Nunca se ha preguntado usted, ¿Si Jesús vino del cielo para estar tres años y medio con sus discípulos, sin haber tenido antes un lazo de unión con ellos, por qué luego de resucitar y sabiendo que solamente le quedaban cuarenta días sobre la faz de la tierra, no los pasó con ellos, sino que se presentaba esporádicamente a ellos? Cuesta pensar qué, luego de haber hecho un vínculo, no sólo de amistad sino de amor, no haya querido pasar todas las horas de los cuarenta días con ellos ¿Por qué?
La respuesta, creemos, está en el libro de Hechos (1:4-7). Momentos antes de la ascención de Jesús al cielo. Hay un grupo muy pequeño de personas con él, supuestamente están todos los discípulos, y uno de ellos le pregunta: ¿Señor, restaurarás el reino de Israel en éste tiempo?. Imagínese usted el pensamiento de los discípulos en ESE momento preciso. Ya les había pasado un poco el temor de ser tomados prisioneros como su Maestro; ya les había dado confianza el ver que no era un fantasma lo que miraban sino era realmente su Señor; y rondaba en sus cabecitas el hecho de que su Maestro, su Señor, realmente sí las podía, pues no solamente había resucitado a otras gentes sino ahora había resucitado EL mismo. ¿Quién puede vencer a la muerte y no puede vencer a un batallón de soldados que tiene tomado el reino?
Si Jesús hubiese estado todas las horas de todos los cuarenta días con ellos, los discípulos jamás hubieran entendido que no era ese el momento para que Jesús tomara el reino. Y, aunque Jesús pagó el precio en la cruz, y, aunque el sacrificio de Jesús es suficiente para cubrir los pecados de todos; el plan de Dios no había terminado, según nos dice Pablo: faltaban algunos sufrimientos para que ese reino fuera tomado de una vez y para siempre (vea Colosenses 1:24). Y ¿Por qué?. Simplemente porque lo que no nos cuesta no lo apreciamos. No es que tengamos qué pagar el precio, eso ya lo hizo Jesús. Es simplemente para que nos "identifiquemos" con EL. Por eso es que creemos que Jesús no convivió los cuarenta días con sus discípulos, éstos hubieran creído con más ánimo que el reino iba a ser restaurado de inmediato.
viernes, 23 de octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
Dadles vosotros de comer.
Siempre nos ha parecido en lo personal, muy curioso que Jesús vino para una misión por demás espiritual, el hecho de dar a la humanidad una oportunidad de salvarse de las consecuencias del pecado. Sin embargo, siempre estuvo pendiente de que la gente que lo rodeaba tuviera qué comer en lo material. Parececiera algo tan intrascendente, o, algo tan trivial comparado con la vida eterna, pero es un hecho que estuvo pendiente de la comida. Eso nos debiéra de dar una lección.
Cuatro mil personas lo siguen durante una jornada de predica, y Jesús les da de comer (Marcos 8:9); luego son cinco mil sin contar mujeres y niños y también piensa que antes de despedirlos, hay que darles de comer (Mateo 13.21). Piensa en la Pascua y lo primero que piensa es en un lugar seguro para comer (Marcos 14:14). Jesús muere y luego de resucitar lo primero que hace cuando ve a sus discípulos por primera vez es ir y comer con ellos (Juan 21:4-5). En Mateo 25:31-45 cuando nos habla Jesús del juicio a las naciones, dice que va a premiar a algunos y castigar a los otros, porque compartieron o no comida con los pobres y necesitados.
La pregunta es ¿Siendo que Jesús venía a una misión tan importante, como lo era rescatar al hombre, por qué preocuparse tanto por la comida material? Creemos, y por ello lo predicamos y tratamos de practicar, que el compartir comida con un pobre, no sólo nos sencibiliza, nos hace recordar las grandes maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas, sino nos hace parecernos a EL con el hecho de pensar en los más necesitados. Y, como si fuera poco el darnos la oportunidad de parecernos a EL, nos da promesas de bendición por compartir con el necesitado: "A jehová le presta, quien da al pobre... y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar" (Proverbios 19:17). No nos olvidemos de dar de comer a los necesitados.
