Muchas personas que llegan a tener una relación personal con Cristo, luego de un tiempo se emocionan tanto, que quieren involucrarse más plenamente con una obra de evangelización, de enseñanza, de servicio, etc. Pareciera que es algo que brota del corazón casi por naturaleza, pues seguir a Cristo es un verdadero placer, y situación que no tiene en absoluto algo de malo.
Sin embargo, como todo trabajo o labor en la vida, tiene sus secretos. Uno de ellos es el hecho de que la responsabilidad aquí, es extrema. No se está tratando con artículos, no se está tratando con bienes, ni tampoco con efímero dinero, se está tratando con la salud espiritual de personas cuyo destino eterno será algún día el cielo o el infierno. De tal manera que hay que prepararse y bien. Ningún enfermo se atrevería a poner su salud y su vida en manos de un mal médico, o de un aprendíz. Todos, cuando de salud se trata queremos el mejor médico que nuestro presupuesto pueda pagar. Así debemos de hacer en lo espiritual, poner nuestra vida eterna en manos de un guía que ame a Dios, que respete a Dios, que busque a Dios, que nos lleve a Dios. Un guía honesto, sincero, que no tenga ambición por los bienes materiales, un guía que como dice la escritura: "Sea diligente y conozca el estado de sus ovejas" (Proverbios 27:23).
Jesús es un claro ejemplo de ello, y quizás por ello nos dejó la enseñanza y el ejemplo de que la "manada" debe de ser pequeña. ¿Por qué? Porque así es más fácil conocer el "estado" de las ovejas, es más, así es más fácil "conocer" a las ovejas. Que lamentable que muchos líderes se jacten de la "cantidad" de ovejas que tienen, pero que no conozcan la "calidad" de esas ovejas. ¿Qué va a suceder con esas ovejas de "cantidad" el día que inicie la persecusión a los creyentes? ¿Son ovejas nacidas y "convertidas", o, son por el contrario ovejas tan sólo "convencidas" de un movimiento que hoy les da lo que desean?
domingo, 28 de marzo de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
El que se mete a redentor... sale crucificado.
Según la Lengua Española, "redentor", se define como la persona que "va y entra a rescatar a otra". Por ejemplo clásico de "redentor" conocemos a Jesucristo. El fue la persona que para que nosotros no pagáramos por nuestro pecado, lo pagó EL.
Nuestro padre terrenal, que muriera hace poco tiempo destrozado materialmente por un cáncer de próstata, pero gozando de las mieles espirituales en el Señor, nos decía desde que éramos niños: "Patojos, entiendan esto: El que se mete a redentor... sale crucificado". En más de una ocasión hemos podido comprobar en lo personal, que cuando alguien, o, nosotros mismos, nos metemos a defender la causa de otro, es ese alguien o somos nosotros los que ocupamos el puesto de crucificados. El que se mete a redimir a otro, tiene que ir con la idea fija y segura, que va a ocupar el lugar del otro al momento de la crucifixión. Va a ser calumniado; va ser visto como la persona que tiene un interés oculto; como el que se quiere aprovechar de la oportunidad; como el que vió la mesa servida, y ahora, sólo quiere llegar a sentarse a comer, para al final, pocos o ninguno aprecien lo que quiso hacer.
Ninguno que se mete a "redentor" sale ileso. Todos, todos, todos, los que en alguna medidad se meten, o, nos metemos a defender la causa ajena salen o salimos lastimados. Con razón la escritura dice: "No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio" (Proverbios 3:30), y, "El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, es como el que toma al perro por las orejas" (Proverbios 26:17).
Nuestro padre terrenal, que muriera hace poco tiempo destrozado materialmente por un cáncer de próstata, pero gozando de las mieles espirituales en el Señor, nos decía desde que éramos niños: "Patojos, entiendan esto: El que se mete a redentor... sale crucificado". En más de una ocasión hemos podido comprobar en lo personal, que cuando alguien, o, nosotros mismos, nos metemos a defender la causa de otro, es ese alguien o somos nosotros los que ocupamos el puesto de crucificados. El que se mete a redimir a otro, tiene que ir con la idea fija y segura, que va a ocupar el lugar del otro al momento de la crucifixión. Va a ser calumniado; va ser visto como la persona que tiene un interés oculto; como el que se quiere aprovechar de la oportunidad; como el que vió la mesa servida, y ahora, sólo quiere llegar a sentarse a comer, para al final, pocos o ninguno aprecien lo que quiso hacer.
