En el momento duele, no lo podemos comprender, hacemos razonamientos, hacemos memoria para ver en dónde nos equivocamos, pensamos si fue por causa de esto o de lo otro, creemos que no lo merecíamos, que es una injusticia, ¿Cómo Dios permitió que sucediera esto?. Sí, cuando perdemos algo que nosotros consideramos muy valioso, esas son nuestras ideas o pensamientos. Pero, nunca, que Dios lo permitió para darnos algo mejor, si algún día lo entendiéramos dejaríamos de ser más materialistas y nos enfocaríamos en lo espiritual.
Abraham, vivía en la cuna de la civilización de su tiempo, el imperio del momento, la ciudad más avanzada en tecnología de su mundo, y Dios se la quita. ¡Abraham! vete de tu tierra (la cuna de la civilización y de la comodidad), de tu parentela (de lo más querido que tienes), y de la casa de tu padre (quiero que dejes la seguridad que tienes y que te arriesgues a caminar por fe en una lugar que no conoces) (Génesis 12:1-2). ¡Jacob! deja Canaán y desciende a Egipto, porque allí te guardaré saciando el hambre de toda tu gente, y yo te prometo que te regresaré a la tierra que te prometí, y entonces, te bendeciré y tu pueblo llegará a ser grande (Génesis 46:3-4).
¿Perdió usted algo? ¿Le cometieron una injustamente últimamente? ¿No recibió lo que esperaba recibir, por culpa de la maldad de otra persona?. Tenga paciencia, Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, y lo que le prometió o lo que es suyo, le será restituido y con ganancias. ¿Dijo Dios, y no cumplirá? ¿Prometió Dios y olvidará? Jamás, jamás, jamás. Pronto, en un abrir y cerrar de ojos, Dios cambiará la situación y SU JUSTICIA será imperecedera, y entonces su llanto se convertirá en gozo. Dios nunca permite que un su hijo pierda algo, si no es porque le tiene mucho más. Jesús perdió al pueblo de Israel y recibió a cambio el mundo y un remanente de Israel.
domingo, 22 de noviembre de 2009
sábado, 21 de noviembre de 2009
Hay secretos que ni a sus discípulos.
La escritura nos narra constantemente que los discípulos resolvían sus incógnitas haciéndole preguntas directas a Jesús, nos enseña la escritura que Jesús se las respondía todas. Es claro también, que no siempre sus respuestas eran directas y ellos se quedaban en ocasiones más aturdidos que entendidos.
Vemos en Mateo 24, en Marcos 13 y Lucas 21, cómo los discípulos le preguntan acerca de la destrucción del Templo, de la destrucción de la ciudad y del fin del mundo. Las respuestas del Señor no fueron en el orden de las preguntas, y es por ello, que los discípulos y muchos de nosotros aún hoy en día no entendemos sus planes. Otra situación o momento en el que vemos que los discípulos preguntan, y en el cuál, ni siquiera reciben una leve idea de los planes de Dios, es en el momento de la ascención del Señor, allí le preguntan: ¿Señor, cuándo restaurarás el reino de Israel? más la respuesta del Señor es clara: "No os toca a vosotros conocer esas razones".
Vemos con claridad pues, que hay razones que Dios permite que conozcamos y otras en las cuales EL se reserva el derecho de Rey. Quizás por ello es que nos oculta ciertas situaciones en nuestra vida, como el día de nuestra muerte, como el por qué perdimos aquella herencia, como el por qué se nos murió alguien, como el por qué nos sucedió lo que nos sucedió, etc. Es potestad de Dios permitir al hombre conocer ciertos eventos y ocultar otros, pero lo que nos corresponde a nosotros como hijos es aceptar su santa voluntad, y con eso le estaremos agradando grándemente.
Vemos en Mateo 24, en Marcos 13 y Lucas 21, cómo los discípulos le preguntan acerca de la destrucción del Templo, de la destrucción de la ciudad y del fin del mundo. Las respuestas del Señor no fueron en el orden de las preguntas, y es por ello, que los discípulos y muchos de nosotros aún hoy en día no entendemos sus planes. Otra situación o momento en el que vemos que los discípulos preguntan, y en el cuál, ni siquiera reciben una leve idea de los planes de Dios, es en el momento de la ascención del Señor, allí le preguntan: ¿Señor, cuándo restaurarás el reino de Israel? más la respuesta del Señor es clara: "No os toca a vosotros conocer esas razones".
