En los albores de la era humana se nos narra la historia del justo Lot viviendo en Sodoma, quien era sobrino de otro de los patriarcas, Abraham. Nos narra la historia que debido a la belleza y al atractivo que tenían éstas ciudades (pues hemos de decir que en total eran cinco ciudades, Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Zoar. Génesis 14:2), poco a poco, Lot fue acercando su tienda a ellas hasta que llegó el día en que estuvo habitando precisamente en medio del descalabro moral que en ellas había (Génesis 19).
Aconteció que los habitantes de dichas ciudades se dedicaban a vivir la vida, según ellos, con libertad, con la modernidad de época, creyendo que mientras hay vida y juventud se puede hacer de todo y con todos, pues hemos de comer y de beber ya que mañana moriremos y nada nos llevaremos. Pero, no es esa clase de libertad la que Dios quería ni quiere para el ser humano. Esa libertad que lleva al ser humano al libertinaje total en todas las áreas de la vida, NO AGRADA A DIOS. Alguien le puede dar el argumento de que ya no estamos en tiempos arcáicos, que el mundo evoluciona, que el derecho de libertad nos asiste a todos y que cada quién puede vivir como desea, pero aún así, no son argumentos que Dios acepte. Los habitantes de Sodoma y Gomorra, según palabras del mismo Dios: "Se había agravado en extremo" (Génesis 18:20) lo que colmó la paciencia y la misericordia de Dios.
¿A qué le llama Dios agravado en extremo? Nos lo explica Pablo en el libro de Romanos 1:26-32: "Se entregaron a pasiones vergonzosas mujeres con mujeres y hombres con hombres, ambos sexos dejaron el uso natural del sexo y lo cambiaron para la lascivia unos con otros, su mente fue reprobada hasta hacer lo que no conviene, injusticias, fornicaciones, perversidades, avaricias, maldades, envidias, homicidios, contiendas, engaños, malignidades, murmuraciones, injuriosos, aborrecedores de Dios, altivos, inventores de males, necios, desleales". ¿No es acaso el panorama hoy en día en el mundo? No nos quejemos entonces de tanta tragedia como terremotos, maremotos, terrorismo, etc. pues son simplemente los juicios de Dios, lo entendamos o no, lo creamos o no, pues por todos esos pecados fueron destruidas Sodoma y Gomorra.
sábado, 26 de septiembre de 2009
viernes, 25 de septiembre de 2009
O se siembra escasamente o se siembra con generosamente
Guatemala es una tierra por excelencia agrícola, si usted platica con un campesino le dirá que cada año, se escoge entre la coseha lo mejor de la semilla y se guarda cuidadosamente para utilizarla como semilla para el año siguiente. Si la cosecha llega a fracasar por el tiempo, por falto o exceso de agua, de viento, o cualquier otro motivo natural, entonces para la siembra del año próximo hay que comprar semilla buena. Pero jamás se siembra semilla mala, defectuosa o pobre.
En lo espiritual Pablo nos recomienda hacer lo mismo: "El que siembre escasamente, escasamente cosechará; pero el que siembra generosamente, generosamente cosechará" (2da. Corintios 9:6). Si usted a un recién egresado o nombrado pastor, líder religioso o guía espiritual, le dice que el "diezmo" ya NO está vigente porque es una ley del Antiguo Testamento, seguro que le dice HEREJE. Aún y cuando otras leyes sí las den por caducas, como la de los sacrificios de animales y la de lapidar hasta la muerte a un adúltero. Pero si por casualidad esa persona le da a usted cinco minutos para escucharlo, quizás entendería a lo que nos referimos. Ciertamente el diezmo ERA (en tiempo gramatical pasado) necesario darlo (palabras de Jesús, Mateo 23:23). Pero, más excelentemente, Dios hoy quiere ver reflejado nuestro amor hacia EL, en no ser fariseos de dar lo mínimo, que en el caso de la ley del diezmo es, por lógica, solamente el diez por ciento de nuestras ganancias, no de lo que recibimos en total.
