Qué hemos hecho para estar sanos? ¿Qué hemos hecho para tener nuestras necesidades cubiertas? ¿Qué hemos hecho para que Dios nos proteja en y de un mundo lleno de maldad, de violencia y de corrupción?
¡Que hemos trabajado duro toda la vida para tener lo que tenemos o ser lo que somos! Eso, es tan sólo un "grano" en la montaña de arena que han sido nuestras bendiciones a lo largo de tantos años de vida. Muchos, si lo analizamos fríamente, pero muchos en verdad, son los que trabajan duro, y más que nosotros, y tienen menos de lo que nosotros tenemos. Siguen con deudas, siguen con enfermedades, siguen con angustias, mientras nosotros tenemos cubiertas nuestras más elementales necesidades. ¿No será entontes que debemos tener: "el hábito y la disponibilidad del alma para las buenas acciones", y que debemos fomentar también "un sentimiento que nos obligue a estimar los beneficios recibidos por EL y corresponderle de alguna manera?. Ahora que iniciamos un nuevo año, un nuevo período de nuestra vida, que por qué no decirlo para algunos quizás sea el último, sería bueno meditar en ello.
viernes, 1 de enero de 2010
Ve y toma la tierra que Jehová tu Dios te entrega hoy.
Hoy, uno de enero de un nuevo año, muchos de nosotros iniciamos nuestra vida con "nuevos propósitos", es el esperado día del banderazo de salida de los "deseos y promesas de principio de año", a saber: Que éste año sí dejo de fumar; que éste año si adelgazo; que éste año si entro al gimnasio; que ahora sí voy a ahorrar; que ahora sí salgo de las deudas, etc. Otros, más atrevidos todavía pensamos: que éste año sí pongo mi propio negocio; que éste año si compro mi casa; que éste año me hago misionero, etc.
Todo propósito no solamente es bueno sino es de felicitarse, pero, le hemos preguntado a Dios: ¿Señor, es eso lo que quieres para mí? ¿Señor, es esa la tierra que Tú me estás diciendo que tome hoy, puesto que Tú me la estás entregando? El pueblo de israel cuando entró a la tierra de Canaán, la conquistó, no por sus propias fuerzas, no por sus propias habilidades, no por necios, o por perseverantes, la conquistaron simple y llanamente porque era lo que Dios había escogido para ellos (vea Josué 23:9). Si hubiera sido por sus propias fuerzas, deseos o necesidades, entonces por qué no conquistar mejor el Imperio Romano por completo, eran tantos y suficientes guerreros que si lo hubieran hecho, hasta el día de hoy fueran dueños no sólo de ese imperio sino de todos los demás y para siempre. Simplemente, porque la tierra que Dios les había dado, y por la cual iban a ser respaldados por El, era solamente Canaán.
Excelente que tengamos buenos y nuevos propósitos para el año nuevo, pero, ¿Está Dios en el asunto? ¿Nos ha dicho Dios, hijo-a míó-á, ESTA es la tierra que yo te he entregado hoy? ¿Vamos con la nube del Señor por delante y la columna de fuego por detrás, o vamos solos en la caminata? Si Dios no nos ha hablado, o si nosotros no le hemos preguntado, luego, si fracasamos no le echemos la culpa a EL, pues solamente nuestra.
Todo propósito no solamente es bueno sino es de felicitarse, pero, le hemos preguntado a Dios: ¿Señor, es eso lo que quieres para mí? ¿Señor, es esa la tierra que Tú me estás diciendo que tome hoy, puesto que Tú me la estás entregando? El pueblo de israel cuando entró a la tierra de Canaán, la conquistó, no por sus propias fuerzas, no por sus propias habilidades, no por necios, o por perseverantes, la conquistaron simple y llanamente porque era lo que Dios había escogido para ellos (vea Josué 23:9). Si hubiera sido por sus propias fuerzas, deseos o necesidades, entonces por qué no conquistar mejor el Imperio Romano por completo, eran tantos y suficientes guerreros que si lo hubieran hecho, hasta el día de hoy fueran dueños no sólo de ese imperio sino de todos los demás y para siempre. Simplemente, porque la tierra que Dios les había dado, y por la cual iban a ser respaldados por El, era solamente Canaán.
