martes, 9 de marzo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

El que toma prestado es siervo del que le presta.

En éste mundo instantáneo en el que estamos viviendo, un mundo en el que todo se hace a la carrera porque si no, uno se queda atrás. Un mundo cada día más agitado, con mayores necesidades, con mayor tecnología, mayor ciencia, en el que todos queremos salir adelante, aunque para ello, tengamos que romper muchas de las reglas que nuestros ancestros guardaron para poder vivir en paz, vivimos bajo un peligro oculto.

No estamos hablando de romper la ley para vivir al amparo de la maldad, de romper la ética y la moral, etc. sino simplemente de romper los cánones del orden y la disciplina, y sobre todo, de romper aquellas virtudes que llaman al error y que nos llevan a pasar muchos momentos difíciles y vergonzosos. La biblia nos muestra el camino a seguir y las consecuencias de no seguirlo. No se trata de si podemos o no podemos hacerlo, simplemente se trata de que si debemos o no debemos hacer tal o cual situación. Dice la palabra de Dios que: "En donde mora el Espíritu de Dios hay libertad" (2da. de Corintios 3:17). Pero también nos dice que: "El que toma (o pide) prestado es "sirvo" (o esclavo) del que presta (Proverbios 22:7). De donde con toda lógica uno puede discernir que: "Vivir prestando, no es algo que agrade a Dios", no debiera ser un patrón en la vida del creyente. No debiera de ser un patrón en la vida de una persona que dice tener a Dios.

¿Por qué? Pues porque esa persona no va a ser esclavo de Jesucristo, sino esclavo de otro hombre, y la biblia dice: "Maldito el hombre que confía en el hombre". No todas las deudas tampoco, nos hacen ese tipo de esclavos. Pues hoy en día no todos tenemos para comprar una casa al contado, o comprar nuestro carro al contado, o nuestro terreno al contado, la gran mayoría tenemos que recurrir a préstamos. Pero, no estamos hablando aquí de "necesidades", estamos hablando de "métodos de vida". Y el hecho es que el método de vida de un creyente NO DEBIERA ser el estar prestando con ligereza sin temor a las terribles consecuencias de ser siervo (o esclavo) del que le da prestado.

domingo, 7 de marzo de 2010

Yo pensé que...

Naamán era un capitán del ejército de Siria, era un hombre por lo tanto muy importante, altamente honrado por su rey pues por medio de él se habían obtenido importantes victorias. Pero, Naamán estaba enfermo de lepra. La lepra era considerada una enfermedad incurable en aquellos días, y también, era considerada como una maldición.

El punto es que una empleada se entera de la enfermedad de Naamán y le recomienda ir a buscar al profeta Eliseo, de quien sabe ha hecho muchas maravillas en el nombre del Dios de Israel. Naamán va y se presenta frente a Eliseo, pero resulta que Eliseo ni siquiera sale a recibirle, sino solamente le manda un mensaje diciéndole: "Ve y lávate siete veces en el Jordán". Y Naamán, un hombre de alto rango, un hombre altamente honrado por todos, lo que diríamos hoy, una persona muy importante, se va molesto porque el profeta ni siquiera se dignó salir a hablar con él. Y se va con éstas palabras en su boca: "He aquí yo decía para mí", en otras palabras " Yo pensé que...": "Saldría él pronto, y estando en pie invocaría el nombre de Jehová su Dios, y alzaría su mano, y me tocaría en el lugar, y yo sería sano de la lepra" (2da. Reyes 5:8-11).

¿Cuántas veces no hemos tenido dificultades, nos hemos metido en problemas, o hemos empeorado una situación por pensar que...? Nuestra vida debiera de estar cimentada en hechos reales no en suposiciones. Debemos dar pasos seguros en la vida, caminando y planeando todos nuestros actos bajo bases seguras y no bajo suposiciones. No podemos poner un negocio bajo la suposición de que pasará tal o cual situación, lo más seguro es que fracasaremos. Todo plan o toda planificación en nuestra vida debe de ser en base a lo que Dios nos diga que hagamos, no lo que nosotros supongamos que es lo correcto, o mucha frustración vendrá a nuestras vidas. Meditemos.

sábado, 6 de marzo de 2010

¿Todavía se dan los milagros como los de otros tiempos?

