La escritura nos habla constantemente de justos e impíos, nosotros consideramos generalmente impío a aquél que nos hace algún daño, pero, lastimosamente todos hacemos daño consciente o inconscientemente, lo que nos daría como resultado que todos somos impíos. Ciertamente la misma escritura nos dice que no hay NADIE bueno sobre la faz de la tierra entre los humanos, pero también es verdad que cuando llegamos a los pies de Cristo, somos transformados.
Como compartimos hace unos días el hecho de llegar a los pies de Cristo no nos hace "perfectos" inmediatamente, tan sólo nos inicia en ese camino, "salvos inmediatamente sí somos", pero la perfección y la santidad no se alcanza espontáneamente, esas virtudes hay conquistarlas. Ahora bien,¿Cómo reconocemos a las personas que están verdaderamente luchando por alcanzarlas, y es más, cómo sabemos que nosotros mismos vamos en ese camino? La misma escritura nos da lineamientos que, si luchamos por seguirlos, algún día nos darán el resultado óptimo. Mientras tanto, vemos cómo otros van delante nuestro mostrándonos que SI es posible. Veamos el Proverbio del día de hoy (o sea el número 12), lo que nos dice acerca de los que van en ese camino de la justicia. Verso 2: "Los buenos alcanzarán el favor de Dios"; el verso 3: "La raíz de los justos no será removida"; verso 5: "Los pensamientos de los justos son rectitud"; verso 6: "La boca de los rectos los librará"; verso 7: "La casa de los rectos permanecerá firme"; verso 11: "La raíz de los justos dará fruto"; verso 9: "El justo saldrá de la tribulación"; verso 21. "Ninguna adversidad le acontecerá al justo"; y, el verso 26: "El justo sirve de guía a su prójimo".
Si nosotros encontramos personas en el camino del Señor que cumplan con algunos o todos esos requisitos, estaremos frente a una persona que ama a Dios y que desea llegar a esa perfección y a esa santidad que El nos ofreciera. Es más, si nosotros estamos luchando en alguna de esas áreas, es un buen síntoma de que queremos alcanzar esas metas. Tan simple como eso es el evangelio de jesucristo: Toma tu cruz y sígueme, no hay otro evangelio que salve, solamente el evangelio de Jesús, su cruz y su justicia.
jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Dad gracias en todo.
La iglesia de Tesalónica se había conformado por personas de toda índole judíos convertidos, griegos devotos, mujeres de la nobleza, y muchos otros gentiles, quienes habían vivido todos en el paganismo, en otras palabras sin conocer al Dios verdadero sino a un Dios por cada necesidad. Más tarde Pablo envió a Timoteo a esa iglesia a ministrar y es cuando recibe un triste reporte del estado de ánimo de la congregación.
Algunos estaban desconsolados porque sus parientes habían muerto, y ellos pensaban que el Reino de Dios y su justicia los haría vivir por muchos años aquí en la tierra; otros, estaban viviendo sin trabajar porque la prédica de Pablo había sido que el Señor pronto venía, nunca entendieron que Pablo se refería precisamente a que la vida del hombre sobre la faz de la tierra es corta. Luego, otros, más vivos aún, estaban viviendo desordenamente pues ya eran Hijos de Dios y podían hacer lo que les viniera en gana. Y también los había que querían regresar a sus costumbre paganas de adorar y poner incienso a los ídolos, pues por hacer eso nadie los perseguía ni atacaba en cambio por seguir el evangelio sí.
Es entonces cuando Pablo decide escribirles la primera carta o epístola en la cual luego de explicar todas y cada una de sus ideas erradas a las ovejas, cuando se despide en el último capítulo les dice: "Oren constantemente" (verso 17), haciéndoles ver que esa es la solución a toda duda, a todo temor, a toda incógnita. Y luego les aconseja: "En todo debemos estar agradecidos con Dios" (verso 18). Y antes les había dicho: "Estad siempre gozosos" (verso 16). Sí, si oramos y estamos continuamente en comunicación con Dios, vamos a estar agradecidos por todo lo que nos sucede y estaremos gozosos constantemente.
Algunos estaban desconsolados porque sus parientes habían muerto, y ellos pensaban que el Reino de Dios y su justicia los haría vivir por muchos años aquí en la tierra; otros, estaban viviendo sin trabajar porque la prédica de Pablo había sido que el Señor pronto venía, nunca entendieron que Pablo se refería precisamente a que la vida del hombre sobre la faz de la tierra es corta. Luego, otros, más vivos aún, estaban viviendo desordenamente pues ya eran Hijos de Dios y podían hacer lo que les viniera en gana. Y también los había que querían regresar a sus costumbre paganas de adorar y poner incienso a los ídolos, pues por hacer eso nadie los perseguía ni atacaba en cambio por seguir el evangelio sí.
