Un día Jesús descendía del monte y le seguía mucha gente, entre esas gentes estaba un centurión. Recordemos rápidamente quiénes eran los centuriones: Eran soldados romanos que estaban a cargo de cien soldados, hoy diríamos capitanes de cien soldados, su nombre se deriba del Latín, Centum, que quiere decir cien. Pues bien, éste centurión siendo romano, sabía que Jesús hacía milagros y es por ello que se le acerca.
Cuando lea el pasaje en Mateo 8:5-8, no lo lea solamente como letras que narran un evento sino UBIQUESE EN EL MOMENTO, y verá con qué claridad se aprende una lección. Jesús tenía fama de hacer milagros, milagros que los religiosos (quienes se suponía eran los obligados y los indicados a hacerlos, NO LOS HACÍAN). Un centurión pasa cerca de Jesús, y lo primero que piensa es en su criado enfermo, es por ello que se le acerca y le pide: "Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado, por favor dí la palabra y será sano", y Jesús le responde: "Vamos a tu casa". El centurión replica con una claridad de mente y limpieza de corazón, que muchos de los que hoy nos llamamos creyentes no tenemos: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa".
¡Qué momento de la historia! A Jesús se le paran los pelos, se emociona, piensa dentro de sí: Gracias Padre, no vine en balde a éste mundo, los míos no me conocen, no me creen, no confían en mí, pero éstas ovejas perdidas de la casa de Israel, ellos sí. Y así, conmovido hasta las entrañas Jesús declara una de sus frases más impactantes durante su ministerio: "De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe" (verso 10). ¿Llegaremos nosotros algún día a conmover el corazón de Jesús, con tanta fe? Desconfiamos de El, hoy, por el problema que tenemos, cuando llevamos diez, quince, veinte, o más años, viendo cómo nos ha sacado de problemas, de angustias, de necesidades? ¿Saldrá alguna vez de la boca del Señor una expresión tal acerca de nosotros? ¿Podremos conmover el corazón de Jesús, hoy nosotros, como lo hizo aquél centurión hace dos mil años? ¡Señor, solamente dí la palabra y yo sé que mi problema terminará, gracias!
martes, 26 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Dios es casa no refugio.
Mantenemos nuestra idea y opinión, puesto que lo hemos visto y comprobado por los últimos 29 años, que es más fácil que una persona se acerque a Dios cuando tiene problemas, limitaciones, escacesez, enfermedades o muerte de alguien cercano, que cuando está bien de salud, económicamente estable, y en relativa tranquilidad.
David era un hombre de Dios, era un hombre que amaba a Dios y que vivía luchando por agradarlo, aún así, y aún habiéndo sido ya ungido como rey, el que reinaba era Saúl. Con cada logro de David nos dice la escritura que el odio y los celos de Saúl crecían en su contra, ¿Por qué? Simplemente, porque el espíritu de Dios se había apartado de Saúl, y en lugar de él, había entrado un espíritu de maldad (1era. Samuel 16:14 y 18:2). La persecusión llega al máximo y David tiene que ir a vivir a una cueva, la cueva de Adulam. Estando allí se le unen los afligidos, los endeudados, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y David, fue jefe de ellos (1era. Samuel 22:1-2). Saúl viviendo en el palacio del rey, y ya no era rey; David viviendo en una cueva como ladrón prófugo, y ya era el rey.
Saúl llegó a ser el prototipo de la persona que tiene a Dios como refugio, aún viviendo en un gran palacio; David llega a ser el prototipo de la persona que tiene a Dios por casa, aún viviendo en una cueva. Saúl llega a ser el prototipo de la persona que teniéndolo todo, no tiene nada; David viene a ser el prototipo de la persona que aparéntemente no tiene nada, pero que lo tiene todo. ¿La diferencia entre uno y otro? TENER A DIOS POR CASA Y NO POR REFUGIO. Muchos somos los que en cuanto tenemos problemas clamamos a Dios; pocos, los que le buscan cada día, cada mañana, cada momento, cada decisión. Pronto, pero muy pronto, esos menesterosos, esos afligidos, esos endeudados, esos amargados de espíritu tendremos que buscar en una cueva a un líder que nos enseñe que Dios es casa y no un refugio.