Si un comerciante recibe $ 10,000 al mes, pero los gastos de inversión son $ 9,000, el diezmo sería sobre $ 1,000. No sobre los $ 10,000 que son los que recibe. El diezmo se daba sobre lo que uno ganaba, no sobre lo que uno recibía. Ahora bien, si usted está dando estrictamente los $ 100 del diezmo que le correspondrían, es usted un perfecto fariseo y no tiene gratitud a Dios, pues está dando lo mínimo como agradecimiento. Así como Jesús en el Sermón del Monte amplió el grado de los pecados, así también cambió el diezmo, lo amplió. Pero, pero y pero, dijo que lo diéramos a los pobres, a las viudas, a los huérfanos... NO PARA QUE VIVAN BIEN LOS APROVECHADOS. Usted y nosotros si decimos que amamos a Dios, demostrémolo dando en abundancia, pero démoslo a los necesitados no a los aprovechados. No a los mercantes de la fe, no a los estafadores de la fe, no a los vividores de la fe, sino a nuestros semejantes que tienen necesidad. Siembre con generosidad no escasamente, pero siembre con inteligencia.
En lo espiritual Pablo nos recomienda hacer lo mismo: "El que siembre escasamente, escasamente cosechará; pero el que siembra generosamente, generosamente cosechará" (2da. Corintios 9:6). Si usted a un recién egresado o nombrado pastor, líder religioso o guía espiritual, le dice que el "diezmo" ya NO está vigente porque es una ley del Antiguo Testamento, seguro que le dice HEREJE. Aún y cuando otras leyes sí las den por caducas, como la de los sacrificios de animales y la de lapidar hasta la muerte a un adúltero. Pero si por casualidad esa persona le da a usted cinco minutos para escucharlo, quizás entendería a lo que nos referimos. Ciertamente el diezmo ERA (en tiempo gramatical pasado) necesario darlo (palabras de Jesús, Mateo 23:23). Pero, más excelentemente, Dios hoy quiere ver reflejado nuestro amor hacia EL, en no ser fariseos de dar lo mínimo, que en el caso de la ley del diezmo es, por lógica, solamente el diez por ciento de nuestras ganancias, no de lo que recibimos en total.
Si un comerciante recibe $ 10,000 al mes, pero los gastos de inversión son $ 9,000, el diezmo sería sobre $ 1,000. No sobre los $ 10,000 que son los que recibe. El diezmo se daba sobre lo que uno ganaba, no sobre lo que uno recibía. Ahora bien, si usted está dando estrictamente los $ 100 del diezmo que le correspondrían, es usted un perfecto fariseo y no tiene gratitud a Dios, pues está dando lo mínimo como agradecimiento. Así como Jesús en el Sermón del Monte amplió el grado de los pecados, así también cambió el diezmo, lo amplió. Pero, pero y pero, dijo que lo diéramos a los pobres, a las viudas, a los huérfanos... NO PARA QUE VIVAN BIEN LOS APROVECHADOS. Usted y nosotros si decimos que amamos a Dios, demostrémolo dando en abundancia, pero démoslo a los necesitados no a los aprovechados. No a los mercantes de la fe, no a los estafadores de la fe, no a los vividores de la fe, sino a nuestros semejantes que tienen necesidad. Siembre con generosidad no escasamente, pero siembre con inteligencia.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Evitando que nadie nos censure.
El creyente vive bajo la lupa, y generalmente vive bajo la lupa de personas que viven en peores condiciones espirituales que él. Esto es porque los no creyentes o los píos caídos, buscan una excusa para seguir viviendo según las concupiscencias de su carne, en otras ocasiones es por envidia de que ellos no pueden mantener y sostener un ritmo de vida de abstenciones o abstinencias como los otros, etc. El o los motivos no importan, lo que sí debe importar es que los que nos decimos creyentes, debemos o deberíamos mantener una lucha constante para poder ser y dar testimonio en cualquier situación.