Es entonces cuando Pablo decide escribirles la primera carta o epístola en la cual luego de explicar todas y cada una de sus ideas erradas a las ovejas, cuando se despide en el último capítulo les dice: "Oren constantemente" (verso 17), haciéndoles ver que esa es la solución a toda duda, a todo temor, a toda incógnita. Y luego les aconseja: "En todo debemos estar agradecidos con Dios" (verso 18). Y antes les había dicho: "Estad siempre gozosos" (verso 16). Sí, si oramos y estamos continuamente en comunicación con Dios, vamos a estar agradecidos por todo lo que nos sucede y estaremos gozosos constantemente.
martes, 10 de noviembre de 2009
Por un plato de lentejas.
Nuestra bisabuela Sofía quien naciera allá por los años de 1880 y que muriera casi cien años después, cuando eramos pequeños nos contaba muchas anécdotas y nos daba constantemente consejos y dicharachos que nos han servido más de una vez en la vida. Recordamos cuando les decía a nuestras hermanas y primas que, muchas mujeres se equivocaban con querer conquistar a un hombre con el cuerpo o con el mal vestir, cuando a un hombre se le conquistaba sin excepción alguna por medio del vientre, o sea, de una buena comida.
No sabemos a ésta altura si era solamente experiencia o si lo sacó de las escrituras, pero el hecho es que nuestra bella bisabuela tenía toda la razón. En las escrituras vemos cómo un hombre conquista lo que desea por medio de una buena comida. Nuestra historia está en Génesis 25, en donde podemos leer la aventura a la que se lanzó Jacob al cambiar por un plato de lentejas bien cocinadas, una anhelada primogenitura a la cuál Esaú no le tenía el aprecio y el valor debidos. Tarde se dió cuenta Esaú de su errar, pero nada pudo hacer para poderla cambiar. A la luz de cuatro o cinco mil años nos cuesta aceptar la idea de que por un plato de placer, un hombre haya cambiado prácticamente el ser la raíz de un reino, pero sucedió, aún sucede, y lo que es peor, a nosotros mismos.
¿Cuántas veces Dios desea estar con nosotros? Y nosotros preferimos ir a jugar al campo, ver televisión, quedarnos dormidos, estar otro tiempo con los nietos, ir a tomar café con una amiga o amigo, o seguir chateando en internet, etc. En otras palabras, nosotros también estamos continuamente cambiando la presencia de Dios por un plato de lentejas. No podemos criticar a Esaú, si hoy nosotros, hacemos lo mismo. Tenemos que ser como Jacob, estar deseosos de la primogenitura para poder obtenerla. Cada vez que sentimos el llamado del Señor y vamos, la obtenemos; cada vez que sentimos el llamado a estar a solas con El y no vamos, lo cambiamos por un plato de lentejas. Meditemos.
No sabemos a ésta altura si era solamente experiencia o si lo sacó de las escrituras, pero el hecho es que nuestra bella bisabuela tenía toda la razón. En las escrituras vemos cómo un hombre conquista lo que desea por medio de una buena comida. Nuestra historia está en Génesis 25, en donde podemos leer la aventura a la que se lanzó Jacob al cambiar por un plato de lentejas bien cocinadas, una anhelada primogenitura a la cuál Esaú no le tenía el aprecio y el valor debidos. Tarde se dió cuenta Esaú de su errar, pero nada pudo hacer para poderla cambiar. A la luz de cuatro o cinco mil años nos cuesta aceptar la idea de que por un plato de placer, un hombre haya cambiado prácticamente el ser la raíz de un reino, pero sucedió, aún sucede, y lo que es peor, a nosotros mismos.
¿Cuántas veces Dios desea estar con nosotros? Y nosotros preferimos ir a jugar al campo, ver televisión, quedarnos dormidos, estar otro tiempo con los nietos, ir a tomar café con una amiga o amigo, o seguir chateando en internet, etc. En otras palabras, nosotros también estamos continuamente cambiando la presencia de Dios por un plato de lentejas. No podemos criticar a Esaú, si hoy nosotros, hacemos lo mismo. Tenemos que ser como Jacob, estar deseosos de la primogenitura para poder obtenerla. Cada vez que sentimos el llamado del Señor y vamos, la obtenemos; cada vez que sentimos el llamado a estar a solas con El y no vamos, lo cambiamos por un plato de lentejas. Meditemos.
lunes, 9 de noviembre de 2009
¿Cómo sabemos que alguien nació de nuevo?