Vemos con claridad pues, que hay razones que Dios permite que conozcamos y otras en las cuales EL se reserva el derecho de Rey. Quizás por ello es que nos oculta ciertas situaciones en nuestra vida, como el día de nuestra muerte, como el por qué perdimos aquella herencia, como el por qué se nos murió alguien, como el por qué nos sucedió lo que nos sucedió, etc. Es potestad de Dios permitir al hombre conocer ciertos eventos y ocultar otros, pero lo que nos corresponde a nosotros como hijos es aceptar su santa voluntad, y con eso le estaremos agradando grándemente.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Dos veces... porque es importante.
Nosotros cuando hablamos o damos una orden y queremos que algo se haga como nosotros deseamos, o estamos seguros que algo es importante lo hacememos saber a otros recalcaldo la orden: ¡Pero fijate bien pues! ¡Por favor, que no se te olvide poner esto o aquello allí! ¡No me lo vayas a dejar pendiente! etc. Para Dios, cuando algo es importante no hace ese tipo de exclamaciones, simplemente lo repite dos o tres veces y el entendido sabe qué es lo que Dios desea que haga.
Vemos cómo a Abraham le ofrece la tierra en donde está parado y hasta donde sus ojos alcanzan a ver y que su descendencia será incontable (Génesis 15:5-8), y más adelante le hace la misma promesa a su nieto Jacob (Génesis 32:9 y 12). Dios le dice a Moisés cómo hacer el Tabernáculo dos veces (Exodo 26 y 27 y en Exodo 36); Dios da los mandamientos y los repite también dos veces (Exodo 20 y Deuteronomio 5); Dios nos ofrece un Redentor y lo repite en casi todos los profetas mayores y menores. ¿Por qué? Porque lo que es importante para Dios, simplemente se lo repite al hombre.
Dios hablaba directa y personalmente con los antiguos, incluso con los que no eran sus muy amados, vemos cómo le habla al Tío Labán para "prevenirlo" de que no le fuera a hablar "descomedidamente" a Jacob, su amado (vea Génesis 31:29). Pero hoy, nos habla por sueños, por otras personas, por medio de un sentimiento profundo en el corazón, o por su escritura, por ello es tan importante la relación diaria y continua con EL. Así, cuando creemos o sentimos que debemos hacer algo, cuando creemos o sentimos que tenemos que ir a algún lugar, cuando creemos o sentimos que debemos hablar con alguien o de algo, debemos esperar una confirmación de parte de Dios. De lo contrario estaremos actuando con lo que consideramos nosostros "el brazo de la carne, nuestro yo" en lugar de utilizar el "brazo del espíritu, que es la voluntad perfecta de Dios".
Vemos cómo a Abraham le ofrece la tierra en donde está parado y hasta donde sus ojos alcanzan a ver y que su descendencia será incontable (Génesis 15:5-8), y más adelante le hace la misma promesa a su nieto Jacob (Génesis 32:9 y 12). Dios le dice a Moisés cómo hacer el Tabernáculo dos veces (Exodo 26 y 27 y en Exodo 36); Dios da los mandamientos y los repite también dos veces (Exodo 20 y Deuteronomio 5); Dios nos ofrece un Redentor y lo repite en casi todos los profetas mayores y menores. ¿Por qué? Porque lo que es importante para Dios, simplemente se lo repite al hombre.
Dios hablaba directa y personalmente con los antiguos, incluso con los que no eran sus muy amados, vemos cómo le habla al Tío Labán para "prevenirlo" de que no le fuera a hablar "descomedidamente" a Jacob, su amado (vea Génesis 31:29). Pero hoy, nos habla por sueños, por otras personas, por medio de un sentimiento profundo en el corazón, o por su escritura, por ello es tan importante la relación diaria y continua con EL. Así, cuando creemos o sentimos que debemos hacer algo, cuando creemos o sentimos que tenemos que ir a algún lugar, cuando creemos o sentimos que debemos hablar con alguien o de algo, debemos esperar una confirmación de parte de Dios. De lo contrario estaremos actuando con lo que consideramos nosostros "el brazo de la carne, nuestro yo" en lugar de utilizar el "brazo del espíritu, que es la voluntad perfecta de Dios".
jueves, 19 de noviembre de 2009
El nombre tenía un significado.