David era un hombre de Dios, era un hombre que amaba a Dios y que vivía luchando por agradarlo, aún así, y aún habiéndo sido ya ungido como rey, el que reinaba era Saúl. Con cada logro de David nos dice la escritura que el odio y los celos de Saúl crecían en su contra, ¿Por qué? Simplemente, porque el espíritu de Dios se había apartado de Saúl, y en lugar de él, había entrado un espíritu de maldad (1era. Samuel 16:14 y 18:2). La persecusión llega al máximo y David tiene que ir a vivir a una cueva, la cueva de Adulam. Estando allí se le unen los afligidos, los endeudados, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y David, fue jefe de ellos (1era. Samuel 22:1-2). Saúl viviendo en el palacio del rey, y ya no era rey; David viviendo en una cueva como ladrón prófugo, y ya era el rey.
Saúl llegó a ser el prototipo de la persona que tiene a Dios como refugio, aún viviendo en un gran palacio; David llega a ser el prototipo de la persona que tiene a Dios por casa, aún viviendo en una cueva. Saúl llega a ser el prototipo de la persona que teniéndolo todo, no tiene nada; David viene a ser el prototipo de la persona que aparéntemente no tiene nada, pero que lo tiene todo. ¿La diferencia entre uno y otro? TENER A DIOS POR CASA Y NO POR REFUGIO. Muchos somos los que en cuanto tenemos problemas clamamos a Dios; pocos, los que le buscan cada día, cada mañana, cada momento, cada decisión. Pronto, pero muy pronto, esos menesterosos, esos afligidos, esos endeudados, esos amargados de espíritu tendremos que buscar en una cueva a un líder que nos enseñe que Dios es casa y no un refugio.
domingo, 24 de enero de 2010
Las cualidades de los primeros tres Rey de Israel.
En un mundo como el actual toda persona debe estar calificada o sobrecalificada para poder obtener un empleo, ejercer un oficio, o cualquier labor si se desea ejercerla bien. Imaginémonos entonces las cualidades que debía tener una persona en la antiguedad, un tiempo en el cual la ley y el orden casi no existían, para ser gobernante de una nación, y más, si se trataba del pueblo de Dios.
La historia de Israel nos narra las cualidades de sus primeros tres reyes: Saúl, nos dice la escritura que era joven, hermoso, hijo de un hombre valeroso (valiente), y su altura era, entre los hijos de Israel, de hombros para arriba mayor que todos (1era. Samuel 9:1-2). Luego, se dice de David, que era: rubio, de hermoso parecer (1era. Samuel 16:12); sabía tocar instrumentos musicales, y además era valiente, vigoroso, hombre de guerra, prudente de palabras, pero sobre todo Jehová estaba con él (1era. Samuel 17:18). Luego, cuando es elegido Salomón, lo que más destaca en él es que no era ambicioso, y además, buscaba la sabiduría en Dios (1era. Reyes 1:11-12).
Ciertamente no podemos imitar el ser hermosos y de buen parecer, pero sí podemos luchar por obetenr los otros atributos de éstos reyes, podemos luchar por ser entendidos, valientes, prudentes en nuestras palabras, buscar la sabiduría, dejar la avaricia, la lujuria, etc. Podemos meternos con Dios todos los días y pedirle que nos guié, que nos de conocimiento de El y sus negocios, entendimiento de los mismos y gracia para vivir rectamente. No todos están destinados a ser reyes (hoy sería líderes dentro de la congregación), pero para aquellos a quienes corresponda, ojalá y estén siendo preparados de ésta forma para que nos guién a los más pequeños, en los tiempos que se avecinan.
La historia de Israel nos narra las cualidades de sus primeros tres reyes: Saúl, nos dice la escritura que era joven, hermoso, hijo de un hombre valeroso (valiente), y su altura era, entre los hijos de Israel, de hombros para arriba mayor que todos (1era. Samuel 9:1-2). Luego, se dice de David, que era: rubio, de hermoso parecer (1era. Samuel 16:12); sabía tocar instrumentos musicales, y además era valiente, vigoroso, hombre de guerra, prudente de palabras, pero sobre todo Jehová estaba con él (1era. Samuel 17:18). Luego, cuando es elegido Salomón, lo que más destaca en él es que no era ambicioso, y además, buscaba la sabiduría en Dios (1era. Reyes 1:11-12).