"De cierto de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de los cielos". Palabras que Jesús le dijere ni más ni menos que a un "maestro de la palabra en Israel", el fariseo Nicodemo, vea Juan 3:1:19. En donde vemos varias lecciones interesantes.
La primera, en la vida espiritual vamos a encontrar personas y aún maestros y líderes que no saben ni dónde están parados, que ya sea por ignorancia o por conveniencia, estarán enseñando lo que conviene a sus necesidades materiales pero no lo que conviene a los interéses espirituales de las ovejas (verso 10). Segundo, solamente cuando se tiene un encuentro personal con Dios, entiéndase con Jesucristo, se puede llegar a nacer de nuevo espiritualmente hablando, (versos 14-16). Tercero, solamente cuando se cree en ese Salvador, se nace de nuevo (versos 16-18). Cuarto y final y no por ello menos importante, de ese encuentro en adelante, la persona en cuestión "practica la verdad" y viene a la luz, y así es manifiesto que sus obras son hechas por Dios (verso 21). En otras y simples palabras, la persona tiene o sufre un cambio interno que lo lleva a cambiar externamente sus obras, su qué hacer, y hasta sus metas.
Hasta los apóstoles nacieron de nuevo cuando Cristo les preguntó: ¿Y ustedes, de quién dicen que soy Hijo?(ver mateo 16:15-16). Y, desde que Cristo los eligió en Mateo 10 cerca del año 26 de nuestra era hasta cuando terminaron su carrera cerca de los años 95 o 100, ellos fueron "otros" varones. Sus frutos dieron testimonio de que ellos sí nacieron de nuevo, que Pedro hasta negó al Señor, es cierto. Que Juan y Jacobo eran iracúndos, es cierto. Que Pablo también era de carácter fuerte, es cierto, pero en términos generales sus frutos fueron otros, su forma de vida cambió radicalmente, "practicaban y luego predicaban" no como los fariseos y religiosos de todas las épocas, que predican pero no practican, palabras de Jesús en mateo 23.
La primera, en la vida espiritual vamos a encontrar personas y aún maestros y líderes que no saben ni dónde están parados, que ya sea por ignorancia o por conveniencia, estarán enseñando lo que conviene a sus necesidades materiales pero no lo que conviene a los interéses espirituales de las ovejas (verso 10). Segundo, solamente cuando se tiene un encuentro personal con Dios, entiéndase con Jesucristo, se puede llegar a nacer de nuevo espiritualmente hablando, (versos 14-16). Tercero, solamente cuando se cree en ese Salvador, se nace de nuevo (versos 16-18). Cuarto y final y no por ello menos importante, de ese encuentro en adelante, la persona en cuestión "practica la verdad" y viene a la luz, y así es manifiesto que sus obras son hechas por Dios (verso 21). En otras y simples palabras, la persona tiene o sufre un cambio interno que lo lleva a cambiar externamente sus obras, su qué hacer, y hasta sus metas.
Hasta los apóstoles nacieron de nuevo cuando Cristo les preguntó: ¿Y ustedes, de quién dicen que soy Hijo?(ver mateo 16:15-16). Y, desde que Cristo los eligió en Mateo 10 cerca del año 26 de nuestra era hasta cuando terminaron su carrera cerca de los años 95 o 100, ellos fueron "otros" varones. Sus frutos dieron testimonio de que ellos sí nacieron de nuevo, que Pedro hasta negó al Señor, es cierto. Que Juan y Jacobo eran iracúndos, es cierto. Que Pablo también era de carácter fuerte, es cierto, pero en términos generales sus frutos fueron otros, su forma de vida cambió radicalmente, "practicaban y luego predicaban" no como los fariseos y religiosos de todas las épocas, que predican pero no practican, palabras de Jesús en mateo 23.
domingo, 8 de noviembre de 2009
No por qué, sino porque somos soldados de Cristo.
Algunas personas lectoras de éste blog nos cuestionan del ¿Por qué tiene que sufrir el cristiano? ¿Por qué tantas batallas? ¿Por qué pareciera que la caminata es una constante de ir hacia arriba y en camino empedrado? ¿Por qué detrás de una batalla viene la otra? La respuesta es simple. ¡Somos soldados del ejército de Cristo!
Pablo nos explica en 2da. de Timoteo 2:2 que: "Somos soldados del ejército de Cristo y que por eso, es que sufrimos penalidades". Ahora bien, la pregunta es: ¿Conoce usted un soldado de alguna nación poderosa, que se prepare por gusto? La historia nos es testiga que cada soldado de cada ejército de cada nación poderosa o imperio, ha peleado más de una vez en su vida, y muchos, han peleado toda su vida, y es más, muchísimos han dejado su vida en el campo de batalla. Entonces, ¿Cómo hemos de pertenecer al ejército más grande, más glorioso y más exitoso que la historia humana haya de contar por siempre, y no vivir en batallas sean éstas materiales o espirituales?
