Es increíble, penoso, y de lamentables resultados el ver hoy en día cómo las personas juegan con lo establecido, en lo personal nosotros estamos tan agradecidos con Dios en la familia, porque nos permitió tener abuelos y padres que nos enseñaron que la "palabra comprometida" de un hombre es como si "hubiera firmado un contrato". Tuvimos en la familia hermanos y primos, el privilegio de ver a nuestros ancestros comprometerse de palabra a hacer o a cumplir determinado asunto en determinado día, y pasara lo que pasara, así lo hacían.
Nuestros ancestros estuvieron lejos de tener un ´"conocimiento" como el que hoy podemos tener con respecto a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo, debido a que nacieron en los años recientes a la prohibición de leer las escrituras, y que el evangelio recién había entrado a Guatemala (hablamos de hace exactamente 139 años). Pero, aún así, fueron criados bajo el temor de Dios y bajo el temor de sus leyes, lo que los hizo respetuosos también de los compromisos con los hombres. Como ejemplo comentamos lo siguiente: La Escritura nos dice en Proverbios 22:28: "No traspases los linderos antiguos, que pusieron tus padres". Antiguamente, la ingeniería no estaba tan avanzada como hoy, por lo que los terrenos se medían por pasos humanos, o simplemente, con decir "desde éste pino hasta aquél encino", "desde ésta roca hasta aquél árbol", "desde la carretera hasta el río". Y esas eran las medidas de la finca o el terreno que se vendía o se compraba, nunca nuestros abuelos abusaron de dichas medidas y eso nos enseñaron a Dios Gracias.
Nosotros podemos cambiar un poco el mundo actual, si delante de nuestros hijos hacemos lo mismo, no esperemos que el mundo sea diferente si abusamos de los linderos antiguos en cualquier tema de la vida diaria, no mintamos, no abusemos de los indefensos, no quitemos al huérfano, no engañemos a la viuda, no desprotejamos al anciano, no robemos al padre ni menos preciemos a la madre... porque esos también son linderos antiguos.
sábado, 20 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
Mas el alma de los diligentes será prosperada.
Nadie puede negar que estamos viviendo una de las eras o las etapas más obscuras de la humanidad en todo sentido. En lo social los extremos entre ricos y pobres se están marcando como nunca en la historia de la humanidad, cada día habemos menos clase media; en lo moral vemos cómo el homosexualismo, el lesbianismo, los crímenes pasionales, los crímenes comunes van subiendo de tono cada día más, debido a que los "derechos humano" defienden más al delincuente que a la gente de bien; en lo espiritual vemos con parcimoniosa e indefensa actitud cómo los negocios de Dios son manejados por muchos auto llamados líderes (lamentablemente la gran mayoría) como negocios propios, los cuales hasta se atreven a "heredar" a sus más cercanos parientes como se hace con un negocio particular o familiar.
En lo económico las cifras de desempleados no dejan de subir; las empresas grandes no dejan de perder, los negocios medianos no dejan de despedir y los pequeños están desapareciendo. Todo el horizonte de la humanidad se ve, a los ojos de un hombre normal cuesta arriba, difícil, como para desesperarse a tal punto, que solamente en Guatemala en lo que va del año presente han habido más suicidios que en las estadísticas de varios años atrás. ¿Cuál es la solución? ¿Quién tiene la solución?
La solución es y está en Nuestro Señor Jesucristo, solamente confiando nuestras vidas a EL, EL velará por nuestra alma, nuestro cuerpo y el sustento de ambos. Dice el Proverbio 13:4 que: "El alma de los diligentes será prosperada" y no dice ni agrega "dependiendo de las circunstancias". Simplemente nos dice que será prosperada. Ese tipo de inyecciones espirituales son las que recibimos quienes hemos confiado nuestras vidas a y en Jesucristo. Ciertamente no nos ofrece riquezas, ciertamente no nos ofrece llegar a gobernar grandes fortunas (aunque a algunos se las concede), pero nos ofrece prosperidad. Eso indica que al menos no careceremos de lo elemental que, en éstos tiempos preguntamos ¿Acaso no es ya mucho?
En lo económico las cifras de desempleados no dejan de subir; las empresas grandes no dejan de perder, los negocios medianos no dejan de despedir y los pequeños están desapareciendo. Todo el horizonte de la humanidad se ve, a los ojos de un hombre normal cuesta arriba, difícil, como para desesperarse a tal punto, que solamente en Guatemala en lo que va del año presente han habido más suicidios que en las estadísticas de varios años atrás. ¿Cuál es la solución? ¿Quién tiene la solución?