Excelente que tengamos buenos y nuevos propósitos para el año nuevo, pero, ¿Está Dios en el asunto? ¿Nos ha dicho Dios, hijo-a míó-á, ESTA es la tierra que yo te he entregado hoy? ¿Vamos con la nube del Señor por delante y la columna de fuego por detrás, o vamos solos en la caminata? Si Dios no nos ha hablado, o si nosotros no le hemos preguntado, luego, si fracasamos no le echemos la culpa a EL, pues solamente nuestra.
jueves, 31 de diciembre de 2009
No os mezcléis ni os caséis con ellos.
En el libro de Jousé en el capítulo 23 específicamente, vemos a un Josué ya viejo y cansado (según sus mismas palabras) sabiéndo que va a morir, entonces decide reunir a lo más granado de Israel, esto es, a sus ancianos, a sus príncipes, a sus jueces, y a sus oficiales. ellos eran la segunda autoridad sobre el pueblo, después de Josué. Ellos serían los encargados de velar porque las leyes de Dios se cumplieran ahora que él (Josué) iba a la presencia de Dios.
Alli les dice: " Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho con todas las naciones (enemigos) por vuestra causa" (verso 2); "Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios; porque si os apartáreis, y os uniéreis con lo que resta de éstas naciones que han quedado con vosotros, y si concertáis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, SABED, que Jehová no arrojará más a éstas naciones delante de vosotros, sino que os serán por LAZO, por TROPIEZO, por AZOTE para vuestros costados, y por ESPINAS para vuestros ojos, hasta que perezcáis en ésta tierra" (Jousé 23:11-13).
Dios NUNCA ha querido que su pueblo se mezcle con otros pueblos y menos en matrimonio, porque sabe que los otros pueblos son fuertes, porque sabe que los otros pueblos son malos, porque sabe que los otros pueblos no lo buscan, porque sabe que los otros pueblos van a corromper a su pueblo. Es obligación de los padres, de los líderes, de los ancianos, de los principales de la iglesia, hacer saber éste concepto a los hijos de Dios, sobre todo PORQUE ELLOS HAN VISTO LO QUE DIOS HA HECHO POR ELLOS EN CONTRA DE SUS ENEMIGOS. Y porque Dios mismo ha dicho: "Os serán por Lazo, por tropiezo, por azote, por espinas en los ojos hasta el día de tu muerte". Meditemos.
Alli les dice: " Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho con todas las naciones (enemigos) por vuestra causa" (verso 2); "Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios; porque si os apartáreis, y os uniéreis con lo que resta de éstas naciones que han quedado con vosotros, y si concertáis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, SABED, que Jehová no arrojará más a éstas naciones delante de vosotros, sino que os serán por LAZO, por TROPIEZO, por AZOTE para vuestros costados, y por ESPINAS para vuestros ojos, hasta que perezcáis en ésta tierra" (Jousé 23:11-13).
Dios NUNCA ha querido que su pueblo se mezcle con otros pueblos y menos en matrimonio, porque sabe que los otros pueblos son fuertes, porque sabe que los otros pueblos son malos, porque sabe que los otros pueblos no lo buscan, porque sabe que los otros pueblos van a corromper a su pueblo. Es obligación de los padres, de los líderes, de los ancianos, de los principales de la iglesia, hacer saber éste concepto a los hijos de Dios, sobre todo PORQUE ELLOS HAN VISTO LO QUE DIOS HA HECHO POR ELLOS EN CONTRA DE SUS ENEMIGOS. Y porque Dios mismo ha dicho: "Os serán por Lazo, por tropiezo, por azote, por espinas en los ojos hasta el día de tu muerte". Meditemos.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
¿Qué es justicia?
Según la definición humana justicia puede tener varios significados, a saber: A)Es una virtud que nos inclina a dar a cada quien lo que se merece. B) Es el conjunto de de todas las virtudes que hace bueno al que las posee. C) Lo que debe hacerse según el derecho y la razón. D) Pena o castigo. Pero, extraoficialmente, de todos los significados quizás el más común es que, consideremos por justicia, todo aquello que nos beneficia, nos ayuda o nos da la razón.
