Hay personas que tienen duda si realmente Dios es una sola persona o son tres personas en una. Desde sus inicios la Escritura nos dice que son tres seres o tres personas en una. En Génesis el mismo Dios se menciona en plural durante la creación del hombre. "Hagamos" (Génesis 1:26).
En otra parte de la Escritura se nos dice que es el Padre el que hace los llamamamientos, y que si no es EL el quien llama entonces nadie llega: "No depende del que quiere sino de quien EL tenga misericorida" (Romanos 9:18). Pero es Jesús el único que nos puede dar la "revelación" del Padre: "Y a quien el Hijo quiere lo revela" (Mateo 11:27). Y es el Espíritu Santo el que nos "guiará" a toda verdad: "Pero cuando el Espíritu Santo venga de verdad... el os guiará a toda verdad" (Juan 16:13). Como podemos ver son tres personas pero funcionan como un sólo Dios, en armonía y en orden.
No podemos ira al Padre si él no nos llama, no lo podemos conocerle si Jesús no nos lo revela, y no podemos conocer todas sus verdades si el Espíritu Santo no nos guía a esas verdades. Quizás para muchos de nosotros esto fue un misterio durante muchos años, pero ahora nos es revelado.
jueves, 17 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Misericordia quiero y no sacrificio.
Muchas personas acostumbran hacer grandes sacrificios y aún hasta llegan a flagelarse, según ellos,para agradar a Dios. Nada más alejado de la verdad y del gusto de Dios. No es del agrado de Dios que sus hijos se autoflagelen, sobre todo porque cuando ésto es hecho por motivos y fines personales. Muchas personas hacen grandes sacrificios, pero es porque quieren conseguir propósitos egoistas. No es para fines de beneficios para otros.
En Mateo capítulo 12 y versos 3-8, vemos el ejemplo de lo que estamos exponiendo. En los tiempos de David, solamente los sacerdotes podían entrar a ciertos lugares del templo, así como, comer los panes de la proposición. Sin embargo, David los comió sin ser sacerdote, pero no murió porque lo hizo para satisfacer a otros,sus soldados. El Sumo Sacerdote también profanaba el templo al entrar en día de reposo y romper las normas, pero lo hacía para expiar las culpas de otros, el pueblo. Esos son los casos en los que Dios disculpa el rompimiento de las reglas y las normas. Nos han hecho creer que Dios es un Dios de patrones y que castiga y se ensaña con los que rompen en ocasiones especiales esas normas, pero no es así. Dios siempre vela por el bien de nosotros pero también por el bienestar de todos.
El resultado de ser misericordiosos en lugar de buscar sacrificios es salvar a los perdidos. Al menos esa idea nos da el verso 7. Tenemos que entender que los sacrificios, los flagelos, las abstinencias, nos son de provecho personal pero con eso no salvamos a nadie. Es el tener y el aplicar misericordia (de los cielos no humana)lo que salva almas perdidas.
En Mateo capítulo 12 y versos 3-8, vemos el ejemplo de lo que estamos exponiendo. En los tiempos de David, solamente los sacerdotes podían entrar a ciertos lugares del templo, así como, comer los panes de la proposición. Sin embargo, David los comió sin ser sacerdote, pero no murió porque lo hizo para satisfacer a otros,sus soldados. El Sumo Sacerdote también profanaba el templo al entrar en día de reposo y romper las normas, pero lo hacía para expiar las culpas de otros, el pueblo. Esos son los casos en los que Dios disculpa el rompimiento de las reglas y las normas. Nos han hecho creer que Dios es un Dios de patrones y que castiga y se ensaña con los que rompen en ocasiones especiales esas normas, pero no es así. Dios siempre vela por el bien de nosotros pero también por el bienestar de todos.
El resultado de ser misericordiosos en lugar de buscar sacrificios es salvar a los perdidos. Al menos esa idea nos da el verso 7. Tenemos que entender que los sacrificios, los flagelos, las abstinencias, nos son de provecho personal pero con eso no salvamos a nadie. Es el tener y el aplicar misericordia (de los cielos no humana)lo que salva almas perdidas.
lunes, 14 de septiembre de 2009
La muerte de Jesús fue una conspiración orquestada espiritualmente.