La solución es y está en Nuestro Señor Jesucristo, solamente confiando nuestras vidas a EL, EL velará por nuestra alma, nuestro cuerpo y el sustento de ambos. Dice el Proverbio 13:4 que: "El alma de los diligentes será prosperada" y no dice ni agrega "dependiendo de las circunstancias". Simplemente nos dice que será prosperada. Ese tipo de inyecciones espirituales son las que recibimos quienes hemos confiado nuestras vidas a y en Jesucristo. Ciertamente no nos ofrece riquezas, ciertamente no nos ofrece llegar a gobernar grandes fortunas (aunque a algunos se las concede), pero nos ofrece prosperidad. Eso indica que al menos no careceremos de lo elemental que, en éstos tiempos preguntamos ¿Acaso no es ya mucho?
jueves, 18 de junio de 2009
Ministerios silenciosos.
Entre el conglomerado de personas que somos los seguidores de Cristo, en más de alguna ocasión hemos pensado en dedicarnos de lleno a predicar la Palabra de Dios. Las circunstancias son diferentes para cada quien pero en general no deja de pasar esa idea por la mente de la mayoría de personas. Al menos esa ha sido nuestra experiencia, y muchos de los que fueron compañeros nuestros en el Instituto Bíblico nos lo prueban, aunque al final, de todos los que nos graduamos solamente unos cuántos dirigen alguna congregación.
Sin embargo, los otros desarrollamos ministerios que nos gusta llamar silenciosos, pues son aquellos que aunque hacen obra dentro del pueblo de Dios, no son ni famosos ni pomposos. Pero siguen siendo igual de valiosos a los ojos de Dios. Hoy queremos compartir uno de ellos: Con los recientes terremotos que hubo en Honduras y El Salvador, una pared de la entrada de nuestra casa se doblegó de tal manera que estuvo a punto de caer, por lo que en éstos días decidimos tirarla antes de que causara un accidente mayor. No pensamos que fuera a salir tanto ripio, por lo que tuvimos que contratar un camión fletero para que lo sacara. Cuando fuimos a supervisar la extracción del ripio pudimos observar algo impresionante, el dueño del camión trabaja con su esposa y sus tres niños (10,8 y 6 años, la de 6 es una niña), y, mientras con la pala los niños suben los trozos de ripio a la palangana del camión, la mamá los hace contar 1,2,3,4,5,6,7,8,9 y 10 paladas. Al llegar a 10, inicia 9,8,7,6,5,4,3,2 y 1 paladas; luego la siguiente palada es A,E,I,O,U para regresar O,I,E,A en las otras cuatro. En pocas palabras la mamá es la maestra.
No podíamos dejar de contarles esto, pues para nosotros es un ministerio silencioso. Todos trabajan felices, todos cantan juntos, todos trabajan juntos, todos aprenden juntos, todos comen juntos. El camión que tienen es un camión de voltero (para los que no lo saben son aquellos camiones de palangana de metal que con una palanca hidráulicamente voltean la palangana y tiran lo que lleven sin necesidad de volver a palear uno mismo), su costo es de alrededor de $ 25,000 (dólares) pues es usado pero no lo deben. Bonito ministerio, silencioso pero bonito ¿No le parece?
Sin embargo, los otros desarrollamos ministerios que nos gusta llamar silenciosos, pues son aquellos que aunque hacen obra dentro del pueblo de Dios, no son ni famosos ni pomposos. Pero siguen siendo igual de valiosos a los ojos de Dios. Hoy queremos compartir uno de ellos: Con los recientes terremotos que hubo en Honduras y El Salvador, una pared de la entrada de nuestra casa se doblegó de tal manera que estuvo a punto de caer, por lo que en éstos días decidimos tirarla antes de que causara un accidente mayor. No pensamos que fuera a salir tanto ripio, por lo que tuvimos que contratar un camión fletero para que lo sacara. Cuando fuimos a supervisar la extracción del ripio pudimos observar algo impresionante, el dueño del camión trabaja con su esposa y sus tres niños (10,8 y 6 años, la de 6 es una niña), y, mientras con la pala los niños suben los trozos de ripio a la palangana del camión, la mamá los hace contar 1,2,3,4,5,6,7,8,9 y 10 paladas. Al llegar a 10, inicia 9,8,7,6,5,4,3,2 y 1 paladas; luego la siguiente palada es A,E,I,O,U para regresar O,I,E,A en las otras cuatro. En pocas palabras la mamá es la maestra.
No podíamos dejar de contarles esto, pues para nosotros es un ministerio silencioso. Todos trabajan felices, todos cantan juntos, todos trabajan juntos, todos aprenden juntos, todos comen juntos. El camión que tienen es un camión de voltero (para los que no lo saben son aquellos camiones de palangana de metal que con una palanca hidráulicamente voltean la palangana y tiran lo que lleven sin necesidad de volver a palear uno mismo), su costo es de alrededor de $ 25,000 (dólares) pues es usado pero no lo deben. Bonito ministerio, silencioso pero bonito ¿No le parece?
miércoles, 17 de junio de 2009
Las oraciones sin respuestas aparentes.