No son pocas las personas que creen que los milagros que pasaban en la antiguedad ya no se dan o no se pueden dar. Creen que aquellas maravillas eran necesarias en aquellos tiempos pero no ahora. Otros piensan que como los hombres de antes eran "más santos" que los de ahora, esa es la razón para que no veamos esos milagros. Pero estamos en un error, los mismos milagros siguen sucediendo hoy en día, pues éstos no dependen de la santidad del hombre sino de la misericordia y el amor de Dios.

Narra la historia la "fe" con que Abraham, Isaac y Jacob oraban a Dios "sabiendo" que sus esposas eran estériles, pero que darían a luz (Génesis: 11:30 -Sara-; Génesis: 25:21 -Rebeca-; y Génesis 29:31 -Raquel-). Nosotros hemos podido ser testigos de esa misma "fe" en hombres de hoy. Conocemos a un hermano que no teniendo comida sobre su mesa, oró a Dios tomado de la mano de sus hijos "sabiendo" que el Señor le iba a proveer alimento, y el Señor proveyó milagrosamente una mesa abundante de comida. Narra la historia que en tiempos del profeta Elías, una mujer rica que era estéril pero que concibió de su marido anciano gracias a la petición de Elías a Dios, vió morir a su pequeño hijo, fue tras el hombre de Dios y éste al llegar se acostó sobre el niño tres veces, y clamó a Dios porque reviviera y así sucedió. También tenemos el privilegio de conocer a un hermano que, en una situación similar fue llamado para orar por un niño, y no sabiendo qué hacer el Espíritu le dijo que "hiciera lo mismo que Elías", así lo hizo "sabiendo" que Dios es bueno, y el niño volvió a la vida luego de cinco o diez minutos sin respirar, y a la primera ocasión en que se oró por el niño.

¿Por qué sucedieron esos milagros? No fue por la calidad humana o la santidad de los hombres que oraron, FUE POR EL AMOR Y LA MISERICORDIA DE DIOS. Hoy, podemos clamar a la misma misericordia y al mismo amor a Dios, y por supuesto, "sabiendo" que EL puede y quiere bendecirnos, y así lo hará. Puede ser una necesidad económica, puede ser un trabajo, puede ser una simple respuesta, no importa qué sea lo que necesitemos, EL desea agradarnos y bendecirnos... porque aún y cuando seamos incrédulos, hay personas que han logrado ver que los milagros de la antiguedad todavía ocurren. Meditemos.

viernes, 5 de marzo de 2010

Niños, jóvenes y padres.

Toda la escritura está rociada de lo que los estudiosos de ella llaman "Las Tríadas", que no son más que ejemplos de grupos de tres que aparecen en las escrituras. Y son como una parábola o un ejemplo del significado del "estado espiritual" entre nosotros los creyentes. Cada cristiano que rondamos por el mundo estamos indefectiblemente en una de esas tres categorías.

Los "niños" somos aquellos que valga la repetición "somos mayóría" en el conglomerado de creyentes, porque somos, al igual que los niños naturales "dependientes absolutos" de los que van delante nuestro. No podemos hacer nada sino lo consultamos; no sabemos mucho y tenemos que andar preguntando a otros; cada vez que tenemos un problema nos angustiamos recurriendo a otros primero, y por último a Dios. Los que han llegado a la categoría de "jóvenes" ya no dependen de otros, pero tampoco dependen de Dios, por lo que cometen muchos errores y al final se convierten en ejemplos de "rebeldía" e "impetuosidad" al igual que los jóvenes naturales. Y por último están los "padres" espirituales, éstos son los que ya fueron "domados" o "doblegados" por Dios. Estos son aquellos a quienes recurrimos porque sabemos que tienen una relación íntima con Dios. De ellos dependemos el conglomerado de creyentes.

