Toda empresa, toda industria, toda organización, e incluso, toda congregación de creyentes, debe tener algunas normas, estatutos, y lineamientos a seguir. Si no fuera así, tarde o temprano lo que sucedería sería un caos total. Pero, también, el exceso de normas, estatutos o lineamientos hace daño. Tanto daño hace en cualquier institución la liberalidad o como el exceso de normas.
Pablo, cuando se está dirigiendo a los Corintios para corregirlos como ya vimos en días anteriores, entre las correcciones que les hace está: "Cuando se conviertan al Señor, tengan en cuenta que, el Señor Jesús mismo es el Espíritu del Señor, y en donde está el Espíritu del Señor... allí hay libertad" (2da. Corintios 3:17). Cuando no tenemos al Señor o no queremos tener nada con EL, nos movemos en el liberalismo. En otras palabras actuamos y vivimos según nuestro propio criterio, el cual nos lleva al libertinaje. Empezamos a pensar que nada es malo, media vez no se haga con exceso. Que podemos hacer de todo, si lo hacemos controladamente, para que no nos llegue a dominar, etc. Pero, solamente el Espíritu del Señor es el que nos puede dar libertad sin libertinaje.
La historia nos muestra ejemplos claros de lo que decimos arriba, los fariseos, los saduceos y los escribas, creyeron que podían vivir mejor con exceso de normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir (vea Mateo 23 completo, por ejemplo). Los gentiles pensaron que podían vivir sin normas y estatutos, y llegó el día en que Jesús los tuvo que corregir por su perversa forma de vida (vea el Sérmón del Monte por ejemplo). Ni lo uno ni lo otro son métodos de vida recomendados, pero menos, para quien se dice creyente. Los lineamientos para vivir una vida en libertad y sin llegar al libertinaje, nos los da el Espíritu del Señor que es Jesús mismo... a El oigamos y a EL sigamos.
lunes, 21 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
Muchos, medran, falsificando la Palabra de Dios.
La Iglesia de Los Corintios fue fundada por Pablo, y Dios en su absoluta misericordia quizo respaldarlo permitiendo que los "dones del Espíritu" fluyeran grandemente entre ellos, tanto así, que los mismos corintios perdieron la noción de que más importante que los "dones del Espíritu, era el Espíritu mismo" (vea 1era. Corintios 13).
Era tan grande el orgullo espiritual que se había apoderado de los corintios, que Pablo se ve en la necesidad de escribirles otra epístola. En ella les tiene que hacer ver el valor de la misericordia de Dios, haciéndoles énfasis en que la vida del creyente no solamente va de milagro en milagro, de manifestación en manifestación. Sino que, también de sufrimiento en sufrimiento. Vea cómo lo presenta Pablo en el capítulo 1, versos 3-6: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Padre de misericordias y Dios de toda consolación... el cual nos CONSUELA en nuestras TRIBULACIONES, para que podamos CONSOLAR a los que están en cualquier TRIBULACION, en la cual nosotros hemos sido CONSOLADOS por Dios mismo... Porque de la manera que ABUNDAN en nosotros las AFLICCIONES de Cristo, así también ABUNDA nuestra CONSOLACION por el mismo Cristo. Pues todo esto opera al SUFRIR todos las mismas AFLICCIONES no solamente para ser CONSOLADOS sino para que seamos SALVOS".
Y termina diciendo en capítulo 2 y verso 17: "Los que NO predican esto (que son MUCHOS) FALSIFICAN la Palabra de Dios. En otras palabras Pablo dice que todo aquél que predique el evangelio de Jesucristo, DEBE de predicar el sufrimiento, la angustia, la pena, la limitación como parte de la caminata cristiana, pues ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier otra predicación es MEDRAR y FALSIFICAR la Palabra de Dios. ¿Y para qué tanto sufrimiento? Uno, para que podamos ser SALVOS, y dos, para que podamos CONSOLAR a otros habiéndo sido CONSOLADOS por Dios, pues todos hemos de pasar similares sufrimientos y penas. Y eso (la consolación y la salvación) nos harán sentir la misericordia de Dios.