Muchos creyentes en ocasiones nos sentimos indignos, nos sentimos condenados, incluso hasta hay quienes han llegado a dudar de su fe por el sólo hecho de que sus oraciones no han tenido respuestas... aparentes. La Palabra de Dios nos declara que El responde las oraciones de los impíos, cuánto más no responderá la de los justos. Vemos cómo Dios responde las oraciones de los impíos pues antes de conocerlo a El, nosotros orábamos y nuestras oraciones eran respondidas; y vemos que ya siendo parte de su pueblo las manifestaciones son mayores.
Sin embargo, hay quienes no reciben respuesta a sus oraciones aún siendo ya parte del pueblo de Dios, los motivos solamente Dios los conoce, y, eventualmente o con el tiempo nos lo hace saber. Pero hoy creemos que nos puede animar el hecho de que en la historia del pueblo de Dios encontramos a grandes hombres de fe, cuyas oraciones "aparentemente" no fueron respondidas. Recuerda usted a Abraham, el Padre de la fe, pues bien, si usted estudia los capítulos 18-19 de Génesis comprobará que Dios no escuchó el rosario de oraciones que hizo éste por Sodoma y Gomorra; pero lo que Abraham no sabía es que cuando éstas ciudades fueron destruidas solamente quedaron los justos... que era por lo que Abraham oraba. Si usted hace memoria de David, éste oró porque su niño nacido de un pecado grave con Betsabé no muriera, sin embargo el niño murió, a raíz de eso David vio cumplido su deseo de morar por largos días en la casa y la presencia de Jehová... que era el gran anhelo en las oraciones de David (véalo en 2da. Samuel 12). Si usted recuerda a Pablo, el gran titán del evangelio para el mundo, oró en tres ocasiones para que su problema de salud fuera quitado (muchos creemos que era en sus ojos el problema), sin embargo Dios le respondió que no, pero a cambio le dijo: Bástate mi gracia. Casualmente esa era la oración de Pablo durante su conversión.
Con todo respeto e incluyéndonos, no somos mejores que éstos tres hombres de fe, sin embargo son muchas las oraciones que nos son respondidas pronto, acaso las que no han tenido respuesta por muchos años estén siendo respondidas por medio de lo que nos acontece, y si somos imparciales para juzgar, también es posible que ya fueran respondidas pero simplemente no nos dimos cuenta sino hasta hoy que alguien nos hace reflexionar. Amén.
Sin embargo, hay quienes no reciben respuesta a sus oraciones aún siendo ya parte del pueblo de Dios, los motivos solamente Dios los conoce, y, eventualmente o con el tiempo nos lo hace saber. Pero hoy creemos que nos puede animar el hecho de que en la historia del pueblo de Dios encontramos a grandes hombres de fe, cuyas oraciones "aparentemente" no fueron respondidas. Recuerda usted a Abraham, el Padre de la fe, pues bien, si usted estudia los capítulos 18-19 de Génesis comprobará que Dios no escuchó el rosario de oraciones que hizo éste por Sodoma y Gomorra; pero lo que Abraham no sabía es que cuando éstas ciudades fueron destruidas solamente quedaron los justos... que era por lo que Abraham oraba. Si usted hace memoria de David, éste oró porque su niño nacido de un pecado grave con Betsabé no muriera, sin embargo el niño murió, a raíz de eso David vio cumplido su deseo de morar por largos días en la casa y la presencia de Jehová... que era el gran anhelo en las oraciones de David (véalo en 2da. Samuel 12). Si usted recuerda a Pablo, el gran titán del evangelio para el mundo, oró en tres ocasiones para que su problema de salud fuera quitado (muchos creemos que era en sus ojos el problema), sin embargo Dios le respondió que no, pero a cambio le dijo: Bástate mi gracia. Casualmente esa era la oración de Pablo durante su conversión.
Con todo respeto e incluyéndonos, no somos mejores que éstos tres hombres de fe, sin embargo son muchas las oraciones que nos son respondidas pronto, acaso las que no han tenido respuesta por muchos años estén siendo respondidas por medio de lo que nos acontece, y si somos imparciales para juzgar, también es posible que ya fueran respondidas pero simplemente no nos dimos cuenta sino hasta hoy que alguien nos hace reflexionar. Amén.
martes, 16 de junio de 2009
Porque cuando muera no llevará nada.
La Escritura está llena de pensamientos que nos llevan a que la mayor gloria que el hombre pueda tener no es el dinero, no es la fama, no es tener de todo, sino que es tener satisfacción, paz y tranquilidad. Pablo dijo: "Porque nada traemos a éste mundo y sin duda, nada nos llevaremos" (1era. Timoteo 6:6); David exclamó: "No temas cuando alguien se enriquece, ni cuando aumenta la gloria de alguno, pues cuando muera no se llevará nada" (Salmo 49:17); Salomón dijo: "No hay nada mejor que el hombre coma y beba del fruto de su trabajo" (Eclesiastés 2:24), y luego repite: "He aquí pues, el bien que yo he visto que da Dios a los hombres, riquezas y bienes y que coma de ellas, esto es don de Dios" (Eclesiatés 5:18-19).