Conspirar: Acción de unirse varias personas contra una autoridad superior para hacerle un daño, o, unirse varias personas contra un particular para hacerle daño. Para el día de hoy cualquiera de las dos expresiones que usted desee tomar para utilizarla cómo fue aplicada a Jesús, vale. Sostenemos la teoría que la muerte de Jesús fue una "conspiración espiritual orquestada como una conspiración política", nos explicamos.
Los escribas, los fariseos, los saduceos y todo el concilio de ancianos, sacerdotes y principales del pretorio judío, se sentían amenazados por el crecimiento tan rápido de la "secta llamada crisitanos" encabezada por Jesús (vea Hechos 24). Toda ésta gente había hecho del negocio de Dios... su propio negocio. En lugar de vivir para los negocios de Dios... vivían de los negocios de Dios. En lugar de vivir una vida acomodada a los negocios de Dios... habían acomodado su vida con los negocios de Dios. Entonces, cuando aparece alguien señalándolos cara a cara (vea el capítulo 23 de Mateo completo, en los siete ayes de Jesús). Cuando aparace alguien que hace lo que ellos dicen que hay que hacer pero no lo hacen. Cuando aparece alguien que sana, limpia, perdona, resucita, y, sin amor alguno al dinero o a la ganancia deshonesta... temen. Y ¿Cuál es su única reacción? Mateo 26:57-61 nos da la respuesta: Todo el concilio decide que Jesús muera.
Imagínese usted la escena, todos aquellos que por su conocimiento espiritual, por su estado y posición espiritual eran quienes tenían que anunciar y promover la venida del Hijo de Dios hecho Hombre... por vulgares interéses mundanos y económicos son quienes deciden que mejor muera para que no les arruine su medio de vida. Pero como ellos no lo podían matar por llamarse Hijo de Dios, entonces lo acusan ante Pilatos y Herodes de que se dice Rey. En ese momento la conspiración está completa. Jesús ya no es un peligro espiritual sino un peligro material para los romanos, por ello es asesinado bajo las leyes romanas y no bajo las leyes judías. Sí, la muerte de Jesús fue una conspiración espiritual orquestada como conspiración política.
Los escribas, los fariseos, los saduceos y todo el concilio de ancianos, sacerdotes y principales del pretorio judío, se sentían amenazados por el crecimiento tan rápido de la "secta llamada crisitanos" encabezada por Jesús (vea Hechos 24). Toda ésta gente había hecho del negocio de Dios... su propio negocio. En lugar de vivir para los negocios de Dios... vivían de los negocios de Dios. En lugar de vivir una vida acomodada a los negocios de Dios... habían acomodado su vida con los negocios de Dios. Entonces, cuando aparece alguien señalándolos cara a cara (vea el capítulo 23 de Mateo completo, en los siete ayes de Jesús). Cuando aparace alguien que hace lo que ellos dicen que hay que hacer pero no lo hacen. Cuando aparece alguien que sana, limpia, perdona, resucita, y, sin amor alguno al dinero o a la ganancia deshonesta... temen. Y ¿Cuál es su única reacción? Mateo 26:57-61 nos da la respuesta: Todo el concilio decide que Jesús muera.
Imagínese usted la escena, todos aquellos que por su conocimiento espiritual, por su estado y posición espiritual eran quienes tenían que anunciar y promover la venida del Hijo de Dios hecho Hombre... por vulgares interéses mundanos y económicos son quienes deciden que mejor muera para que no les arruine su medio de vida. Pero como ellos no lo podían matar por llamarse Hijo de Dios, entonces lo acusan ante Pilatos y Herodes de que se dice Rey. En ese momento la conspiración está completa. Jesús ya no es un peligro espiritual sino un peligro material para los romanos, por ello es asesinado bajo las leyes romanas y no bajo las leyes judías. Sí, la muerte de Jesús fue una conspiración espiritual orquestada como conspiración política.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Que vuestra libertad no sea tropezadero.