Era tan grande el orgullo espiritual que se había apoderado de los corintios, que Pablo se ve en la necesidad de escribirles otra epístola. En ella les tiene que hacer ver el valor de la misericordia de Dios, haciéndoles énfasis en que la vida del creyente no solamente va de milagro en milagro, de manifestación en manifestación. Sino que, también de sufrimiento en sufrimiento. Vea cómo lo presenta Pablo en el capítulo 1, versos 3-6: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Padre de misericordias y Dios de toda consolación... el cual nos CONSUELA en nuestras TRIBULACIONES, para que podamos CONSOLAR a los que están en cualquier TRIBULACION, en la cual nosotros hemos sido CONSOLADOS por Dios mismo... Porque de la manera que ABUNDAN en nosotros las AFLICCIONES de Cristo, así también ABUNDA nuestra CONSOLACION por el mismo Cristo. Pues todo esto opera al SUFRIR todos las mismas AFLICCIONES no solamente para ser CONSOLADOS sino para que seamos SALVOS".
Y termina diciendo en capítulo 2 y verso 17: "Los que NO predican esto (que son MUCHOS) FALSIFICAN la Palabra de Dios. En otras palabras Pablo dice que todo aquél que predique el evangelio de Jesucristo, DEBE de predicar el sufrimiento, la angustia, la pena, la limitación como parte de la caminata cristiana, pues ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier otra predicación es MEDRAR y FALSIFICAR la Palabra de Dios. ¿Y para qué tanto sufrimiento? Uno, para que podamos ser SALVOS, y dos, para que podamos CONSOLAR a otros habiéndo sido CONSOLADOS por Dios, pues todos hemos de pasar similares sufrimientos y penas. Y eso (la consolación y la salvación) nos harán sentir la misericordia de Dios.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Mi casa ¿Casa de oración o cueva de ladrones?
Narran los evangelios de Mateo (21.13);de Marcos (1l:17);y de Lucas (19:46) que en una ocasión entró Jesús al Templo, y cuando vió la comercialización en que habían convertido la casa de Dios, se molestó tanto que empezó a tirar las mesas de los cambistas y a tirar las jaulas de los animales que se vendían para los sacrificios. Es más, narra el evangelio de Marcos en el verso 16 que: "No consentía en que nadie atravesase el Templo llevando utensilio alguno".
La idea de Dios de permitir un Templo en su momento, fue para poder morar en medio de SU pueblo, fue para tener COMUNICACION Y RELACION PERSONAL con su gente. Nunca el motivo de Dios fue para hacer un centro comercial metido dentro de su congregación. NO es bíblico, NO es espiritual, NO es del agrado de Dios el comercializar dentro de lo que se supone es SU casa. La casa en donde se supone que vamos a buscar o a encontrarnos con Dios, es un lugar para ir y orar, para ir y comunicarnos con EL y con los hermanos, NUNCA para ir a comercializar servicios, bienes o productos.
La pregunta del día es: ¿Si Jesús viniera el domingo y entrara a diez o quince de las congegaciones más grandes en el mundo, pensaría que SU casa, es casa de oración o que la hemos convertido en cueva de ladrones? Fue Jesús el que llamó al comercio de bienes, servicios y productos, dentro de la congregación... cueva de ladrones. El pensamiento es duro, el discernimiento de éste asunto se hace solamente con el respaldo del Espíritu Santo, pero el resultado sólamente puede ser: O hemos convertido la casa de Dios en casa de oración, o por el contrario, la hemos convertido en cueva de ladrones. Así de simple y claro.
La idea de Dios de permitir un Templo en su momento, fue para poder morar en medio de SU pueblo, fue para tener COMUNICACION Y RELACION PERSONAL con su gente. Nunca el motivo de Dios fue para hacer un centro comercial metido dentro de su congregación. NO es bíblico, NO es espiritual, NO es del agrado de Dios el comercializar dentro de lo que se supone es SU casa. La casa en donde se supone que vamos a buscar o a encontrarnos con Dios, es un lugar para ir y orar, para ir y comunicarnos con EL y con los hermanos, NUNCA para ir a comercializar servicios, bienes o productos.
La pregunta del día es: ¿Si Jesús viniera el domingo y entrara a diez o quince de las congegaciones más grandes en el mundo, pensaría que SU casa, es casa de oración o que la hemos convertido en cueva de ladrones? Fue Jesús el que llamó al comercio de bienes, servicios y productos, dentro de la congregación... cueva de ladrones. El pensamiento es duro, el discernimiento de éste asunto se hace solamente con el respaldo del Espíritu Santo, pero el resultado sólamente puede ser: O hemos convertido la casa de Dios en casa de oración, o por el contrario, la hemos convertido en cueva de ladrones. Así de simple y claro.
viernes, 18 de septiembre de 2009
¿Por qué le tememos a la muerte?