Cuatro mil personas lo siguen durante una jornada de predica, y Jesús les da de comer (Marcos 8:9); luego son cinco mil sin contar mujeres y niños y también piensa que antes de despedirlos, hay que darles de comer (Mateo 13.21). Piensa en la Pascua y lo primero que piensa es en un lugar seguro para comer (Marcos 14:14). Jesús muere y luego de resucitar lo primero que hace cuando ve a sus discípulos por primera vez es ir y comer con ellos (Juan 21:4-5). En Mateo 25:31-45 cuando nos habla Jesús del juicio a las naciones, dice que va a premiar a algunos y castigar a los otros, porque compartieron o no comida con los pobres y necesitados.
La pregunta es ¿Siendo que Jesús venía a una misión tan importante, como lo era rescatar al hombre, por qué preocuparse tanto por la comida material? Creemos, y por ello lo predicamos y tratamos de practicar, que el compartir comida con un pobre, no sólo nos sencibiliza, nos hace recordar las grandes maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas, sino nos hace parecernos a EL con el hecho de pensar en los más necesitados. Y, como si fuera poco el darnos la oportunidad de parecernos a EL, nos da promesas de bendición por compartir con el necesitado: "A jehová le presta, quien da al pobre... y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar" (Proverbios 19:17). No nos olvidemos de dar de comer a los necesitados.
martes, 20 de octubre de 2009
Caminar con integridad.
Qué agradable cuando una persona llega a algún lugar y se encuentra con una situación como la que sigue: Disculpe señorita ¿estará el señor Pérez? Sí, ¿de parte de quién? De Armando González por favor. Luego, entra el señor González y cuando le ven las facciones físicas pregunta el señor Pérez, perdone, usted no será pariente de don Alejandro González. Sí, por supuesto. Y la otra persona inicia una cadena de buenos recuerdos y de muchas alabranzas del tal Alejandro González. ¿Por qué? Pues porque don Alejandro González fue una persona íntegra, respetuosa, educada, que no le faltaba el respeto a ninguno, aún y cuando en la escala social alguno estuviere en las esferas menores éste lo trató con dignidad, etc.
Dice la Escritura en Proverbios 20:7: "Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él". Qué paz, qué tranquilidad y qué dicha es entrar a un lugar y no tener que bajar la cabeza porque uno de nuestros antepasados cercanos, fuera una persona no agradable o indeciable. Sino al contrario, ser bien recibido sin haber uno hecho nada, porque otro que nos antecedió hizo lo correcto. Esto es lo que Dios espera de todos sus hijos, ese es el compromiso que tenemos como creyentes. A donde vayamos, dejar de una u otra forma, el nombre de Dios y por ende, el de nosotros en alto.
Qué desagradable ha de ser entrar a un lugar, y sin haber provocado nada ser desechado solamente porque uno de los nuestros cuando estuvo allí, faltó a su palabra, hizo cometió abuso, o, no cumplió con su deber. Como hijos de Dios que nos decimos llamar, son situaciones que debemos evitar, y para ello, debemos luchar por vivir íntegramente.
Dice la Escritura en Proverbios 20:7: "Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él". Qué paz, qué tranquilidad y qué dicha es entrar a un lugar y no tener que bajar la cabeza porque uno de nuestros antepasados cercanos, fuera una persona no agradable o indeciable. Sino al contrario, ser bien recibido sin haber uno hecho nada, porque otro que nos antecedió hizo lo correcto. Esto es lo que Dios espera de todos sus hijos, ese es el compromiso que tenemos como creyentes. A donde vayamos, dejar de una u otra forma, el nombre de Dios y por ende, el de nosotros en alto.
Qué desagradable ha de ser entrar a un lugar, y sin haber provocado nada ser desechado solamente porque uno de los nuestros cuando estuvo allí, faltó a su palabra, hizo cometió abuso, o, no cumplió con su deber. Como hijos de Dios que nos decimos llamar, son situaciones que debemos evitar, y para ello, debemos luchar por vivir íntegramente.
lunes, 19 de octubre de 2009
Todo lo que se logra con el temor de Jehová..