Ninguno que se mete a "redentor" sale ileso. Todos, todos, todos, los que en alguna medidad se meten, o, nos metemos a defender la causa ajena salen o salimos lastimados. Con razón la escritura dice: "No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio" (Proverbios 3:30), y, "El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, es como el que toma al perro por las orejas" (Proverbios 26:17).
viernes, 26 de marzo de 2010
Más esperanza hay del necio que de él.
La biblia, especialmente los salmos y los proverbios son una fuente inagotable de consejos para el bien vivir. Lastimosamente, por mucho que nuestros padres se esfuercen por instruirnos en la vida, al final, ésta viene a ser una práctica casi constante de prueba y error para casi todos.
Hay una porción de la biblia que está en el libro de Proverbios 26:12 que nos dice: "¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él". Cuando una persona se obseciona con un pensamiento, difícilmente es sacado de él, sin la sabiduría de Dios. Así de necio es el corazón humano, esto lo vemos desde Génesis cuando Dios dispuso destruir toda carne, pues se había obsecionado con el mal (Génesis 6:1,2 y 11). Cuando pensamos que lo que estamos haciendo es lo correcto, si no consultamos con Dios, nunca nos daremos cuenta del error y tendremos que pagar las consecuencias, por duras que sean.
Prueba de ello, es el verso anterior en el libro de Proverbios (26:12)que nos amonesta así: "Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad". Dura sentencia para una persona que persiste en el error. Quizás nuevamente el mejor consejo sería "buscar el consejo de Dios todos los días en todos nuestros caminos", pues también hay unos versos que más de advertencia son también de sentencia: "Fíate en Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y EL enderezará todas tus veredas; no seas sabio en tu propia opinión..." (Proverbios 3:5-7). De lo contrario, más esperanza habrá de un necio (que es como perro que vuelve a su vómito) que de nosotros.
Hay una porción de la biblia que está en el libro de Proverbios 26:12 que nos dice: "¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él". Cuando una persona se obseciona con un pensamiento, difícilmente es sacado de él, sin la sabiduría de Dios. Así de necio es el corazón humano, esto lo vemos desde Génesis cuando Dios dispuso destruir toda carne, pues se había obsecionado con el mal (Génesis 6:1,2 y 11). Cuando pensamos que lo que estamos haciendo es lo correcto, si no consultamos con Dios, nunca nos daremos cuenta del error y tendremos que pagar las consecuencias, por duras que sean.
Prueba de ello, es el verso anterior en el libro de Proverbios (26:12)que nos amonesta así: "Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad". Dura sentencia para una persona que persiste en el error. Quizás nuevamente el mejor consejo sería "buscar el consejo de Dios todos los días en todos nuestros caminos", pues también hay unos versos que más de advertencia son también de sentencia: "Fíate en Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y EL enderezará todas tus veredas; no seas sabio en tu propia opinión..." (Proverbios 3:5-7). De lo contrario, más esperanza habrá de un necio (que es como perro que vuelve a su vómito) que de nosotros.
jueves, 25 de marzo de 2010
Lo ví, y tomé consejo.
Todos alrededor nuestro, en lamentables ocasiones somos nosotros mismos, tenemos personas que han echado a perder su vida y su futuro, por no ser diligentes, por no ser constantes, por no trabajar con dedicación lo que el Señor nos ha permitido administrar.