La gran mayoría de personas le tiene miedo a la muerte. Las razones generalmente pudiéramos decir que es porque nos es algo totalmente desconocido, y segundo porque todos sabemos que no estamos muy seguros de adónde iremos, esto, debido a que conocemos que nuestro comportamiento como personas deja muchos vacíos en lo que se refiere a lo espiritual.
Ignoramos cuál era el plan original de Dios, esto es, si Adán y Eva iban a vivir mil años sobre la faz de la tierra y luego serían arrebatados a su presencia, o sí, vivirían eternamente sobre la tierra con todos sus descendientes, morando Dios en medio nuestro. Pero lo que sí es una realidad es que, a raíz de su pecado trajeron como consecuencia la muerte física y la muerte espiritual a la raza humana. Curiosa e inexplicablemente, ésta raza humana, le tiene mucho más miedo a la muerte física que a la espiritual, por eso actuamos como actuamos sin el amor y la fraternidad debida a nuestros semejantes. Dice la escritura en 1era Corintios 15:56 que: "El aguijón de la muerte es el pecado". Es decir, existe la muerte porque existió el pecado", lo que explica la muerte de Adán y Eva y toda su descendencia.
Por una promesa de Dios, llegará el día en que ya no habrá más muerte física porque ya no habrá más pecado. Ese es el día en que viviremos para siempre, solamente que con cuerpos glorificados (al menos eso nos dice el verso 53). Ese es el día glorioso en que la humanidad completa escuchará una trompeta, la final trompeta de Apocalipsis, que nos estará indicando que el tiempo, como lo conocemos hoy ha terminado. Que una nueva etapa en la historia del hombre habrá comenzado. Una etapa que no tiene fin. Una etapa en donde los galardones que se reciban no los robará nadie, ni los destruirá nada. Una etapa en la que la posición celestial que hayamos alcanzado, la disfrutaremos para siempre en la presencia de nuestro Dios y Rey. Una etapa en la que ya no le temeremos a la muerte, pues simplemente dejará de ser.
Ignoramos cuál era el plan original de Dios, esto es, si Adán y Eva iban a vivir mil años sobre la faz de la tierra y luego serían arrebatados a su presencia, o sí, vivirían eternamente sobre la tierra con todos sus descendientes, morando Dios en medio nuestro. Pero lo que sí es una realidad es que, a raíz de su pecado trajeron como consecuencia la muerte física y la muerte espiritual a la raza humana. Curiosa e inexplicablemente, ésta raza humana, le tiene mucho más miedo a la muerte física que a la espiritual, por eso actuamos como actuamos sin el amor y la fraternidad debida a nuestros semejantes. Dice la escritura en 1era Corintios 15:56 que: "El aguijón de la muerte es el pecado". Es decir, existe la muerte porque existió el pecado", lo que explica la muerte de Adán y Eva y toda su descendencia.
Por una promesa de Dios, llegará el día en que ya no habrá más muerte física porque ya no habrá más pecado. Ese es el día en que viviremos para siempre, solamente que con cuerpos glorificados (al menos eso nos dice el verso 53). Ese es el día glorioso en que la humanidad completa escuchará una trompeta, la final trompeta de Apocalipsis, que nos estará indicando que el tiempo, como lo conocemos hoy ha terminado. Que una nueva etapa en la historia del hombre habrá comenzado. Una etapa que no tiene fin. Una etapa en donde los galardones que se reciban no los robará nadie, ni los destruirá nada. Una etapa en la que la posición celestial que hayamos alcanzado, la disfrutaremos para siempre en la presencia de nuestro Dios y Rey. Una etapa en la que ya no le temeremos a la muerte, pues simplemente dejará de ser.
jueves, 17 de septiembre de 2009
¿Cómo funciona la Trinidad?
Hay personas que tienen duda si realmente Dios es una sola persona o son tres personas en una. Desde sus inicios la Escritura nos dice que son tres seres o tres personas en una. En Génesis el mismo Dios se menciona en plural durante la creación del hombre. "Hagamos" (Génesis 1:26).