En la antiguedad en general, no solamente en el pueblo judío, se tenía la creencia que el "nombre implicaba el carácter de la persona", por ello era muy importante para los padres cómo llamar a sus proles. Para nosotros hoy en día, y especialmente aquí en occidente, el nombre simplemente es la herencia o la recordación de un padre, un tío muy querido, el abuelo o cualquier otro descendiente. Pero en la antiguedad no era así.
El nombre tenía un significado muy especial e implicaba, según ellos, lo que se podía esperar de la persona. Vemos cómo Adän, inició declarando que Eva sería llamada "Ishah" porque según él era "varona", pues él siendo "varón" se llamaba "Ish" (Génesis 2:23) y estaba muy consciente que de él había salido. Luego, le puso por nombre "Eva" que significa "madre de todos los vivientes" (Génesis 3:20)... como efectivamente lo fue. Abrahám le llamó "Isaac" a su hijo pues Sara se rió, cuando Dios le ofreció que iba a quedar esperando a los 90 años. "Jacob" significaba "suplantador" y eso fue lo que hizo cuando "suplantó" a su hermano Esaú para que su padre lo bendijera con la primogenitura. Esaú fue llamado después "Edom" que significa "rojo" pues cambió su primogenitura por una porción de "lentejas rojas".
Nuestro nombre pues, aparentemente implica lo que somos, el carácter que tenemos, y quizás hasta implique lo que Dios espera de nosotros. Bíblicamente se puede comprobar que los nombres de las personas los inclinaron a ser lo que fueron y ha hacer lo que hicieron. Hoy sabemos que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios quien nos guía, quien nos orienta, quien nos enseña, quien nos habla. Pero, repetimos, bíblicamente hay testimonios de lo que el nombre significaba para una persona. Por ello darle nombre a una persona lo consideraban tan importante. Meditemos.
El nombre tenía un significado muy especial e implicaba, según ellos, lo que se podía esperar de la persona. Vemos cómo Adän, inició declarando que Eva sería llamada "Ishah" porque según él era "varona", pues él siendo "varón" se llamaba "Ish" (Génesis 2:23) y estaba muy consciente que de él había salido. Luego, le puso por nombre "Eva" que significa "madre de todos los vivientes" (Génesis 3:20)... como efectivamente lo fue. Abrahám le llamó "Isaac" a su hijo pues Sara se rió, cuando Dios le ofreció que iba a quedar esperando a los 90 años. "Jacob" significaba "suplantador" y eso fue lo que hizo cuando "suplantó" a su hermano Esaú para que su padre lo bendijera con la primogenitura. Esaú fue llamado después "Edom" que significa "rojo" pues cambió su primogenitura por una porción de "lentejas rojas".
Nuestro nombre pues, aparentemente implica lo que somos, el carácter que tenemos, y quizás hasta implique lo que Dios espera de nosotros. Bíblicamente se puede comprobar que los nombres de las personas los inclinaron a ser lo que fueron y ha hacer lo que hicieron. Hoy sabemos que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios quien nos guía, quien nos orienta, quien nos enseña, quien nos habla. Pero, repetimos, bíblicamente hay testimonios de lo que el nombre significaba para una persona. Por ello darle nombre a una persona lo consideraban tan importante. Meditemos.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
No es por una religión... es por una relación con EL.
Actualemente existe el concepto de que si una persona no asiste a una congregación entonces está mal o anda mal. Se tiene el concepto de que usted tiene que estar congregado en algún lugar para poder dar cartas credenciales de que usted sí es cristiano, y además, si es ujier, maestro de biblia o líder, entonces es un buen cristiano.
De todos los patriarcas ninguno asistió a una congregación, y fue de ellos, que Dios hizo el pueblo que hoy conocemos como el pueblo del Señor; cuando Crito vino a morar como hombre sobre ésta tierra, no vino a meter más gente a las sinagogas, más bien vino a sacarlas de allí. Vea Juan capítulo 10 los primeros seis versos y verá claramente que cuando Cristo seleccionó a los suyos El entró a lo que llamaban congregación, los llama por nombre, Y LOS SACA para que le sigan porque conocen su voz. Y termina diciendo el verso 6: "Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía". Ahora lo entendemos, Cristo no llenó las sinagogas ni las llenará de nuevo, Cristo no llenó templos ni los llenará de nuevo. Una prueba de ello es que cuando venga la persecusión todos esos llamados templos quedarán vacíos.