Hay un proverbio en la biblia que nos dice lo siguiente: "Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos. Ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida. Miré, y lo puse en mi corazón... lo ví, y tomé consejo" (Proverbios 24:30-32). Al menos tres conceptos resaltan en éstos versos, uno: Hay personas que son perezosas, y que por ello pierden las oportunidades en la vida; dos: Hay personas que sí trabajan los talentos que Dios les dió, pero no lo hacen bajo la sabiduría de Dios sino la propia, ellos son faltos de entendimiento. Y tres: Habemos personas que aprendemos con los errores propios, pero más sabios son aquellos que aprenden de los errores nuestros.
A todos el Señor nos ha dado un talento, a unos económico, a otros de conocimiento, a otros espiritual, pero a todos nos ha dotado de alguno. Punto uno, no lo enterremos, trabajémoslo de alguna manera. Y, punto dos, no los utilicemos a discreción, sino bajo la dirección divina. Así no nos lamentaremos de haberlos invertido mal. Muchos "pensamos" que tal o cual negocio es bueno, lo estudiamos, lo aprendemos y nos metemos, y luego cuando todo sale mal (así sea un ministerio espiritual) miramos al cielo preguntando ¿Qué pasó?. Todo lo que hagamos tiene que ser consultado con Dios, y hasta que EL no nos de una señal clara, no debiéramos entrar. Pues de lo contrario otros dirán de nosotros: Lo ví, y tomé consejo.
Hay un proverbio en la biblia que nos dice lo siguiente: "Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos. Ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida. Miré, y lo puse en mi corazón... lo ví, y tomé consejo" (Proverbios 24:30-32). Al menos tres conceptos resaltan en éstos versos, uno: Hay personas que son perezosas, y que por ello pierden las oportunidades en la vida; dos: Hay personas que sí trabajan los talentos que Dios les dió, pero no lo hacen bajo la sabiduría de Dios sino la propia, ellos son faltos de entendimiento. Y tres: Habemos personas que aprendemos con los errores propios, pero más sabios son aquellos que aprenden de los errores nuestros.
A todos el Señor nos ha dado un talento, a unos económico, a otros de conocimiento, a otros espiritual, pero a todos nos ha dotado de alguno. Punto uno, no lo enterremos, trabajémoslo de alguna manera. Y, punto dos, no los utilicemos a discreción, sino bajo la dirección divina. Así no nos lamentaremos de haberlos invertido mal. Muchos "pensamos" que tal o cual negocio es bueno, lo estudiamos, lo aprendemos y nos metemos, y luego cuando todo sale mal (así sea un ministerio espiritual) miramos al cielo preguntando ¿Qué pasó?. Todo lo que hagamos tiene que ser consultado con Dios, y hasta que EL no nos de una señal clara, no debiéramos entrar. Pues de lo contrario otros dirán de nosotros: Lo ví, y tomé consejo.
miércoles, 24 de marzo de 2010
No tenga tu corazón envidia de los pecadores.
Debido a que el pecador tiene una gama de caminos (engaños, dádivas, mentiras, etc.) que el hombre justo no tiene, la carrera por vivir bien o por tener algo, es, no solamente desleal sino no comparable.
Lo que al hombre justo le lleva años de trabajo, para el impío significa una noche de maldad y ya. El sueldo de años o de toda una vida de cualquier persona honrada es igualado por el impío en un sólo cargamento de droga, de contrabando, de secuestros, de extorsiones etc. Pero, Dios nos advierte o nos consuela a quienes no queremos la riqueza o el bienestar de esa forma, EL nos dice: "No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo" (Proverbios 23:17. En otros versos nos dice: "Si eres justo, no tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere" (Proverbio 3:25). En otro punto nos dice: "Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión, mas los justos verán la ruina de ellos" (Proverbios 29:16).
Este último verso siempre nos ha impresionado, sobre todo porque estamos viviendo tiempos como esos, en donde los impíos abundan y por lo tanto la transgresión también. Pero, también estamos seguros que antes de morir veremos la caída de muchos de los impíos. No podemos dejar de mencionar que Abraham vió la caída de los impíos cuando al día siguiente fue a una loma, y desde allí alcanzó a ver el humo de Sodoma y Gomorra, ciudades impías como muchas de las que hoy hay sobre la faz de ésta tierra, y las cuales, están a punto de ser juzgadas a fuego y azufre (Génesis 19:28).