Ellos son los que nos anuncian lo porvenir; quienes se presentan todos los días delante de Dios con nuestras cargas; quienes escudriñan las escrituras para explicárnoslas a quienes no las entendemos; éstos son aquellos de los cuales nos escribió Juan en su primera epístola de ésta forma: "Os escribo a vosotros padres, PORQUE HABEIS CONOCIDO AL QUE ES DESDE EL PRINCIPIO", y esto lo dijo dos veces seguidas en los versos 2:3 y 2:14.

jueves, 4 de marzo de 2010

El final de los perversos.

Cuando éramos niños y estábamos en el lugar no indicado nuestra bisabuela Sofía nos decía, a manera de broma, un refrán que no hemos olvidado: "Mijo, vieras como ayuda el que no estorba", y, lógicamente, uno sabía que había que o quitarse de donde estaba, o, ayudar. En ésta vida tanto en lo material como en lo espiritual hemos comprobado hasta la saciedad, que una persona es de mucha utilidad cuando si no es un elemento de la solución, al menos deja de ser un elemento del problema. Como quien dice: Bastante ayuda el que no estorba.

En tiempos del rey Acab, había al lado del palacio en Samaria, una heredad que pertenecía a un israelita llamado Nabot, éste, en obediencia a las leyes que Dios le había dado a sus ancestros, no le quería vender la tierra al rey el cual había incistido en comprarla. Pero el rey estaba casado con una mujer perversa llamada Jezabel, la cual por medio de testigos falsos mandó a asesinar a Nabot. Muerto Nabot le dijo al rey que fuera y que tomara la tierra. En esos días gobernaba espiritualmente Dios por medio de Elías, profeta al cual le dijo: "Profetisa que Jezabel morirá comida por los perros en el muro de Jezreel", tal y como sucedió (1era. Reyes capítulo 21).

Jezabel actuó perversamente, actuó a escondidas del rey, a escondidas de los hombres y por ello pudo engañar a los jueces para que condenaran injustamente a Nabot, pero no pudo engañar a Dios. Jezabel es un ejemplo de cómo actúan y se manejan los perversos, y es por supuesto, un ejemplo de cómo terminan sus días los perversos. Pidamos a Dios perdón por nuestras malas acciones, que tiene suficiente misericordia para perdonarnos, pero si no, entonces no necesariamente moriremos comidos por los perros, pero sí, por la factura que nos pasen nuestras malas acciones.

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿En dónde estaban los siete mil?

En en el reino de Judá hubo un rey sin visión de los designios de Dios, de los tantos que hubo uno tras otro en ese reino, se llamaba Acab. Tenía tan poca comunicación con Dios y tan pocos deseos de agradarlo, que por esposa tomó a una mujer impía, acaso la mujer más impía que haya pasado por ésta tierra, se llamaba Jezabel. Y entre ellos y el profeta de Dios, Elías, hubo un incidente que creemos profundamente es un reflejo de lo que sucederá en el final de los tiempos, veámoslo.

Nos cuenta la historia que durante tres años y medio no llovía en la tierra de Israel, y el profeta Acab manda a llamar a cuatrocientos profetas falsos para que oren y hagan holocaustos a Dios para que envíe la lluvia, frente a ellos está Elías con un sólo altar pero con la presencia de Dios con él. Los cuatrocientos profetas no logran hacer llover pero ni sangrándose la carne, mientras que Elías pide empapar en agua su altar; luego de una larga espera y una oración sencilla de Elías, Dios no sólo borra del mapa a los cuatrocientos profetas falsos sino enciende el altar de Elías. La ira de Jezabel se pone contra Elías y lo manda matar, éste huye a la Cueva de Horeb. Allí, Elías ora diciéndole a Dios: "Un vivo celo por tí he sentido oh Jehová y sólo yo he quedado entre los profetas de Israel" (1era. Reyes 19:14). Pero Jehová le responde: "No, tengo otros siete mil reservados" (1era. de Reyes 19:18). La pregunta es ¿En dónde estaban, para que Elías no los hubiera visto?