Debido a que la biblia fue escrita en un idioma diferente al nuestro, en muchas ocasiones no entendemos exactamente lo que la misma nos quieren decir. Por ejemplo, cuando nosotros decimos el verbo "conocer", entendemos que por ejemplo no teníamos conocimiento de alguien o de algo y ahora sí lo tenemos. En el idioma hebreo y en el griego es diferente. Un ejemplo, cuando en Mateo 1 y verso 24 y 25 se escribe que José no "conoció" a María sino hasta que dió a luz a su Hijo primogénito (o sea refiriéndose a Jesús), no se está refiriendo a que alguien se la presentó o que él mismo se fue a presentar. Sino a que tuvo ya una vida de marido y mujer y de esa relación nacieron los (al menos seis) hijos mencionados en Mateo 13:55. Si usted es católico y tiene una biblia versión Nacar Colunga, o una Félix Torres Amat, leerá en ese verso lo siguiente: "Y José no conoció o toco a María sino hasta después que dio a luz a su Hijo primogénito".
De la misma manera cuando se nos menciona el "temor de Jehová", no se nos está diciendo que le tengamos "miedo o pánico", sino se nos está incitando a que tengamos una "reverencia o un respeto especial". Y esa reverencia o respeto especial será la que haga la diferencia entre nosotros y los que no son de la casa de Dios. Veamos algunos ejemplos de lo que nos habla la escritura: Proverbios 10:27 "El temor de Johová aumentará los días, más los años de los impíos serán cortados". Proverbios 14:27: "El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte". Proverbios 16:6: "Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal". Proverbios 1:5 "El temor de Jehová nos lleva al conocimiento de EL mismo".
Como vemos, no es lo mismo tenerle pánico o miedo a Dios que tenerle reverencia o respeto, mientras que los primeros nos llevan a alejarnos de Dios por lo que pudiera hacernos, los segundos nos acercan a El para recibir lo que necesitamos recibir de EL para ser transformados. Pues o recibimos de Dios o recibimos del enemigo de Dios, y eso, es una gran diferencia.
De la misma manera cuando se nos menciona el "temor de Jehová", no se nos está diciendo que le tengamos "miedo o pánico", sino se nos está incitando a que tengamos una "reverencia o un respeto especial". Y esa reverencia o respeto especial será la que haga la diferencia entre nosotros y los que no son de la casa de Dios. Veamos algunos ejemplos de lo que nos habla la escritura: Proverbios 10:27 "El temor de Johová aumentará los días, más los años de los impíos serán cortados". Proverbios 14:27: "El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte". Proverbios 16:6: "Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal". Proverbios 1:5 "El temor de Jehová nos lleva al conocimiento de EL mismo".
Como vemos, no es lo mismo tenerle pánico o miedo a Dios que tenerle reverencia o respeto, mientras que los primeros nos llevan a alejarnos de Dios por lo que pudiera hacernos, los segundos nos acercan a El para recibir lo que necesitamos recibir de EL para ser transformados. Pues o recibimos de Dios o recibimos del enemigo de Dios, y eso, es una gran diferencia.
domingo, 18 de octubre de 2009
¿De qué estamos llenando nuestros vasos?
Un vaso de agua nos quita la sed, un vaso de cualquier agua gaseosa nos puede hidratar en un momento dado, pero un vaso de cerveza dice la escritura que nos vuelve alborotadores (Proverbios 20:1 en donde en algunas versiones dice sidra en lugar de cerveza). Pero ¿A qué viene todo esto?
A lo que viene es que Dios nos mira a cada uno de sus hijos como "vasos". Y anoche, debido a que el juego de beis duró cinco horas y había iniciado tarde, cambiando canales comprobamos que, al menos el día sábado por la noche, la programación de los canales es no solamente absoluta sino exageradamente para adultos. La pornografía y la depravación son altamente explícitas, con riesgo de que muchos niños vean indefectiblemente lo que ni siquiera los adultos debemos o debiéramos ver. En un manual o anuncio de dietas pudimos leer lo siguiente: "Somos lo que comemos". Si usted come mucha azúcar, se convertirá en un diabético; si usted come mucha comida con grasa, se convertirá en una persona obesa; si uste no come, se convertirá en un anémico o anoréxico. Si comemos pecado, tarde o temprano nos convertiremos en pecado.