Lo que al hombre justo le lleva años de trabajo, para el impío significa una noche de maldad y ya. El sueldo de años o de toda una vida de cualquier persona honrada es igualado por el impío en un sólo cargamento de droga, de contrabando, de secuestros, de extorsiones etc. Pero, Dios nos advierte o nos consuela a quienes no queremos la riqueza o el bienestar de esa forma, EL nos dice: "No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo" (Proverbios 23:17. En otros versos nos dice: "Si eres justo, no tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere" (Proverbio 3:25). En otro punto nos dice: "Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión, mas los justos verán la ruina de ellos" (Proverbios 29:16).
Este último verso siempre nos ha impresionado, sobre todo porque estamos viviendo tiempos como esos, en donde los impíos abundan y por lo tanto la transgresión también. Pero, también estamos seguros que antes de morir veremos la caída de muchos de los impíos. No podemos dejar de mencionar que Abraham vió la caída de los impíos cuando al día siguiente fue a una loma, y desde allí alcanzó a ver el humo de Sodoma y Gomorra, ciudades impías como muchas de las que hoy hay sobre la faz de ésta tierra, y las cuales, están a punto de ser juzgadas a fuego y azufre (Génesis 19:28).
martes, 23 de marzo de 2010
Desde el primer día.
La sordera y la ceguera espiritual en la que los hombres generalmente vivimos es tal, que muchas veces la respuesta a nuestros corazones viene tan pronto, que nos negamos a creer que venga del cielo.
Eso fue lo que le sucedió al profeta Daniel, estuvo orando por tres semanas esperando por una respuesta que había salido desde el primer minuto de su dedicación. Pero lo invadió el temor, prueba de ello es que el ángel se lo dice en el verso 10:12. Ahora bien, si eso le pasó a un gran hombre de Dios, a una persona que dejaba sus quehaceres a un lado para dedicarse a su comunicación con Dios "varias" veces al día. Cuánto más no nos va a suceder a nosotros, que vivimos "afanados", o peor aún, distraídos en los quehaceres diarios. Ciertamente los tiempos en los que vivió el profeta, son bastante diferentes en lo material a los tiempos en que vivimos nosotros, pero espiritualmente siguen siendo los mismos.
En éstos revolucionarios tiempos en que TODO o CASI TODO es instantáneo, nos desesperamos de estar buscando todo, aún que ésto, se refiera a buscar una respuesta de nuestro Dios. Pero observemos con cuidado, quizás la respuesta salió desde el primer día, y tan sólo somos nosotros los que no hemos visto u oído la solución. Quizás somos sólo nosotros los que no hemos o no quermos entender la misericordia de Dios, porque el TEMOR nos tiene ciegos y sordos. El problema puede ser económico, moral, familiar, de trabajo, de salud, de decisiones, etc. pero todo tiene una solución, la cual, acaso ya tenemos en la mano.
Eso fue lo que le sucedió al profeta Daniel, estuvo orando por tres semanas esperando por una respuesta que había salido desde el primer minuto de su dedicación. Pero lo invadió el temor, prueba de ello es que el ángel se lo dice en el verso 10:12. Ahora bien, si eso le pasó a un gran hombre de Dios, a una persona que dejaba sus quehaceres a un lado para dedicarse a su comunicación con Dios "varias" veces al día. Cuánto más no nos va a suceder a nosotros, que vivimos "afanados", o peor aún, distraídos en los quehaceres diarios. Ciertamente los tiempos en los que vivió el profeta, son bastante diferentes en lo material a los tiempos en que vivimos nosotros, pero espiritualmente siguen siendo los mismos.
En éstos revolucionarios tiempos en que TODO o CASI TODO es instantáneo, nos desesperamos de estar buscando todo, aún que ésto, se refiera a buscar una respuesta de nuestro Dios. Pero observemos con cuidado, quizás la respuesta salió desde el primer día, y tan sólo somos nosotros los que no hemos visto u oído la solución. Quizás somos sólo nosotros los que no hemos o no quermos entender la misericordia de Dios, porque el TEMOR nos tiene ciegos y sordos. El problema puede ser económico, moral, familiar, de trabajo, de salud, de decisiones, etc. pero todo tiene una solución, la cual, acaso ya tenemos en la mano.
lunes, 22 de marzo de 2010
¿Quién es rico, el que mucho tiene o el que poco necesita?