Esto es lo que creemos que pasará al final de los tiempos, se esperan 144,000 varones llenos del poder del Espíritu Santo. Pero estamos convencidos de que al igual que en el tiempo de Elías, éstos NO SALDRAN DE UN TEMPLO NI DE UNA CINAGOGA, así como no lo hicieron los siete mil profetas antiguos, de lo contrario ¿Cuál es la razón para que Elías, que se mantenía en esos lugares no los hubiera conocido? La respuesta es lógica, porque NO estaban allí. Creemos profundamente que al igual que en los tiempos de Elías, hoy, los ciento cuarenta y cuatro mil varones de Dios que la iglesia está esperando, están preparándose pero NO en un templo ni en una cinagoga SINO EN LA PRESENCIA VIVA DE DIOS. En una relación íntima continua a solas con Dios. Y también creemos, que no falta mucho para que el mundo los vea. Meditemos.

martes, 2 de marzo de 2010

Si tu presencia no viene con nosotros... no vamos.

Dios le habló a Moisés para que sacara al pueblo de Israel de una esclavitud de 400 años en tierras de Egipto. Luego de las 10 plagas, el faraón al fin deja ir al pueblo de Israel al desierto a adorar a su Dios. Estando en el desierto, Dios le dice a Moisés que suba él sólo al monte, porque ha de darle los lineamientos para gobernar a un pueblo, que de ahora en adelante iba a gobernarse sólo, no ya como esclavo.

Moisés sube al monte pero cuando regresa encuentra al pueblo practicando los ritos espirituales que durante 4 generaciones a visto hacer en tierra de impíos, adorando un becerro de oro. Moisés entra en cólera, llama la atención del pueblo, les recuerda que no fue un ídolo de oro quien los sacó de 400 años de esclavitud, sino un Dios vivo, un Dios que aunque no le veían estaba allí con ellos. Entonces Dios le dice a Moisés, que vaya con ese pueblo para conquistar la tierra que EL les había prometido por medio de Abraham, pero Moisés pronuncia quizás unas de las frases más célebres de la historia humana, y que, acaso para nosotros ha quedado en el olvido: "Si tu presencia no viene con nosotros, entonces no nos saques de aquí" (Exodo capítulo 33). ¿Qué lección nos deja ésta escena? Que no se trata de que "nosotros" tengamos una buena idea para ir y hacerla. Toda acción, toda idea, toda meta que nos propongamos hacer... debemos consultarla con Dios, y decirle: "Señor, si tú no estás en éste asunto, Señor, si tú no vienes con nosotros, entonces no nos dejes mover de aquí".

Muchos son los fracasos del hombre porque no consulta con Dios. Se nos viene una "idea" e inmediatamente creemos que es una "buena idea", y si para ajustar males tenemos los recursos necesarios a mano, "nos olvidamos de consultar con Dios", y echamos pa lante como dicen en Puerto Rico. Luego, vienen los tropiezos, las penas, las angustias, las deudas... y entonces clamamos a Dios: ¡Señor, por qué permitiste que esto nos pasara! No fue el Señor el que lo permitió, fuimos nosotros que no lo tomamos en cuenta. Una "idea" es "buena idea" sí y sólo sí... Jehová viene con nosotros.

lunes, 1 de marzo de 2010

Y líbranos del mal, amén.

Jesús dijo que antes de su venida abría algunas señales, entre ellas nos avisó de: pestes, hambres y "terremotos en diferentes lugares", pero nos dejó dicho también que esto: "Tan sólo era el principio de los dolores" (Mateo 24:7).