Ahora bien, vivimos en un mundo tan trastornado que el niño que tiene varias chamarras no quiere taparse, mientras que el que no tiene quisiera una para hacerlo; jóvenes que tienen mucha comida en la despensa y viven a dieta para no engordar, mientras en la calle hay millones que no comen porque no tienen; enfermos que no quieren tomarse una medicina, mientras otros mueren porque no la tienen; unos que acumulan riqueza tras riqueza, mientras otros no tienen en dónde o con qué pasarla. Esto, no implica necesariamente que el tener nos convierta en pecadores, pero sí nos hace culpables si no compartimos y no enseñamos a compartir a los nuestros.
Dijo Pablo, uno de los pocos hombres ricos o acomodados que el mundo haya visto despojarse de las riquezas para servir al hombre: "Porque nada hemos traído a éste mundo, y sin duda, nada llevaremos". Luego la Escritura dice: "El que da al pobre a Jehová le presta" (Proverbio 19:17). La incógnita es entonces ¿Si la sabiduría de las riquezas está en comer, beber y dar, y cuando nos vayamos de éste mundo no llevaremos nada, entonces por qué no compartir con el que no tiene?
Sobre todo, cuando ésta Escritura misma nos dice que el bien que hagamos, Dios nos lo va a devolver. En lo personal una de las Escrituras favoritas con que vivimos desde que conocimos al Señor en una forma personal es: "Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan"(Salmo 37:25). ¿Estamos dando a los pobres? ¿Les estamos enseñando a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos que compartan el pan con los necesitados? Si es así, entonces, cuando lleguemos a viejos... no veremos a nuestros descendientes mendigar por pan.
Ahora bien, vivimos en un mundo tan trastornado que el niño que tiene varias chamarras no quiere taparse, mientras que el que no tiene quisiera una para hacerlo; jóvenes que tienen mucha comida en la despensa y viven a dieta para no engordar, mientras en la calle hay millones que no comen porque no tienen; enfermos que no quieren tomarse una medicina, mientras otros mueren porque no la tienen; unos que acumulan riqueza tras riqueza, mientras otros no tienen en dónde o con qué pasarla. Esto, no implica necesariamente que el tener nos convierta en pecadores, pero sí nos hace culpables si no compartimos y no enseñamos a compartir a los nuestros.
Dijo Pablo, uno de los pocos hombres ricos o acomodados que el mundo haya visto despojarse de las riquezas para servir al hombre: "Porque nada hemos traído a éste mundo, y sin duda, nada llevaremos". Luego la Escritura dice: "El que da al pobre a Jehová le presta" (Proverbio 19:17). La incógnita es entonces ¿Si la sabiduría de las riquezas está en comer, beber y dar, y cuando nos vayamos de éste mundo no llevaremos nada, entonces por qué no compartir con el que no tiene?
Sobre todo, cuando ésta Escritura misma nos dice que el bien que hagamos, Dios nos lo va a devolver. En lo personal una de las Escrituras favoritas con que vivimos desde que conocimos al Señor en una forma personal es: "Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan"(Salmo 37:25). ¿Estamos dando a los pobres? ¿Les estamos enseñando a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos que compartan el pan con los necesitados? Si es así, entonces, cuando lleguemos a viejos... no veremos a nuestros descendientes mendigar por pan.
lunes, 15 de junio de 2009
A la presencia de Jehová tiembla la tierra.
Algunas personas, las pocas, gozan con los temblores, pero la gran mayoría de personas les tememos por una u otra causa, otros les tememos porque pensamos en nuestros seres queridos y en lo incapaz que somos ante la fuerza y el poder de la naturaleza. Creemos que si entendiéramos un poquito de lo que sucede cuando hay un terremoto o un temblor, no fuésemos tan temeros sino más bien razonaríamos que Dios está actuando.
Al estudiar la Palabra de Dios vemos que cada vez que Dios, Jesús o el Espíritu Santo intervienen en algunos de los asuntos del hombre, la tierra nos avisa con un moimiento telúrico sensible. Veamos: Cuando el Arca del Pacto en donde moraba la presencia de Dios llega al campamento de los israelitas en 1era. de Samuel 4:5, tiembla la tierra. El Salmo 68:8 nos dice que la tierra tiembla, a la sola presencia de Dios. Cuando Jesús murió nos narra Mateo 27:51 que tembló fuertemente y luego hubo un terremoto grande en Mateo 27:54. Cuando el Espíritu Santo visitó a los discípulos en Hechos 4:31 la tierra tembló.