El evangelio de Jesucristo nos dice: "Toma tu cruz y sígueme", no estaba hablando jesucristo, repetimos pues ya lo hemos predicado antes, de una cruz de madera física, nos habla de batallar contra el licor el borracho, contra las drogas el adicto, contra la carne el lascivo, contra la burla el escarnecedor, contra el robo el ladrón, contra el placer los adúlteros, contra las malas palabras los maldicientes, contra el carácter los iracundos, etc. Eso y nada más que eso es el evangelio de Jesucristo. Luchar por agradarlo a EL y no por agradarnos a nosotros. La cuestión al final no viene a ser ¿Señor por qué batallamos?, sino más bien, batallamos porque somos del ejército de Jesucristo.
Pablo nos explica en 2da. de Timoteo 2:2 que: "Somos soldados del ejército de Cristo y que por eso, es que sufrimos penalidades". Ahora bien, la pregunta es: ¿Conoce usted un soldado de alguna nación poderosa, que se prepare por gusto? La historia nos es testiga que cada soldado de cada ejército de cada nación poderosa o imperio, ha peleado más de una vez en su vida, y muchos, han peleado toda su vida, y es más, muchísimos han dejado su vida en el campo de batalla. Entonces, ¿Cómo hemos de pertenecer al ejército más grande, más glorioso y más exitoso que la historia humana haya de contar por siempre, y no vivir en batallas sean éstas materiales o espirituales?
El evangelio de Jesucristo nos dice: "Toma tu cruz y sígueme", no estaba hablando jesucristo, repetimos pues ya lo hemos predicado antes, de una cruz de madera física, nos habla de batallar contra el licor el borracho, contra las drogas el adicto, contra la carne el lascivo, contra la burla el escarnecedor, contra el robo el ladrón, contra el placer los adúlteros, contra las malas palabras los maldicientes, contra el carácter los iracundos, etc. Eso y nada más que eso es el evangelio de Jesucristo. Luchar por agradarlo a EL y no por agradarnos a nosotros. La cuestión al final no viene a ser ¿Señor por qué batallamos?, sino más bien, batallamos porque somos del ejército de Jesucristo.
sábado, 7 de noviembre de 2009
¿Quién es adúltera de la cual se habla en las Escrituras?
Quizás debiéramos empezar por decir qué significa "adulterio" en el idioma de la Biblia, pues no es lo mismo que para nosotros. Según las costumbres judías una mujer era prometida a un varón un día tal, a partir de ese día y durante un año, ella era la futura esposa pero tenía que cuidarse ya como esposa, lo que significaba que si ella o él, tenían relaciones sexuales con otro ú otra, eran adúlteros, por ello usted ve en Mateo capítulo 1, cómo se narra la historia de José y María, y por qué José trató de dejarla antes del matrimonio. Dicha história o anécdota la confirman los fariseos 30 años después cuando le dicen a Jesús. "Nosotros no somos hijos de pecado o fornicación" (Juan 8:41).
Jesucristo en la escritura es asemejado a un esposo que viene al mundo a buscar una esposa limpia, sin tacha, sin arruga y vestida de blanco (Efesios 5:26-27). Ahora bien, la pregunta es ¿A quién podemos llegar a tildar de ser una adúltera? ¿Qué pasa si la mamá de la esposa, se vende por dinero? ¿Qué pasa si la hermana de la esposa se entrega por placer a otros amores? ¿Qué pasa si la tía de la esposa se vende por conveniencias personales? ¿Podemos llamar adúltera o rostituta a la esposa por culpa de sus parientas? NO Y SIMPLEMENTE NO. Solamente podemos tratar de adúltera o ramera a la esposa, sí y sólo sí, ésta se va con otros por dinero, por conveniencias o por placer. En otras palabras la UNICA que puede ser tiltada de prostituta por el esposo... es la esposa. Y todos sabemos que la esposa de Cristo es la iglesia. Y si usted cree que esto es una herejía, busque en la escritura lo siguiente:"Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios, PORQUE ES TIEMPO DE QUE EL JUICIO DE DIOS COMIENCE POR LA CASA DE DIOS, y si primero comienza por nosotros, ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1era. de Pedro 4:17).