A Nicodemo, a la Samaritana, a José de Arimatea, a sus discípulos, a todos los israelitas que lo querían seguir, Cristo les enseñó que es en ESPIRITU que se le adora, no es con religiones, ni con ritos, ni con reglamentos, ni con velas, ni con imágenes... es en ESPIRITU. Y cuando nos aconsejan que no debemos dejar de congregarnos o reunirnos, es porque debemos caminar con los que conocen a Cristo, con los que creen en Cristo y con los que practican a Cristo, simple y llanamente. Cristo predicaba al aire libre, en planzas, y en la playa; y sus discípulos iban al templo solamente para orar, pero las reuniones de la iglesia primitiva nacieron en las casas no en lujosos templos, y en los tiempos del fin que se avecinan será exactamente igual. La salvación de nuestras almas no la obtendremos por una religión sino por una relación con Dios.
De todos los patriarcas ninguno asistió a una congregación, y fue de ellos, que Dios hizo el pueblo que hoy conocemos como el pueblo del Señor; cuando Crito vino a morar como hombre sobre ésta tierra, no vino a meter más gente a las sinagogas, más bien vino a sacarlas de allí. Vea Juan capítulo 10 los primeros seis versos y verá claramente que cuando Cristo seleccionó a los suyos El entró a lo que llamaban congregación, los llama por nombre, Y LOS SACA para que le sigan porque conocen su voz. Y termina diciendo el verso 6: "Esta alegoría les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía". Ahora lo entendemos, Cristo no llenó las sinagogas ni las llenará de nuevo, Cristo no llenó templos ni los llenará de nuevo. Una prueba de ello es que cuando venga la persecusión todos esos llamados templos quedarán vacíos.
A Nicodemo, a la Samaritana, a José de Arimatea, a sus discípulos, a todos los israelitas que lo querían seguir, Cristo les enseñó que es en ESPIRITU que se le adora, no es con religiones, ni con ritos, ni con reglamentos, ni con velas, ni con imágenes... es en ESPIRITU. Y cuando nos aconsejan que no debemos dejar de congregarnos o reunirnos, es porque debemos caminar con los que conocen a Cristo, con los que creen en Cristo y con los que practican a Cristo, simple y llanamente. Cristo predicaba al aire libre, en planzas, y en la playa; y sus discípulos iban al templo solamente para orar, pero las reuniones de la iglesia primitiva nacieron en las casas no en lujosos templos, y en los tiempos del fin que se avecinan será exactamente igual. La salvación de nuestras almas no la obtendremos por una religión sino por una relación con Dios.
martes, 17 de noviembre de 2009
Uno de los milagros más grandes de nuestra era.
Milagros han habido, hay y habrán mientras el hombre esté sobre la faz de la tierra, pero así como ayer vimos los milagros de fertilidad en Sara, Rebeca y Raquel, que fueran las raíces del pueblo de Dios. Hoy mencionaremos que uno de los milagros más grandes que la humanidad verá en los últimos tiempos es la fertilidad en la "verdadera Iglesia de Jesucristo", que por cierto no es la que hoy creemos ver.
Hablándo metafóricamente de la iglesia le dijo Dios a Israel como nación: "Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz, levanta canción y da voces de júbilo; LA QUE NUNCA ESTUVO DE PARTO, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová" (Isaías 54:1). Dios sabía, como creador y constructor del mundo, del hombre, de su pueblo y de la iglesia, que serían muchos los llamados pero poco los escogidos. Que los hijos del mal serían muchísimos más que los hijos del bien. Que para los hijos del mal todo sería mucho más fácil que para los hijos del bien. Y, es más, que los hijos del mal se infiltrarían en la congregación de los hijos del bien (vea 1era. de Juan 2:18).
Dios sabía que ancho es el camino a la perdición y que angosto el que nos lleva a EL. Que debido a la facilidad que nos brinda el mal para vivir y para actuar, el camino de la salvación y la santificación sería tan difícil como que una estéril de a luz. Ayer vimos que en el Antiguo Testamento Dios hizo varios milagros de fertilidad en las mujeres estériles de su pueblo, hoy podemos decir que en el Nuevo Testamento solamente se mencionan dos: Isabel la madre de Juan el Bautista (Lucas 1:7): y Sión o sea la iglesia de Jesucristo (Gálatas 4:27) y siempre en relación a Isaías 54:1. La verdadera Iglesia de Jesucristo está por salir de esa esterilidad en la que el hombre la ha metido, y pronto, muy pronto el Señor mismo vendrá a dejarla limpia, pura, sin mancha y sin arruga.