Una muy buena pregunta a la cual debiéramos conocer la respuesta es ésta ¿Quién es el rico, el que tiene mucho o el que necesita poco? Seguramente casi todos diríamos que rico es el que tiene mucho. Sin embargo ¿De qué nos sirve ganar cinco, diez o veinte mil, si debemos seis, once o veintiun mil? ¿No es mejor acaso, no deber nada y ganar sólo mil?
Ahora que el mundo anduvo en crisis económica, uno de los primeros consejos que los economistas y los asesores nos dieron a todos era: evite gastar en lo innecesario, y sobre todo "en la medida que pueda, pague sus deudas", etc. ¿Por qué? Por que es mejor ganar poco o tener poco, pero que sea de uno. El sabio Salomón nos enseñó el siguiente pensamiento: "Hay tiempo de desechar, pero hay tiempo de guardar" (Eclesiastés 3:6). José, el hijo de Jacob, cuando gobernó Egipto nos enseñó una gran lección, guardar en tiempos de abundancia, porque siempre luego de ese tiempo, viene el tiempo de limitación (Génesis 41:48). Nosotros en la familia tuvimos el privilegio de tener una bisabuela que nos repetía continuamente: "Cuando ganen diez, piensen que ganaron ocho o nueve y guarden uno o dos"; "de centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas"; y, "el que guarda, siempre tiene".
La escritura nos da secretos para siempre tener: "El que da al pobre, ha Jehová le presta" (Proverbios 19:17); ""El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no será oído" (Proverbios 21:13). "El justo DA y no DETIENE su mano" (Proverbios 21:26). Por ello, desde ésta pequeña ventanita o tribuna que el Señor nos ha dado, siempre hemos predicado y primero Dios seguiremos predicando que: Estamos para dar, no para recibir. Que vivimos para predicar el evangelio y compartir materialmente lo que podamos, y no para vivir del evangelio y tomar de él lo que podamos. Sin dejar de reconocer que el Señor autoriza, que todo aquél siervo fiel y prudente que se dedique a predicar el evangelio, tome del evangelio lo que le corresponde para vivir dignamente, pero sólo eso, no más. Compartamos siempre que podamos, y eso, según nos dicen las escrituras, nos dará la oportunidad de tener siempre lo que necesitemos.
Ahora que el mundo anduvo en crisis económica, uno de los primeros consejos que los economistas y los asesores nos dieron a todos era: evite gastar en lo innecesario, y sobre todo "en la medida que pueda, pague sus deudas", etc. ¿Por qué? Por que es mejor ganar poco o tener poco, pero que sea de uno. El sabio Salomón nos enseñó el siguiente pensamiento: "Hay tiempo de desechar, pero hay tiempo de guardar" (Eclesiastés 3:6). José, el hijo de Jacob, cuando gobernó Egipto nos enseñó una gran lección, guardar en tiempos de abundancia, porque siempre luego de ese tiempo, viene el tiempo de limitación (Génesis 41:48). Nosotros en la familia tuvimos el privilegio de tener una bisabuela que nos repetía continuamente: "Cuando ganen diez, piensen que ganaron ocho o nueve y guarden uno o dos"; "de centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas"; y, "el que guarda, siempre tiene".
La escritura nos da secretos para siempre tener: "El que da al pobre, ha Jehová le presta" (Proverbios 19:17); ""El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no será oído" (Proverbios 21:13). "El justo DA y no DETIENE su mano" (Proverbios 21:26). Por ello, desde ésta pequeña ventanita o tribuna que el Señor nos ha dado, siempre hemos predicado y primero Dios seguiremos predicando que: Estamos para dar, no para recibir. Que vivimos para predicar el evangelio y compartir materialmente lo que podamos, y no para vivir del evangelio y tomar de él lo que podamos. Sin dejar de reconocer que el Señor autoriza, que todo aquél siervo fiel y prudente que se dedique a predicar el evangelio, tome del evangelio lo que le corresponde para vivir dignamente, pero sólo eso, no más. Compartamos siempre que podamos, y eso, según nos dicen las escrituras, nos dará la oportunidad de tener siempre lo que necesitemos.
domingo, 21 de marzo de 2010
La corona de los viejos.