Ahora bien, lo más importante y lo más impresionante de todo esto es que la Escritura nos tiene anunciado un Gran Terremoto para el final de los tiempos, nos dice Apocalipsis 16:17 que: Cuando el séptimo ángel derrame la séptima copa de la ira de Dios, va a salir una gran voz del cielo, notificando que todo ha terminado, habrá relámpagos, truenos, un temblor y un gran terremoto cual no lo ha habido desde que los hombres han estado sobre la tierra. Vemos pues que cuando la tierra tiembla o hay un terremoto, es porque Dios nos pone mucha atención, lo que tenemos que entender entonces, lejos de temerle a los temblores, es que cada vez que la tierra se conmueve por un temblor o un terremoto es porque Dios está visitándonos. Al menos eso, dice la Escritura.
Al estudiar la Palabra de Dios vemos que cada vez que Dios, Jesús o el Espíritu Santo intervienen en algunos de los asuntos del hombre, la tierra nos avisa con un moimiento telúrico sensible. Veamos: Cuando el Arca del Pacto en donde moraba la presencia de Dios llega al campamento de los israelitas en 1era. de Samuel 4:5, tiembla la tierra. El Salmo 68:8 nos dice que la tierra tiembla, a la sola presencia de Dios. Cuando Jesús murió nos narra Mateo 27:51 que tembló fuertemente y luego hubo un terremoto grande en Mateo 27:54. Cuando el Espíritu Santo visitó a los discípulos en Hechos 4:31 la tierra tembló.
Ahora bien, lo más importante y lo más impresionante de todo esto es que la Escritura nos tiene anunciado un Gran Terremoto para el final de los tiempos, nos dice Apocalipsis 16:17 que: Cuando el séptimo ángel derrame la séptima copa de la ira de Dios, va a salir una gran voz del cielo, notificando que todo ha terminado, habrá relámpagos, truenos, un temblor y un gran terremoto cual no lo ha habido desde que los hombres han estado sobre la tierra. Vemos pues que cuando la tierra tiembla o hay un terremoto, es porque Dios nos pone mucha atención, lo que tenemos que entender entonces, lejos de temerle a los temblores, es que cada vez que la tierra se conmueve por un temblor o un terremoto es porque Dios está visitándonos. Al menos eso, dice la Escritura.
domingo, 14 de junio de 2009
En el reino de los cielos unos son convidados otros son forzados.
Hace unos días hablamos de que en el Reino de los cielos unas personas eran "escogidas" pero otras "elegidas", alguien escribió haciendo algunas preguntas, y por supuesto, no estando de acuerdo con el pensamiento. Consideramos que ésta puerta que Dios nos abrió ha servido para que unos, algunos o muchos, ampliemos nuestro conocimiento pero sobre todo nuestro entendimiento de los negocios de nuestro Padre. Agradecemos a todos los que escriben porque nos ayudan a nosotros a ampliar nuestro entendimiento, y agradecemos también que con el mismo respeto y amor que escribimos nos han escrito.
Ampliando un poco el concepto de dicho pensamiento, hoy nos referiremos a la Parábola de la Gran Cena, en donde es Jesús mismo quien nos explica: El reino de Dios es semejante a... "Un hombre que habiéndo preparado una gran cena, envió a sus siervos a "convidar a muchos", pero los "convidados" no llegaron, unos porque tenían que trabajar, otros porque querían cuidar de sus parientes, otros porque se estaban casando, etc". Entonces el hombre que preparó la Gran Cena "enojado" dijo a sus siervos: "Vayan por las plazas, vayan por las calles, y traigan a los pobres, a los mancos, a los cojos, a los ciegos", y, a pesar de que los siervos lo hicieron así aún había lugar en la Gran Cena, entonces el que preparó la cena dijo: "Vayan por los vallados y los caminos y "fórcenlos" a venir" (Lucas 14:15-24).
¿Entonces qué es lo que sucede? Creemos que la respuesta es muy fácil. No solamente nuestra mente es demasiado finita para entender los negocios de Dios, sino que por años hemos sido mal instruidos en los caminos de Dios. Luego, nos hemos vuelto muy comodones y preferimos que otro estudie y nos cuente, en lugar de nosotros dejar de ver nuestro partido de fut, ir al cine, ir de vacaciones, etc. para invertir tiempo en el Señor. Si invirtiéramos tiempo en el Señor, El nos daría réditos o interéses por invertir en EL. Y esos réditos se manifestarían en una "revelacion cada día más clara de lo que EL está haciendo y hará pronto". Unos son elegidos (convidados) pero otros son escogidos (forzados). ¿Por qué? Pues porque el trabajo que uno tiene que hacer no es para que lo haga otro. Pablo fue "escogido" para salvación pero nunca fue "elegido" para ir a los judíos; de la misma forma que los otros once fueron "escogidos" para salvación pero nunca fueron "elegidos" para ir a los gentiles. Y el hecho de que el que preparó la cena "enojado" forzó a unos a ir ¿acaso no implica que fueron escogidos y elegidos? Si no ¿porqué no obligó a los convidados? Simplemente, porque los escogidos y los elegidos eran los otros.