Como podemos ver, Dios (Jesucristo) NO les va a exijir a aquellos que no son su esposa que sean fieles, un varón solamente espera fidelidad de su esposa, lo que hagan su suegra, su cuñada, su hermana, su tía no le incumbe al esposo ni lo deja avergonzado delante de los demás. ¿Entendemos ahora que la gran adúltera no será ajena a Dios? ¿Entendemos que NO ES UNA HEREJIA, descubrir en la escritura que la iglesia que busca placeres, que busca dinero y que busca otros amores, es la Gran Prostituta delante de Dios?. Meditemos
Jesucristo en la escritura es asemejado a un esposo que viene al mundo a buscar una esposa limpia, sin tacha, sin arruga y vestida de blanco (Efesios 5:26-27). Ahora bien, la pregunta es ¿A quién podemos llegar a tildar de ser una adúltera? ¿Qué pasa si la mamá de la esposa, se vende por dinero? ¿Qué pasa si la hermana de la esposa se entrega por placer a otros amores? ¿Qué pasa si la tía de la esposa se vende por conveniencias personales? ¿Podemos llamar adúltera o rostituta a la esposa por culpa de sus parientas? NO Y SIMPLEMENTE NO. Solamente podemos tratar de adúltera o ramera a la esposa, sí y sólo sí, ésta se va con otros por dinero, por conveniencias o por placer. En otras palabras la UNICA que puede ser tiltada de prostituta por el esposo... es la esposa. Y todos sabemos que la esposa de Cristo es la iglesia. Y si usted cree que esto es una herejía, busque en la escritura lo siguiente:"Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios, PORQUE ES TIEMPO DE QUE EL JUICIO DE DIOS COMIENCE POR LA CASA DE DIOS, y si primero comienza por nosotros, ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1era. de Pedro 4:17).
Como podemos ver, Dios (Jesucristo) NO les va a exijir a aquellos que no son su esposa que sean fieles, un varón solamente espera fidelidad de su esposa, lo que hagan su suegra, su cuñada, su hermana, su tía no le incumbe al esposo ni lo deja avergonzado delante de los demás. ¿Entendemos ahora que la gran adúltera no será ajena a Dios? ¿Entendemos que NO ES UNA HEREJIA, descubrir en la escritura que la iglesia que busca placeres, que busca dinero y que busca otros amores, es la Gran Prostituta delante de Dios?. Meditemos
viernes, 6 de noviembre de 2009
Lo que no sabemos por no estudiar.
Generalmente los cristianos venimos de religiones en donde las reuniones de la congregación son cada ocho días, y son reuniones en donde quien dirige el servicio es el único que habla, no hay oportunidad de preguntar y si quedan dudas pues con el tiempo y la gracia de Dios se resolverán. Luego, entramos a otra congregación en donde el que dirige el servicio se supone que viene con la palabra de Dios en la boca, y otra vez, solamente él habla y nadie puede preguntar, y por si fuera poco está el agravante de que si usted cuestiona o contradice, usted es una oveja rebelde, y recibe expresiones tales como: La puerta está abierta hermano, si no se siente cómodo o siente que su tiempo aquí ya terminó mejor es que se marche.
Si vemos las reuniones que Jesús hacía y vemos las reuniones de la iglesia primitiva, en otras palabras, si vemos cómo fueron fundados los servicios por Jesús y vemos cómo los realizaban en la iglesia primitiva, veremos con penoso asombro que NO eran como los actuales. En el libro de Hechos de los Apóstoles en el capítulo 2 y verso 42 se nos explica claramente a qué o cómo se reunían los primeros cristianos: "a perseverar en la doctrina de los apóstoles; en la comunión unos con otros; en el partimiento del pan; y en las oraciones". Como vemos, no se reunían a cantar hora y media coros repetidos con la finalidad de hacer tiempo a que todos llegaran, no se reunían a escuchar a nadie en particular, era una común unión para preguntas y respuestas y así aprender todos; se reunían para comer; y se reunían para orar por las necesidades de unos y de otros, y estamos seguros que aunque la escritura no lo dice, se reunían para orar por los inconversos.
Lo que ha sucedido al venir muchos de nosotros los cristianos de otras religiones, es que nos hemos ACOMODADO a quedarnos con lo que nos dicen los líderes, o con lo que oímos el día del servicio y ya, suficiente. Pues hemos de recalcar que NO es suficiente. Un día estaba predicando Pablo el hombre que nos escribiera casi todo el Nuevo Testamento y tubo que felicitar a los de Berea, pues no le creyeron lo que predicó "sino hasta que" lo comprobaron en las escrituras (Hechos 17:11)... eso es impresionante... ese es un ejemplo que debemos seguir. No porque alguien dice que viene en el nombre del Señor, tiene que venir en el nombre del Señor. Jesús dijo para los últimos tiempos (los cuales hasta la saciedad hemos dicho que creemos estar por tanta evidencia)"MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE". Mateo 24:4. Hay mucho de Dios que no sabemos porque no estudiamos.
