lunes, 15 de marzo de 2010

Sin bueyes el granero está vacío...

El Proverbio 14 y verso 4 nos indica: "Sin bueyes el granero está vacío, Más por la fuerza del buey hay abundancia de pan". Uno se imagina después de leer éstas palabras en un establo en donde hay vacas, toros, y bueyes, en donde están los ordeñaderos, las pacas de heno, el pasto verde, los concentrados, etc. y donde son ordeñadas las vacas, y luego de extraída la leche se elaboran la crema, los quesos, la mantequilla, y por ello, la abundancia de pan.

Todo lo anterior es cierto, pero también tiene otro lado, el lado espiritual. La Palabra de Dios misma nos dice: "Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía; sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada para aquello para la que la envié" (Isaías 55:11). En otras palabras lo que Dios nos dejó dicho es que: "Ninguna palabra que sale de su boca, sale en vano, sale por gusto, sino más bien tiene un propósito, y no vuelve a él sino hasta que ese propósito se haya cumplido". Pues bien, el propósito de las palabras del Proverbio 14 nos enseñan entre otras situaciones que, si bien es agradable obtener comida de un granero lleno de animales productivos, éstos también conllevan mucho trabajo y muy duro.

Nosotros en la familia hemos tenido el privilegio de tener finqueros entre los parientes, y por lo tanto hemos visto lo duro de ese trabajo. Todos han hecho dinero, pero no ha sido fácil. Se levantan a las 4 de la mañana, se ciñen los lomos y luego de juntar el ganado en el granero; se ordeñan los animales; se limpia el granero del estiércol; se limpian todos los utencilios utilizados; se elaboran los quesos, la crema, la mantequilla; se controla que el ganado tenga buenos pastos; se le proporciona agua; se baña, vacuna, o se cura según corresponda; se revisan cercas y galeras, etc. hasta que dan las 9 o 10 de la noche. ¿A qué vamos? A que hay que lidiar con un trabajo muy duro. Quizás a usted le toque en una oficina, en una empresa, en el estado, etc. pues de allí sale su pan diario. Pero el hecho es que "si NO hay bueyes en el granero en donde haya que trabajar tanto, TAMPOCO habrá abundancia de pan en su mesa".

domingo, 14 de marzo de 2010

No hubo otro como él, ni antes ni después de él.

En las historias de los Reyes de Israel vemos un arco iris de personalidades desde el falsamente humilde Saúl (1era. Samuel 9:2 y 21). Pasando por el guerrero David, y Salomón cuya debilidad eran las mujeres, hasta llegar a reyes perversos como Acab. Pero hubo uno que se distinguió entre todos los Reyes de Israel como el mejor, de él dice la escritura que: "Ni antes ni después de él hubo otro como él entre TODOS los reyes de Judá" (2da. Reyes 18:5), se llamaba Ezequías.

Qué testimonio de la gratitud al amor de Dios pudiéramos dar nosotros, si cuando ya no estemos sobre la faz de ésta tierra, digan de nosotros o de un descendiente nuestro palabras como éstas. Qué galardón sería para nuestras pasajeras vidas dejar un testimonio de ésta categoría. Es tan fácil andar por la vida irresponsablemente, andar mintiendo, dejando de hacer lo que nos toca hacer para que lo haga el que viene atrás, pero qué testimonio más pobre dejaremos si vivimos bajo esa premisa. Para dejar un buen ejemplo a los que nos rodean, y a quienes nos conocen, hemos de vivir como dijo Jesús: "Tomando nuestra cruz CADA DIA, no de vez en cuando, sino CADA DIA", por duro que sea.

No hay otro camino para dejar un ejemplo de vida cristiana suficiente, para que algún día se diga de nosotros, o de uno de los nuestros: "No hubo otro ni antes ni después de él, como él". Ese fue el testimonio que nos dejó el Rey Ezequías, pero su raíz era amar a Dios. Dice la escritura que él fue quien hizo lo recto delante de los ojos de Dios; él fue quien rompió las imágenes de dioses extraños a Israel; él fue quien hizo pedazos la serpiente de bronce que había construido Moisés, muy a pesar de que había sido construida por órdenes de Dios (pues ya la idolatraban los israelitas) (2da. Reyes 18:3-4).

sábado, 13 de marzo de 2010

¡ Qué pide jehová de tí !

Hoy, como en los tiempos de los profetas, el pueblo de Dios está inquieto "por hacer algo a cuenta de sus pecados". Es como un instinto natural en el hombre el querer reparar algo que se dañó. Es muy natural en el hombre el querer recompensar a alguien por algo malo que se la haya hecho. ¿Cuánto más no lo procuraremos con Dios?.