Pablo dijo en una ocasión: "Todo me es lícito, más no todo conviene". Esta expresión la hizo en el contexto de que debemos de estar conscientes que siempre habrá cristianos más maduros que nosotros, y que siempre habrá cristianos tiernos o recienacidos alrededor nuestro. Y, por simple lógica, el nivel de conocimiento, y sobre todo, de entendimiento de los negocios del Señor será distinto en esos niveles.
Pablo no era el único apóstol que creía esto, vemos en la epístola primera de Juan, en el capítulo 2 (completo), que Juan se refiere a los miembros de la iglesia de Dios con ese mismo pensamiento a unos los llama "hijitos", a otros los llama "jóvenes, y a los otros "padres". Entendiendo pues, que el nivel de conocimiento y entendimiento de éstos tres grupos es diferente, podemos comprender mejor el por qué, Pablo nos pide que seamos prudentes en lo que hacemos. Pues el efecto no es igual para cada quién. Si usted es una persona que ya está en el nivel de "padre", podrá comer o tomar algo que para una persona que está en el nivel de "hijito" no sea comprensible, entonces sea prudente delante de él. Pablo, aquí, tampoco está incitando a la hipocrecía. Simplemente nos está indicando "prudencia". El mismo decía que era como sin ley para los sin ley, pero con ley para los que conocían la ley, y eso, no lo hizo un hipócrita.
Estemos en el nivel en el que estemos, seamos prudentes, para que el "padre" no dude; para que el "joven" no se confunda; para que el "hijito" no aprenda mal; y sobre todo, para que el "gentil" no crea que la vida en los caminos de Dios es "igualita que en el mundo... sólo qué, allí se menciona a Dios". Que lastimosamente es la imagen que hoy damos. Evitemos entonces que nuestra libertad sea el tropezadero para los que aún no conocen a Jesús (1era. Corintios 8:9).
Pablo no era el único apóstol que creía esto, vemos en la epístola primera de Juan, en el capítulo 2 (completo), que Juan se refiere a los miembros de la iglesia de Dios con ese mismo pensamiento a unos los llama "hijitos", a otros los llama "jóvenes, y a los otros "padres". Entendiendo pues, que el nivel de conocimiento y entendimiento de éstos tres grupos es diferente, podemos comprender mejor el por qué, Pablo nos pide que seamos prudentes en lo que hacemos. Pues el efecto no es igual para cada quién. Si usted es una persona que ya está en el nivel de "padre", podrá comer o tomar algo que para una persona que está en el nivel de "hijito" no sea comprensible, entonces sea prudente delante de él. Pablo, aquí, tampoco está incitando a la hipocrecía. Simplemente nos está indicando "prudencia". El mismo decía que era como sin ley para los sin ley, pero con ley para los que conocían la ley, y eso, no lo hizo un hipócrita.
Estemos en el nivel en el que estemos, seamos prudentes, para que el "padre" no dude; para que el "joven" no se confunda; para que el "hijito" no aprenda mal; y sobre todo, para que el "gentil" no crea que la vida en los caminos de Dios es "igualita que en el mundo... sólo qué, allí se menciona a Dios". Que lastimosamente es la imagen que hoy damos. Evitemos entonces que nuestra libertad sea el tropezadero para los que aún no conocen a Jesús (1era. Corintios 8:9).
viernes, 11 de septiembre de 2009
¿Todos los que están dentro, son de dentro?
Tenemos la errónea idea que todo el que está dentro de una congregación y se "dice" ser creyente, es un creyente. Esto es falso, si fuera cierto, Jesús no hubiera dicho en cierta ocasión: "Esperad hasta la siega, no sea que juntamente con la cizaña también arranquéis la semilla" (Mateo 13:29-30). ¿Por qué lo dijo? Simplemente porque la cizaña y la semilla se parecen tanto que solamente un experto (que en lo que se refiere a lo espiritual, es EL), puede conocer la diferencia. En éste pasaje la cizaña son impíos y la semilla son creyentes, y están juntos.