Dios quiere que seamos "vasos" útiles, pero cómo lo podremos alcanzar si lo que comemos es pecado. Cómo podemos ser utilizados por Dios si llenamos nuestro vaso con basura en lugar de llenarlo con la Palabra de Dios. Pablo en el libro que escribió a los creyentes en Roma les dice: "Hay vasos de ira que Dios a preparado para la destrucción, pero hay vasos de misericordia, que El mismo preparó con anticipación para su gloria" (ver Romanos 9:22-23). En 2da. de Timoteo 2:20 se nos dice que en una misma casa (en éste caso la Casa de Dios), existen vasos (en algunas versiones dice utencilios)y que unos son para honra pero otros son para usos viles. Ahora bien, si Pedro en su 1era. epístola capítulo 4 y verso 17 nos dice que: "Es necesario que los juicios, al final de los tiempos, inicien por casa", la pregunta obligada es ¿De qué estamos llenando nuestros vasos, de honra o de vileza? Pues por lo que dice la escritura misma, TODOS esos vasos estamos dentro de la Casa de Dios, pero unos sérán bendecidos y los otros no. Meditemos.
A lo que viene es que Dios nos mira a cada uno de sus hijos como "vasos". Y anoche, debido a que el juego de beis duró cinco horas y había iniciado tarde, cambiando canales comprobamos que, al menos el día sábado por la noche, la programación de los canales es no solamente absoluta sino exageradamente para adultos. La pornografía y la depravación son altamente explícitas, con riesgo de que muchos niños vean indefectiblemente lo que ni siquiera los adultos debemos o debiéramos ver. En un manual o anuncio de dietas pudimos leer lo siguiente: "Somos lo que comemos". Si usted come mucha azúcar, se convertirá en un diabético; si usted come mucha comida con grasa, se convertirá en una persona obesa; si uste no come, se convertirá en un anémico o anoréxico. Si comemos pecado, tarde o temprano nos convertiremos en pecado.
Dios quiere que seamos "vasos" útiles, pero cómo lo podremos alcanzar si lo que comemos es pecado. Cómo podemos ser utilizados por Dios si llenamos nuestro vaso con basura en lugar de llenarlo con la Palabra de Dios. Pablo en el libro que escribió a los creyentes en Roma les dice: "Hay vasos de ira que Dios a preparado para la destrucción, pero hay vasos de misericordia, que El mismo preparó con anticipación para su gloria" (ver Romanos 9:22-23). En 2da. de Timoteo 2:20 se nos dice que en una misma casa (en éste caso la Casa de Dios), existen vasos (en algunas versiones dice utencilios)y que unos son para honra pero otros son para usos viles. Ahora bien, si Pedro en su 1era. epístola capítulo 4 y verso 17 nos dice que: "Es necesario que los juicios, al final de los tiempos, inicien por casa", la pregunta obligada es ¿De qué estamos llenando nuestros vasos, de honra o de vileza? Pues por lo que dice la escritura misma, TODOS esos vasos estamos dentro de la Casa de Dios, pero unos sérán bendecidos y los otros no. Meditemos.
sábado, 17 de octubre de 2009
No apaguéis el Espíritu.
Cuando Pablo se despide en su primera carta a los Tesalonicenses en el capítulo 5 les dice entre otros consejos: estad siempre gozosos, orad sin cesar, dad gracias por todo, y luego, NO APAGUEIS EL ESPIRITU. ¿Cómo podría alguien apagar el Espíritu?
Primero iniciemos diciendo que desde el punto de vista que Espíritu fue puesto con mayúsculas, es porque no se está refiriendo a un espíritu cualquiera sino al Espíritu Santo o sea el Espíritu de Dios. Está hablando pues, de que no apaguemos aquél Espíritu que Dios nos da a cada uno "POR" medida, según nos lo narra Juan en el capítulo 3 y verso 34. Luego, entonces lo que Pablo les estaba recomendando a los Tesalonicenses, y por ende, a nosotros, es que cuidemos ese Espíritu para que no se aparte de nosotros y tengamos quién nos cuide y quien nos guíe.