Ciertamente no podemos imitar el ser hermosos y de buen parecer, pero sí podemos luchar por obetenr los otros atributos de éstos reyes, podemos luchar por ser entendidos, valientes, prudentes en nuestras palabras, buscar la sabiduría, dejar la avaricia, la lujuria, etc. Podemos meternos con Dios todos los días y pedirle que nos guié, que nos de conocimiento de El y sus negocios, entendimiento de los mismos y gracia para vivir rectamente. No todos están destinados a ser reyes (hoy sería líderes dentro de la congregación), pero para aquellos a quienes corresponda, ojalá y estén siendo preparados de ésta forma para que nos guién a los más pequeños, en los tiempos que se avecinan.
sábado, 23 de enero de 2010
Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.
Si usted es del mundo y está en un problemas entonces patalee, luche, muerda, arañe, eche mano de su mejor idea, de su mejor estrategia, de sus mejores astucias, no duerma pensando cómo va a atajar a su enemigo, pues usted NO tiene quien batalle por usted. Ahora bien, si usted es un creyente, tranquilo, sereno, y con toda la confianza del mundo vaya a su lugar secreto, aquél lugar en donde cada día se encuentra con su Dios, doble sus rodillas y diga: Gracias Señor, porque tú estás luchando por mí. Tuya es la batalla mía. Gracias Señor porque pronto, todos sabrán que sobre Israel, tu pueblo (usted) hay un Dios.
Con esa misma confianza y después de haber oído de Dios, David, un joven y pequeño pastor enfrentó a un gigante de cerca de tres metros, guerrero y perverso, entrenado no sólamente en batallas sino también en torturas (vea 1era. Samuel 17:4-11). Y se atrevió a decirle: "Jehová te entregará HOY en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré HOY los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel" (vea 1era. Samuel 17:46). Ahora bien, entendamos correctamente desde el principio, David tuvo ésta confianza porque Dios le había hablado muchas veces en su lugar secreto, David amaba a Dios sobre todo lo que pudiera haber sobre la tierra, David tenía una relación muy íntima con su Dios, y esa relación le daba esa confianza.
Nosotros también podemos llegar a tener esa confianza, nosotros también podemos llegar a tener esa seguridad, y nosotros también podemos llegar a oír de Dios, siempre y cuando EL sea el todo para nosotros. Nosotros podemos tener un buen empleo, pero que el empleo sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del empleo; nosotros podemos tener dinero, pero que el dinero sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del dinero; nosotros podemos tener salud, pero que la salud sea nuestra esclava no nosotros los esclavos de la salud, es más, nosotros podemos tener un ministerio en el Señor, pero que el ministerio sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del ministerio. El primer mandamiento u ordenanza que nos da Dios es: "Y Amarás a tu Dios sobre todo en éste mundo". Todo, lo defiene el Salmo 24:1 como el mundo, todo lo que hay en él, y aún las personas. ¿Cuál es nuestro primer amor, el cónyugue, los hijos, nosotros mismos, el dinero, nuestros bienes o Dios? Cuando la gente mira nuestro sistema de vida ¿Creerá o pensará que sobre ésta tierra (usted y nosotros) HAY UN DIOS?
Con esa misma confianza y después de haber oído de Dios, David, un joven y pequeño pastor enfrentó a un gigante de cerca de tres metros, guerrero y perverso, entrenado no sólamente en batallas sino también en torturas (vea 1era. Samuel 17:4-11). Y se atrevió a decirle: "Jehová te entregará HOY en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré HOY los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel" (vea 1era. Samuel 17:46). Ahora bien, entendamos correctamente desde el principio, David tuvo ésta confianza porque Dios le había hablado muchas veces en su lugar secreto, David amaba a Dios sobre todo lo que pudiera haber sobre la tierra, David tenía una relación muy íntima con su Dios, y esa relación le daba esa confianza.