Salomón lo dijo de ésta manera: "En casi todo mal he estado, en la sociedad y en medio de la "congregación" (Proverbios 5:14). En otras palabras, Salomón también sabía que no todos los que están en la iglesia.. son parte de la iglesia. Pablo cuando escribe a los Corintios en su primera epístola les explica el asunto de la siguiente manera: "Más bien os escribí, que no os juntéis con ninguno que, "llamándose" hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis" (1era. Corintios 5:11). Y, con respecto al final de los tiempos, aún el apóstol Juan nos lo dice de ésta forma: "Han surgido "muchos anticristos"... salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros" (1era. de Juan 2:18-19).
Dios, por medio de los antiguos profetas nos amonestó, aún, acerca de los que se llaman líderes pero no lo son, Ezequiel nos lo dice de la siguiente manera: "Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel (la iglesia actualmente), que se apacientan a sí mismos! Coméis la grosura y os vestís de lana, la engordada degollaís, mas no apacentáis a las ovejas" (Ezequiel 34:2-3). Es nuestra obligación como creyentes, discernir si aún nuestros líderes son creyentes o son asalariados (como lo dijo Jesús mismo en Juan 10), esto es fácil, el líder que tiene sus ojos en el dinero, en las riquezas, en los lujos, en la prosperidad... NO ES PASTOR DE JEHOVA. Digno es el obrero de su salario, pero de un salario mesurado no de un salario mundano.
Salomón lo dijo de ésta manera: "En casi todo mal he estado, en la sociedad y en medio de la "congregación" (Proverbios 5:14). En otras palabras, Salomón también sabía que no todos los que están en la iglesia.. son parte de la iglesia. Pablo cuando escribe a los Corintios en su primera epístola les explica el asunto de la siguiente manera: "Más bien os escribí, que no os juntéis con ninguno que, "llamándose" hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis" (1era. Corintios 5:11). Y, con respecto al final de los tiempos, aún el apóstol Juan nos lo dice de ésta forma: "Han surgido "muchos anticristos"... salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros" (1era. de Juan 2:18-19).
Dios, por medio de los antiguos profetas nos amonestó, aún, acerca de los que se llaman líderes pero no lo son, Ezequiel nos lo dice de la siguiente manera: "Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel (la iglesia actualmente), que se apacientan a sí mismos! Coméis la grosura y os vestís de lana, la engordada degollaís, mas no apacentáis a las ovejas" (Ezequiel 34:2-3). Es nuestra obligación como creyentes, discernir si aún nuestros líderes son creyentes o son asalariados (como lo dijo Jesús mismo en Juan 10), esto es fácil, el líder que tiene sus ojos en el dinero, en las riquezas, en los lujos, en la prosperidad... NO ES PASTOR DE JEHOVA. Digno es el obrero de su salario, pero de un salario mesurado no de un salario mundano.
martes, 8 de septiembre de 2009
Hay hombres naturales y hay hombres espirituales.
Pablo en 1era. de Corintios 2:14 nos dice: "El hombre natural NO percibe los asuntos que son del espíritu, pues para él son locura, y no las entiende, porque se han de discernir espiritualmente". Esa es la diferencia entre el hombre natural y el hombre espiritual. El discernimiento de espíritu. ¿Cómo va a entender el hombre natural que en éste mundo tan sólo somos peregrinos, seres pasajeros que hoy estamos y mañana no sabemos? ¿Cómo puede entender el hombre natural que amontonar fortuna para provecho personal no trae más que placeres pasajeros, y, enemistad con Dios?
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Y, EL mismo los constituyó.
El dueño de la única y verdadera iglesia es Dios; el fundamento de la única y verdadera iglesia es su Hijo Jesucristo; quien organizó la iglesia es el mismo Dios, por lo tanto, nadie debiera de variar los estatutos y las normativas que El estableciera e impusiera. ¿En dóde dice todo esto? Nos lo dejaron plasmado en el libro de Efesios, capítulo 4 entre los versos 1 al 16.