¿Cómo lo cuidamos? Pablo en Gálatas 5:19-20 nos dice que es lo que NO le agrada al Espíritu: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y todo lo que es "semejante" a esto. Si nos ponemos a practicar todo lo anterior o parte de ello, estamos apagando el Espíritu y lógicamente, tendremos consecuencias contrarias a las bendiciones de Dios.
Primero iniciemos diciendo que desde el punto de vista que Espíritu fue puesto con mayúsculas, es porque no se está refiriendo a un espíritu cualquiera sino al Espíritu Santo o sea el Espíritu de Dios. Está hablando pues, de que no apaguemos aquél Espíritu que Dios nos da a cada uno "POR" medida, según nos lo narra Juan en el capítulo 3 y verso 34. Luego, entonces lo que Pablo les estaba recomendando a los Tesalonicenses, y por ende, a nosotros, es que cuidemos ese Espíritu para que no se aparte de nosotros y tengamos quién nos cuide y quien nos guíe.
¿Cómo lo cuidamos? Pablo en Gálatas 5:19-20 nos dice que es lo que NO le agrada al Espíritu: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y todo lo que es "semejante" a esto. Si nos ponemos a practicar todo lo anterior o parte de ello, estamos apagando el Espíritu y lógicamente, tendremos consecuencias contrarias a las bendiciones de Dios.
viernes, 16 de octubre de 2009
He aquí el sembrador salió a sembrar...
En el libro de Mateo en el capítulo 13, vemos varios ejemplos de lo que los eruditos han dado en llamar: "El capítulo de las parpabolas del reino". ¿Qué es una parábola? Una parábola es una anégdota material que una persona expone, para darnos una explicación o lección espiritual. Durante mucho tiempo se pensó que eran "historias" pero con el estudio minucioso se descubrió que cuando se trata de una hisotoria, se nos dan nombres. Ejemplo muy claro de ello, es la narración que Cristo nos hace del rico y de "Lázaro" en Lucas 16.
El caso es que, en Mateo 13, vemos que Cristo, por medio de varias parábolas nos muestra varias lecciones espirituales. Primero nos dice que: La Palabra de Dios es como una semilla, y dependiendo en el terreno que ésta caiga, así será su fruto. Es más, si cae junto al camino, si cae en pedregales, o, si cae en tierra poco profunda... muere. ¿Qué lección nos dan éstos tres ejemplos? Simplemente, que hay personas que oyen de Jesús pero no lo entienden, por lo que ésto no les basta para ser salvos; que hay personas "dicen que siguen" a Jesús por un tiempo pero que el enemigo les roba la bendición de la salvación; y que hay personas que no soportan las pruebas, porque les han enseñado otro evangelio, no el evangelio de la cruz, así, cuando vienen las penas, las angustias, los sufrimientos, se apartan porque ellos oyeron y siguieron el evangelio de paz, poder y prosperidad.
¿Quiénes son salvos entonces? Aquellos en los cuales la semilla, o sea, la Palabra, cae en buena tierra. Aquellos en los cuales cuando alguien riega un poco sobre ellos, la semilla tiene el lugar, la profundidad y la humedad necesarias para nacer, crecer, y llegar a dar fruto. Algunos daremos poco fruto, otros darán un poco más de fruto, pero algunos darán mucho fruto. Eso es lo que diferencia a las semillas buenas de las regulares y de las poco buenas... la clase de fruto que dan. Si usted analiza bien cada una de las parábolas, entenderá muchas lecciones, como por ejemplo ¿Por qué Cristo hablaba por parábolas y no claramente? Sencillo, para que algunos NO entendieran. Difícil o imposible de creer pero El mismo lo dijo, vea Mateo 13:11-12. Es más, si se toma un tiempo para leer Marcos 8:10-12 verá algo más duro todavía: Cristo dice: Para que NO entiendan, para que NO vean, para que sus pecados NO les sean perdonados y (si está de pie, siéntese)PARA QUE NO SEAN SALVOS. Ups...