La respuesta que Dios mismo nos tiene a cada uno de nosotros, es la misma respuesta que tenía para Su pueblo en los tiempos del profeta Miquéas. Nos narra el capítulo 6 del libro de éste profeta que, en esos tiempos, el pueblo le falló a Dios, y para querer congraciarse con El, le pregunta: ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, o el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?... Pero el profeta responde: "Oh, hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de tí: SOLAMENTE hacer justicia, y amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios".

Hoy, al igual que hace siglos, el hombre que sigue a Dios y que le falla, cree que para que Dios le perdone su falta "debe o tiene que hacer algún sacrificio". NADA MAS FALSO QUE ESO. El deber o el tener que hacer algo para congraciarse con Dios, es una MENTIRA del diablo para hacer creer al pecador, que así se agrada a Dios. Dios todo lo que quiere es que si pecamos, volvamos humillados y pidamos perdón. Así de fácil y sencillo. El nos dará un nuevo espíritu que lo ame más por su bondad al perdonarnos, y seguiremos adelante. Tenemos y debemos entender que a Dios no se le compra, por ello es que no pide ni exige algo por la redención de penas... eso ya lo hizo el único que lo podía hacer, Jesucristo. Meditemos.

viernes, 12 de marzo de 2010

El que persevere hasta el fin...

Aquí en Guatemala, paralelo al litoral del pacífico se forma un canal de aguas dulces donde mueren todos los ríos, lo llamamos "canal" o "estero", dicho lugar cuando se une al mar y se mezclan las aguas dulces con las saladas es denominado "la barra". Las cercanías y la barra misma son el lugar más inestable, inseguro y menos confiable para construir una vivienda. En los últimos 50 años en las playas de Iztapa, Monterrico, Las Lizas, El Ahumado y El Chapetón, las barras han literalmente barrido con construcciones sólidas y livianas, haciendo perder dinero y la confianza a muchas personas.

La Palabra de Dios dice que las personas que son inestables, e inconstantes, no son personas confiables. Jesús mismo dijo: "El que persevere hasta el fin éste será salvo" (Mateo 24:13), prácticamente nos dijo que: "Quien no se estable, no será salvo". En otra porción se nos dijo: "Que las personas que gustan de construir casas en la arena, son insensatos" (Mateo 7:26). Este pasaje nos habla ciertamente en lo espiritual, pero cómo se cumple en lo material, si usted viaja a la costa litoral de Guatemala, verá muchas pero muchas construcciones de concreto sólido, tiradas por las arenas del mar, en donde el agua, el viento, y las inclemencias del tiempo han socabado los cimientos y destruido las construcciones.

En insensatos e inestables y poco confiables nos convertimos nosotros cuando NO construimos nuestra vida espiritual en la "roca" que es Cristo nuestro Salvador, sino la construimos en las "arenas" de lo material y efímero. Para poder ser "perseverantes hasta el fin" TENEMOS que conocer a Jesús. Siempre hemos sostenido que la salvación no se pierde, y es que pensamos que quien "llega a concer realmente a Jesús" no se conforma con nada más. Poniendo un ejemplo material preguntamos ¿Quién después de haber tenido un Ferrari, un Lamborllini, un Mercedes Benz (Jesús), se conforma con un pichirilo (lo material)? Meditemos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Como trapos de inmundicia.

Cada vez que alguien hace una buena obra, no hay persona que no se sienta conmovida. La naturaleza del ser humano así se lo dicta, los sentimientos son tocados y uno tiende a alabar lo que cree bueno, de la misma manera que censura lo que cree malo. Ahora bien, la pregunta es ¿Lo que nosotros como humanos consideramos bueno, es bueno desde el punto de vista de Dios? No siempre.

Los que en alguna medida hemos leído o estudiado un poco las escrituras, y que creemos que éstas son la Palabra de Dios para el hombre, sabemos que el hombre no se va a salvar por las "buenas obras que haga", sino por su "fe" en Jesucristo. Sabemos que las buenas obras son tan sólo el reflejo de nuestra condición de seres "ya salvos por la sangre de Cristo". Todo lo demás simplemente son actos humanitarios, que levantan la admiración del resto de la humanidad, pero sin valor alguno para las recompensas que Dios ha ofrecido a los suyos. Un ejemplo para que veamos más claro: Sólo porque un narcotraficante haga buenas obras con sus ganancias, no significa que Dios lo vaya a premiar, de la misma manera que alguien que no se haya ganado ese mismo dinero sino que tan sólo lo reciba, si hace buenas obras tampoco tiene recompensa delante de los ojos de Dios. Pues son dineros que Dios considera malditos.