Allí se nos enseñan muchas y bellas lecciones, así como, se nos dan lineamientos, que de no seguirse rompen el orden y el fruto dentro de la iglesia de Dios. Veamos el verso 1: "Anden dignamente con respecto a la vocación con la que fueron llamados". Cada uno de los cinco ministerios que tiene la iglesia, es por llamamiento no por decisión o voluntad propias, ni mucho menos por invensión debido a una necesidad existente. Si usted no tiene llamamiento, nunca va a andar con la dignidad que esa vocación requiere. Verso 2. "Anda con humildad y mansedumbre". Si usted adquiere por decisión y no por vocación un ministerio, jamás tendrá la humildad y la mansedumbre que Dios otorga. Lo más seguro es que el orgullo sea su guía, pues su espíritu le dirá todo el tiempo... te lo ganaste, te lo mereces. Verso 6: "Un Dios, y un Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos". Si usted adquiere un ministerio por decisión y no por vocación, simplemente usted nunca servirá a los interéses de Dios, sino servirá a los interéses de los hombres que dirigen la congregación, o los suyos propios. Verso 7: "A cada uno fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo". ¿Cómo puede usted desempeñar bien su ministerio si no tiene la "gracias necesaria?, y ¿Cómo la tendrá, si no fue usted enviado a ese ministerio?
¿Cómo podemos saber quién tiene el llamamiento, y es más, si nosotros mismos lo tenemos? La respuesta está en el verso 11: "Y EL MISMO CONSTITUYO". Si Dios le hizo el llamamiento, Dios le dio la gracia para desarrollarlo, Dios es su jefe, y por lo tanto, esa persona tendrá la humildad, la mansedumbre y la dignidad para llevar ese ministerio con amor. No será un ministerio con interéses ocultos, partidistas o personales, sino será un ministerio dedicado al Señor, dirigido por el Señor, y el Señor estará en todo y por todo. De lo contrario, seremos guiádos o estaremos guiándo a otros... con "estratagemas" de hombres, vea el verso 14.
Allí se nos enseñan muchas y bellas lecciones, así como, se nos dan lineamientos, que de no seguirse rompen el orden y el fruto dentro de la iglesia de Dios. Veamos el verso 1: "Anden dignamente con respecto a la vocación con la que fueron llamados". Cada uno de los cinco ministerios que tiene la iglesia, es por llamamiento no por decisión o voluntad propias, ni mucho menos por invensión debido a una necesidad existente. Si usted no tiene llamamiento, nunca va a andar con la dignidad que esa vocación requiere. Verso 2. "Anda con humildad y mansedumbre". Si usted adquiere por decisión y no por vocación un ministerio, jamás tendrá la humildad y la mansedumbre que Dios otorga. Lo más seguro es que el orgullo sea su guía, pues su espíritu le dirá todo el tiempo... te lo ganaste, te lo mereces. Verso 6: "Un Dios, y un Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos". Si usted adquiere un ministerio por decisión y no por vocación, simplemente usted nunca servirá a los interéses de Dios, sino servirá a los interéses de los hombres que dirigen la congregación, o los suyos propios. Verso 7: "A cada uno fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo". ¿Cómo puede usted desempeñar bien su ministerio si no tiene la "gracias necesaria?, y ¿Cómo la tendrá, si no fue usted enviado a ese ministerio?
¿Cómo podemos saber quién tiene el llamamiento, y es más, si nosotros mismos lo tenemos? La respuesta está en el verso 11: "Y EL MISMO CONSTITUYO". Si Dios le hizo el llamamiento, Dios le dio la gracia para desarrollarlo, Dios es su jefe, y por lo tanto, esa persona tendrá la humildad, la mansedumbre y la dignidad para llevar ese ministerio con amor. No será un ministerio con interéses ocultos, partidistas o personales, sino será un ministerio dedicado al Señor, dirigido por el Señor, y el Señor estará en todo y por todo. De lo contrario, seremos guiádos o estaremos guiándo a otros... con "estratagemas" de hombres, vea el verso 14.
sábado, 5 de septiembre de 2009
¿El séptimo arte en el cielo?
No sabemos cuáles sean los otros seis ni por qué hayan colocado al cine como el séptimo arte, sin embargo a la realización de películas en las academias de Hoolywood así lo llaman. ¿Cuántas personas jóvenes no han visto muertas sus ilusiones al querer llegar a ser participantes en una obra de cine? Muchas, y son tan pocas, relativamente, las que han alcanzado ser protagonistas.