Nosotros también podemos llegar a tener esa confianza, nosotros también podemos llegar a tener esa seguridad, y nosotros también podemos llegar a oír de Dios, siempre y cuando EL sea el todo para nosotros. Nosotros podemos tener un buen empleo, pero que el empleo sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del empleo; nosotros podemos tener dinero, pero que el dinero sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del dinero; nosotros podemos tener salud, pero que la salud sea nuestra esclava no nosotros los esclavos de la salud, es más, nosotros podemos tener un ministerio en el Señor, pero que el ministerio sea nuestro esclavo no nosotros los esclavos del ministerio. El primer mandamiento u ordenanza que nos da Dios es: "Y Amarás a tu Dios sobre todo en éste mundo". Todo, lo defiene el Salmo 24:1 como el mundo, todo lo que hay en él, y aún las personas. ¿Cuál es nuestro primer amor, el cónyugue, los hijos, nosotros mismos, el dinero, nuestros bienes o Dios? Cuando la gente mira nuestro sistema de vida ¿Creerá o pensará que sobre ésta tierra (usted y nosotros) HAY UN DIOS?
viernes, 22 de enero de 2010
Cuando Dios estorba los privilegios.
Dios reparte dones y privilegios a cada uno de sus hijos, dicho sea de paso, muchas discusiones se forman alrededor de si la famosa "pre-destinación" es pre o post confesión de fé, hoy, no nos ocuparemos de ello. Lo que nos interesa es tratar de saber o conocer, cuándo o por qué, Dios retarda, limita, o cierra los privilegios que nos da.
Lo vemos muy claro en la vida de Saúl, cuando NO obedece la voz de Dios con respecto a destruir todo lo que se refiere a los Amalecitas. Saúl pierde el derecho al reino, le es quitado ese privilegio que con tanto gusto le había dado Dios, muy a pesar de que su voluntad no era que Israel fuera como todos los pueblos. Y ¿Por qué le quita el reino? La misma escritura nos lo dice: ¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y víctimas, como en que se OBEDEZCA A LAS PALABRAS DE JEHOVA? Ciertamente el OBEDECER es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros" (1era. Samuel 15:22). Nada ofende más a Dios que el que nos diga que hagamos algo y no lo hagamos. Aún y cuando, luego de nuestro pecado o falta hagamos derroches de sacrificios, de penitencias y perdones.
Lo vemos como humanos en lo natural, si usted es dueño de un negocio o industria ¿Con quién se complace más, con un empleado que sigue las indicaciones o quien es rebelde? ¿Cuál de los dos empleados llegará con el tiempo a ser su mano derecha, el que hace lo que usted sabe que es lo correcto, o quien dispone, descompone y luego se disculpa? A Dios no lo agradamos tanto repartiendo a diestra y sinietra holocaustos o sacrificios, sino haciendo lo que a EL le agrada que hagamos, y lo que le agrada es que hagamos lo que nos dijo que hiciéramos. La escritura es clara ¿Quién es el que peca delante de Dios? El sabe hacer lo bueno y NO LO HACE (Santiago 4:17). En ese momento es cuando Dios estorba los privilegios.
Lo vemos muy claro en la vida de Saúl, cuando NO obedece la voz de Dios con respecto a destruir todo lo que se refiere a los Amalecitas. Saúl pierde el derecho al reino, le es quitado ese privilegio que con tanto gusto le había dado Dios, muy a pesar de que su voluntad no era que Israel fuera como todos los pueblos. Y ¿Por qué le quita el reino? La misma escritura nos lo dice: ¿Se complace tanto Jehová en los holocaustos y víctimas, como en que se OBEDEZCA A LAS PALABRAS DE JEHOVA? Ciertamente el OBEDECER es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros" (1era. Samuel 15:22). Nada ofende más a Dios que el que nos diga que hagamos algo y no lo hagamos. Aún y cuando, luego de nuestro pecado o falta hagamos derroches de sacrificios, de penitencias y perdones.
Lo vemos como humanos en lo natural, si usted es dueño de un negocio o industria ¿Con quién se complace más, con un empleado que sigue las indicaciones o quien es rebelde? ¿Cuál de los dos empleados llegará con el tiempo a ser su mano derecha, el que hace lo que usted sabe que es lo correcto, o quien dispone, descompone y luego se disculpa? A Dios no lo agradamos tanto repartiendo a diestra y sinietra holocaustos o sacrificios, sino haciendo lo que a EL le agrada que hagamos, y lo que le agrada es que hagamos lo que nos dijo que hiciéramos. La escritura es clara ¿Quién es el que peca delante de Dios? El sabe hacer lo bueno y NO LO HACE (Santiago 4:17). En ese momento es cuando Dios estorba los privilegios.
jueves, 21 de enero de 2010
Ordenes específicas... resultados específicos.