Sin embargo, para Dios, los significados de las palabras no son las mismas que para los hombres. Veamos, nos dice la Palabra de Dios en Génesis 15:6: "Y creyó (Abraham) a Dios, y le fue contado por justicia". La palabra hebrea utilizada por Dios en ese contexto es "tasaqah" que significa: recto, rectitud, justificado. En otras palabras mientras que para el hombre hacer justicia puede ser: La virtud que nos inclina a dar a cada quien lo que se merece; el conjunto de todas las virtudes que hacen buena a una persona; lo que debe hacerse según el derecho y la razón, ó más comúnmente todo lo que consideramos que nos beneficia, para Dios es simplemente "creer".
Con tanta razón entonces leemos en Juan 3:16 lo siguiente: "Todo aquél que en él (Cristo, el unigénito hijo de Dios) cree es salvo". Pues cuando creemos en Cristo estamos creyéndole a Dios lo que dice, y cuando no creemos en Cristo le estamos diciendo a Dios "mentiroso". Puesto que le estamos diciendo que no creemos en sus promesas, no creemos en sus palabras, no creemos en su método de salvación. Y con razón entonces, a los que sí creemos en su Hijo, nos llama justos... aún y cuando, seguimos con tantos defectos y desvirtudes sobre ésta tierra.
Sin embargo, para Dios, los significados de las palabras no son las mismas que para los hombres. Veamos, nos dice la Palabra de Dios en Génesis 15:6: "Y creyó (Abraham) a Dios, y le fue contado por justicia". La palabra hebrea utilizada por Dios en ese contexto es "tasaqah" que significa: recto, rectitud, justificado. En otras palabras mientras que para el hombre hacer justicia puede ser: La virtud que nos inclina a dar a cada quien lo que se merece; el conjunto de todas las virtudes que hacen buena a una persona; lo que debe hacerse según el derecho y la razón, ó más comúnmente todo lo que consideramos que nos beneficia, para Dios es simplemente "creer".
Con tanta razón entonces leemos en Juan 3:16 lo siguiente: "Todo aquél que en él (Cristo, el unigénito hijo de Dios) cree es salvo". Pues cuando creemos en Cristo estamos creyéndole a Dios lo que dice, y cuando no creemos en Cristo le estamos diciendo a Dios "mentiroso". Puesto que le estamos diciendo que no creemos en sus promesas, no creemos en sus palabras, no creemos en su método de salvación. Y con razón entonces, a los que sí creemos en su Hijo, nos llama justos... aún y cuando, seguimos con tantos defectos y desvirtudes sobre ésta tierra.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Según lo que siembres, así cosecharás.
Cada día que pasa, con nuestras acciones, con nuestra actitud, con nuestra forma de vida, estamos sembrando una semilla cuyo fruto miraremos gloriosa o tristemente florecer el día de mañana.
Dice la Palabra de Dios en 2da. de Corintios 2:9 lo siguiente: "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, también generosamente segará". Hoy, no nos damos cuenta quizás de lo que hacemos o de lo que decimos, pero el resultado sí que lo miraremos años más adelante o quizás antes. No nos extrañe que nuestros hijos no quieran estar con nosotros, o que los hijos de nuestros hijos no quieran acompañarnos, si hoy, nosotros preferimos otros eventos antes que estar o compartir con ellos. A eso se le llama sembrar. No nos extrañe recibir algo de algún desconocido o de algunos de sus hijos, si hoy, nosotros hacemos algo por ellos, aún que para nosotros parezca algo insignificante.
Lo ilustramos con la siguiente historia: una noche muy lluviosa una mujer de color estaba pidiendo un aventón en una carretera solitaria, nadie le hacía caso hasta que un señor sí la ayudó. Luego de llevarla hasta donde ella lo necesitaba, y que ella le pidiera su dirección, se despidieron con la gratitud del caso. Pocos días después éste buen hombre recibió en la puerta de su casa una caja enorme con un televisor dentro, con una nota que decía más o menos así: Gracias por su valiosa y oportuna ayuda. Firma: La mamá de Nat King Cole. Nunca sabemos a quién podemos ayudar, pero tampoco sabemos nunca, lo que podremos recibir a cambio. Meditemos, pues el día de hoy se pasa muy rápido y el mañana llega más pronto de lo que pensamos.