Bueno, pues cuando muramos, todo ser humano será partícipe de su propia obra de cine. Y alguien dirá, pero qué tontería es ésta. La Biblia nos dice que así será. Jesús en el capítulo 10 de Mateo, entre los verso 16 al 25 nos dice que habrá conspiraciones en contra de los que prediquen el evangelio, que no sabremos si vienen de los reyes, de los gobernadores, de los hermanos, o aún, de los mismos padres de uno. Pero, en el verso 26 nos dice: "Nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse". En el 2do. libro de Samuel, el profeta Natán le dice a David, acerca de su pecado: "Porque lo que tú hiciste en oculto, el Señor lo hará delante de todo Israel y a pleno sol", verso 12. Y por si fuera poco, en Apocalipsis 20:12 se nos dice que: "Se verán los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y serán abiertos los libros, y serán juzgados los muertos por las obras que están escritas en los libros".
Aquella vez que tomamos el auto de nuestro hermano sin permiso, estará allí escrita. Aquella herencia que tomamos sin que nos correspondiera, estará allí escrita. Las malas obras que hicimos, estarán allí escrita. La infidelidad que cometimos en contra de nuestro-a esposo-a, estará allí escrita. Las mentiras que dijimos con el lógico provecho propio, estarán allí escritas. Ciertamente estarán también todas aquellas obras buenas que hicimos, pero lo que sí es un hecho, es que la Biblia dice: "Y estarán los TODOS los muertos, grandes y pequeños, DE PIE DELANTE DE DIOS (Apocalipsis 20:12). Difícil, nos parece, no enterárnos de lo que hizo nuestro vecino-a, cuando sus obras salgan en la pantalla gigante y estereo del gran cine celestial: a) Si todo lo oculto ha de ser manifiesto. b) Si será a pleno sol. y c)Si, estaremos de pie y de frente, todos. Allí, no sólo seremos tan sólo actores o actricez, sino protagonistas de primer nivel.
Bueno, pues cuando muramos, todo ser humano será partícipe de su propia obra de cine. Y alguien dirá, pero qué tontería es ésta. La Biblia nos dice que así será. Jesús en el capítulo 10 de Mateo, entre los verso 16 al 25 nos dice que habrá conspiraciones en contra de los que prediquen el evangelio, que no sabremos si vienen de los reyes, de los gobernadores, de los hermanos, o aún, de los mismos padres de uno. Pero, en el verso 26 nos dice: "Nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse". En el 2do. libro de Samuel, el profeta Natán le dice a David, acerca de su pecado: "Porque lo que tú hiciste en oculto, el Señor lo hará delante de todo Israel y a pleno sol", verso 12. Y por si fuera poco, en Apocalipsis 20:12 se nos dice que: "Se verán los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y serán abiertos los libros, y serán juzgados los muertos por las obras que están escritas en los libros".
Aquella vez que tomamos el auto de nuestro hermano sin permiso, estará allí escrita. Aquella herencia que tomamos sin que nos correspondiera, estará allí escrita. Las malas obras que hicimos, estarán allí escrita. La infidelidad que cometimos en contra de nuestro-a esposo-a, estará allí escrita. Las mentiras que dijimos con el lógico provecho propio, estarán allí escritas. Ciertamente estarán también todas aquellas obras buenas que hicimos, pero lo que sí es un hecho, es que la Biblia dice: "Y estarán los TODOS los muertos, grandes y pequeños, DE PIE DELANTE DE DIOS (Apocalipsis 20:12). Difícil, nos parece, no enterárnos de lo que hizo nuestro vecino-a, cuando sus obras salgan en la pantalla gigante y estereo del gran cine celestial: a) Si todo lo oculto ha de ser manifiesto. b) Si será a pleno sol. y c)Si, estaremos de pie y de frente, todos. Allí, no sólo seremos tan sólo actores o actricez, sino protagonistas de primer nivel.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Para el oportuno socorro.