Ampliando un poco el concepto de dicho pensamiento, hoy nos referiremos a la Parábola de la Gran Cena, en donde es Jesús mismo quien nos explica: El reino de Dios es semejante a... "Un hombre que habiéndo preparado una gran cena, envió a sus siervos a "convidar a muchos", pero los "convidados" no llegaron, unos porque tenían que trabajar, otros porque querían cuidar de sus parientes, otros porque se estaban casando, etc". Entonces el hombre que preparó la Gran Cena "enojado" dijo a sus siervos: "Vayan por las plazas, vayan por las calles, y traigan a los pobres, a los mancos, a los cojos, a los ciegos", y, a pesar de que los siervos lo hicieron así aún había lugar en la Gran Cena, entonces el que preparó la cena dijo: "Vayan por los vallados y los caminos y "fórcenlos" a venir" (Lucas 14:15-24).
¿Entonces qué es lo que sucede? Creemos que la respuesta es muy fácil. No solamente nuestra mente es demasiado finita para entender los negocios de Dios, sino que por años hemos sido mal instruidos en los caminos de Dios. Luego, nos hemos vuelto muy comodones y preferimos que otro estudie y nos cuente, en lugar de nosotros dejar de ver nuestro partido de fut, ir al cine, ir de vacaciones, etc. para invertir tiempo en el Señor. Si invirtiéramos tiempo en el Señor, El nos daría réditos o interéses por invertir en EL. Y esos réditos se manifestarían en una "revelacion cada día más clara de lo que EL está haciendo y hará pronto". Unos son elegidos (convidados) pero otros son escogidos (forzados). ¿Por qué? Pues porque el trabajo que uno tiene que hacer no es para que lo haga otro. Pablo fue "escogido" para salvación pero nunca fue "elegido" para ir a los judíos; de la misma forma que los otros once fueron "escogidos" para salvación pero nunca fueron "elegidos" para ir a los gentiles. Y el hecho de que el que preparó la cena "enojado" forzó a unos a ir ¿acaso no implica que fueron escogidos y elegidos? Si no ¿porqué no obligó a los convidados? Simplemente, porque los escogidos y los elegidos eran los otros.
sábado, 13 de junio de 2009
Una carrera con paciencia y sin peso.
El escritor del libro de Hebreos nos llama a los creyentes en Cristo a que: "Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, corramos la carrera que tenemos por delante", pero es precioso el consejo con que nos anima: "Corrámosla, pero con paciencia y sin peso alguno de pecado. No cabe duda que son las dos claves para que podamos terminar la carrera, y para que aparte de, la terminemos con éxito.
Aquí en Guatemala cada fin de mes de mayo, aproximadamente, se celebra una carrera matadora físicamente llamada "La media maratón de Cobán", todos los participantes que se inscriben reciben un número, ese número queda registrado en una lista la cual al término de la carrera es revisada para ver quién terminó la carrera y quien no, a quienes la terminan no importando el puesto en que queden le entregan una medalla de participación. En los juegos olímpicos existe otra que se llama de relevos, en donde cuando uno recorre una cantidad de metros específicos alquien más le recibe la estafeta y corre el trecho siguiente.
Dios nos ha puesta a nosotros a correr la carrera del creyente, esa carrera se asemeja a las dos que acabamos de mencionar, a la primera porque todo participante al final recibirá una medalla, no importa si entra de primero o si entra de último, TODOS tenemos derecho a nuestra medalla como galardón; el asunto es correr esa carrera con paciencia, sin peso de pecado y con dignidad. La otra carrera se asemeja a que nuestra carrera como creyentes dura 30, 40 y quizás un poco más de años, pero que al final hemos de dejar la estafeta en nuestros hijos, en nuestros nietos, y en otras generaciones, qué importante es pues, que lo hagamos con dignidad delante de Dios, para que sea EL el que nos dignifique delante de los hombres. No estamos hablando en la carrera cristiana de decir que somos cristianos, estamos hablando de que un buen árbol da un buen fruto , somos responsables de nuestros hijos, y de los hijos de éstos, y de las generaciones que nos ven... ¿Estamos instruyendo a nuestros hijos en la carrera del creyente? ¿Podemos levantar la frente ante los áctos de nuestros hijos? o simplemente pensamos: es que ya son grandes y no podemos obligarlos... los tiempos que vivimos son otros... a su tiempo... etc. etc. poniendo excusas para no cumplir con nuestras obligaciones y cargando con el peso de la culpa, haciendo que ni ellos ni nosotros podamos correr bien.
Aquí en Guatemala cada fin de mes de mayo, aproximadamente, se celebra una carrera matadora físicamente llamada "La media maratón de Cobán", todos los participantes que se inscriben reciben un número, ese número queda registrado en una lista la cual al término de la carrera es revisada para ver quién terminó la carrera y quien no, a quienes la terminan no importando el puesto en que queden le entregan una medalla de participación. En los juegos olímpicos existe otra que se llama de relevos, en donde cuando uno recorre una cantidad de metros específicos alquien más le recibe la estafeta y corre el trecho siguiente.