No importa si nuestra lucha es contra la mentira, contra la impuntualidad, contra la pereza, contra la lujuria, contra los deseos de la carne cualquiera que éstos fueran, pero tenemos que pedirle a Dios la fuerza para vencer. No somos ni seremos los primeros ni los únicos que tengan esa batalla. En 2da de Corintios vemos a Pablo explicándoles a los corintios, la batalla que él y sus compañeros emprendieron para poder manejar las finanzas correctamente, ésto no por debilidades de ellos sino debido a las debilidades de los demás. Allí leemos (2da. Corintios 8:19-21): "...Este donativo que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo... evitando que nadie nos censure en cuanto a ésta "ofrenda abundante" que administramos, procurando hacerlo honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres".
En otras palabras, Pablo sabía perfectamente que cuando de dar testimonio se trata hay que hacerlo MUY CLARAMENTE, especial situación si ésta incluye manejar fondos que con tanto amor han compartido los que más tienen. En todas las áreas hay que dar testimonio, pero muy especialmente en el área económica o de finanzas, esto nos explica Pablo, no sólo para honrar a Dios sino también para agradar a los hombres.
No importa si nuestra lucha es contra la mentira, contra la impuntualidad, contra la pereza, contra la lujuria, contra los deseos de la carne cualquiera que éstos fueran, pero tenemos que pedirle a Dios la fuerza para vencer. No somos ni seremos los primeros ni los únicos que tengan esa batalla. En 2da de Corintios vemos a Pablo explicándoles a los corintios, la batalla que él y sus compañeros emprendieron para poder manejar las finanzas correctamente, ésto no por debilidades de ellos sino debido a las debilidades de los demás. Allí leemos (2da. Corintios 8:19-21): "...Este donativo que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo... evitando que nadie nos censure en cuanto a ésta "ofrenda abundante" que administramos, procurando hacerlo honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres".
En otras palabras, Pablo sabía perfectamente que cuando de dar testimonio se trata hay que hacerlo MUY CLARAMENTE, especial situación si ésta incluye manejar fondos que con tanto amor han compartido los que más tienen. En todas las áreas hay que dar testimonio, pero muy especialmente en el área económica o de finanzas, esto nos explica Pablo, no sólo para honrar a Dios sino también para agradar a los hombres.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Y me seréis hijos e hijas y yo seré vuestro Padre.
Esta es una de las más bellas promesas que Dios nos ha hecho a los humanos. Es bella porque nos da seguridad. Es bella porque nos está diciendo que lo que quiere hacer con nosotros es lo que EL promulga desde el principio de los tiempos, fortalecernos por medio de una relación familiar. Es un hecho comprobable que un niño o una niña que crecen en el seno familiar con ambos padres, son personas más seguras en la vida. Las que crecen en hogares separados se muestran inseguras, dubitativas, temerosas y muchas veces equívocas.
Sólo una condición nos pide Dios para hacer una familia con nosotros, para ser nuestro Padre y que nosotros seamos sus hijos y sus hijas... SALGAN DE EN MEDIO DEL MUNDO Y SUS GENTES (Isaías 52:11 y 2da. Corintios 6:16-18). Dios no desea una familia materialista, una familia que esté pensando en lo mejor de éste mundo. Dios desea una familia espiritual, que busque la excelencia pero en lo espiritual. La razón es porque EL desea vivir con sus hijos y con sus hijas eternamente, no solamente 70 ú 80 años. Lo material es finito, Dios desea darnos su presencia y su amor eternamente. Ciertamente necesitamos un techo en éste mundo para vivir, pero no necesitamos el más lujoso; ciertamente necesitamos un auto para movilizarnos, pero no necesitamos uno del último modelo. Ciertamente necesitamos ropa para cubrirnos, pero no tiene porque ser a la última moda.
Pablo nos recomienda que: "Ya que tenemos tales promesas de Dios, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2da. Corintios 7:1). La santidad la vamos a alcanzar solamente apartándonos de los placeres de éste mundo, no la vamos a alcanzar aislándonos nosotros pues la mente también es traicionera, y aún solos podemos pecar. Busquemos la santidad en el temor de Dios y entonces seremos hijos e hijas y Dios será nuestro Padre.