Cuando un bañista se está ahogando en el mar y pide auxilio, quisiera que el salvavidas llegara pero "ahorita"; cuando alguien se está asfixiando en un incendio quisiera que los bomberos lo sacaran pero "ya"; cuando alguien que padece claustrofobia queda atrapado en un elevador o en un sótano, quisiera oxígeno pero "inmediatamente", atender esas emergencias "en su debido momento" es lo que conocemos como oportuno socorro.
Cuando la vida nos pone en situaciones de emergencias tales como enfermedades, accidentes, limitaciones, hambre, y aún muertes de alguien muy cercano... nosotros queremos encontrar un socorro. La Biblia nos dice cómo lo podemos encontrar: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16). Vemos que la Biblia nos dice que para encontrar el oportuno socorro, hay al menos dos o tres pasos: Uno, "acercarse" al trono de Dios, en otras palabras buscarlo a EL. Dos, tenemos que acercarnos "confiadamente", en otras palabras acercárnos con fe. Y tres, para encontrar "gracia". La gracia de Dios es "un don o un regalo no merecido que alguien recibe", en otras palabras lo que nos está diciendo es que si nos concede la gracia, nos concede el favor de su respuesta si no, no.Por lo tanto, aún y cuando nos "acerquemos", aún y cuando tengamos fe, si no recibimos "gracia" no recibiremos respuesta positiva. ¿Y entonces?
Alguien dirá, entonces para qué me acerco. Pues resulta que Dios en ocasiones nos concede lo que le pedimos y en otras no. No lo hace para fastidiarnos sino porque EL tiene propósitos especiales para cada uno. Y en esos propósitos El sabe que a Juan le conviene concederle esto, pero que a Pedro no le conviene que le sea concedido. Que a Luis le conviene ser sanado, pero que a Jorge le conviene estar más tiempo enfermo. Grandes hombres de fe no tuvieron respuesta positiva de Dios, David oró y hasta ayunó siete días por el hijo que tuvo con Betsabé y de todos modos éste murió. Jesús oró porque "ésta copa pase de mí" y sin embargo murió y estuvo lejos de la presencia de su padre tres días y tres noches". Ahora bien, imagínese por un momento que Dios hubiera concedido "gracia" a Jesús y le hubiera respondido positivamente su oración.... NADIE podría ser salvo hoy. ¿Entendemos ahora?
Cuando la vida nos pone en situaciones de emergencias tales como enfermedades, accidentes, limitaciones, hambre, y aún muertes de alguien muy cercano... nosotros queremos encontrar un socorro. La Biblia nos dice cómo lo podemos encontrar: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16). Vemos que la Biblia nos dice que para encontrar el oportuno socorro, hay al menos dos o tres pasos: Uno, "acercarse" al trono de Dios, en otras palabras buscarlo a EL. Dos, tenemos que acercarnos "confiadamente", en otras palabras acercárnos con fe. Y tres, para encontrar "gracia". La gracia de Dios es "un don o un regalo no merecido que alguien recibe", en otras palabras lo que nos está diciendo es que si nos concede la gracia, nos concede el favor de su respuesta si no, no.Por lo tanto, aún y cuando nos "acerquemos", aún y cuando tengamos fe, si no recibimos "gracia" no recibiremos respuesta positiva. ¿Y entonces?
Alguien dirá, entonces para qué me acerco. Pues resulta que Dios en ocasiones nos concede lo que le pedimos y en otras no. No lo hace para fastidiarnos sino porque EL tiene propósitos especiales para cada uno. Y en esos propósitos El sabe que a Juan le conviene concederle esto, pero que a Pedro no le conviene que le sea concedido. Que a Luis le conviene ser sanado, pero que a Jorge le conviene estar más tiempo enfermo. Grandes hombres de fe no tuvieron respuesta positiva de Dios, David oró y hasta ayunó siete días por el hijo que tuvo con Betsabé y de todos modos éste murió. Jesús oró porque "ésta copa pase de mí" y sin embargo murió y estuvo lejos de la presencia de su padre tres días y tres noches". Ahora bien, imagínese por un momento que Dios hubiera concedido "gracia" a Jesús y le hubiera respondido positivamente su oración.... NADIE podría ser salvo hoy. ¿Entendemos ahora?
jueves, 3 de septiembre de 2009
Señor ¿Por qué a mí?