Hablándo metafóricamente de la iglesia le dijo Dios a Israel como nación: "Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz, levanta canción y da voces de júbilo; LA QUE NUNCA ESTUVO DE PARTO, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová" (Isaías 54:1). Dios sabía, como creador y constructor del mundo, del hombre, de su pueblo y de la iglesia, que serían muchos los llamados pero poco los escogidos. Que los hijos del mal serían muchísimos más que los hijos del bien. Que para los hijos del mal todo sería mucho más fácil que para los hijos del bien. Y, es más, que los hijos del mal se infiltrarían en la congregación de los hijos del bien (vea 1era. de Juan 2:18).
Dios sabía que ancho es el camino a la perdición y que angosto el que nos lleva a EL. Que debido a la facilidad que nos brinda el mal para vivir y para actuar, el camino de la salvación y la santificación sería tan difícil como que una estéril de a luz. Ayer vimos que en el Antiguo Testamento Dios hizo varios milagros de fertilidad en las mujeres estériles de su pueblo, hoy podemos decir que en el Nuevo Testamento solamente se mencionan dos: Isabel la madre de Juan el Bautista (Lucas 1:7): y Sión o sea la iglesia de Jesucristo (Gálatas 4:27) y siempre en relación a Isaías 54:1. La verdadera Iglesia de Jesucristo está por salir de esa esterilidad en la que el hombre la ha metido, y pronto, muy pronto el Señor mismo vendrá a dejarla limpia, pura, sin mancha y sin arruga.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Y te bendeciré...
Esta es una expresión que todas las personas queremos escuchar para sí mismas cuando estamos en los caminos del Señor. No sabemos en qué porcentaje, pero lo que sí sabemos es que es un número muy reducido de creyentes los que conocen la palabra original y su significado real. En el hebreo original la palabra que Dios utiliza para "bendecir o bendición" es "Barak", y la utiliza cuando quiere congraciarse con alguien en especial.
Si el porcentaje de creyentes que sabe que "Barak" es o significa "bendición", estamos seguros que menos aún son los que saben que esa expresión la utilizó Dios para congraciarse con Abraham, con Isaac y con Jacob, nada más y nada menos que los Padres del Pueblo de Dios. Y ¿Cómo fue que se congració con ellos? Pues "bendiciéndolos" con hacer fértiles a sus mujeres pues las tres eran estériles. Vea Génesis 11:30 y verá que Sara era estéril; vea Génesis 25:31 y verá que Rebeca era estéril; y finalmente vea Génesis 29:31 y verá que Raquél era estéril. Y Jehová dijo: ¡Te bendeciré! y las tres fueron, en su momento, fértiles. Otro dato que muy pocos creyentes conocen es el hecho de que dentro del pueblo de Dios, la esterilidad era una maldición y la fertilidad una bendición, por el hecho de que creían ciégamente en las profecías y sabían que de una virgen judía, vendría el Mesías. En otras palabras, si usted era estéril Dios la había maldecido pues la había descartado de ser el vientre bendito que traería a Su Hijo. Esa es otra de las razones por las cuales las familias judías eran tan numerosas, pues mientras más hijos tuvieran, más alto era el porcentaje de que el Hijo de Dios naciera en esa familia.
Jesús mismo sabía ese concepto, por ello maldijo la higuera cuando vió que no daba fruto. Hoy, sabemos que el Hijo de Dios ya nació, sin embargo, el hecho de ser fértiles sigue siendo una bendición, bendición que debemos agradecer pues, aún y cuando, el Hijo de Dios ya no nacerá de entre nuestra descendencia, sigue siendo un privilegio y un regalo de Dios el abrazar a un hijo. Los que tenemos el privilegio de tener hijos, también tenemos la obligación de guiárlos en los caminos del Señor, obligación que no tiene la estéril. Esa, es quizás la segunda responsabilidad más grande de un creyente, la primera es cuidar su salvación.