Dios nos ha puesta a nosotros a correr la carrera del creyente, esa carrera se asemeja a las dos que acabamos de mencionar, a la primera porque todo participante al final recibirá una medalla, no importa si entra de primero o si entra de último, TODOS tenemos derecho a nuestra medalla como galardón; el asunto es correr esa carrera con paciencia, sin peso de pecado y con dignidad. La otra carrera se asemeja a que nuestra carrera como creyentes dura 30, 40 y quizás un poco más de años, pero que al final hemos de dejar la estafeta en nuestros hijos, en nuestros nietos, y en otras generaciones, qué importante es pues, que lo hagamos con dignidad delante de Dios, para que sea EL el que nos dignifique delante de los hombres. No estamos hablando en la carrera cristiana de decir que somos cristianos, estamos hablando de que un buen árbol da un buen fruto , somos responsables de nuestros hijos, y de los hijos de éstos, y de las generaciones que nos ven... ¿Estamos instruyendo a nuestros hijos en la carrera del creyente? ¿Podemos levantar la frente ante los áctos de nuestros hijos? o simplemente pensamos: es que ya son grandes y no podemos obligarlos... los tiempos que vivimos son otros... a su tiempo... etc. etc. poniendo excusas para no cumplir con nuestras obligaciones y cargando con el peso de la culpa, haciendo que ni ellos ni nosotros podamos correr bien.
viernes, 12 de junio de 2009
¿Por qué por el desierto y por qué tan largo?
Para los que en alguna medida hemos estudiado las Escrituras, sabemos que el Antiguo Testamento contiene mucha tipología y mucha analogía para quienes vivimos el momento. Así, cuando estudiamos la vida de Noé, no solamente estamos estudiándo a un hombre de fe, estamos aprendiendo que el Arca es una figura de la congregación de los santos; que fue de tablas de madera porque los hombres somos como los árboles, y que tenemos que estar unidos; que el Diluvio es una figura de las tribulaciones, pero que Dios nos librará de ellas; que los que no creyeron a Noé, por no entrar al Arca, murieron porque representan a los que no tienen fe y por lo tanto mueren.
Pues bien, en Exodo vemos otra analogía muy linda y muy práctica, cuando los Israelitas son sacados de Egipto, dice la Palabra de Dios en capítulo 13 que fueron llevados por el desierto. Todos sabemos que esa caminata les llevó 40 años, un tiempo muy largo. Ahora bien, el desierto también es una figura de las tribulaciones que los santos hemos de pasar, pero tenemos que ver bien el panorama para entender que aún esas tribulaciones o ese desierto... SON Y VIENEN CON MISERICORDIA de Dios aunque nos cueste creerlo o verlo. Miremos lo que dice Dios a los Israelitas en Exodo 13:17: "Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios NO los llevó por el camino de los filisteos, que estaba cerca, porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto".
Vamos a ver si entendimos, 1) No había otra forma de llegar a la tierra prometida de no ser cruzando el desierto. Esto nos indica que todo aquél que prentende ser salvo sin tener problemas NO ha entendido los propósitos de Dios, y por lo tanto, NUNCA llegará a la tierra prometida. 2) Sentimos que los tiempos de penas, de sufrimiento, de limitaciones son largos pero el Señor en su misericordia nos los está cambiando por un tiempo de guerra, en otras palabras por si no hemos entendido, existe otro camino que el que estamos pasando pero es MAS duro, y el Señor, aunque éste nos parezca difícil sabe que es más transitable para nosotros. 3) El Señor nos va a proveer de lo necesario para que pasemos éste desierto en lugar de esa guerra, sino veamos cómo en el verso 21 dice que nos dará una nube para el día y una columna de fuego para la noche. 4) Más adelante dice que el calzado y el vestido no se van a envejecer durante ese tiempo de desierto. Quizás ahora entendamos que por duro que parezca nuestro desierto, Dios está en el asunto, y es misericordioso al llevarnos por ese camino en lugar del camino de la guerra.
Pues bien, en Exodo vemos otra analogía muy linda y muy práctica, cuando los Israelitas son sacados de Egipto, dice la Palabra de Dios en capítulo 13 que fueron llevados por el desierto. Todos sabemos que esa caminata les llevó 40 años, un tiempo muy largo. Ahora bien, el desierto también es una figura de las tribulaciones que los santos hemos de pasar, pero tenemos que ver bien el panorama para entender que aún esas tribulaciones o ese desierto... SON Y VIENEN CON MISERICORDIA de Dios aunque nos cueste creerlo o verlo. Miremos lo que dice Dios a los Israelitas en Exodo 13:17: "Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios NO los llevó por el camino de los filisteos, que estaba cerca, porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto".