A nadie le gusta sufrir, a nadie le gusta pasar penas económicas, a nadie le gusta estar enfermo, a nadie le gusta estar bajo presiones, en resumidas cuentas, repetimos, a nadie le gusta sufrir, sea éste una persona creyente o una persona no creyente en Dios. Por ello, cuando las penas económicas, las enfermedades, las limitaciones físicas, o, las presiones vienen tendemos a preguntar: Señor, ¿Por qué a mí?. Y sólo por la misericordia de Dios no escuchamos una voz de los cielos que nos diga amorasamente: Y ¿Por qué no?
Lo hemos predicado muchas veces y lo seguiremos predicando, sufrió Jesús que es la piedra angular del cristianismo, sufrieron los discípulos que fueron los bastiones del evangelio, sufrió Pablo que fue un titán de la Palabra de Dios, sufrieron los hermanos de la iglesia primitiva... la pregunta es ¿Quíenes somos nosotros para no sufrir el evangelio, si deseamos estar en donde ellos están? ¿Por qué nuestro camino tiene que estar lleno de rosas en lugar de sufrimientos? Otra vez aclaramos NO PREDICAMOS EL EVANGELIO DEL ETERNO SUFRIMIENTO, pero tampoco lo descartamos. Jesús sufrió persecusión tres años y medio y fue pobre toda su vida; los discípulos tuvieron que dejar todo cuanto tenían para seguir a Jesús, para que al final de sus vidas los martirizaran; Pablo, desde que decidió seguir a Jesús no sólo renunció a su buena posición social, sino que estuvo preso casi todo el resto de su vida por amor a la Palabra de Dios.
En una ocasión le preguntaron a Jesús: ¿Señor, qué hemos de hacer para seguirte? Y la respuesta resume el evangelio de Jesucristo: TOMA TU CRUZ Y SIGUEME. Nunca dijo toma tus viandas, toma tu avión, toma tu yate, toma tu VMW y sígueme. A otro más le dijo: Vende todo lo que tienes y sígueme. A los más íntimos les preguntó: Queréis tambien vosotros iros... Y la respuesta que dieron, ojalá y fuera la nuestra siempre: Señor, ¿A quién iremos?
No preguntemos Señor ¿Por qué a mí? Atrevámonos a preguntar: Señor ¿Para qué a mí? Y pronto, veremos resultados diferentes.
Lo hemos predicado muchas veces y lo seguiremos predicando, sufrió Jesús que es la piedra angular del cristianismo, sufrieron los discípulos que fueron los bastiones del evangelio, sufrió Pablo que fue un titán de la Palabra de Dios, sufrieron los hermanos de la iglesia primitiva... la pregunta es ¿Quíenes somos nosotros para no sufrir el evangelio, si deseamos estar en donde ellos están? ¿Por qué nuestro camino tiene que estar lleno de rosas en lugar de sufrimientos? Otra vez aclaramos NO PREDICAMOS EL EVANGELIO DEL ETERNO SUFRIMIENTO, pero tampoco lo descartamos. Jesús sufrió persecusión tres años y medio y fue pobre toda su vida; los discípulos tuvieron que dejar todo cuanto tenían para seguir a Jesús, para que al final de sus vidas los martirizaran; Pablo, desde que decidió seguir a Jesús no sólo renunció a su buena posición social, sino que estuvo preso casi todo el resto de su vida por amor a la Palabra de Dios.
En una ocasión le preguntaron a Jesús: ¿Señor, qué hemos de hacer para seguirte? Y la respuesta resume el evangelio de Jesucristo: TOMA TU CRUZ Y SIGUEME. Nunca dijo toma tus viandas, toma tu avión, toma tu yate, toma tu VMW y sígueme. A otro más le dijo: Vende todo lo que tienes y sígueme. A los más íntimos les preguntó: Queréis tambien vosotros iros... Y la respuesta que dieron, ojalá y fuera la nuestra siempre: Señor, ¿A quién iremos?
No preguntemos Señor ¿Por qué a mí? Atrevámonos a preguntar: Señor ¿Para qué a mí? Y pronto, veremos resultados diferentes.
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