El caso es que, en Mateo 13, vemos que Cristo, por medio de varias parábolas nos muestra varias lecciones espirituales. Primero nos dice que: La Palabra de Dios es como una semilla, y dependiendo en el terreno que ésta caiga, así será su fruto. Es más, si cae junto al camino, si cae en pedregales, o, si cae en tierra poco profunda... muere. ¿Qué lección nos dan éstos tres ejemplos? Simplemente, que hay personas que oyen de Jesús pero no lo entienden, por lo que ésto no les basta para ser salvos; que hay personas "dicen que siguen" a Jesús por un tiempo pero que el enemigo les roba la bendición de la salvación; y que hay personas que no soportan las pruebas, porque les han enseñado otro evangelio, no el evangelio de la cruz, así, cuando vienen las penas, las angustias, los sufrimientos, se apartan porque ellos oyeron y siguieron el evangelio de paz, poder y prosperidad.
¿Quiénes son salvos entonces? Aquellos en los cuales la semilla, o sea, la Palabra, cae en buena tierra. Aquellos en los cuales cuando alguien riega un poco sobre ellos, la semilla tiene el lugar, la profundidad y la humedad necesarias para nacer, crecer, y llegar a dar fruto. Algunos daremos poco fruto, otros darán un poco más de fruto, pero algunos darán mucho fruto. Eso es lo que diferencia a las semillas buenas de las regulares y de las poco buenas... la clase de fruto que dan. Si usted analiza bien cada una de las parábolas, entenderá muchas lecciones, como por ejemplo ¿Por qué Cristo hablaba por parábolas y no claramente? Sencillo, para que algunos NO entendieran. Difícil o imposible de creer pero El mismo lo dijo, vea Mateo 13:11-12. Es más, si se toma un tiempo para leer Marcos 8:10-12 verá algo más duro todavía: Cristo dice: Para que NO entiendan, para que NO vean, para que sus pecados NO les sean perdonados y (si está de pie, siéntese)PARA QUE NO SEAN SALVOS. Ups...
jueves, 15 de octubre de 2009
Mas ellos no entendían éstas palabras...
Durante la corta estadía de Cristo con sus discípulos, muchas veces les estuvo explicando que no había venido a reinar todavía, sino que había venido para dar su vida por los demás. Expresiones como: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir" (Mateo 10:28); otra como: "Porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres" (Lucas 9:44); y otra más: "Padre, la hora ha llegado, glorifica a tu Hijo como tu Hijo te glorifica a tí" (Juan 17:1), Cristo las repitió varias veces y la palabra dice: "Mas ellos NO ENTENDIAN porque les estaba encubierto" vea Marcos 9:32; Lucas 9:45 y Lucas 18:34.
Nos cuesta pensar o creer que los mismos discipulos de Cristo no entendieran algo que era tan repetidamente expresado por su líder. Nunca en tres años y medio se pudieron dar cuenta que El Cristo no venía a reinar físicamente aún. La mejor prueba de ello, es que en una ocasión no había terminado Cristo de decirles y explicarles que había de morir, cuando ellos tuvieron ésta discusión: ¿Quién sería el mayor de ellos? No estaban hablando de la edad de nadie créalo, estaban hablando ni más ni menos que de posiciones en el Reino de Dios (vea Lucas 9:45). Cristo les está diciendo: "Haced que os penetren bien éstas palabras en los oídos, porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres" vea Lucas 9:44; y lo primero que se ponen a discutir es ¿Quién tendrá el mejor o mayor ministerio en el Reino?
Si a los apóstoles les costaba entender a Cristo habiendo caminado con El físicamente durante tres años y medio, cuánto más a nosotros que lo conocemos sólo espiritualmente. Sin embargo, El es justo y fiel, por ello nos permite entender lo que más nos urge, lo que más necesitamos para el diario vivir. Si de algo podemos estar seguros, es que nunca nos dejará en tinieblas o en duda acerca de lo que más nos urge conocer.
Nos cuesta pensar o creer que los mismos discipulos de Cristo no entendieran algo que era tan repetidamente expresado por su líder. Nunca en tres años y medio se pudieron dar cuenta que El Cristo no venía a reinar físicamente aún. La mejor prueba de ello, es que en una ocasión no había terminado Cristo de decirles y explicarles que había de morir, cuando ellos tuvieron ésta discusión: ¿Quién sería el mayor de ellos? No estaban hablando de la edad de nadie créalo, estaban hablando ni más ni menos que de posiciones en el Reino de Dios (vea Lucas 9:45). Cristo les está diciendo: "Haced que os penetren bien éstas palabras en los oídos, porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres" vea Lucas 9:44; y lo primero que se ponen a discutir es ¿Quién tendrá el mejor o mayor ministerio en el Reino?