La idea en general, tanto del mundo como de muchos creyentes, es el hecho que Dios es bueno, tan bueno, que nunca va a castigar a alguien o nunca lo va a mandar al fuego eterno del infierno. Pensar así, o creer así, es un error muy grande. En toda la historia del pueblo de Dios, nosotros podemos comprobar que Dios es bueno, es misericordioso, es paciente, es manso, es humilde a pesar de su condición de superioridad con respecto al hombre, pero también podemos comprobar que es severo, es rígido, y es inamovible con rescto a sus juicios y castigos.
Vemos desde el principio cómo por una desobediencia sacó a Adán y Eva del Edén; vemos cómo por un pecado condenó a Caín al destierro; vemos cómo por una desobediencia la esposa de Lot se convirtió en estatua de sal; vemos cómo por una desobediencia Saúl perdió el reino; vemos cómo por una desobediencia y un pecado la espada no se apartó jamás del linaje de David. Analizando la vida de Saúl vemos no solamente éstos conceptos, sino el por qué de esos conceptos. Cuando Dios le da la orden a Saúl de atacar a los Amalecitas le dice: "Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y NO te apiades de él; mata a los hombres, mujeres, niños, y aun a los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos" (1era. Samuel 15:3).
Y vemos que Saúl no lo hizo, sino que salvó la vida del rey Agag y lo mejor de sus ganados (verso 9), esa desobediencia le trajo a Saúl la consecuencia de perder el reino, y más tarde al final de su vida, perderla a manos de un amalecita. Nos preguntamos ¿Si Dios es bueno por qué mandó matar a los ancianos y a los niños? Pues porque al crecer los niños eran enemigos en potencia al ser instruidos por los ancianos, acerca de quién o quiénes habían asesinado a sus padres. Tal y como le sucedió a Saúl. Dios es bueno, es paciente, es misericordioso, pero también es severo cuando da una orden. Tenemos que estar atentos a lo que Dios nos pide, nos ordena o nos exige, pues si no la cumplimos al pie de la letra, no solamente podemos perder nuestro reino sino también la vida física. Con el Señor las ordenes específicas nos traen resultados específicos.
Vemos desde el principio cómo por una desobediencia sacó a Adán y Eva del Edén; vemos cómo por un pecado condenó a Caín al destierro; vemos cómo por una desobediencia la esposa de Lot se convirtió en estatua de sal; vemos cómo por una desobediencia Saúl perdió el reino; vemos cómo por una desobediencia y un pecado la espada no se apartó jamás del linaje de David. Analizando la vida de Saúl vemos no solamente éstos conceptos, sino el por qué de esos conceptos. Cuando Dios le da la orden a Saúl de atacar a los Amalecitas le dice: "Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y NO te apiades de él; mata a los hombres, mujeres, niños, y aun a los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos" (1era. Samuel 15:3).
Y vemos que Saúl no lo hizo, sino que salvó la vida del rey Agag y lo mejor de sus ganados (verso 9), esa desobediencia le trajo a Saúl la consecuencia de perder el reino, y más tarde al final de su vida, perderla a manos de un amalecita. Nos preguntamos ¿Si Dios es bueno por qué mandó matar a los ancianos y a los niños? Pues porque al crecer los niños eran enemigos en potencia al ser instruidos por los ancianos, acerca de quién o quiénes habían asesinado a sus padres. Tal y como le sucedió a Saúl. Dios es bueno, es paciente, es misericordioso, pero también es severo cuando da una orden. Tenemos que estar atentos a lo que Dios nos pide, nos ordena o nos exige, pues si no la cumplimos al pie de la letra, no solamente podemos perder nuestro reino sino también la vida física. Con el Señor las ordenes específicas nos traen resultados específicos.
miércoles, 20 de enero de 2010
Las señales de Dios.
Cuando alguien construye algo hace mapas porque le sirven de señales; cuando alguien va a algún lugar pide señales; cuando estamos perdidos buscamos señales para orientarnos. El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, no podemos decir que por ello tenemos que creer la idea de que Dios es un ancianito bueno, sentado en una silla y viendo para la tierra, para entretenerse mientras mira cómo se maneja el hombre. Pero sí podemos decir que en su mente, en su espíritu, en su raciocinio, en su espiritualidad, el hombre fue hecho a semejanza de Dios (vea Génesis 1:17 y 1:22).