Sólo una condición nos pide Dios para hacer una familia con nosotros, para ser nuestro Padre y que nosotros seamos sus hijos y sus hijas... SALGAN DE EN MEDIO DEL MUNDO Y SUS GENTES (Isaías 52:11 y 2da. Corintios 6:16-18). Dios no desea una familia materialista, una familia que esté pensando en lo mejor de éste mundo. Dios desea una familia espiritual, que busque la excelencia pero en lo espiritual. La razón es porque EL desea vivir con sus hijos y con sus hijas eternamente, no solamente 70 ú 80 años. Lo material es finito, Dios desea darnos su presencia y su amor eternamente. Ciertamente necesitamos un techo en éste mundo para vivir, pero no necesitamos el más lujoso; ciertamente necesitamos un auto para movilizarnos, pero no necesitamos uno del último modelo. Ciertamente necesitamos ropa para cubrirnos, pero no tiene porque ser a la última moda.
Pablo nos recomienda que: "Ya que tenemos tales promesas de Dios, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2da. Corintios 7:1). La santidad la vamos a alcanzar solamente apartándonos de los placeres de éste mundo, no la vamos a alcanzar aislándonos nosotros pues la mente también es traicionera, y aún solos podemos pecar. Busquemos la santidad en el temor de Dios y entonces seremos hijos e hijas y Dios será nuestro Padre.
martes, 22 de septiembre de 2009
¿Con quienes se sentaba Jesús a comer?
Jesús se sentaba a comer con ladrones como Zaqueo, con mentirosos como los publicanos, con extorcionadores como los soldados, con prostitutas como María Magdalena, pero, no se sentaba con ellos para hacer lo que ellos hacían, sino para llamar su atención a que dejaran esos caminos pecaminosos. Se sentaba con ellos para enseñarles lo que Dios piensa de las personas que siguen ese camino y lo que hace con ellas si persisten en el mismo.
Jesús se sentaba con todos ellos para cambiar sus corazones, cambiar sus mentes, y que así, cambiaran de propia voluntad sus caminos. Ese era el gran pleito de los religiosos con Jesús, pues los religiosos no solamente creían sino practicaban, el hecho de que la santidad se encuentraba en juntarse solamente con los justos, en no tener contacto alguno con los que ellos creían impuros, sin darse cuenta que antes, ellos eran iguales y que por la misericordia que Dios les mostró por medio de alguien que se acercó a ellos estando en su condición de pecadores, fue que conocieron al Señor. Ese problema está hoy mismo latente en nuestras congregaciones.
Muchos consideran impuro, insano e indecente juntarse con los que ya sea por ignorancia o por debilidad han pecado. Pero todos, según dice la escritura en Romanos, todos somos dignos de muerte debido a nuestros pecados. Pero, si nos arrepentimos, si nos acercamos a Dios con humildad y con el deseo de ya no ofenderle, entonces somos perdonados. Nosotros al igual que los religiosos de la época de Cristo, no necesitamos el perdón de los hombres, lo que necesitamos es el perdón de Dios, y ese perdón viene solamente si lo buscamos a EL, no si le confesamos los pecados a otro hombre, tan pecador o más que nosotros. Es Dios quien otorga el perdón al nosotros arrepentirnos delante de EL.
Jesús se sentaba con todos ellos para cambiar sus corazones, cambiar sus mentes, y que así, cambiaran de propia voluntad sus caminos. Ese era el gran pleito de los religiosos con Jesús, pues los religiosos no solamente creían sino practicaban, el hecho de que la santidad se encuentraba en juntarse solamente con los justos, en no tener contacto alguno con los que ellos creían impuros, sin darse cuenta que antes, ellos eran iguales y que por la misericordia que Dios les mostró por medio de alguien que se acercó a ellos estando en su condición de pecadores, fue que conocieron al Señor. Ese problema está hoy mismo latente en nuestras congregaciones.
Muchos consideran impuro, insano e indecente juntarse con los que ya sea por ignorancia o por debilidad han pecado. Pero todos, según dice la escritura en Romanos, todos somos dignos de muerte debido a nuestros pecados. Pero, si nos arrepentimos, si nos acercamos a Dios con humildad y con el deseo de ya no ofenderle, entonces somos perdonados. Nosotros al igual que los religiosos de la época de Cristo, no necesitamos el perdón de los hombres, lo que necesitamos es el perdón de Dios, y ese perdón viene solamente si lo buscamos a EL, no si le confesamos los pecados a otro hombre, tan pecador o más que nosotros. Es Dios quien otorga el perdón al nosotros arrepentirnos delante de EL.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Donde está el Espíritu de Dios, hay libertad.