Si a los apóstoles les costaba entender a Cristo habiendo caminado con El físicamente durante tres años y medio, cuánto más a nosotros que lo conocemos sólo espiritualmente. Sin embargo, El es justo y fiel, por ello nos permite entender lo que más nos urge, lo que más necesitamos para el diario vivir. Si de algo podemos estar seguros, es que nunca nos dejará en tinieblas o en duda acerca de lo que más nos urge conocer.
miércoles, 14 de octubre de 2009
¿Conoceremos los tiempos del fin?
Pablo en 1era. de Tesalonicenses capítulo 5 y versos 1 a 5 nos habla de cómo o quiénes reconocerán los tiempos del fin. Allí, el nos explica que para los justos, para los hombres de Dios no habrá necesidad de explicaciones, pues Dios les permitirá discernir las señales que anuncian su venida, nos explica que habrá en el mundo un personaje que su hablar será andar "diciendo": paz y tranquilidad, pero que el hecho de que lo andará diciendo no es que la alcance, y que en esos días la destrucción será repentina; nos explica también que ese día será de tinieblas para los injustos pero de luz para los justos.
En Isaías 46:10 Dios por medio del profeta nos dejó escrito: "Yo soy Jehová, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antiguedad lo que aún no se ha hecho". Y cuando Jesús caminó por ésta tierra, un día discutiendo con los religisos les explicó: "La generación mala y adúltera (refiriéndose a los impíos, y es de tomar nota que les estaba hablando a los religiosos viéndolos como tales), demanda señal, pero señal no les será dada, sino la señal del profeta Jonás" (Mateo 12:39). Y ¿Cuál fue la señal del profeta Jonás?. Nos dice el libro de Jonás en el capítulo 3 y versos 4 y 5 que: "Cuando el profeta predicó en Nínive, éstos se arrepintieron y se volvieron a Dios y hasta ayunaron". ¿Será entonces una conversión masiva la señal?
Jesús nos explica lo que la señal es en realidad: Mateo 12:43-45: "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugars secos, buscando reposo y no lo haya, entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega la haya desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando moran allí; y el postrer estado de aquél hombre viene a ser peor que le primero. Así también acontecerá a ésta generación". ¿No será que la señal de Jonás, es que muchos están entrando a la iglesia de Jesucristo, no por la intención de acercarse a Dios para adorarlo y ver qué le dan, sino de adorarlo para ver qué consiguen de él? ¿No serán esos siete espíritus malignos, representación de los pecados de ésta mala y adúltera generación acercándose a Dios con obscuras intenciones? Pablo dijo: MAS VOSOTROS, NO SOIS DE LAS TINIEBLAS PARA QUE AQUEL DIA OS SORPRENDA COMO LADRÓN". Meditemos.
En Isaías 46:10 Dios por medio del profeta nos dejó escrito: "Yo soy Jehová, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antiguedad lo que aún no se ha hecho". Y cuando Jesús caminó por ésta tierra, un día discutiendo con los religisos les explicó: "La generación mala y adúltera (refiriéndose a los impíos, y es de tomar nota que les estaba hablando a los religiosos viéndolos como tales), demanda señal, pero señal no les será dada, sino la señal del profeta Jonás" (Mateo 12:39). Y ¿Cuál fue la señal del profeta Jonás?. Nos dice el libro de Jonás en el capítulo 3 y versos 4 y 5 que: "Cuando el profeta predicó en Nínive, éstos se arrepintieron y se volvieron a Dios y hasta ayunaron". ¿Será entonces una conversión masiva la señal?