Vamos a ver si entendimos, 1) No había otra forma de llegar a la tierra prometida de no ser cruzando el desierto. Esto nos indica que todo aquél que prentende ser salvo sin tener problemas NO ha entendido los propósitos de Dios, y por lo tanto, NUNCA llegará a la tierra prometida. 2) Sentimos que los tiempos de penas, de sufrimiento, de limitaciones son largos pero el Señor en su misericordia nos los está cambiando por un tiempo de guerra, en otras palabras por si no hemos entendido, existe otro camino que el que estamos pasando pero es MAS duro, y el Señor, aunque éste nos parezca difícil sabe que es más transitable para nosotros. 3) El Señor nos va a proveer de lo necesario para que pasemos éste desierto en lugar de esa guerra, sino veamos cómo en el verso 21 dice que nos dará una nube para el día y una columna de fuego para la noche. 4) Más adelante dice que el calzado y el vestido no se van a envejecer durante ese tiempo de desierto. Quizás ahora entendamos que por duro que parezca nuestro desierto, Dios está en el asunto, y es misericordioso al llevarnos por ese camino en lugar del camino de la guerra.
jueves, 11 de junio de 2009
Ceñidos vuestros lomos, velando...
Cuando Lucas (12:35-40) nos narra el famoso "Sermón del Monte" vemos que nos hace una ampliación de los conceptos que nos emite Mateo, vemos cómo nos indica que tenemos que ser "siervos vigilantes y no descuidados". Para ello nos señala enfáticamente que vivamos con los lomos ceñidos y velando. ¿Qué podría estarnos diciendo Lucas?
Si nosotros analizamos la historia antigua del pueblo de Dios, veremos cómo esas mismas expresiones fueron utilizadas por Dios cuando se dirigió a Moisés, para que avisara al pueblo Israelita cómo debía prepararse para celebrar la Pascua antes de su èxodo de Egipto. Veamos Exodo 12:1-11: Dice: "Este mes, os será por principio de los meses (verso 2); el día diez escogerán un cordero, y será uno por familia (verso 3); el animal será sin defecto y macho de un año (verso 5); tomarán la sangre y la pondrán en los postes y en los dinteles de las puertas (verso 7); comerán la carne asada y con panes sin levadura y con hiervas amargas (verso 8); ninguna parte la comerán cocida ni cruda (verso 9); no dejarán nada de él (verso 10); y lo comerán CEÑIDOS VUESTROS LOMOS, VUESTRO CALZADO PUESTO, VUESTRO BORDON EN LA MANO, Y APRESURADAMENTE... en otras palabras VELANDO (verso 11).
Dios es bueno, inmensamente bueno, quizás por ello es que en nuestras mentes pensamos que EL es incapaz de castigar a alguien "solamente" porque olvidó algún detalle. No nos equivoquemos, Dios es bueno, es inmensamente misericordioso también, pero cuando en la historia EL dió instrucciones precisas los que no las cumplieron simplemente murieron en el camino. Entiéndase los que no marcaron los dinteles de las puertas con sangre, entiéndase la mujer de Lot cuando volvió sus ojos para ver lo que se les había prohibido ver, entiéndase Saúl cuando no quiso matar a todos los filisteos, etc. No debe sorprendernos pues, que Dios desee que seamos siervos que están prestos a partir con EL en cualquier momento, pero estando vigilantes y preparados.
Si nosotros analizamos la historia antigua del pueblo de Dios, veremos cómo esas mismas expresiones fueron utilizadas por Dios cuando se dirigió a Moisés, para que avisara al pueblo Israelita cómo debía prepararse para celebrar la Pascua antes de su èxodo de Egipto. Veamos Exodo 12:1-11: Dice: "Este mes, os será por principio de los meses (verso 2); el día diez escogerán un cordero, y será uno por familia (verso 3); el animal será sin defecto y macho de un año (verso 5); tomarán la sangre y la pondrán en los postes y en los dinteles de las puertas (verso 7); comerán la carne asada y con panes sin levadura y con hiervas amargas (verso 8); ninguna parte la comerán cocida ni cruda (verso 9); no dejarán nada de él (verso 10); y lo comerán CEÑIDOS VUESTROS LOMOS, VUESTRO CALZADO PUESTO, VUESTRO BORDON EN LA MANO, Y APRESURADAMENTE... en otras palabras VELANDO (verso 11).
Dios es bueno, inmensamente bueno, quizás por ello es que en nuestras mentes pensamos que EL es incapaz de castigar a alguien "solamente" porque olvidó algún detalle. No nos equivoquemos, Dios es bueno, es inmensamente misericordioso también, pero cuando en la historia EL dió instrucciones precisas los que no las cumplieron simplemente murieron en el camino. Entiéndase los que no marcaron los dinteles de las puertas con sangre, entiéndase la mujer de Lot cuando volvió sus ojos para ver lo que se les había prohibido ver, entiéndase Saúl cuando no quiso matar a todos los filisteos, etc. No debe sorprendernos pues, que Dios desee que seamos siervos que están prestos a partir con EL en cualquier momento, pero estando vigilantes y preparados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)