Si el porcentaje de creyentes que sabe que "Barak" es o significa "bendición", estamos seguros que menos aún son los que saben que esa expresión la utilizó Dios para congraciarse con Abraham, con Isaac y con Jacob, nada más y nada menos que los Padres del Pueblo de Dios. Y ¿Cómo fue que se congració con ellos? Pues "bendiciéndolos" con hacer fértiles a sus mujeres pues las tres eran estériles. Vea Génesis 11:30 y verá que Sara era estéril; vea Génesis 25:31 y verá que Rebeca era estéril; y finalmente vea Génesis 29:31 y verá que Raquél era estéril. Y Jehová dijo: ¡Te bendeciré! y las tres fueron, en su momento, fértiles. Otro dato que muy pocos creyentes conocen es el hecho de que dentro del pueblo de Dios, la esterilidad era una maldición y la fertilidad una bendición, por el hecho de que creían ciégamente en las profecías y sabían que de una virgen judía, vendría el Mesías. En otras palabras, si usted era estéril Dios la había maldecido pues la había descartado de ser el vientre bendito que traería a Su Hijo. Esa es otra de las razones por las cuales las familias judías eran tan numerosas, pues mientras más hijos tuvieran, más alto era el porcentaje de que el Hijo de Dios naciera en esa familia.
Jesús mismo sabía ese concepto, por ello maldijo la higuera cuando vió que no daba fruto. Hoy, sabemos que el Hijo de Dios ya nació, sin embargo, el hecho de ser fértiles sigue siendo una bendición, bendición que debemos agradecer pues, aún y cuando, el Hijo de Dios ya no nacerá de entre nuestra descendencia, sigue siendo un privilegio y un regalo de Dios el abrazar a un hijo. Los que tenemos el privilegio de tener hijos, también tenemos la obligación de guiárlos en los caminos del Señor, obligación que no tiene la estéril. Esa, es quizás la segunda responsabilidad más grande de un creyente, la primera es cuidar su salvación.
domingo, 15 de noviembre de 2009
¿Qué clase de cristianos somos?
La idea general que muchos creyentes en Cristo tenemos hoy en día, es por el hecho de que los líderes nos enseñan que "haciéndo una confesión de fé, ya somos salvos". La gente que llega a la mayoría de congregaciones el día de hoy, piensa, yo conozco a Jesús, yo creo en Jesús, yo confieso a Jesús, entonces el cielo ya es mío. MENTIRA. Satanás hace lo mismo y no va a estar en los cielos. Todo lo anterior es el preámbulo para entrar al cielo, pues el siguiente paso es VIVIR A JESUS Y VIVIR EN JESUS, si nosotros no hacemos eso, seremos de aquellos que llorarán y crujirán los dientes cuando Jesús declare en el Juicio Final o el día de nuestra muerte: "Apartaos de mí, hacedores de maldad pues NO OS CONOZCO" por mucho que hayamos hecho en SU nombre (vea Mateo 7:21 en adelante).
Ayer, aprovechando el descanso del día sábado nos pusimos la tarea de leer el libro "La Visión", escrito por David Wilkerson en abril de 1973. Es un corto libro de 143 páginas, pero son 143 páginas de pura espiritualidad (si usted desea leerlo, está en internet y lo puede bajar con sólo poner en google "la vision o david wilkerson", y tiene letra super leíble o sea grande). En éste libro el pastor Wilkerson narra cómo en 1973 tuvo, mientras oraba, una visión del futuro y casi en cada página nos da una profecía que desde ese año para acá, los que hemos seguido los acontecimientos mundiales, podemos dar crédito que se han y se están cumpliendo.
En dicho libro nos impresionó lo que declaró en la página 65 y que transcribimos literalmente. "Hoy en día, hay muchos cristianos, éstos cristianos aman a Dios realmente, pero aman más aún sus placeres, éstos no se han entregado a ningún pecado en particular, pero se han "acomodado" muy bien a las películas picarescas, a las fiestas muy concurridas, a las reuniones sociales, y a saborear el vino. Viven tan liberalmente su vida cristiana, que han cambiado drásticamente sin darse cuenta en lo que se han convertido". Cuando lo leímos, pensamos que lo había escrito la semana pasada y no hace 36 años. Meditemos.
Ayer, aprovechando el descanso del día sábado nos pusimos la tarea de leer el libro "La Visión", escrito por David Wilkerson en abril de 1973. Es un corto libro de 143 páginas, pero son 143 páginas de pura espiritualidad (si usted desea leerlo, está en internet y lo puede bajar con sólo poner en google "la vision o david wilkerson", y tiene letra super leíble o sea grande). En éste libro el pastor Wilkerson narra cómo en 1973 tuvo, mientras oraba, una visión del futuro y casi en cada página nos da una profecía que desde ese año para acá, los que hemos seguido los acontecimientos mundiales, podemos dar crédito que se han y se están cumpliendo.