En otra parte de la Escritura se nos dice que es el Padre el que hace los llamamamientos, y que si no es EL el quien llama entonces nadie llega: "No depende del que quiere sino de quien EL tenga misericorida" (Romanos 9:18). Pero es Jesús el único que nos puede dar la "revelación" del Padre: "Y a quien el Hijo quiere lo revela" (Mateo 11:27). Y es el Espíritu Santo el que nos "guiará" a toda verdad: "Pero cuando el Espíritu Santo venga de verdad... el os guiará a toda verdad" (Juan 16:13). Como podemos ver son tres personas pero funcionan como un sólo Dios, en armonía y en orden.
No podemos ira al Padre si él no nos llama, no lo podemos conocerle si Jesús no nos lo revela, y no podemos conocer todas sus verdades si el Espíritu Santo no nos guía a esas verdades. Quizás para muchos de nosotros esto fue un misterio durante muchos años, pero ahora nos es revelado.
En otra parte de la Escritura se nos dice que es el Padre el que hace los llamamamientos, y que si no es EL el quien llama entonces nadie llega: "No depende del que quiere sino de quien EL tenga misericorida" (Romanos 9:18). Pero es Jesús el único que nos puede dar la "revelación" del Padre: "Y a quien el Hijo quiere lo revela" (Mateo 11:27). Y es el Espíritu Santo el que nos "guiará" a toda verdad: "Pero cuando el Espíritu Santo venga de verdad... el os guiará a toda verdad" (Juan 16:13). Como podemos ver son tres personas pero funcionan como un sólo Dios, en armonía y en orden.
No podemos ira al Padre si él no nos llama, no lo podemos conocerle si Jesús no nos lo revela, y no podemos conocer todas sus verdades si el Espíritu Santo no nos guía a esas verdades. Quizás para muchos de nosotros esto fue un misterio durante muchos años, pero ahora nos es revelado.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Misericordia quiero y no sacrificio.
Muchas personas acostumbran hacer grandes sacrificios y aún hasta llegan a flagelarse, según ellos,para agradar a Dios. Nada más alejado de la verdad y del gusto de Dios. No es del agrado de Dios que sus hijos se autoflagelen, sobre todo porque cuando ésto es hecho por motivos y fines personales. Muchas personas hacen grandes sacrificios, pero es porque quieren conseguir propósitos egoistas. No es para fines de beneficios para otros.
En Mateo capítulo 12 y versos 3-8, vemos el ejemplo de lo que estamos exponiendo. En los tiempos de David, solamente los sacerdotes podían entrar a ciertos lugares del templo, así como, comer los panes de la proposición. Sin embargo, David los comió sin ser sacerdote, pero no murió porque lo hizo para satisfacer a otros,sus soldados. El Sumo Sacerdote también profanaba el templo al entrar en día de reposo y romper las normas, pero lo hacía para expiar las culpas de otros, el pueblo. Esos son los casos en los que Dios disculpa el rompimiento de las reglas y las normas. Nos han hecho creer que Dios es un Dios de patrones y que castiga y se ensaña con los que rompen en ocasiones especiales esas normas, pero no es así. Dios siempre vela por el bien de nosotros pero también por el bienestar de todos.
El resultado de ser misericordiosos en lugar de buscar sacrificios es salvar a los perdidos. Al menos esa idea nos da el verso 7. Tenemos que entender que los sacrificios, los flagelos, las abstinencias, nos son de provecho personal pero con eso no salvamos a nadie. Es el tener y el aplicar misericordia (de los cielos no humana)lo que salva almas perdidas.
En Mateo capítulo 12 y versos 3-8, vemos el ejemplo de lo que estamos exponiendo. En los tiempos de David, solamente los sacerdotes podían entrar a ciertos lugares del templo, así como, comer los panes de la proposición. Sin embargo, David los comió sin ser sacerdote, pero no murió porque lo hizo para satisfacer a otros,sus soldados. El Sumo Sacerdote también profanaba el templo al entrar en día de reposo y romper las normas, pero lo hacía para expiar las culpas de otros, el pueblo. Esos son los casos en los que Dios disculpa el rompimiento de las reglas y las normas. Nos han hecho creer que Dios es un Dios de patrones y que castiga y se ensaña con los que rompen en ocasiones especiales esas normas, pero no es así. Dios siempre vela por el bien de nosotros pero también por el bienestar de todos.