A Dios le gusta poner señales para que el hombre sepa, para que el hombre aprenda, para que el hombre recuerde, para que el hombre no se pierda. En Génesis 1:14 nos dice Dios: "Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de SEÑALES para las estaciones, para los años y los días". En Génesis 9:11-13 Dios dijo a Noé: "No exterminaré más al hombre, ni destruiré la tierra con agua ni con diluvio (entre paréntesis ésta es la razón por la cual creemos que los ecologístas están siendo títeres de interéses oscuros a un futuro cercano en contra de la humanidad), y ésta es la SEÑAL de esa promesa... el Arco Iris". Cuando va a nacer Jesús, Dios pone una estrella como SEÑAL (Mateo 2:2) para que el mundo sepa que la profecía se ha cumplido.
No haríamos mal ni le faltaríamos el respeto a nuestra fe ni a Dios, si antes de emprender cualquier clase de empresa o proyecto, le preguntáramos a Dios si nos puede dar una guía, una muestra, una SEÑAL, de si ese es el camino que quiere para nosotros en éste momento. Nunca, querer hacer la voluntad perfecta de Dios para nuestras vidas, será una falta de respeto a Dios y a nuestra fe. Dios tiene dos voluntades para con el hombre, la perfecta y la permisiva. La perfecta, es la que El desea de nosotros ahora; la permisiva, es la que EL nos permite hacer, aún y cuando, no sea lo indicado, pero que tarde o temprano nos hará recapacitar nuestra equivocación.
A Dios le gusta poner señales para que el hombre sepa, para que el hombre aprenda, para que el hombre recuerde, para que el hombre no se pierda. En Génesis 1:14 nos dice Dios: "Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de SEÑALES para las estaciones, para los años y los días". En Génesis 9:11-13 Dios dijo a Noé: "No exterminaré más al hombre, ni destruiré la tierra con agua ni con diluvio (entre paréntesis ésta es la razón por la cual creemos que los ecologístas están siendo títeres de interéses oscuros a un futuro cercano en contra de la humanidad), y ésta es la SEÑAL de esa promesa... el Arco Iris". Cuando va a nacer Jesús, Dios pone una estrella como SEÑAL (Mateo 2:2) para que el mundo sepa que la profecía se ha cumplido.
No haríamos mal ni le faltaríamos el respeto a nuestra fe ni a Dios, si antes de emprender cualquier clase de empresa o proyecto, le preguntáramos a Dios si nos puede dar una guía, una muestra, una SEÑAL, de si ese es el camino que quiere para nosotros en éste momento. Nunca, querer hacer la voluntad perfecta de Dios para nuestras vidas, será una falta de respeto a Dios y a nuestra fe. Dios tiene dos voluntades para con el hombre, la perfecta y la permisiva. La perfecta, es la que El desea de nosotros ahora; la permisiva, es la que EL nos permite hacer, aún y cuando, no sea lo indicado, pero que tarde o temprano nos hará recapacitar nuestra equivocación.
martes, 19 de enero de 2010
Cuando alguien es profeta en verdad.
En los últimos años hemos visto los creyentes con profundo dolor el hecho de que la vanidad, y el orgullo espiritual se ha apoderado del liderazgo en la iglesia de Dios. De unos años para acá, vemos con tristeza cómo abundan los "apóstoles", los "doctores en la Palabra", títulos que solamente envanecen a quien pretende serlo sin lastimar a nadie. Pero, acaso el título que sí lastima a otros por sus consecuencias, es el de llamarse "profeta" sin llegar a serlo.
Abundan los profetas de Dios, hoy, más que en los tiempos antiguos. El problema es que en los tiempos antiguos, los profetas lo eran, puesto que lo que decía se cumplía "al pie de la letra", característica inequívoca de ser un profeta de Dios. Veamos un ejemplo: Samuel le dice a Saúl: "Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?" (1era. Samuel 10:2). Situación que se dió "al pie de la letra". En otras palabras cuando alguien es profeta verdadero, lo que dice se cumple al pie de la letra.
Jesús decía: "El que quiera ser el mayor en el reino, sea el menor aquí". Inventando títulos, y queriendo ser más que los demás mal usándolos no implica que se vaya a ser mayor en el reino. El servicio silencioso es más agradable a Dios que el servicio bullicioso. Vamos pues a servir a nuestro prójimo SIN levantar mucho polvo; extendamos nuestra mano al necesitado SIN poner vallas publicitarias estratégicas; demos de lo mucho que hemos recibido, SIN sonar la campana como lo hacía el hombre rico, así evitaremos que todos sepan qué es lo que hacemos y cómo es que lo hacemos.