Isaías lo dice de ésta manera: "Todos somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia" (Isaías 64:6); y en el libro de Romanos se nos dice: "No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda... (Romanos 3:10). Tenemos que entender que la salvación del hombre es por la fe en Jesucristo, no por las obras que hagamos para aplacar nuestra mente, o, para apaciguar nuestro corazón. Las buenas obras son, repetimos, el reflejo de nuestra gratitud a Dios por la salvación que ya nos dió; son un acto por el cual estamos demostrando que EL nos hizo sencibles a las necesidades de nuestros hermanos en la fe, o, de los no creyentes. Pero NUNCA un medio de salvación. Meditemos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Abraham... el gran publicista de Dios.

Ciertamente Adán fue el primer humano en conocer a un Dios único y verdadero, pero no podía publicitarlo porque no había gente a quién publicitarlo (Génesis 3:8). Más tarde vendría entre la gente de reconocida trayectoria, Enoc, quien también conociera a Dios personalmente, pero que no pudo publicitarlo porque fue arrebatado al cielo (Génesis 5:22). Y, por último, tenemos al tercer precursor del conocimiento de un Dios único y verdadero, Noé, quien tampoco pudo ser un gran publicista de Dios pues allí fue el mundo el que fue arrebatado pero para el infierno (Génesis 7:21).

Fue hasta el momento en el que hace su paso por ésta tierra otro hombre de renombre, Abraham, cuando el mundo inicia a conocer el hecho de que NO se debe ser politeísta. (Poli, significa "muchos", y Teos, significa "Dios"), de donde sabemos que la palabra politeista significa: tener muchos dioses. Este mensaje publicitario ha sido el mejor del mundo, no hay otro mensaje publicitario que haya cambiado al mundo como éste. Hay mensajes y logos que se conocen en todo el mundo, ya hay marcas que ni siquiera poner su nombre sino sólo pintan su logo, y usted sabe a qué artículo se están refiriendo. Pero el mensaje de la fe en un UNICO Y VERDADERO Dios, ha sido el que ha cambiado al mundo como ningún otro.

Abraham inició a prediar su fe, sin haber recibido lo prometido (Génesis 15:2); es más, Abraham se murió publicitando su fe sin recibir físicamente la promesa de esa fe (Hebreos 11:39). Sin embargo, ese mensaje cambió al mundo, y hasta el día de hoy quienes lo promulgan estan ayudando a cambiar el mundo. Ahora bien, la pregunta es ¿Estamos viviendo ese mensaje de fe, de tal manera que quien nos mira cambia o quiere cambiar de modo de vida, o estamos viviendo de tal forma que los demás dicen: vivimos igual, no hay diferencia entre él y yo, para qué voy a cambiar? Meditemos.

martes, 9 de marzo de 2010

Aguas hurtadas y pan comido en oculto...

Cuando en el Salmo 9 se nos habla de las características y las "cualidades" de la mujer extraña, de aquella que sale a la puerta de su casa para ver y analizar a quién engaña, se nos dice que: "a cualquier simple y a cualquier falto de cordura le dice: "ven acá". Y para quienes caen en sus redes la Palabra de Dios acompaña éste comentario: "Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso" (Salmo 9:13-18).

Cuando un hombre o una mujer caen en adulterio, el ego y la vanidad no le permiten darse cuenta del engaño en que han caído. Especialmente en los tiempos de la juventud, la ceguera es mayor. No se alcanza a ver que esas aguas que parecen dulces traerán amargura, y en ocasiones para siempre; y el efímero placer no le permite ver que ese pan que parece sabroso al principio traerá tragedia y dolor con él. Pues el comentario final de éstas experiencias está en el verso 18 que nos advierte: "El que comete éstos pecados... NO sabe que allí están los "muertos", y que sus "convidados" están en lo profundo del infierno. Ahora bien ¿Quiénes son los caen en el adulterio? ¿Los hombres guapos, las modelos de muchas curvas, los ricos que pueden pagar una noche de placer, o los que se creen muy enamorados?