El resultado de ser misericordiosos en lugar de buscar sacrificios es salvar a los perdidos. Al menos esa idea nos da el verso 7. Tenemos que entender que los sacrificios, los flagelos, las abstinencias, nos son de provecho personal pero con eso no salvamos a nadie. Es el tener y el aplicar misericordia (de los cielos no humana)lo que salva almas perdidas.
lunes, 14 de septiembre de 2009
La muerte de Jesús fue una conspiración orquestada espiritualmente.
Conspirar: Acción de unirse varias personas contra una autoridad superior para hacerle un daño, o, unirse varias personas contra un particular para hacerle daño. Para el día de hoy cualquiera de las dos expresiones que usted desee tomar para utilizarla cómo fue aplicada a Jesús, vale. Sostenemos la teoría que la muerte de Jesús fue una "conspiración espiritual orquestada como una conspiración política", nos explicamos.
Los escribas, los fariseos, los saduceos y todo el concilio de ancianos, sacerdotes y principales del pretorio judío, se sentían amenazados por el crecimiento tan rápido de la "secta llamada crisitanos" encabezada por Jesús (vea Hechos 24). Toda ésta gente había hecho del negocio de Dios... su propio negocio. En lugar de vivir para los negocios de Dios... vivían de los negocios de Dios. En lugar de vivir una vida acomodada a los negocios de Dios... habían acomodado su vida con los negocios de Dios. Entonces, cuando aparece alguien señalándolos cara a cara (vea el capítulo 23 de Mateo completo, en los siete ayes de Jesús). Cuando aparace alguien que hace lo que ellos dicen que hay que hacer pero no lo hacen. Cuando aparece alguien que sana, limpia, perdona, resucita, y, sin amor alguno al dinero o a la ganancia deshonesta... temen. Y ¿Cuál es su única reacción? Mateo 26:57-61 nos da la respuesta: Todo el concilio decide que Jesús muera.
Imagínese usted la escena, todos aquellos que por su conocimiento espiritual, por su estado y posición espiritual eran quienes tenían que anunciar y promover la venida del Hijo de Dios hecho Hombre... por vulgares interéses mundanos y económicos son quienes deciden que mejor muera para que no les arruine su medio de vida. Pero como ellos no lo podían matar por llamarse Hijo de Dios, entonces lo acusan ante Pilatos y Herodes de que se dice Rey. En ese momento la conspiración está completa. Jesús ya no es un peligro espiritual sino un peligro material para los romanos, por ello es asesinado bajo las leyes romanas y no bajo las leyes judías. Sí, la muerte de Jesús fue una conspiración espiritual orquestada como conspiración política.
Los escribas, los fariseos, los saduceos y todo el concilio de ancianos, sacerdotes y principales del pretorio judío, se sentían amenazados por el crecimiento tan rápido de la "secta llamada crisitanos" encabezada por Jesús (vea Hechos 24). Toda ésta gente había hecho del negocio de Dios... su propio negocio. En lugar de vivir para los negocios de Dios... vivían de los negocios de Dios. En lugar de vivir una vida acomodada a los negocios de Dios... habían acomodado su vida con los negocios de Dios. Entonces, cuando aparece alguien señalándolos cara a cara (vea el capítulo 23 de Mateo completo, en los siete ayes de Jesús). Cuando aparace alguien que hace lo que ellos dicen que hay que hacer pero no lo hacen. Cuando aparece alguien que sana, limpia, perdona, resucita, y, sin amor alguno al dinero o a la ganancia deshonesta... temen. Y ¿Cuál es su única reacción? Mateo 26:57-61 nos da la respuesta: Todo el concilio decide que Jesús muera.
Imagínese usted la escena, todos aquellos que por su conocimiento espiritual, por su estado y posición espiritual eran quienes tenían que anunciar y promover la venida del Hijo de Dios hecho Hombre... por vulgares interéses mundanos y económicos son quienes deciden que mejor muera para que no les arruine su medio de vida. Pero como ellos no lo podían matar por llamarse Hijo de Dios, entonces lo acusan ante Pilatos y Herodes de que se dice Rey. En ese momento la conspiración está completa. Jesús ya no es un peligro espiritual sino un peligro material para los romanos, por ello es asesinado bajo las leyes romanas y no bajo las leyes judías. Sí, la muerte de Jesús fue una conspiración espiritual orquestada como conspiración política.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Que vuestra libertad no sea tropezadero.