Aunque suene raro, qué difícil es llegar a viejo en éstos tiempos, cuando nosotros éramos niños, uno podía ver ancianos en la casa de cada vecino o de cada pariente, hoy en día, eso está más difícil a cada momento. Estamos viviendo una época en la cual los accidentes, las enfermedades, las guerras, pero especialmente la violencia ya no nos permite llegar a viejos con tanta facilidad.
Dice la escritura que los años de los hombres fuertes son setenta años, y que en la vida de los más dichosos ochenta. Ahora a los sesenta llegamos a la tercera edad, y también es increíble que el respeto y el aprecio que se le tenía a un anciano antes, hoy, es poco cultivado. Antes un hombre o una mujer de la tercera edad era contratado en casi cualquier empresa o negocio, pues se apreciaban aún sus fuerzas, y sobre todo, su conocimiento y experiencia, hoy, somos desechados. Sin embargo, los ancianos siempre han sido apreciados por Dios, tanto así, que los hombres más sabios, aún cuando no fueran tan viejos, eran llamados "ancianos" en la congregación (vea el libro de los Hechos). Hay un proverbio en la biblia que dice: "Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres" (Proverbios 17:6).
Los ancianos servimos para guiar, orientar y enseñar a los que vienen atrás. Los que teníamos por costrumbre consultar con los más ancianos, apreciamos a éstos más cuando ya no están. Pero ese es el proceso normal de la vida, así que quienes ya llegamos a esa hermosa y preciosa tercera edad, tenemos que estar muy cerca de Dios, para que aquellos jóvenes que nos consulten, cuando ya no estemos también, nos sigan apreciando, y, al extrañarnos, quieran seguir el camino que nosotros seguimos de los que nos antecedieron. Mientras tanto, gocemos nuestra corona que son los nietos. Meditemos.
Dice la escritura que los años de los hombres fuertes son setenta años, y que en la vida de los más dichosos ochenta. Ahora a los sesenta llegamos a la tercera edad, y también es increíble que el respeto y el aprecio que se le tenía a un anciano antes, hoy, es poco cultivado. Antes un hombre o una mujer de la tercera edad era contratado en casi cualquier empresa o negocio, pues se apreciaban aún sus fuerzas, y sobre todo, su conocimiento y experiencia, hoy, somos desechados. Sin embargo, los ancianos siempre han sido apreciados por Dios, tanto así, que los hombres más sabios, aún cuando no fueran tan viejos, eran llamados "ancianos" en la congregación (vea el libro de los Hechos). Hay un proverbio en la biblia que dice: "Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres" (Proverbios 17:6).
Los ancianos servimos para guiar, orientar y enseñar a los que vienen atrás. Los que teníamos por costrumbre consultar con los más ancianos, apreciamos a éstos más cuando ya no están. Pero ese es el proceso normal de la vida, así que quienes ya llegamos a esa hermosa y preciosa tercera edad, tenemos que estar muy cerca de Dios, para que aquellos jóvenes que nos consulten, cuando ya no estemos también, nos sigan apreciando, y, al extrañarnos, quieran seguir el camino que nosotros seguimos de los que nos antecedieron. Mientras tanto, gocemos nuestra corona que son los nietos. Meditemos.
sábado, 20 de marzo de 2010
Los errores en la vida pasan factura...indefectiblemente.
Todo ser humano media vez pase por la faz de la tierra un tiempo luego de tener uso de razón, comete errores. Unos son, por supuesto, más graves que otros, pero errores al fin. Y esos errores tarde que temprano pasan factura, cuyo costo es idefectible, a quienes los hemos cometido. Bíblicamente se no sólo se puede comprobar sino ver cumplido.