Si vemos las reuniones que Jesús hacía y vemos las reuniones de la iglesia primitiva, en otras palabras, si vemos cómo fueron fundados los servicios por Jesús y vemos cómo los realizaban en la iglesia primitiva, veremos con penoso asombro que NO eran como los actuales. En el libro de Hechos de los Apóstoles en el capítulo 2 y verso 42 se nos explica claramente a qué o cómo se reunían los primeros cristianos: "a perseverar en la doctrina de los apóstoles; en la comunión unos con otros; en el partimiento del pan; y en las oraciones". Como vemos, no se reunían a cantar hora y media coros repetidos con la finalidad de hacer tiempo a que todos llegaran, no se reunían a escuchar a nadie en particular, era una común unión para preguntas y respuestas y así aprender todos; se reunían para comer; y se reunían para orar por las necesidades de unos y de otros, y estamos seguros que aunque la escritura no lo dice, se reunían para orar por los inconversos.
Lo que ha sucedido al venir muchos de nosotros los cristianos de otras religiones, es que nos hemos ACOMODADO a quedarnos con lo que nos dicen los líderes, o con lo que oímos el día del servicio y ya, suficiente. Pues hemos de recalcar que NO es suficiente. Un día estaba predicando Pablo el hombre que nos escribiera casi todo el Nuevo Testamento y tubo que felicitar a los de Berea, pues no le creyeron lo que predicó "sino hasta que" lo comprobaron en las escrituras (Hechos 17:11)... eso es impresionante... ese es un ejemplo que debemos seguir. No porque alguien dice que viene en el nombre del Señor, tiene que venir en el nombre del Señor. Jesús dijo para los últimos tiempos (los cuales hasta la saciedad hemos dicho que creemos estar por tanta evidencia)"MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE". Mateo 24:4. Hay mucho de Dios que no sabemos porque no estudiamos.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Antes de la caída viene la altivez de espíritu.
Lo escribimos y comentamos hace unos meses, en mil novecientos sesenta y seis el mundo fue testigo de tres acontecimientos impresionantes de orgullo (si usted no lo cree lo puede buscar en internet,o, en archivos periodísticos de su nación). Un grupo musical formado por cuatro jóvenes peludos del viejo continente; un cantante de rock, considerado el mejor de todos los tiempos; y, un boxeador al cual todos vimos cómo llegó a la gloria gracias a la mafia que en esos días movía dicho deporte, dijeron públicamente que eran más famosos que Jesucristo.
A los pocos meses el grupo musical se desintengró, e incluso asesinaron sin razón aparente a uno de sus integrantes; once años después el cantante de rock murió bajo efecto de las drogas, luego de que su carrera venía en una debacle anunciada; y aquél boxeador que volaba como mariposa, hoy vive brincando y moviéndose como mariposa debido a la enfermedad que padece (un verso que lamentablemente no pudimos encontrar dice: "Dios no comparte su gloria con NADIE). Ayer, gracias a la magia de la televisión, el mundo volvió a ser testigo de la sobervia y el orgullo humano. Un lanzador de grandes ligas fue entrevistado acerca de cómo se sentía al tener que actuar en un escenario con 50,000 personas que le eran adversas, su respuesta fue: "Por todo lo que YO he logrado en mi carrera, es el escenario que YO merezco", no hace falta decir que su verguenza llegó al máximo cuando tuvo que salir con la cabeza baja derrotado y abucheado, quizás en una de las batalla más importanes en su vida, o quizás hasta pudieramos decir la última. "Jehová lo decretó, para envilecer la sobervia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra" dice Isaías 23:9.
El punto es que la gloria que el hombre puede llegar a tener, tiene que venir de Dios, y, el hombre, debe saber llevarla. Proverbios 16:18 dice: "Antes del quebrantamiento, viene la sobervia; y antes de la caída, viene la altivez de espíritu". Lo hemos predicado y lo seguiremos predicando porque estamos convencidos de ello, somos lo que somos y estamos en donde estamos, por la misericordia de Dios... no por nuestros méritos. Meditemos.