Pablo dijo en una ocasión: "Todo me es lícito, más no todo conviene". Esta expresión la hizo en el contexto de que debemos de estar conscientes que siempre habrá cristianos más maduros que nosotros, y que siempre habrá cristianos tiernos o recienacidos alrededor nuestro. Y, por simple lógica, el nivel de conocimiento, y sobre todo, de entendimiento de los negocios del Señor será distinto en esos niveles.
Pablo no era el único apóstol que creía esto, vemos en la epístola primera de Juan, en el capítulo 2 (completo), que Juan se refiere a los miembros de la iglesia de Dios con ese mismo pensamiento a unos los llama "hijitos", a otros los llama "jóvenes, y a los otros "padres". Entendiendo pues, que el nivel de conocimiento y entendimiento de éstos tres grupos es diferente, podemos comprender mejor el por qué, Pablo nos pide que seamos prudentes en lo que hacemos. Pues el efecto no es igual para cada quién. Si usted es una persona que ya está en el nivel de "padre", podrá comer o tomar algo que para una persona que está en el nivel de "hijito" no sea comprensible, entonces sea prudente delante de él. Pablo, aquí, tampoco está incitando a la hipocrecía. Simplemente nos está indicando "prudencia". El mismo decía que era como sin ley para los sin ley, pero con ley para los que conocían la ley, y eso, no lo hizo un hipócrita.
Estemos en el nivel en el que estemos, seamos prudentes, para que el "padre" no dude; para que el "joven" no se confunda; para que el "hijito" no aprenda mal; y sobre todo, para que el "gentil" no crea que la vida en los caminos de Dios es "igualita que en el mundo... sólo qué, allí se menciona a Dios". Que lastimosamente es la imagen que hoy damos. Evitemos entonces que nuestra libertad sea el tropezadero para los que aún no conocen a Jesús (1era. Corintios 8:9).
Pablo no era el único apóstol que creía esto, vemos en la epístola primera de Juan, en el capítulo 2 (completo), que Juan se refiere a los miembros de la iglesia de Dios con ese mismo pensamiento a unos los llama "hijitos", a otros los llama "jóvenes, y a los otros "padres". Entendiendo pues, que el nivel de conocimiento y entendimiento de éstos tres grupos es diferente, podemos comprender mejor el por qué, Pablo nos pide que seamos prudentes en lo que hacemos. Pues el efecto no es igual para cada quién. Si usted es una persona que ya está en el nivel de "padre", podrá comer o tomar algo que para una persona que está en el nivel de "hijito" no sea comprensible, entonces sea prudente delante de él. Pablo, aquí, tampoco está incitando a la hipocrecía. Simplemente nos está indicando "prudencia". El mismo decía que era como sin ley para los sin ley, pero con ley para los que conocían la ley, y eso, no lo hizo un hipócrita.
Estemos en el nivel en el que estemos, seamos prudentes, para que el "padre" no dude; para que el "joven" no se confunda; para que el "hijito" no aprenda mal; y sobre todo, para que el "gentil" no crea que la vida en los caminos de Dios es "igualita que en el mundo... sólo qué, allí se menciona a Dios". Que lastimosamente es la imagen que hoy damos. Evitemos entonces que nuestra libertad sea el tropezadero para los que aún no conocen a Jesús (1era. Corintios 8:9).
viernes, 11 de septiembre de 2009
¿Todos los que están dentro, son de dentro?
Tenemos la errónea idea que todo el que está dentro de una congregación y se "dice" ser creyente, es un creyente. Esto es falso, si fuera cierto, Jesús no hubiera dicho en cierta ocasión: "Esperad hasta la siega, no sea que juntamente con la cizaña también arranquéis la semilla" (Mateo 13:29-30). ¿Por qué lo dijo? Simplemente porque la cizaña y la semilla se parecen tanto que solamente un experto (que en lo que se refiere a lo espiritual, es EL), puede conocer la diferencia. En éste pasaje la cizaña son impíos y la semilla son creyentes, y están juntos.
Salomón lo dijo de ésta manera: "En casi todo mal he estado, en la sociedad y en medio de la "congregación" (Proverbios 5:14). En otras palabras, Salomón también sabía que no todos los que están en la iglesia.. son parte de la iglesia. Pablo cuando escribe a los Corintios en su primera epístola les explica el asunto de la siguiente manera: "Más bien os escribí, que no os juntéis con ninguno que, "llamándose" hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis" (1era. Corintios 5:11). Y, con respecto al final de los tiempos, aún el apóstol Juan nos lo dice de ésta forma: "Han surgido "muchos anticristos"... salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros" (1era. de Juan 2:18-19).