Iniciemos por decir que: "indefectiblemente" significa "que no puede dejar de hacerse; que no puede ser de otra forma o manera; que debe cumplirse". Desde el principio vemos cómo esas facturas... hay que pagarlas, por honerosas que parezcan. Adán y Eva, tenían un Edén para ellos sólos, pero desobedecieron... la factura, perder el Edén (Génesis 3:24). Cam, se burló de la desnudez de su padre Noé... la factura, Jehová lo maldijo (Génesis 9:25). Moisés y Aarón, Dios les dió todo poder, pero cuando se trató de hablarle a la roca, la tocaron... la factura, no entraron a la Tierra Prometida (Números 20:24). David, el único hombre conforme al corazón de Dios que ha existido en el mundo, derramó sangre... la factura, no podía construir el Templo del Señor (1era. Reyes 5:2). Judas, el hombre al cual su Señor le confió la bolsa del dinero, pecó de ambicioso... la factura, ni con lágrimas logró su perdón (Juan 13:29 y Mateo 27:3-5).
Pero acaso el ejemplo más dramático de la palabra "indefectible" lo leemos en Levítico 20:10, cuando Jehová le da las leyes de la moral a Moisés, y le explica: "Si un hombre (mujer) cometiere adulterio con la mujer (hombre) de su prójimo, el adúltero y la adúltera INDEFECTIBLEMENTE serán muertos". Eso significaba que QUE NO PODÍA DEJAR DE HACERSE; QUE NO PODIA SER DE OTRA FORMA O MANERA; QUE NO PODIA DEJAR DE CUMPLIRSE. Esto nos da pie, incluso para muchas lecciones, como el análisis de quién puede casarse luego de un divorcio y quién no, pero no es el tema de hoy. El punto hoy, es que, todos cometemos errores en nuestro paso por la vida, y que, antes de ir a parar a un sepulcro... la factura, hay que pagarla INDEFECTIBLEMENTE.
Iniciemos por decir que: "indefectiblemente" significa "que no puede dejar de hacerse; que no puede ser de otra forma o manera; que debe cumplirse". Desde el principio vemos cómo esas facturas... hay que pagarlas, por honerosas que parezcan. Adán y Eva, tenían un Edén para ellos sólos, pero desobedecieron... la factura, perder el Edén (Génesis 3:24). Cam, se burló de la desnudez de su padre Noé... la factura, Jehová lo maldijo (Génesis 9:25). Moisés y Aarón, Dios les dió todo poder, pero cuando se trató de hablarle a la roca, la tocaron... la factura, no entraron a la Tierra Prometida (Números 20:24). David, el único hombre conforme al corazón de Dios que ha existido en el mundo, derramó sangre... la factura, no podía construir el Templo del Señor (1era. Reyes 5:2). Judas, el hombre al cual su Señor le confió la bolsa del dinero, pecó de ambicioso... la factura, ni con lágrimas logró su perdón (Juan 13:29 y Mateo 27:3-5).
Pero acaso el ejemplo más dramático de la palabra "indefectible" lo leemos en Levítico 20:10, cuando Jehová le da las leyes de la moral a Moisés, y le explica: "Si un hombre (mujer) cometiere adulterio con la mujer (hombre) de su prójimo, el adúltero y la adúltera INDEFECTIBLEMENTE serán muertos". Eso significaba que QUE NO PODÍA DEJAR DE HACERSE; QUE NO PODIA SER DE OTRA FORMA O MANERA; QUE NO PODIA DEJAR DE CUMPLIRSE. Esto nos da pie, incluso para muchas lecciones, como el análisis de quién puede casarse luego de un divorcio y quién no, pero no es el tema de hoy. El punto hoy, es que, todos cometemos errores en nuestro paso por la vida, y que, antes de ir a parar a un sepulcro... la factura, hay que pagarla INDEFECTIBLEMENTE.
viernes, 19 de marzo de 2010
Vida después de la muerte.