Toda empresa, toda industria, toda organización, e incluso, toda congregación de creyentes, debe tener algunas normas, estatutos, y lineamientos a seguir. Si no fuera así, tarde o temprano lo que sucedería sería un caos total. Pero, también, el exceso de normas, estatutos o lineamientos hace daño. Tanto daño hace en cualquier institución la liberalidad o como el exceso de normas.
Pablo, cuando se está dirigiendo a los Corintios para corregirlos como ya vimos en días anteriores, entre las correcciones que les hace está: "Cuando se conviertan al Señor, tengan en cuenta que, el Señor Jesús mismo es el Espíritu del Señor, y en donde está el Espíritu del Señor... allí hay libertad" (2da. Corintios 3:17). Cuando no tenemos al Señor o no queremos tener nada con EL, nos movemos en el liberalismo. En otras palabras actuamos y vivimos según nuestro propio criterio, el cual nos lleva al libertinaje. Empezamos a pensar que nada es malo, media vez no se haga con exceso. Que podemos hacer de todo, si lo hacemos controladamente, para que no nos llegue a dominar, etc. Pero, solamente el Espíritu del Señor es el que nos puede dar libertad sin libertinaje.
La historia nos muestra ejemplos claros de lo que decimos arriba, los fariseos, los saduceos y los escribas, creyeron que podían vivir mejor con exceso de normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir (vea Mateo 23 completo, por ejemplo). Los gentiles pensaron que podían vivir sin normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir por su perversa forma de vida (vea el Sérmón del Monte por ejemplo). Ni lo uno ni lo otro son métodos de vida recomendados, pero menos, para quien se dice creyente. Los lineamientos para vivir una vida en libertad y sin llegar al libertinaje, nos los da el Espíritu del Señor que es Jesús mismo... a El oigamos y a EL sigamos.
Pablo, cuando se está dirigiendo a los Corintios para corregirlos como ya vimos en días anteriores, entre las correcciones que les hace está: "Cuando se conviertan al Señor, tengan en cuenta que, el Señor Jesús mismo es el Espíritu del Señor, y en donde está el Espíritu del Señor... allí hay libertad" (2da. Corintios 3:17). Cuando no tenemos al Señor o no queremos tener nada con EL, nos movemos en el liberalismo. En otras palabras actuamos y vivimos según nuestro propio criterio, el cual nos lleva al libertinaje. Empezamos a pensar que nada es malo, media vez no se haga con exceso. Que podemos hacer de todo, si lo hacemos controladamente, para que no nos llegue a dominar, etc. Pero, solamente el Espíritu del Señor es el que nos puede dar libertad sin libertinaje.
La historia nos muestra ejemplos claros de lo que decimos arriba, los fariseos, los saduceos y los escribas, creyeron que podían vivir mejor con exceso de normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir (vea Mateo 23 completo, por ejemplo). Los gentiles pensaron que podían vivir sin normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir por su perversa forma de vida (vea el Sérmón del Monte por ejemplo). Ni lo uno ni lo otro son métodos de vida recomendados, pero menos, para quien se dice creyente. Los lineamientos para vivir una vida en libertad y sin llegar al libertinaje, nos los da el Espíritu del Señor que es Jesús mismo... a El oigamos y a EL sigamos.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Muchos, medran, falsificando la Palabra de Dios.
La Iglesia de Los Corintios fue fundada por Pablo, y Dios en su absoluta misericordia quizo respaldarlo permitiendo que los "dones del Espíritu" fluyeran grandemente entre ellos, tanto así, que los mismos corintios perdieron la noción de que más importante que los "dones del Espíritu, era el Espíritu mismo" (vea 1era. Corintios 13).