En dicho libro nos impresionó lo que declaró en la página 65 y que transcribimos literalmente. "Hoy en día, hay muchos cristianos, éstos cristianos aman a Dios realmente, pero aman más aún sus placeres, éstos no se han entregado a ningún pecado en particular, pero se han "acomodado" muy bien a las películas picarescas, a las fiestas muy concurridas, a las reuniones sociales, y a saborear el vino. Viven tan liberalmente su vida cristiana, que han cambiado drásticamente sin darse cuenta en lo que se han convertido". Cuando lo leímos, pensamos que lo había escrito la semana pasada y no hace 36 años. Meditemos.
sábado, 14 de noviembre de 2009
¿Por qué fueron destruidas Sodoma y Gomorra?
Bueno, iniciemos diciendo que el relato bíblico nos informa que no solamente Sodoma y Gomorra fueron destruidas, también lo fueron Zoar, Adma y Zeboím, todas las cuales eran llamadas "las cinco ciudades de la llanura" (Génesis 14:2-66). Lo que ha acontecido es que Sodoma y Gomorra eran las más famosas de las cinco, y las que más conocemos porque el relato bíblico nos habla de que allí moró Lot el sobrino de Abraham.
Volviendo al tema, el asunto es que éstas ciudades fueron destruidas porque allí se iniciaron a cometer pecados muy graves que en otros lugares no se cometían. Según el relato bíblico (ver Génesis 19:4-10), en esas ciudades inició el homosexualismo y el lesbianismo, situación que fuera confirmada en el Nuevo Testamento (ver Romanos 1:24-28). Relatando el mismo pasaje de Génesis 14 el historiador moderno Mortimer J. Cohen en su traducción del Antiguo Testamento al español nos lo narra de la siguiente manera: "Antes que se fueran a acostar, todos los habitantes de Sodoma, mozos y ancianos sin excepción, rodearon la casa de Lot y trataron de mancillarlos (léase violar a los ángeles)". Y en la introducción del capítulo nos dice lo siguiente: "Nuestros sabios atribuyeron la impiedad de éstos pueblos a su avidez para hacer riqueza", "Senderos en la Biblia" por Mortimer J, Cohen.
Es curioso que cuando ésta historia nos es contada nos narra que las ciudades fueron destruidas con fuego y azufre, los mismos elementos con los cuales será destruida la tierra en el tiempo del fin. Los ecologístas nos han querido meter en la cabeza que el mundo de hoy será destruido con agua, pero eso es una MENTIRA tan alta como las olas que dicen que habrá. Dios prometió que jamás volvería a permitir eso en la tierra, luego del Diluvio, por ello el pacto que hizo con Noé lo selló con el Arco Iris (ver Génesis 9:11-13). El mundo que conocemos hoy, ciertamente será destruido en su totalidad, pero por fuego y azufre (ver Isaías 66:16 y confirmado en Apocalipsis 20:9). En todos los juicios que se escuchan departe de Dios, constantemente se mencionan las abominaciones entre ellas los pecados sexuales especialmente el homosexualismo y el lesbianismo. La sociedad y los derechos (que más bien son desechos, pues protegen más al delincuente que al justo) humanos, nos quieren vender la idea que esos pecados son enfermedades y que debemos ser consecuentes, pero Dios nos dice lo contrario. Y, camino a lo que vamos, cada día más naciones autorizando los derechos de los homosexuales y de las lesbianas, nos acercamos más a una destrucción como la de Sodoma y Gomorra.
Volviendo al tema, el asunto es que éstas ciudades fueron destruidas porque allí se iniciaron a cometer pecados muy graves que en otros lugares no se cometían. Según el relato bíblico (ver Génesis 19:4-10), en esas ciudades inició el homosexualismo y el lesbianismo, situación que fuera confirmada en el Nuevo Testamento (ver Romanos 1:24-28). Relatando el mismo pasaje de Génesis 14 el historiador moderno Mortimer J. Cohen en su traducción del Antiguo Testamento al español nos lo narra de la siguiente manera: "Antes que se fueran a acostar, todos los habitantes de Sodoma, mozos y ancianos sin excepción, rodearon la casa de Lot y trataron de mancillarlos (léase violar a los ángeles)". Y en la introducción del capítulo nos dice lo siguiente: "Nuestros sabios atribuyeron la impiedad de éstos pueblos a su avidez para hacer riqueza", "Senderos en la Biblia" por Mortimer J, Cohen.