Jesús nos explica lo que la señal es en realidad: Mateo 12:43-45: "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugars secos, buscando reposo y no lo haya, entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega la haya desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando moran allí; y el postrer estado de aquél hombre viene a ser peor que le primero. Así también acontecerá a ésta generación". ¿No será que la señal de Jonás, es que muchos están entrando a la iglesia de Jesucristo, no por la intención de acercarse a Dios para adorarlo y ver qué le dan, sino de adorarlo para ver qué consiguen de él? ¿No serán esos siete espíritus malignos, representación de los pecados de ésta mala y adúltera generación acercándose a Dios con obscuras intenciones? Pablo dijo: MAS VOSOTROS, NO SOIS DE LAS TINIEBLAS PARA QUE AQUEL DIA OS SORPRENDA COMO LADRÓN". Meditemos.
martes, 13 de octubre de 2009
¿Tiene usted un seguro?
Constantemente vemos en las carreteras unos páneles que tienen la publicidad de los seguros a los cuales representan, todos los días hay accidentes de tránsito, por lo que las compañías aseguradoras se han visto en la necesidad de movilizar sus oficinas, por ello el incremento de éstos páneles.
Hoy en día, si uno no posee un seguro de accidentes ya sea completo o contra terceros, corre el riesgo de ir a prisión, embargarse o quedarse sin nada debido a un accidente. Es por ello que los seguros son más necesarios que nada hoy en día. Existen seguros para automóviles, seguros de vida para las personas, seguros de salud, seguros contra terremotos, etc. y cada uno, se ocupa de asegurar lo que más aprecia por si se diera el caso de una tragedia poder recuperarlo o restaurarlo. Pero, curiosamente, el UNICO seguro espiritual que tenemos para después de nuestra muerte, no muchos lo quieren tomar. Ese seguro se llama CRISTO, cuando Cristo vino a la tierra, vino para dar su vida por nosotros, para que nosotros tuviéramos un seguro espiritual al morir, vea Juan 3:16.
Lamentablemente el hombre de hoy no le da casi ninguna importancia a ese seguro espiritual, asegura sus bienes más preciosos, asegura su vida, sus joyas, su casa, y hasta compra un seguro para que lo entierren, pero no muchos piensan en un seguro espiritual para saber a dónde ir luego de su entierro. Cristo, el Hijo de Dios, al convertirse en Jesús el Hijo del Hombre, vino a nosotros para que tuviéramos un seguro espiritual, y cuando muriéramos, fuéramos con EL al reino de los cielos con su Padre. La póliza es gratis, ciertamente hay que padecer algunos dolores como pago de las primas, pero vale la pena pagar el precio dijo Pablo, sí, vale la pena pagar los dolores que aún faltan en el cuerpo de Cristo para estar con El y su Padre, toda la eternidad. ¿Tiene usted ya, ese seguro?
Hoy en día, si uno no posee un seguro de accidentes ya sea completo o contra terceros, corre el riesgo de ir a prisión, embargarse o quedarse sin nada debido a un accidente. Es por ello que los seguros son más necesarios que nada hoy en día. Existen seguros para automóviles, seguros de vida para las personas, seguros de salud, seguros contra terremotos, etc. y cada uno, se ocupa de asegurar lo que más aprecia por si se diera el caso de una tragedia poder recuperarlo o restaurarlo. Pero, curiosamente, el UNICO seguro espiritual que tenemos para después de nuestra muerte, no muchos lo quieren tomar. Ese seguro se llama CRISTO, cuando Cristo vino a la tierra, vino para dar su vida por nosotros, para que nosotros tuviéramos un seguro espiritual al morir, vea Juan 3:16.
Lamentablemente el hombre de hoy no le da casi ninguna importancia a ese seguro espiritual, asegura sus bienes más preciosos, asegura su vida, sus joyas, su casa, y hasta compra un seguro para que lo entierren, pero no muchos piensan en un seguro espiritual para saber a dónde ir luego de su entierro. Cristo, el Hijo de Dios, al convertirse en Jesús el Hijo del Hombre, vino a nosotros para que tuviéramos un seguro espiritual, y cuando muriéramos, fuéramos con EL al reino de los cielos con su Padre. La póliza es gratis, ciertamente hay que padecer algunos dolores como pago de las primas, pero vale la pena pagar el precio dijo Pablo, sí, vale la pena pagar los dolores que aún faltan en el cuerpo de Cristo para estar con El y su Padre, toda la eternidad. ¿Tiene usted ya, ese seguro?
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