Era tan grande el orgullo espiritual que se había apoderado de los corintios, que Pablo se ve en la necesidad de escribirles otra epístola. En ella les tiene que hacer ver el valor de la misericordia de Dios, haciéndoles énfasis en que la vida del creyente no solamente va de milagro en milagro, de manifestación en manifestación. Sino que, también de sufrimiento en sufrimiento. Vea cómo lo presenta Pablo en el capítulo 1, versos 3-6: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Padre de misericordias y Dios de toda consolación... el cual nos CONSUELA en nuestras TRIBULACIONES, para que podamos CONSOLAR a los que están en cualquier TRIBULACION, en la cual nosotros hemos sido CONSOLADOS por Dios mismo... Porque de la manera que ABUNDAN en nosotros las AFLICCIONES de Cristo, así también ABUNDA nuestra CONSOLACION por el mismo Cristo. Pues todo esto opera al SUFRIR todos las mismas AFLICCIONES no solamente para ser CONSOLADOS sino para que seamos SALVOS".
Y termina diciendo en capítulo 2 y verso 17: "Los que NO predican esto (que son MUCHOS) FALSIFICAN la Palabra de Dios. En otras palabras Pablo dice que todo aquél que predique el evangelio de Jesucristo, DEBE de predicar el sufrimiento, la angustia, la pena, la limitación como parte de la caminata cristiana, pues ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier otra predicación es MEDRAR y FALSIFICAR la Palabra de Dios. ¿Y para qué tanto sufrimiento? Uno, para que podamos ser SALVOS, y dos, para que podamos CONSOLAR a otros habiéndo sido CONSOLADOS por Dios, pues todos hemos de pasar similares sufrimientos y penas. Y eso (la consolación y la salvación) nos harán sentir la misericordia de Dios.
Era tan grande el orgullo espiritual que se había apoderado de los corintios, que Pablo se ve en la necesidad de escribirles otra epístola. En ella les tiene que hacer ver el valor de la misericordia de Dios, haciéndoles énfasis en que la vida del creyente no solamente va de milagro en milagro, de manifestación en manifestación. Sino que, también de sufrimiento en sufrimiento. Vea cómo lo presenta Pablo en el capítulo 1, versos 3-6: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Padre de misericordias y Dios de toda consolación... el cual nos CONSUELA en nuestras TRIBULACIONES, para que podamos CONSOLAR a los que están en cualquier TRIBULACION, en la cual nosotros hemos sido CONSOLADOS por Dios mismo... Porque de la manera que ABUNDAN en nosotros las AFLICCIONES de Cristo, así también ABUNDA nuestra CONSOLACION por el mismo Cristo. Pues todo esto opera al SUFRIR todos las mismas AFLICCIONES no solamente para ser CONSOLADOS sino para que seamos SALVOS".
Y termina diciendo en capítulo 2 y verso 17: "Los que NO predican esto (que son MUCHOS) FALSIFICAN la Palabra de Dios. En otras palabras Pablo dice que todo aquél que predique el evangelio de Jesucristo, DEBE de predicar el sufrimiento, la angustia, la pena, la limitación como parte de la caminata cristiana, pues ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier otra predicación es MEDRAR y FALSIFICAR la Palabra de Dios. ¿Y para qué tanto sufrimiento? Uno, para que podamos ser SALVOS, y dos, para que podamos CONSOLAR a otros habiéndo sido CONSOLADOS por Dios, pues todos hemos de pasar similares sufrimientos y penas. Y eso (la consolación y la salvación) nos harán sentir la misericordia de Dios.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Mi casa ¿Casa de oración o cueva de ladrones?
Narran los evangelios de Mateo (21.13);de Marcos (1l:17);y de Lucas (19:46) que en una ocasión entró Jesús al Templo, y cuando vió la comercialización en que habían convertido la casa de Dios, se molestó tanto que empezó a tirar las mesas de los cambistas y a tirar las jaulas de los animales que se vendían para los sacrificios. Es más, narra el evangelio de Marcos en el verso 16 que: "No consentía en que nadie atravesase el Templo llevando utensilio alguno".