Es curioso que cuando ésta historia nos es contada nos narra que las ciudades fueron destruidas con fuego y azufre, los mismos elementos con los cuales será destruida la tierra en el tiempo del fin. Los ecologístas nos han querido meter en la cabeza que el mundo de hoy será destruido con agua, pero eso es una MENTIRA tan alta como las olas que dicen que habrá. Dios prometió que jamás volvería a permitir eso en la tierra, luego del Diluvio, por ello el pacto que hizo con Noé lo selló con el Arco Iris (ver Génesis 9:11-13). El mundo que conocemos hoy, ciertamente será destruido en su totalidad, pero por fuego y azufre (ver Isaías 66:16 y confirmado en Apocalipsis 20:9). En todos los juicios que se escuchan departe de Dios, constantemente se mencionan las abominaciones entre ellas los pecados sexuales especialmente el homosexualismo y el lesbianismo. La sociedad y los derechos (que más bien son desechos, pues protegen más al delincuente que al justo) humanos, nos quieren vender la idea que esos pecados son enfermedades y que debemos ser consecuentes, pero Dios nos dice lo contrario. Y, camino a lo que vamos, cada día más naciones autorizando los derechos de los homosexuales y de las lesbianas, nos acercamos más a una destrucción como la de Sodoma y Gomorra.
viernes, 13 de noviembre de 2009
¿En dónde está el refugio del justo?
Estamos viviendo un mundo y una realidad más dura y más violenta cada día, si uno pone por un momento sus ojos en las noticias, el ánimo es capaz de caerse al suelo totalmente, todas o casi todas son notas rojas de muertes, asesinatos, asaltos, robos, secuestros, economía inestables, nuevos impuestos, etc.
Uno llega a preguntarse ¿Cómo es posible que luchando por vivir descentemente y en orden, tengamos que vivir con temor, escondiéndonos, viviendo a la espectativa de quién nos sigue, quién nos vigila, o quién se pone a nuestro lado, o de cómo haremos para estirar los billetitos que nos llegan? Hace apenas unos años ésto no era así. Los niños jugábamos en las calles sin mayor temor que lastimarnos en una caída, cuidándonos solamente de no anteponernos a un vehículo que pasara por la calle, íbamos y veníamos a pie al colegio, etc. Hoy, eso sería un atentado a la vida y la seguridad de la persona y la familia entera en caso de un secuestro por rápido que éste sea. ¿Entonces, en dónde hay un refugio seguro para el creyente, para el hombre de bien?
Dice la escritura que en Dios. El Salmo 11 nos lo explica de ésta manera: "¿Cómo podremos escapar? si los malos tienden su arco en nuestra contra; disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear a los justos en oculto; cuando los fundamentos son destruidos por los impíos ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo, sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres; Jehová prueba al justo. Pero, al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades, fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos... el hombre justo mirará su rostro". Respuesta concreta: El refugio del justo está en la presencia y en los brazos de Dios.
Uno llega a preguntarse ¿Cómo es posible que luchando por vivir descentemente y en orden, tengamos que vivir con temor, escondiéndonos, viviendo a la espectativa de quién nos sigue, quién nos vigila, o quién se pone a nuestro lado, o de cómo haremos para estirar los billetitos que nos llegan? Hace apenas unos años ésto no era así. Los niños jugábamos en las calles sin mayor temor que lastimarnos en una caída, cuidándonos solamente de no anteponernos a un vehículo que pasara por la calle, íbamos y veníamos a pie al colegio, etc. Hoy, eso sería un atentado a la vida y la seguridad de la persona y la familia entera en caso de un secuestro por rápido que éste sea. ¿Entonces, en dónde hay un refugio seguro para el creyente, para el hombre de bien?
Dice la escritura que en Dios. El Salmo 11 nos lo explica de ésta manera: "¿Cómo podremos escapar? si los malos tienden su arco en nuestra contra; disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear a los justos en oculto; cuando los fundamentos son destruidos por los impíos ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo, sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres; Jehová prueba al justo. Pero, al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades, fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos... el hombre justo mirará su rostro". Respuesta concreta: El refugio del justo está en la presencia y en los brazos de Dios.
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