Lo hemos dicho hasta el cansancio, que muchas personas son engañadas cuando son tratadas de acercarlas al Señor Jesucristo. Se les dice que vengan a los pies de Cristo y que todos sus problemas van a desaparecer. No es así, lo que Jesús nos ofreció es caminar con nosotros para que esos problemas sean resueltos de la mejor manera para nosotros, pero nunca ofreció que desaparecerían como un mago desaparece un conejo. El mismo nos enseñó a orar diciendo: "Hágase tu voluntad y no la nuestra, no nos metas en tentación, y líbranos del mal". Dicho sea de paso, ésta es una parte del famoso Padre Nuestro, que es un modelo de oración, pero no una oración para hacerla repetitiva, sino como un patrón de los elementos que debe tener nuestra comunicación con Dios Padre, prueba de ello es que la dijo inmediatamente después de decirnos que no debemos hacer oraciones "repetitivas" (ver el verso 7 de Mateo6). El patrón es: Dirigirla al Padre; reconocer su Señorío; pedir que se acerque a nosotros; aceptar su voluntad en nuestras vidas; pedir solamente por lo necesario; y suplicar por el perdón de nuestras faltas, pues todos pecamos; y suplicar que no pequemos más.

Volviendo al tema central el punto es que: las pestes, el hambre y los terremotos están sucediendo con una frecuencia fuera de toda lógica, entonces debemos entender que el "principio de dolores" ya inició (Mateo 24:7). Hoy es el día en que debemos orar, antes de que nos sucedan las tragedias pues está escrito que vendrán. Pero hoy es el día en que debemos prepararnos, tanto en lo material como en lo espiritual, mañana podría ser demasiado tarde. Las próximas señales también están escritas: Persecusiónes a los creyentes (verso 9), muchos tropezando en y con el evangelio (verso 10), aparecerán muchos falsos profetas (lo que platicamos ayer) ( verso 11), y debido a la maldad de muchos, a muchos también se les enfriará el amor, esto es indiferencia al sufrimiento humano (verso 12). Meditemos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Y vino palabra de Jehová, diciendo:

Con cuánta ligereza escuchamos hoy decir a cualquier creyente: "El Señor me dijo" y resulta que lo que "El Señor dijo"... simplemente no se cumplió. ¿Quién falló, el profeta o la palabra de Dios? El mentiroso es el que se dice profeta. ¿Cómo distinguimos si lo que el profeta dice que Dios le dijo, es cierto? Muy simple, SOLAMENTE si se cumple. En otras palabras, cuando el profeta es de Dios lo que dice en el nombre de Dios, simplemente, se cumple.

En la vida de Elías, el profeta, lo vemos claramente. Elías dice que "Vino palabra de Dios a mí" y me dijo: "Por tu palabra no caerá lluvia en Israel por tres años y medio" (1era. Reyes 17:1), y ¿Qué sucedió? Después de una palabra de Elías, durante tres años y medio no llovió en la tierra de Israel. Luego, la palabra de Dios le dijo a Elías: "Ve al arroyo de Querit que los cuervos te van a alimentar", y ¿Qué sucedió? Elías fue al arroyo de Querit a esconderse y los cuervos le llevaban pan y carne cada mañana (1era. Reyes 17:5). Más adelante, la palabra de Dios le dijo a Elías: "Ve a Sarepta, que allí una viuda te va a alimentar", y ¿Qué sucedió?, que Elías va a Sarepta y una viuda lo alimenta. Al principio la viuda le hace ver que solamente tiene una comida más para ella y su hijo, y que no puede compartirla, pero luego que Elías le explica: Jehová Dios de Israel ha dicho así, ésta toma confianza y le comparte su pan, y esa palabra se cumple.

En resumen, no todo el que dice que viene en el nombre de Dios, viene en el nombre de Dios. Estamos viviendo tiempos tan duros, tan violentos, que aún dentro de la casa de Dios habrá gente corrupta, gente que se cree muy lista, gente que creerá engañar a Dios y a los hombres diciendo que viene en el nombre de EL. Dijo Jesús de ellos: "Profetizarán en mi nombre; y en mi nombre echarán fuera demonios; y en mi nombre hasta harán milagros, sin embargo, YO LES DECLARARE: NUNCA os conocí, apartáos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7:21-23). Tengamos cuidado entonces.