Dios, por medio de los antiguos profetas nos amonestó, aún, acerca de los que se llaman líderes pero no lo son, Ezequiel nos lo dice de la siguiente manera: "Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel (la iglesia actualmente), que se apacientan a sí mismos! Coméis la grosura y os vestís de lana, la engordada degollaís, mas no apacentáis a las ovejas" (Ezequiel 34:2-3). Es nuestra obligación como creyentes, discernir si aún nuestros líderes son creyentes o son asalariados (como lo dijo Jesús mismo en Juan 10), esto es fácil, el líder que tiene sus ojos en el dinero, en las riquezas, en los lujos, en la prosperidad... NO ES PASTOR DE JEHOVA. Digno es el obrero de su salario, pero de un salario mesurado no de un salario mundano.
Salomón lo dijo de ésta manera: "En casi todo mal he estado, en la sociedad y en medio de la "congregación" (Proverbios 5:14). En otras palabras, Salomón también sabía que no todos los que están en la iglesia.. son parte de la iglesia. Pablo cuando escribe a los Corintios en su primera epístola les explica el asunto de la siguiente manera: "Más bien os escribí, que no os juntéis con ninguno que, "llamándose" hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis" (1era. Corintios 5:11). Y, con respecto al final de los tiempos, aún el apóstol Juan nos lo dice de ésta forma: "Han surgido "muchos anticristos"... salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros" (1era. de Juan 2:18-19).
Dios, por medio de los antiguos profetas nos amonestó, aún, acerca de los que se llaman líderes pero no lo son, Ezequiel nos lo dice de la siguiente manera: "Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel (la iglesia actualmente), que se apacientan a sí mismos! Coméis la grosura y os vestís de lana, la engordada degollaís, mas no apacentáis a las ovejas" (Ezequiel 34:2-3). Es nuestra obligación como creyentes, discernir si aún nuestros líderes son creyentes o son asalariados (como lo dijo Jesús mismo en Juan 10), esto es fácil, el líder que tiene sus ojos en el dinero, en las riquezas, en los lujos, en la prosperidad... NO ES PASTOR DE JEHOVA. Digno es el obrero de su salario, pero de un salario mesurado no de un salario mundano.
martes, 8 de septiembre de 2009
Hay hombres naturales y hay hombres espirituales.
Pablo en 1era. de Corintios 2:14 nos dice: "El hombre natural NO percibe los asuntos que son del espíritu, pues para él son locura, y no las entiende, porque se han de discernir espiritualmente". Esa es la diferencia entre el hombre natural y el hombre espiritual. El discernimiento de espíritu. ¿Cómo va a entender el hombre natural que en éste mundo tan sólo somos peregrinos, seres pasajeros que hoy estamos y mañana no sabemos? ¿Cómo puede entender el hombre natural que amontonar fortuna para provecho personal no trae más que placeres pasajeros, y, enemistad con Dios?
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
Por ello, el mismo Pablo nos explica qué sucede con los que seguimos a Cristo, pues nos dice: "Nosotros, que hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios, lo hemos recibido para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1era. Corintios 2:12). Y algún incrédulo preguntará ¿Y qué les ha concedido Dios a ustedes? La respuesta es: Conocer de antemano lo que tiene preparado para nosotros, un cielo nuevo y una tierra nueva. Una tierra en donde el tabernáculo de Dios estará entre nosotros; una tierra en donde el cobarde, el incrédulo, los abominables, los hechiceros, los idólatras, los mentirosos, los fornicarios no estarán nunca más; un mundo en donde la paz, el orden, el respeto, la disciplina serán el pan del día; un mundo en donde no habrá necesidad ni de sol ni de luna; un mundo en donde todo es confortable y de lujo; con perlas y piedras preciosas; en donde las calles mismas son de oro; un mundo en donde las ciudades nunca tendrán que cerrar sus puertas por culpa de la maldad que ya fue erradicada; un cielo y una tierra en donde solamente nos gozaremos en la presencia de Dios (Apocalipsis 21).
Sí, todo esto para el incrédulo es locura; para nosotros los que amamos y seguimos a Cristo... es una promesa. Promesa que solamente puede ser discernida con los ojos del éspíritu, pero un Espíritu que no podemos recibir si Dios mismo, no nos lo da. Esa es la diferencia entre un hombre natural y un hombre espiritual.
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