A los pocos meses el grupo musical se desintengró, e incluso asesinaron sin razón aparente a uno de sus integrantes; once años después el cantante de rock murió bajo efecto de las drogas, luego de que su carrera venía en una debacle anunciada; y aquél boxeador que volaba como mariposa, hoy vive brincando y moviéndose como mariposa debido a la enfermedad que padece (un verso que lamentablemente no pudimos encontrar dice: "Dios no comparte su gloria con NADIE). Ayer, gracias a la magia de la televisión, el mundo volvió a ser testigo de la sobervia y el orgullo humano. Un lanzador de grandes ligas fue entrevistado acerca de cómo se sentía al tener que actuar en un escenario con 50,000 personas que le eran adversas, su respuesta fue: "Por todo lo que YO he logrado en mi carrera, es el escenario que YO merezco", no hace falta decir que su verguenza llegó al máximo cuando tuvo que salir con la cabeza baja derrotado y abucheado, quizás en una de las batalla más importanes en su vida, o quizás hasta pudieramos decir la última. "Jehová lo decretó, para envilecer la sobervia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra" dice Isaías 23:9.
El punto es que la gloria que el hombre puede llegar a tener, tiene que venir de Dios, y, el hombre, debe saber llevarla. Proverbios 16:18 dice: "Antes del quebrantamiento, viene la sobervia; y antes de la caída, viene la altivez de espíritu". Lo hemos predicado y lo seguiremos predicando porque estamos convencidos de ello, somos lo que somos y estamos en donde estamos, por la misericordia de Dios... no por nuestros méritos. Meditemos.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Como la luz de la aurora.
Hace unos días escribimos acerca de quiénes irán al cielo y quiénes no, vimos en palabras del mismo Señor Jesucristo, a quienes Dios considera SU pueblo y a quienes considera como sus ENEMIGOS. Vimos también el hecho de que, aún y cuando, Dios nos considera salvos desde el momento mismo en que hacemos una confesión real, sincera, pura, y de corazón de la aceptación del sacrificio de su Hijo como suficiente pago por el perdón de nuestros pecados, aún así, repetimos, seguimos cometiendo pecados.
Pues bien, ciertamente, somos salvos inmediatamente que confesamos a Cristo como nuestro suficiente salvador, pero apenas inicia una batalla personal por llegar a una santidad mayor cada día. El ladrón de la cruz fue salvo inmediatamente que reconoció la inocencia y el valor de la muerte en la cruz de Cristo y por ello se lo confesó, y algún día, cuando Dios nos permita entrar al reino de los cielos que nos prometió, le veremos. Pero no le veremos precisamente en el altar de su trono sino muy lejos de él. Esto lo podemos probar porque el mismo Señor Jesucristo dijo: "Que el reino de los cielos hay gentes grandes y gentes pequeñas en lo espiritual" (vea mateo 5.19; Mateo 11:11). Y, aún Pablo que estuvo en lo más alto de los cielos (2da. Corintios 12:2)), nos hizo ver que desde ya en la tierra hay santos grandes y santos pequeños espiritualmente (Efesios 3:8).
Ahora bien, la forma en que nos vamos haciendo grandes es luchando contra los deseos de nuestra carne, el verdadero evangelio de Jesucristo es llevar la cruz, que no significa precisamente hacernos una cruz de madera y ponernola a memechez, lo que significa es LUCHAR POR SEGUIR A UN DIOS QUE NOS DICE QUÉ ES LO QUE TENEMOS QUE HACER, Y NO SEGUIR A UN DIOS AL CUAL NOSOTROS LE DECIMOS QUÉ ES LO QUE QUEREMOS QUE HAGA POR O PARA NOSOTROS. Y en la medida que nos vamos sometiendo a EL, entonces nuestra lámpara o nuestra luz va creciendo como la luz de la aurora, vamos madurando como creyentes y vamos haciéndonos grandes entre los santos, al menos ese es el pensamiento en Proverbios 4:18.
Pues bien, ciertamente, somos salvos inmediatamente que confesamos a Cristo como nuestro suficiente salvador, pero apenas inicia una batalla personal por llegar a una santidad mayor cada día. El ladrón de la cruz fue salvo inmediatamente que reconoció la inocencia y el valor de la muerte en la cruz de Cristo y por ello se lo confesó, y algún día, cuando Dios nos permita entrar al reino de los cielos que nos prometió, le veremos. Pero no le veremos precisamente en el altar de su trono sino muy lejos de él. Esto lo podemos probar porque el mismo Señor Jesucristo dijo: "Que el reino de los cielos hay gentes grandes y gentes pequeñas en lo espiritual" (vea mateo 5.19; Mateo 11:11). Y, aún Pablo que estuvo en lo más alto de los cielos (2da. Corintios 12:2)), nos hizo ver que desde ya en la tierra hay santos grandes y santos pequeños espiritualmente (Efesios 3:8).