La idea de Dios de permitir un Templo en su momento, fue para poder morar en medio de SU pueblo, fue para tener COMUNICACION Y RELACION PERSONAL con su gente. Nunca el motivo de Dios fue para hacer un centro comercial metido dentro de su congregación. NO es bíblico, NO es espiritual, NO es del agrado de Dios el comercializar dentro de lo que se supone es SU casa. La casa en donde se supone que vamos a buscar o a encontrarnos con Dios, es un lugar para ir y orar, para ir y comunicarnos con EL y con los hermanos, NUNCA para ir a comercializar servicios, bienes o productos.
La pregunta del día es: ¿Si Jesús viniera el domingo y entrara a diez o quince de las congegaciones más grandes en el mundo, pensaría que SU casa, es casa de oración o que la hemos convertido en cueva de ladrones? Fue Jesús el que llamó al comercio de bienes, servicios y productos, dentro de la congregación... cueva de ladrones. El pensamiento es duro, el discernimiento de éste asunto se hace solamente con el respaldo del Espíritu Santo, pero el resultado sólamente puede ser: O hemos convertido la casa de Dios en casa de oración, o por el contrario, la hemos convertido en cueva de ladrones. Así de simple y claro.
La idea de Dios de permitir un Templo en su momento, fue para poder morar en medio de SU pueblo, fue para tener COMUNICACION Y RELACION PERSONAL con su gente. Nunca el motivo de Dios fue para hacer un centro comercial metido dentro de su congregación. NO es bíblico, NO es espiritual, NO es del agrado de Dios el comercializar dentro de lo que se supone es SU casa. La casa en donde se supone que vamos a buscar o a encontrarnos con Dios, es un lugar para ir y orar, para ir y comunicarnos con EL y con los hermanos, NUNCA para ir a comercializar servicios, bienes o productos.
La pregunta del día es: ¿Si Jesús viniera el domingo y entrara a diez o quince de las congegaciones más grandes en el mundo, pensaría que SU casa, es casa de oración o que la hemos convertido en cueva de ladrones? Fue Jesús el que llamó al comercio de bienes, servicios y productos, dentro de la congregación... cueva de ladrones. El pensamiento es duro, el discernimiento de éste asunto se hace solamente con el respaldo del Espíritu Santo, pero el resultado sólamente puede ser: O hemos convertido la casa de Dios en casa de oración, o por el contrario, la hemos convertido en cueva de ladrones. Así de simple y claro.
viernes, 18 de septiembre de 2009
¿Por qué le tememos a la muerte?
La gran mayoría de personas le tiene miedo a la muerte. Las razones generalmente pudiéramos decir que es porque nos es algo totalmente desconocido, y segundo porque todos sabemos que no estamos muy seguros de adónde iremos, esto, debido a que conocemos que nuestro comportamiento como personas deja muchos vacíos en lo que se refiere a lo espiritual.
Ignoramos cuál era el plan original de Dios, esto es, si Adán y Eva iban a vivir mil años sobre la faz de la tierra y luego serían arrebatados a su presencia, o sí, vivirían eternamente sobre la tierra con todos sus descendientes, morando Dios en medio nuestro. Pero lo que sí es una realidad es que, a raíz de su pecado trajeron como consecuencia la muerte física y la muerte espiritual a la raza humana. Curiosa e inexplicablemente, ésta raza humana, le tiene mucho más miedo a la muerte física que a la espiritual, por eso actuamos como actuamos sin el amor y la fraternidad debida a nuestros semejantes. Dice la escritura en 1era Corintios 15:56 que: "El aguijón de la muerte es el pecado". Es decir, existe la muerte porque existió el pecado", lo que explica la muerte de Adán y Eva y toda su descendencia.
Por una promesa de Dios, llegará el día en que ya no habrá más muerte física porque ya no habrá más pecado. Ese es el día en que viviremos para siempre, solamente que con cuerpos glorificados (al menos eso nos dice el verso 53). Ese es el día glorioso en que la humanidad completa escuchará una trompeta, la final trompeta de Apocalipsis, que nos estará indicando que el tiempo, como lo conocemos hoy ha terminado. Que una nueva etapa en la historia del hombre habrá comenzado. Una etapa que no tiene fin. Una etapa en donde los galardones que se reciban no los robará nadie, ni los destruirá nada. Una etapa en la que la posición celestial que hayamos alcanzado, la disfrutaremos para siempre en la presencia de nuestro Dios y Rey. Una etapa en la que ya no le temeremos a la muerte, pues simplemente dejará de ser.