Abundan los profetas de Dios, hoy, más que en los tiempos antiguos. El problema es que en los tiempos antiguos, los profetas lo eran, puesto que lo que decía se cumplía "al pie de la letra", característica inequívoca de ser un profeta de Dios. Veamos un ejemplo: Samuel le dice a Saúl: "Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?" (1era. Samuel 10:2). Situación que se dió "al pie de la letra". En otras palabras cuando alguien es profeta verdadero, lo que dice se cumple al pie de la letra.
Jesús decía: "El que quiera ser el mayor en el reino, sea el menor aquí". Inventando títulos, y queriendo ser más que los demás mal usándolos no implica que se vaya a ser mayor en el reino. El servicio silencioso es más agradable a Dios que el servicio bullicioso. Vamos pues a servir a nuestro prójimo SIN levantar mucho polvo; extendamos nuestra mano al necesitado SIN poner vallas publicitarias estratégicas; demos de lo mucho que hemos recibido, SIN sonar la campana como lo hacía el hombre rico, así evitaremos que todos sepan qué es lo que hacemos y cómo es que lo hacemos.
lunes, 18 de enero de 2010
El eterno problema: ¡Queremos ser como todos los pueblos!
Había terminado el período de los Jueces en Israel, Samuel había substituido a Elí en el trabajo de sacerdote, y además, había sido juez y profeta para el Pueblo de Dios. Y, al final de sus días, viendo el pueblo que había de morir Samuel y habían de quedarse otra vez acéfalos en el poder como con la muerte de cada juez, no le piden sino le exigen a Samuel: "Constitúyenos un Rey, pues queremos ser como todos los pueblos" (1era. Samuel 8:5).
Muchos, pero muchos creyentes el día de hoy, creen que pueden andar... como todos los pueblos. Creen que pueden andar en fiestas el fin de semana, media vez no lleguen de madrugada... como todos los pueblos; creen que pueden tomar dos, tres copas de licor, media vez no se emborrachen... como todos los pueblos; creen que pueden ir a una fiesta mundana y bailar con una mujer que no es la suya, media vez no se manoseen o propasen... como todos los pueblos. Creen que pueden casarse con personas que no tienen las mismas metas espirituales que ellos, media vez haya tolerancia... como hacen todos los pueblos. Creen que pueden tener pensamientos y expresiones humanistas, pues somos parte de ese contorno... como creen todos los pueblos.
Pero se les olvida algo a quienes piensan así, muy a pesar de que se dicen creyentes, Samuel fue muy claro explicándolo: "Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus miéses, y a que hagan sus armas de guerra y sus pertrechos de sus carros; tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras; asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas, y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano, para dárselos a sus oficiales y a sus siervos; tomará vuestros mejores siervos, vuestros mejores jóvenes, vuestros mejores asnos, y con ellos hará sus obras... y entonces clamarán mas Jehová NO os escuchará" (1era. Samuel 8:11-18). Demás está explicar que eso mismo nos pasará si creemos, aceptamos y practicamos... lo que quieren todos los pueblos. Todo aquello que pongamos como rey sobre nosotros, que no se Dios mismo, nos gobernará y terminará abusando de nosotros y los nuestros.
Muchos, pero muchos creyentes el día de hoy, creen que pueden andar... como todos los pueblos. Creen que pueden andar en fiestas el fin de semana, media vez no lleguen de madrugada... como todos los pueblos; creen que pueden tomar dos, tres copas de licor, media vez no se emborrachen... como todos los pueblos; creen que pueden ir a una fiesta mundana y bailar con una mujer que no es la suya, media vez no se manoseen o propasen... como todos los pueblos. Creen que pueden casarse con personas que no tienen las mismas metas espirituales que ellos, media vez haya tolerancia... como hacen todos los pueblos. Creen que pueden tener pensamientos y expresiones humanistas, pues somos parte de ese contorno... como creen todos los pueblos.