La pregunta del millón de dólares para muchas personas sería resolver si hay vida después de ésta. Para el creyente la "certeza" de esa respuesta es lo que lo hace vivir apartado de muchas tentaciones de la carne. Para el no creyente es la "incertidumbre" de esa respuesta, lamentablemente, lo que lo hace vivir en el desorden y la indisciplina en la que viven.
No hace falta ser un genio ni estudiar por treinta años la escritura, para averiguar la certera respuesta de esa pregunta. El no creyente vive con la idea de que al morir, todo se termina, que ese día lo llevarán a un panteón, descansará para siempre sin estar pensando en facturas de agua, luz, teléfono, internet, rentas, etc. y que por muchos años un pariente le llevará flores y punto. Pero la escritura no dice eso. Jesús dijo en oración al Padre refiriéndose a sus discípulos y a los que creyéramos por la palabra del evangelio predicado por ellos: "Padre, aquellos que me has dado (los salvos, los santos, los escogidos) EN DONDE YO ESTOY quiero que también estén conmigo" (Juan 17:24), y déjenos decirle que Jesús estará en cualquier parte del universo... MENOS en un sepulcro. Luego, Jesús también dijo: "En la CASA de mi Padre muchas MORADAS (casas, viviendas, habitaciones) hay, si así no fuera, yo os lo diría, voy, pues, a preparar un lugar para vosotros" (Juan 14:2).
Para el final de los tiempos la Palabra de Dios dice en Apocalipsis: "Bienaventurados los que son llamados a la CENA DE LAS BODAS del Cordero" (Apocalipsis 19:9). Y finalmente vemos. "Y las CALLES de la CIUDAD eran de oro puro" (Apocalipsis 21:21). ¿Cómo no habrá vida después de ésta vida, si tenemos el testimonio de Jesucristo de que quiere que donde EL está, estemos nosotros? ¿Que nos dice, que en la casa de su Padre, que es el hogar de Jesucristo ahora, y que será el nuestro, hay muchas viviendas preparadas para nosotros? ¿Que hay una cena y una boda con invitados y quiere que nosotros estemos allí? Y, finalmente, hay una ciudad cuyas calles son de oro. ¿Cómo pues no habrá vida, después de ésta vida?
No hace falta ser un genio ni estudiar por treinta años la escritura, para averiguar la certera respuesta de esa pregunta. El no creyente vive con la idea de que al morir, todo se termina, que ese día lo llevarán a un panteón, descansará para siempre sin estar pensando en facturas de agua, luz, teléfono, internet, rentas, etc. y que por muchos años un pariente le llevará flores y punto. Pero la escritura no dice eso. Jesús dijo en oración al Padre refiriéndose a sus discípulos y a los que creyéramos por la palabra del evangelio predicado por ellos: "Padre, aquellos que me has dado (los salvos, los santos, los escogidos) EN DONDE YO ESTOY quiero que también estén conmigo" (Juan 17:24), y déjenos decirle que Jesús estará en cualquier parte del universo... MENOS en un sepulcro. Luego, Jesús también dijo: "En la CASA de mi Padre muchas MORADAS (casas, viviendas, habitaciones) hay, si así no fuera, yo os lo diría, voy, pues, a preparar un lugar para vosotros" (Juan 14:2).
Para el final de los tiempos la Palabra de Dios dice en Apocalipsis: "Bienaventurados los que son llamados a la CENA DE LAS BODAS del Cordero" (Apocalipsis 19:9). Y finalmente vemos. "Y las CALLES de la CIUDAD eran de oro puro" (Apocalipsis 21:21). ¿Cómo no habrá vida después de ésta vida, si tenemos el testimonio de Jesucristo de que quiere que donde EL está, estemos nosotros? ¿Que nos dice, que en la casa de su Padre, que es el hogar de Jesucristo ahora, y que será el nuestro, hay muchas viviendas preparadas para nosotros? ¿Que hay una cena y una boda con invitados y quiere que nosotros estemos allí? Y, finalmente, hay una ciudad cuyas calles son de oro. ¿Cómo pues no habrá vida, después de ésta vida?
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