NINGUNO DE ELLOS. La Palabra de Dios dice: "Fosa profunda es la boca de la mujer extraña, aquél con el cual Jehová estuviere AIRADO (molesto, disgustado, enojado) caerá en ella". Todo hombre o mujer que hayan "molestado, disgustado o enojado" a Dios en alguna medida, serán los que caigan en los brazos de la persona extraña. Tenemos que ser muy cautos para no afrentar a Dios, no sea que se aire con nosotros y nos abandone para que caigamos en adulterio y nuestro fin sea con los muertos en lo profundo del infierno. Meditemos.

aguas

lunes, 8 de marzo de 2010

El que toma prestado es siervo del que le presta.

En éste mundo instantáneo en el que estamos viviendo, un mundo en el que todo se hace a la carrera porque si no, uno se queda atrás. Un mundo cada día más agitado, con mayores necesidades, con mayor tecnología, mayor ciencia, en el que todos queremos salir adelante, aunque para ello, tengamos que romper muchas de las reglas que nuestros ancestros guardaron para poder vivir en paz, vivimos bajo un peligro oculto.

No estamos hablando de romper la ley para vivir al amparo de la maldad, de romper la ética y la moral, etc. sino simplemente de romper los cánones del orden y la disciplina, y sobre todo, de romper aquellas virtudes que llaman al error y que nos llevan a pasar muchos momentos difíciles y vergonzosos. La biblia nos muestra el camino a seguir y las consecuencias de no seguirlo. No se trata de si podemos o no podemos hacerlo, simplemente se trata de que si debemos o no debemos hacer tal o cual situación. Dice la palabra de Dios que: "En donde mora el Espíritu de Dios hay libertad" (2da. de Corintios 3:17). Pero también nos dice que: "El que toma (o pide) prestado es "sirvo" (o esclavo) del que presta (Proverbios 22:7). De donde con toda lógica uno puede discernir que: "Vivir prestando, no es algo que agrade a Dios", no debiera ser un patrón en la vida del creyente. No debiera de ser un patrón en la vida de una persona que dice tener a Dios.

¿Por qué? Pues porque esa persona no va a ser esclavo de Jesucristo, sino esclavo de otro hombre, y la biblia dice: "Maldito el hombre que confía en el hombre". No todas las deudas tampoco, nos hacen ese tipo de esclavos. Pues hoy en día no todos tenemos para comprar una casa al contado, o comprar nuestro carro al contado, o nuestro terreno al contado, la gran mayoría tenemos que recurrir a préstamos. Pero, no estamos hablando aquí de "necesidades", estamos hablando de "métodos de vida". Y el hecho es que el método de vida de un creyente NO DEBIERA ser el estar prestando con ligereza sin temor a las terribles consecuencias de ser siervo (o esclavo) del que le da prestado.

domingo, 7 de marzo de 2010

Yo pensé que...

Naamán era un capitán del ejército de Siria, era un hombre por lo tanto muy importante, altamente honrado por su rey pues por medio de él se habían obtenido importantes victorias. Pero, Naamán estaba enfermo de lepra. La lepra era considerada una enfermedad incurable en aquellos días, y también, era considerada como una maldición.

El punto es que una empleada se entera de la enfermedad de Naamán y le recomienda ir a buscar al profeta Eliseo, de quien sabe ha hecho muchas maravillas en el nombre del Dios de Israel. Naamán va y se presenta frente a Eliseo, pero resulta que Eliseo ni siquiera sale a recibirle, sino solamente le manda un mensaje diciéndole: "Ve y lávate siete veces en el Jordán". Y Naamán, un hombre de alto rango, un hombre altamente honrado por todos, lo que diríamos hoy, una persona muy importante, se va molesto porque el profeta ni siquiera se dignó salir a hablar con él. Y se va con éstas palabras en su boca: "He aquí yo decía para mí", en otras palabras " Yo pensé que...": "Saldría él pronto, y estando en pie invocaría el nombre de Jehová su Dios, y alzaría su mano, y me tocaría en el lugar, y yo sería sano de la lepra" (2da. Reyes 5:8-11).

¿Cuántas veces no hemos tenido dificultades, nos hemos metido en problemas, o hemos empeorado una situación por pensar que...? Nuestra vida debiera de estar cimentada en hechos reales no en suposiciones. Debemos dar pasos seguros en la vida, caminando y planeando todos nuestros actos bajo bases seguras y no bajo suposiciones. No podemos poner un negocio bajo la suposición de que pasará tal o cual situación, lo más seguro es que fracasaremos. Todo plan o toda planificación en nuestra vida debe de ser en base a lo que Dios nos diga que hagamos, no lo que nosotros supongamos que es lo correcto, o mucha frustración vendrá a nuestras vidas. Meditemos.