Pero se les olvida algo a quienes piensan así, muy a pesar de que se dicen creyentes, Samuel fue muy claro explicándolo: "Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus miéses, y a que hagan sus armas de guerra y sus pertrechos de sus carros; tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras; asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas, y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano, para dárselos a sus oficiales y a sus siervos; tomará vuestros mejores siervos, vuestros mejores jóvenes, vuestros mejores asnos, y con ellos hará sus obras... y entonces clamarán mas Jehová NO os escuchará" (1era. Samuel 8:11-18). Demás está explicar que eso mismo nos pasará si creemos, aceptamos y practicamos... lo que quieren todos los pueblos. Todo aquello que pongamos como rey sobre nosotros, que no se Dios mismo, nos gobernará y terminará abusando de nosotros y los nuestros.
domingo, 17 de enero de 2010
Cuando los hijos fallan.
No son pocos los matrimonios de personas creyentes que tienen que ver y vivir la verguenza en y por los hijos. ¿De quién es la culpa? El caso de Elí con sus hijos nos ilustra uno de esos ejemplos, no necesariamente es el patrón, pues Caín y Abel, se supone que fueron criados en forma similar, y uno resultó asesino mientras el otro resultó ser un adorador.
En el caso de Elí, Dios, cuando conversa con Samuel (1era. Samuel 3:11-12) le dice: "He aquí YO haré algo en Israel, que a quien la oyere le reteñirán los oídos, en aquél día YO cumpliré contra Elí todo lo que te he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin, porque YO le mostraré que YO juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe, porque sus hijos han blasfemado contra Dios, y él no los ha ESTORBADO. ¿Quienes fueron los que pecaron? Los hijos de Elí, pero, ¿A quién culpa Dios? a Elí, al padre, ¿Por qué? Por no haberlos estorbado o corregido. Es la obligación de los padres mantener materialmente a los hijos, pero también es obligación de los padres instruir a los hijos, especialmente en lo que se refiere a lo espiritual.
No podemos creer que es el Estado, puesto que pagamos impuestos, el obligado a educarlos en lo espiritual; no podemos creer que es la Escuela, solamente porque la pagamos puntualmente; no podemos creer que es la sociedad, solamente porque pertenecemos y convivimos con ella. Somos los padres los encargados de educar a nuestros hijos en los caminos de Dios. Y, somos los padres los primeros en recibir los frutos de lo que bueno que ellos hagan, o los primeros en pasar la verguenza si ellos salen problemáticos. Que cada hijo tiene su responsabilidad, perfecto, eso fue lo que pasó con Caín y con Ofni y Finees, pero tanto Adán como Elí, fueron los que pasaron la verguenza de tener hijos problemáticos, cuyos malos quehaceres en algún momento... no fueron estorbados. Cuando un hijo se desvía, la solución es estorbarlo, o el pecado será tanta culpa de él como nuestra.
En el caso de Elí, Dios, cuando conversa con Samuel (1era. Samuel 3:11-12) le dice: "He aquí YO haré algo en Israel, que a quien la oyere le reteñirán los oídos, en aquél día YO cumpliré contra Elí todo lo que te he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin, porque YO le mostraré que YO juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe, porque sus hijos han blasfemado contra Dios, y él no los ha ESTORBADO. ¿Quienes fueron los que pecaron? Los hijos de Elí, pero, ¿A quién culpa Dios? a Elí, al padre, ¿Por qué? Por no haberlos estorbado o corregido. Es la obligación de los padres mantener materialmente a los hijos, pero también es obligación de los padres instruir a los hijos, especialmente en lo que se refiere a lo espiritual.
No podemos creer que es el Estado, puesto que pagamos impuestos, el obligado a educarlos en lo espiritual; no podemos creer que es la Escuela, solamente porque la pagamos puntualmente; no podemos creer que es la sociedad, solamente porque pertenecemos y convivimos con ella. Somos los padres los encargados de educar a nuestros hijos en los caminos de Dios. Y, somos los padres los primeros en recibir los frutos de lo que bueno que ellos hagan, o los primeros en pasar la verguenza si ellos salen problemáticos. Que cada hijo tiene su responsabilidad, perfecto, eso fue lo que pasó con Caín y con Ofni y Finees, pero tanto Adán como Elí, fueron los que pasaron la verguenza de tener hijos problemáticos, cuyos malos quehaceres en algún momento... no fueron estorbados. Cuando un hijo se desvía, la solución es estorbarlo, o el pecado será tanta culpa de él como nuestra.
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