Ignoramos cuál era el plan original de Dios, esto es, si Adán y Eva iban a vivir mil años sobre la faz de la tierra y luego serían arrebatados a su presencia, o sí, vivirían eternamente sobre la tierra con todos sus descendientes, morando Dios en medio nuestro. Pero lo que sí es una realidad es que, a raíz de su pecado trajeron como consecuencia la muerte física y la muerte espiritual a la raza humana. Curiosa e inexplicablemente, ésta raza humana, le tiene mucho más miedo a la muerte física que a la espiritual, por eso actuamos como actuamos sin el amor y la fraternidad debida a nuestros semejantes. Dice la escritura en 1era Corintios 15:56 que: "El aguijón de la muerte es el pecado". Es decir, existe la muerte porque existió el pecado", lo que explica la muerte de Adán y Eva y toda su descendencia.
Por una promesa de Dios, llegará el día en que ya no habrá más muerte física porque ya no habrá más pecado. Ese es el día en que viviremos para siempre, solamente que con cuerpos glorificados (al menos eso nos dice el verso 53). Ese es el día glorioso en que la humanidad completa escuchará una trompeta, la final trompeta de Apocalipsis, que nos estará indicando que el tiempo, como lo conocemos hoy ha terminado. Que una nueva etapa en la historia del hombre habrá comenzado. Una etapa que no tiene fin. Una etapa en donde los galardones que se reciban no los robará nadie, ni los destruirá nada. Una etapa en la que la posición celestial que hayamos alcanzado, la disfrutaremos para siempre en la presencia de nuestro Dios y Rey. Una etapa en la que ya no le temeremos a la muerte, pues simplemente dejará de ser.
jueves, 17 de septiembre de 2009
¿Cómo funciona la Trinidad?
Hay personas que tienen duda si realmente Dios es una sola persona o son tres personas en una. Desde sus inicios la Escritura nos dice que son tres seres o tres personas en una. En Génesis el mismo Dios se menciona en plural durante la creación del hombre. "Hagamos" (Génesis 1:26).
En otra parte de la Escritura se nos dice que es el Padre el que hace los llamamamientos, y que si no es EL el quien llama entonces nadie llega: "No depende del que quiere sino de quien EL tenga misericorida" (Romanos 9:18). Pero es Jesús el único que nos puede dar la "revelación" del Padre: "Y a quien el Hijo quiere lo revela" (Mateo 11:27). Y es el Espíritu Santo el que nos "guiará" a toda verdad: "Pero cuando el Espíritu Santo venga de verdad... el os guiará a toda verdad" (Juan 16:13). Como podemos ver son tres personas pero funcionan como un sólo Dios, en armonía y en orden.
No podemos ira al Padre si él no nos llama, no lo podemos conocerle si Jesús no nos lo revela, y no podemos conocer todas sus verdades si el Espíritu Santo no nos guía a esas verdades. Quizás para muchos de nosotros esto fue un misterio durante muchos años, pero ahora nos es revelado.
En otra parte de la Escritura se nos dice que es el Padre el que hace los llamamamientos, y que si no es EL el quien llama entonces nadie llega: "No depende del que quiere sino de quien EL tenga misericorida" (Romanos 9:18). Pero es Jesús el único que nos puede dar la "revelación" del Padre: "Y a quien el Hijo quiere lo revela" (Mateo 11:27). Y es el Espíritu Santo el que nos "guiará" a toda verdad: "Pero cuando el Espíritu Santo venga de verdad... el os guiará a toda verdad" (Juan 16:13). Como podemos ver son tres personas pero funcionan como un sólo Dios, en armonía y en orden.
No podemos ira al Padre si él no nos llama, no lo podemos conocerle si Jesús no nos lo revela, y no podemos conocer todas sus verdades si el Espíritu Santo no nos guía a esas verdades. Quizás para muchos de nosotros esto fue un misterio durante muchos años, pero ahora nos es revelado.
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