Dice la Palabra de Dios en 2da. de Corintios 2:9 lo siguiente: "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, también generosamente segará". Hoy, no nos damos cuenta quizás de lo que hacemos o de lo que decimos, pero el resultado sí que lo miraremos años más adelante o quizás antes. No nos extrañe que nuestros hijos no quieran estar con nosotros, o que los hijos de nuestros hijos no quieran acompañarnos, si hoy, nosotros preferimos otros eventos antes que estar o compartir con ellos. A eso se le llama sembrar. No nos extrañe recibir algo de algún desconocido o de algunos de sus hijos, si hoy, nosotros hacemos algo por ellos, aún que para nosotros parezca algo insignificante.
Lo ilustramos con la siguiente historia: una noche muy lluviosa una mujer de color estaba pidiendo un aventón en una carretera solitaria, nadie le hacía caso hasta que un señor sí la ayudó. Luego de llevarla hasta donde ella lo necesitaba, y que ella le pidiera su dirección, se despidieron con la gratitud del caso. Pocos días después éste buen hombre recibió en la puerta de su casa una caja enorme con un televisor dentro, con una nota que decía más o menos así: Gracias por su valiosa y oportuna ayuda. Firma: La mamá de Nat King Cole. Nunca sabemos a quién podemos ayudar, pero tampoco sabemos nunca, lo que podremos recibir a cambio. Meditemos, pues el día de hoy se pasa muy rápido y el mañana llega más pronto de lo que pensamos.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Noche Buena, Noche de Paz, noche de compartir.
No fue un día como hoy (24 de diciembre) que Jesús nació en el pesebre de Belén, si nos ponemos a estudiar la historia llegaríamos, por factores muy importantes e irrefutables, a conocer que su nacimiento fue alrededor de septiembre 6 del año -4 de nuestra era. Uno, no hay pastores en ésta época del año en Belén debido al invierno. Dos, no coincidiría la fecha de su muerte 33 años después en la fecha de la pascua. Tres, Dios utiliza las fiestas principales para los eventos principales de SU pueblo, y resulta que en éstos días no hay fiesta principal entre el pueblo judío. Etc.
Pero, dado que el mundo tomó la fecha del 24-25 de diciembre para celebrarlo, no haríamos diferencia alguna si nos disponemos a cambiarla. Sin embargo, sí podemos hacer una diferencia si nos disponemos a imitar un poco a Aquél, que siendo Dios se despojó de esa divinidad para hacerse hombre primeramente, y luego para venir y dar su vida por los demás. Hoy, sea o no sea que creamos que se cumple el nacimiento de Jesús, pero que lo celebramos, bien haríamos en celebrar no sólo la Noche Buena, no sólo la Noche de Paz, sino también celebrar una Noche de compartir con el que no tiene.
Si Jesús vino para compartirnos una salvación que no teníamos, lo menos que podemos hacer nosotros es compartir con el necesitado, con la viuda, con el huérfano, con el niño de la calle, con el desvalido, con el anciano, con el preso, con el solitario, con el enfermo... una comida, un regalo, una visita, ó en el peor de los casos... un saludo amigable. Olvidémonos por un día acaso, de la rencilla, del odio, de la vanagloria, de la soberbia, del rencor, y compartamos una Noche de Amor, como lo hiciera Aquél que nos salvó. Eso sí, primero compartamos con la familia y luego con el de la calle. Felíz navidad a todos.
Pero, dado que el mundo tomó la fecha del 24-25 de diciembre para celebrarlo, no haríamos diferencia alguna si nos disponemos a cambiarla. Sin embargo, sí podemos hacer una diferencia si nos disponemos a imitar un poco a Aquél, que siendo Dios se despojó de esa divinidad para hacerse hombre primeramente, y luego para venir y dar su vida por los demás. Hoy, sea o no sea que creamos que se cumple el nacimiento de Jesús, pero que lo celebramos, bien haríamos en celebrar no sólo la Noche Buena, no sólo la Noche de Paz, sino también celebrar una Noche de compartir con el que no tiene.