Ahora bien, la forma en que nos vamos haciendo grandes es luchando contra los deseos de nuestra carne, el verdadero evangelio de Jesucristo es llevar la cruz, que no significa precisamente hacernos una cruz de madera y ponernola a memechez, lo que significa es LUCHAR POR SEGUIR A UN DIOS QUE NOS DICE QUÉ ES LO QUE TENEMOS QUE HACER, Y NO SEGUIR A UN DIOS AL CUAL NOSOTROS LE DECIMOS QUÉ ES LO QUE QUEREMOS QUE HAGA POR O PARA NOSOTROS. Y en la medida que nos vamos sometiendo a EL, entonces nuestra lámpara o nuestra luz va creciendo como la luz de la aurora, vamos madurando como creyentes y vamos haciéndonos grandes entre los santos, al menos ese es el pensamiento en Proverbios 4:18.
martes, 3 de noviembre de 2009
Honra a Jehová con tus bienes.
No hay sobre la faz de la tierra quién no quiera tener un poco de prosperidad, y los hay que hacen cualquier locura por tener más que un poco de ella. Dios es lo que desea para su gente, durante el transcurso de toda la Escritura vemos constantemente el deseo de Dios de querer bendecir a cualquier ser humano, siempre y cuando cumpla algunos requisitos.
En Proverbios vemos algunos de esos requisitos, por ejemplo en el capítulo 3 y verso 9 leemos. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenados tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto". Este verso nos indica no solamente que Dios desea bendecirnos, sino que El desea que lo que tengamos lo compartamos con el necesitado. Que lo que nos da lo gocemos, pero que no nos olvidemos de seguir con El. Conocimos el caso de un cristiano muy entregado... hasta qué... Dios lo prosperó. Al principio ya no iba a la iglesia los domingos porque, si Dios le había dado una casa en la playa era para que la gozara. Luego ya no fue entre semana porque si Dios le había dado una finca era para que la cuidara y administrara bien. Luego, ya no hacía su devocional diario porque si Dios le permitió llegar a viceministro de agricultura, tenía que cumplir con sus deberes para dar buen testimonio. Dios le dió lo que pidió, pero él dejó de honrar a Dios con y por sus bienes. No necesitamos decir la condición actual de ese hombre.
Constantemente en la Escritura se nos señala que lo que Dios nos da es para compartir. Si nosotoros nos enteramos que alguien está en penas económicas, que alguien está sin medicinas, que alguien no tiene qué comer, con qué vestirse, o dónde vivir... simplemente NO ES UNA CASUALIDAD, ni es para que digamos !ay pobre¡ Es simplemente para que compartamos un pan, un dólar, un vestido, o quizás hasta un rincón de nuestra casa con ellos. Santiago 2:14-20 nos lo dice claramente, y es más, lo que nos indica lo señala con una sentencia: "Juicio sin misericordia se hará con aquél que no hiciere misericordia..." verso 13. Si tenemos NO ES PARA AMONTONOR SINO PARA COMPARTIR. Eso es honrar a Dios con nuestros bienes.
En Proverbios vemos algunos de esos requisitos, por ejemplo en el capítulo 3 y verso 9 leemos. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenados tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto". Este verso nos indica no solamente que Dios desea bendecirnos, sino que El desea que lo que tengamos lo compartamos con el necesitado. Que lo que nos da lo gocemos, pero que no nos olvidemos de seguir con El. Conocimos el caso de un cristiano muy entregado... hasta qué... Dios lo prosperó. Al principio ya no iba a la iglesia los domingos porque, si Dios le había dado una casa en la playa era para que la gozara. Luego ya no fue entre semana porque si Dios le había dado una finca era para que la cuidara y administrara bien. Luego, ya no hacía su devocional diario porque si Dios le permitió llegar a viceministro de agricultura, tenía que cumplir con sus deberes para dar buen testimonio. Dios le dió lo que pidió, pero él dejó de honrar a Dios con y por sus bienes. No necesitamos decir la condición actual de ese hombre.
Constantemente en la Escritura se nos señala que lo que Dios nos da es para compartir. Si nosotoros nos enteramos que alguien está en penas económicas, que alguien está sin medicinas, que alguien no tiene qué comer, con qué vestirse, o dónde vivir... simplemente NO ES UNA CASUALIDAD, ni es para que digamos !ay pobre¡ Es simplemente para que compartamos un pan, un dólar, un vestido, o quizás hasta un rincón de nuestra casa con ellos. Santiago 2:14-20 nos lo dice claramente, y es más, lo que nos indica lo señala con una sentencia: "Juicio sin misericordia se hará con aquél que no hiciere misericordia..." verso 13. Si tenemos NO ES PARA AMONTONOR SINO PARA COMPARTIR. Eso es honrar a Dios con nuestros bienes.
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