Si Jesús vino para compartirnos una salvación que no teníamos, lo menos que podemos hacer nosotros es compartir con el necesitado, con la viuda, con el huérfano, con el niño de la calle, con el desvalido, con el anciano, con el preso, con el solitario, con el enfermo... una comida, un regalo, una visita, ó en el peor de los casos... un saludo amigable. Olvidémonos por un día acaso, de la rencilla, del odio, de la vanagloria, de la soberbia, del rencor, y compartamos una Noche de Amor, como lo hiciera Aquél que nos salvó. Eso sí, primero compartamos con la familia y luego con el de la calle. Felíz navidad a todos.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Y te concederá las peticiones de tu corazón...
A finales de la década de los 50s había en Nueva York dos pandillas de jóvenes que se dedicaban a robar, a delinquir y a pasar la vida lastimando las de los demás. Por un llamamiento de Dios, un predicador llamado David Wilkerson fue a ellos y les habló de los beneficios eternos de seguir a Jesús. Los resultados impresionantes de seguir la voz de Dios los puede usted leer en libros como " Corre, Nicky: Corre"; "Chiqui, no pares de llorar". Resultados ambos del movimiento que hoy es a nivel mundial: "Teen Chalenge o en español Reto a la Juventud".
Dice el Salmo 37 en los versos 4-5. "DELEITATE asimismo en Jehová, y EL TE CONCEDERA LAS PETICIONES O DESEOS DE TU CORAZON. ENCOMIENDA a Jehová tu camino, y CONFIA EN EL, y EL HARA". ¿A qué viene todo esto? Pues al hecho de que estando nosotros hoy, viviendo un clima de violencia, de limitaciones económicas, de asedio del mal, es fácil pensar o creer que si pensamos en hacer algo, lo más seguro es que fracasaremos. Pero la Palabra de Dios nos dice: NO. El JUSTO, será escuchado; el JUSTO, será enaltecido; el JUSTO, será prosperado; el JUSTO, será protegido de Dios. Muchos de los que ayer fueron parte de una pandilla en Nueva York, hoy son predicadores de la Palabra de Dios, son JUSTOS.
No se desanime por lo que ven sus ojos materiales, Dios NUNCA ha dejado avergonzado a alguien que lo pone a EL primero entre sus prioridades. Somos testigos fieles, que cuando uno se afirma en Dios, todo, todo, pero todo viene a bien, y eso, sabiendo que no somos lo justos que debiéramos de ser. Dios hará que nuestra harina abunde para comer y vender; Dios hará que nuestra semilla produzca para comer y vender; Dios hará que nuestro producto tenga aceptación para comer y vender. Dios lo hará, esa es la promesa y a eso debemos aferrarnos. Solamente busquemos ser justos delante de sus ojos... y EL nos concederá las peticiones de nuestro corazón.
Dice el Salmo 37 en los versos 4-5. "DELEITATE asimismo en Jehová, y EL TE CONCEDERA LAS PETICIONES O DESEOS DE TU CORAZON. ENCOMIENDA a Jehová tu camino, y CONFIA EN EL, y EL HARA". ¿A qué viene todo esto? Pues al hecho de que estando nosotros hoy, viviendo un clima de violencia, de limitaciones económicas, de asedio del mal, es fácil pensar o creer que si pensamos en hacer algo, lo más seguro es que fracasaremos. Pero la Palabra de Dios nos dice: NO. El JUSTO, será escuchado; el JUSTO, será enaltecido; el JUSTO, será prosperado; el JUSTO, será protegido de Dios. Muchos de los que ayer fueron parte de una pandilla en Nueva York, hoy son predicadores de la Palabra de Dios, son JUSTOS.
No se desanime por lo que ven sus ojos materiales, Dios NUNCA ha dejado avergonzado a alguien que lo pone a EL primero entre sus prioridades. Somos testigos fieles, que cuando uno se afirma en Dios, todo, todo, pero todo viene a bien, y eso, sabiendo que no somos lo justos que debiéramos de ser. Dios hará que nuestra harina abunde para comer y vender; Dios hará que nuestra semilla produzca para comer y vender; Dios hará que nuestro producto tenga aceptación para comer y vender. Dios lo hará, esa es la promesa y a eso debemos aferrarnos. Solamente busquemos ser justos delante de sus ojos... y EL nos concederá las peticiones de nuestro corazón.
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